Con la victoria inesperada del partido xenófobo y populista “True Finns” (Verdaderos Finlandeses) en las últimas elecciones en Helsinki, se añade otro capítulo más en la propagación de los extremistas de derecha extrema en Europa.

El partido del carismático Timo Soin ha sido el verdadero ganador de esta competencia electoral pasando de 5 escasos escaños que tenía en el Parlamento a los actuales 39 y llegando a ser una de las fuerzas determinantes en el panorama político Finlandés. En caída libre los otros partidos del país.

El caso de Finlandia es la última ráfaga de viento del extremismo xenófobo que en los últimos años han contagiado la mayor parte de los 27 países que componen la Unión Europea. Del nacionalista “Vlaams Belang” (Interés Flamingo) de Bélgica al moderado pero separatista “NVA”, al anti islámico “Partij Voor” de Vrijeis (PVV) de Holanda pasando por el “Fronte National” de Marine Le Pen, hija del nacionalista Jean-Marie Le Pen de Francia, al partido separatista “Lega Nord” en Italia, al partido de “La Libertad” (FPDE) de la nueva derecha de Austria que en las últimas elecciones ha conseguido el 29% de votos situándose como la primera fuerza política o al ultranacionalista “Partido Radical Serbio” que apoya a Retko Mladic, presunto criminal de guerra: todos estos son partidos racistas y xenófobos.

En un continente como Europa, dónde la población está envejeciendo siempre más y la natalidad disminuye constantemente, es lógico que los partidos de inspiración racista traten de adoptar politicas más conservadoras para atraer votos en un programa que hacen del cierre de las fronteras y de la seguridad, su propio credo político.

Dos son, justamente, los lemas que han llevado al partido extremista “Verdaderos Finlandeses” a la victoria en las últimas elecciones: “Fuera los extranjeros de Finlandia y fuera Finlandia de la Unión Europea”. El partido del nacionalista Sion, abiertamente euroscéptico y contrario a cualquier emigración ha hecho de “amos en casa nuestra” su divisa vencedora y de su ascenso político. Un mensaje que en tiempos de crisis económica y de desempleo en aumento, ha prosperado con facilidad entre los ciudadanos finlandeses, cómplice la deuda pública en aumento y las impopulares medidas previstas por el Gobierno de aumentar la edad pensionable.

También los escándalos de los últimos años que han visto algunos políticos finlandeces involucrados en corrupción y sexo, entre los cuales el precedente Primer Ministro y el Ministro de Relaciones Exteriores han tenido un peso no indiferente en la victoria de Sion.

Pero el verdadero caballo de batalla del partido extremista “True Finnish” ha sido la fuerte oposición de salvar tanto Portugal como Grecia e Irlanda de la bancarrota del Euro, así como ha decidido Bruselas. Para los finlandeses es el enésimo regalo de la Unión Europea a países menos virtuosos. Los 80 mil millones de Euros prometidos a Lisboa y Atenas han mandado en alboroto a todos los finlandeses, obligados a hacer sacrificios y este “exploit” electoral de Sion amenaza el entero socorro no sólo a Grecia y Portugal, sino a los otros países en graves dificultades económica que tienen una deuda externa elevada como España e Irlanda. En este sentido podría peligrar el nuevo “Fondo Europeo” destinado a salvar las economías débiles europeas. Ultimamente el “British National Party” y el “euroescéptico” “Indipendence Party” de Nigel Farage que tiene como prioridad la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea se han inclinado hacia la oposición de salvar a los países en bancarrota.

Resumiendo, el déficit económico de algunos países que componen la Unión Europea y terremotos internos a la “eurozona” podrían facilitar el camino a políticas extremistas que lacerarían la idea misma de una Europa Unida.