En la discusión del lugar de las matemáticas en la economía, la borrosidad entra cuando los símbolos a, b, c se identifican con personas, firmas o fincas individuales. En la educación de los economistas deberíamos sacrificar algunos de los aspectos más técnicos para incluir, de manera obligatoria, la filosofía, la ciencia política y la historia económica. Este escrito expone tres razones para esos estudios interdisciplinarios.