China comenzará a construir en 2011 una base de exploración de los océanos y en julio su sumergible tripulado “Jiaolong” intentará descender a una profundidad récord de cinco mil metros. El gigante asiático inició oficialmente su Programa Espacial Tripulado (PET) en octubre del año pasado y en mayo de este año inauguró una base experimental de “cultivos aeroespaciales”.

El sumergible chino Jiaolong, llamado así por el mitológico dragón marino, logró una marca histórica de tres mil 759 metros durante una prueba realizada el año pasado con tres tripulantes a bordo. Diseñada para descender hasta los siete mil metros, esta nave realizó 17 inmersiones en el Mar Meridional de China entre el 31 de mayo y el 18 de julio de 2010, precisó Liu Cigui, director de la Administración Estatal de Oceanografía.

China también lanzará antes de fin de año su segundo satélite marítimo, el HY-2, informó Liu. Igualmente prevé comenzar en 2011 la construcción de una base multifuncional en la provincia oriental de Shandong, cuyo cometido principal será facilitar la investigación y la exploración de los océanos. La base servirá además como una estación de apoyo terrestre para la nave Jiaolong.

En octubre del año pasado, China inició oficialmente su Programa Espacial Tripulado (PET), aunque previamente tuvo que vencer una etapa importante: el envío de taikonautas (navegante del espacio) al espacio, con actividades fuera de las naves y retorno seguro incluido. Ahora, resta desarrollar un laboratorio espacial y establecer una dotación permanente en la estación espacial para misiones a largo plazo.

El próximo paso será lanzar el módulo no tripulado Tiangong-1, de unas 8,5 toneladas, en el segundo semestre de este año mediante el cohete portador Gran Marcha II-F modificado. El módulo realizará el primer acoplamiento espacial del país con la nave Shenzhou-VIII, que se enviará dos meses más tarde. Después hará lo mismo con otros dos artefactos similares (la IX y X), con la diferencia de que estos transportarán a dos o tres taikonautas.

Tiangong I (“Palacio Celeste 1”) será transformado en el laboratorio espacial tripulado luego de esos acoplamientos. Con la construcción de la futura Estación Espacial Tripulada (EET), China completará las tres etapas de su PET. Las restantes son el desarrollo de las naves espaciales Shenzhou y el avance de las tecnologías precisas para los acoplamientos y actividades extravehiculares (fase actual).

La EET, que se completará en 2020, pesará 60 toneladas y estará compuesta por tres módulos, uno principal (núcleo central) y otros dos donde se realizarán los experimentos. También se desarrollará una nave de carga destinada a transportar suministros a la estación.

El módulo central, de 18,1 metros de largo y peso de lanzamiento de 20 a 22 toneladas, tendrá un diámetro de 4,2 metros. Mientras, los dos módulos-laboratorio serán cada uno de una longitud de 14,4 metros, con igualdad en las medidas restantes a las del principal.

Una de las tareas más importantes que afrontarán los especialistas durante el quinquenio 2011-2015 será desarrollar la tecnología necesaria para garantizar los vuelos espaciales a mediano y largo plazo, dijo recientemente Wang Zhaoyao, portavoz del programa.

En 1999 China envió al espacio su primer vehículo sin tripulantes, la Shenzhou I, al que sumó otros seis entre 2000 y 2008. Mientras, en 2003 mandó en la nave número V a Yang Liwei, quien aterrizó con éxito en el centro de la región de Mongolia Interior, logro que convirtió al gigante asiático en el tercer país con misiones tripuladas, tras Rusia y Estados Unidos.

En 2005, fue lanzada la Shenzhou-VI, comandada por Fei Junlong y con Nie Haisheng como copiloto, quienes permanecieron en órbita cinco días. En 2008 lo hizo la VII con tres hombres a bordo. En esa ocasión Zhai Zhigang ejecutó la primera caminata espacial, hito seguido por millones de televidentes.

China inauguró el 13 de mayo una base experimental para la siembra de semillas expuestas al ambiente espacial, en Yulin, ciudad ubicada en la noroccidental provincia de Shaanxi. Establecido por el Centro de Investigación de Cultivo Aeroespacial y una cooperativa agrícola de esa localidad, se espera que el proyecto favorezca el rendimiento en terrenos arenosos de la región y contribuya al desarrollo agrícola local.

Se trata de semillas llevadas al espacio para modificarlas con la radiación cósmica y micro-gravedad a modo de obtener variedades de mayor calidad, crecimiento rápido y alta productividad.

Un equipo de expertos, bajo el apoyo de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, sembrarán las especies seleccionadas (una o dos) por el referido centro cada año, según Qin Tianjun, funcionario de esa compañía vinculado al proyecto y citado por medios de prensa.

China es uno de los pocos países con satélites recuperables, los cuales utiliza desde 1987 para enviar semillas al espacio. Además, con el lanzamiento del octavo satélite de navegación Beidou, China amplió su red de posicionamiento global llamada Compás, la cual contará con 35 satélites.

El nuevo satélite se sumó a otros siete, cuatro de los cuales fueron puestos en órbita en 2010. La nación asiática tiene como objetivo con su Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) proporcionar servicios de navegación a regiones de Asia Pacífico a partir de 2012 y de comunicación en todo el orbe a partir de 2020.

* Con información de la periodista Teresita Vives, corresponsal de Prensa Latina en China.