Lima, Puno y La Paz, (PL, Los Andes y ABI).- El Gobierno de Perú cedió parcialmente a las exigencias del movimiento campesino de Puno, que ayer cumplió 20 días de huelga indefinida y bloqueo de caminos. El régimen de Alan García no aprobará nuevas concesiones mineras en las provincias del Chucuito, Yunguyo, El Collao y Puno, y declaró el cerro Khapia como zona reservada. Sin embargo, la carretera Puno – Desaguadero continúa bloqueada.

Las actividades comerciales y el tránsito vehicular en la ciudad de Puno y las carreteras adyacentes aún no se normalizan a pesar del acuerdo preliminar alcanzado por el gobierno peruano y los dirigentes campesinos de esa región peruana, situada a unos 1000 kilómetros de Lima.

La distensión se abrió trabajosamente en la región surandina de Puno, colindante con Bolivia, con la declaratoria de una tregua de 48 horas, luego una nueva jornada de disturbios el 27 de mayo. Ese día, grupos violentos atacaron la Aduana de Desaguadero, localidad fronteriza ubicada frente a la población boliviana del mismo nombre, mientras en Puno, capital regional, amainaron las protestas.

La frustración de negociaciones entre tres viceministros y dirigentes del Frente de Defensa de las provincias fronterizas, la madrugada del jueves, derivó ese día en manifestaciones de protesta de los campesinos aymaras en las que hubo ataques y saqueos de oficinas públicas.

El presidente del frente Walter Aduviri acusó al gobierno de los desmanes por haber retirado a la policía de las calles de Puno tras la ruptura de las conversaciones, debida a la desatención de los reclamos sociales. Afirmó que grupos de provocadores causaron los destrozos para culpar a los indígenas, y que los campesinos capturaron a diez de ellos y los entregaron a la policía.

El dirigente de las comunidades fronterizas Ernesto Bazán dijo que los comuneros, que se habían desplazado a la ciudad de Puno y a la cercana de Juliaca, regresaron a sus localidades para descansar y aguardar una solución en el fin de semana, en una tregua de 48 horas. Los campesinos aymaras mantienen una huelga general que bloquea los pasos fronterizos a Bolivia desde el 9 de mayo, en demanda de la anulación y cese de concesiones mineras y petroleras en la zona porque contaminan el agua y los campos.

En Lima, el candidato presidencial de Gana Perú Ollanta Humala y su flamante aliado, el ex presidente Alejando Toledo, demandaron al presidente Alan García que resuelva la protesta para viabilizar la segunda vuelta electoral entre Humala y la conservadora Keiko Fujimori.

Puno es una de las principales bases electorales de Humala, que en la primera vuelta electoral, el 10 de abril, obtuvo allí cerca de 70 por ciento de los votos, por lo que ha dicho que la dejadez oficial puede buscar la suspensión de la elección allí para favorecer a Fujimori.

Toledo dijo que García debe evitar otro “baguazo”, en referencia a los graves disturbios de junio de 2009 en la norselvática localidad de Bagua, en los que murieron 24 policías y 10 civiles en una protesta indígena.

Mientras se multiplican los llamados al diálogo y a la solución del conflicto de Puno por parte de la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y otros sectores, el ministro de Economía, Ismael Benavides, culpó de los disturbios de ayer a los dirigentes de la protesta y anunció procesos penales contra ellos.

Las negociaciones

Los pobladores rurales de Puno exigieron el establecimiento de una zona reservada el Cerro Khapia y su entorno para evitar la explotación irracional de los recursos mineros. Según reseña la agencia peruana de noticias Andina, la División de Protección de Carreteras de Puno indicó que los manifestantes que mantenían bloqueada la vía Puno-Desaguadero, en rechazo a una concesión minera en esa región bajo el argumento de que los ríos y cultivos se contaminan, “se han retirado hacia sus comunidades para abastecerse de alimentos”.

“Sabemos que la población ha declarado una tregua porque hay demandas que faltan resolver. Al momento, la vía Puno-Desaguadero está parcialmente bloqueada porque se tiene que hacer la limpieza respectiva, por lo que los organismos correspondientes están coordinando esas labores”, dijo la fuente policial al señalar que la vía Puno-Juliaca también está despejada.

Los huelguistas abandonan la capital de la región temporalmente para realizar relevos y en Lima continúa el diálogo con el gobierno. “Aún no se ha solucionado nada, así que vamos a continuar con la huelga”, declaró a la agencia EFE el vocero del Frente de Defensa de Recursos Naturales en la Región Sur de Puno Walter Aduviri. La carretera entre Puno y Desaguadero, principal vía de comunicación con Bolivia, continúa bloqueada por los manifestantes.

Mientras tanto, en Lima, continúa un diálogo en el que participan varios ministros y congresistas y que ayer ya dio sus primeros frutos con un acuerdo que declaró el cerro Khapia, una de las fuentes de agua en la región, como zona reservada.

Sin embargo, los puntos principales del pliego de reclamos de los manifestantes, entre éstos la derogación de un decreto que permite la actividad minera a menos de 50 kilómetros de las frontera, continúan sin solucionarse, lo que, según Aduviri, impide finalizar las protestas.

La agencia Los Andes informó que después de siete horas de discusiones, el Gobierno central cedió a las exigencias de la población aymar. El primer acuerdo es suspender la admisión de las concesiones mineras durante los siguientes meses en las provincias del Chucuito, Yunguyo, El Collao y Puno.

Otro acuerdo consensuado es la desaprobación del Estudio Impacto Ambiental de la minera Santa Ana, con lo cual la empresa tendría que abandonar el territorio puneño.

El bloqueo registrado durante más de 18 días en la frontera de Bolivia con Perú, en la zona comercial de Desaguadero, afectó la salida de productos bolivianos a varios países a través de Perú. De acuerdo con el presidente de la Cámara de Exportadores de La Paz (CAMEX), Guillermo Pou Munt, hasta el momento se cuantificó una pérdida de alrededor de 16 millones de dólares por productos alimenticios deteriorados y el incumplimiento de contratos a consecuencia del bloqueo.

El presidente de la Cruz Roja Boliviana Abel Peña y Lillo expresó el sábado su preocupación por la situación de las personas que permanecen retenidas por casi 20 días en la frontera con el Perú a consecuencia de un bloqueo de los pobladores.

Dijo que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), evaluó los hechos producidos por el cierre fronterizo. “Se ha constatado que aproximadamente 200 vehículos, entre camiones y cisternas, están retenidos del lado del puente fronterizo, al igual que en el puente binacional”. Anotó que la tranca metálica está soldada “con gente vigilando para que no pasen transeúntes desde Bolivia”.

Peña y Lillo expresó que hay un grupo de 100 peruanos, dos colombianos y 10 ecuatorianos bloqueados que expresaron no tener medios económicos para costear su alimentación y hospedaje. La comisión sostuvo conversaciones y reuniones con representantes de la junta de vecinos, radio Bolivia, personal de salud y familias en tránsito hacia Perú, como también con los chóferes que transportan carga internacional.

La junta de vecinos de Desaguadero acopió alimentos para las familias en tránsito y los chóferes de ambos lados de la frontera boliviana y peruana que suman dos centenares, según estimaciones de la comitiva de salud que llegaron hasta Yoroco, población peruana ubicada a 45 kilómetros de Desaguadero.

La comisión de la Cruz Roja verificó que algunos chóferes presentan afecciones de resfríos, cefaleas, presión alta y dolores estomacales, por lo que fueron atendidos por las unidades de emergencia. La comisión de ambas instituciones que inspeccionó el lugar estuvo integrada por Rubén González, Iván Copa, Ana Rosa Boyán y Ubaldo Chávez, que acompañaron a Giuseppe Renda, delegado del CICR para Bolivia.