Deauville y París, (PL).- Los siete países más industrializados del mundo cerraron filas en posturas económicas y políticas, mientras que el octavo integrante, Rusia, intentó armonizar intereses para evitar el aislamiento en la cumbre de Deauville, Francia.

La ciudad de Deauville fue del 26 al 27 de mayo la sede de la Cumbre de Jefes de Estado o Gobierno del Grupo de los Ocho (G8), compuesto por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania, Japón, Italia y Canadá. La Cumbre contó además con la presencia de otros 14 dignatarios o sus representantes de América Latina, Asia, Africa y Medio Oriente, en virtud de los temas prioritarios en la agenda, a la sazón la cruzada contra el narcotráfico y el terrorismo internacional.

De apenas cuatro mil habitantes pero con un promedio de 30 mil visitantes cada mes, Deauville es uno de los emporios del lujo en Francia y la sede escogida para la Cumbre del G8. Pequeña urbe de la región de Baja Normandía, asociada a las famosas playas del crucial desembarco de las tropas aliadas en el fin de la Segunda Guerra Mundial, es la encrucijada también de Europa del Norte con La Mancha y uno de los paraísos del turismo.

Alrededor de 14 mil policías, gendarmes y efectivos militares fueron destacados en Deauville, con acento en los hoteles cinco estrellas Royal Barriere y Normandy Barriere donde deben alojarse los mandatarios. De acuerdo con fuentes consultadas por Prensa Latina en esa urbe con cuatro campos de golf, un Casino, 1.400 metros de litoral, dos hipódromos y el Palacio de Congresos CID (Centro Internacional de Deauville), el perímetro de seguridad fue amplio.

“La ventaja es que la vigilancia se antoja más fácil cuando el área entre tierra y mar no es enorme, por lo cual los efectivos asignados podrán hacer su trabajo sin dificultades”, comentó Marion Falourd, encargada de Relaciones con la Prensa en el G8.

Aunque estaban previstas actividades de rechazo a la cimera de los países ricos, como una contra-cumbre en Le Havre, los agentes del orden tenían la misión de impedir revueltas al menos en una amplia zona de 35 kilómetros de ancho por 15 de largo. Le Havre se encuentra a 43 kilómetros de Deauville y es la ciudad más cercana habilitada para manifestaciones, ya que tampoco se permitían eventos de este tipo en las colindantes Trouville y Honfleur.

El despliegue incluyó por lo menos a dos aviones sin piloto para cubrir la seguridad del espacio aéreo, en el cual sólo podrán volar aviones de combate, naves de emergencia y helicópteros o jets de los participantes, debidamente autorizados.

Después de la muerte de Osama Bin Laden, la paranoia antiterrorista se apoderó del mundo occidental y en particular Washington no quiere experimentos peligrosos. Philippe Augier, alcalde de Deauville, comentó a un grupo de corresponsales que la organización del evento tiene de patas arriba a la apacible urbe, habituada a sucesos culturales como los festivales de cine de Estados Unidos y de Asia.

El hermoso balneario de ricos, que cuenta con un presupuesto anual de 32 millones de euros e ingresa más de mil millones de euros cada año, se hallaba literalmente tomado por efectivos de seguridad. Se hacen notorios los ensayos de cerca de 40 helicópteros de las Fuerzas Armadas, la Gendarmería y de Defensa Civil francesas, además de 10 vehículos blindados, 12 lanchas neumáticas rápidas y dos baterías de misiles tierra-aire Crotale.

Los debates del G8

De una amplitud inusitada en temas y participantes, la Cumbre de jefes de Estado o Gobierno del G8 tuvo las antesalas de Internet, el FMI y las protestas en Le Havre. En la ciudad portuaria de Le Havre, activistas cumplieron jornadas de repudio al G8. Varias ONGs denunciaron el incumplimiento del G8 en sus promesas de ayuda a Africa, continente al que entregaron 11 mil millones de los 25 mil millones de dólares prometidos.

El punto focal fue un foro sobre Internet que reunió alrededor de mil expertos internacionales, entre ellos los creadores de Facebook, Mark Zuckerberg, de Wikipedia, Jimmy Wales, y de Amazon, Jeff Bezos, y el presidente de Google, Eric Schmidt. La idea, propuesta por el presidente de Francia era analizar el papel actual de la red de redes y prepararse para el porvenir, en una sospechosa actitud que desvela ciertas inquietudes.

Si occidente aplaudió en un inicio el papel de Internet en las revueltas árabes, no oculta sus resquemores (con las revelaciones incluidas de Wikileaks) y abiertamente se plantea una regulación. No dejen que la revolución que ustedes lanzaron transite hacia el mal sin obstáculos ni restricciones, no la dejen convertirse en un instrumento en manos de aquellos que quieren socavar nuestra seguridad, nuestra integridad, señaló Sarkozy.

La Cumbre de Dignatarios del G8 comenzó con un almuerzo ofrecido por el presidente francés Nicolás Sarkozy, mientras en París distintas ONGs recuerdan la persistencia de la hambruna en el mundo. Ante el despliegue de seguridad y de lujo en la elitista pequeña urbe del norte de Francia, la ONG Oxfam auspició frente a la Torre Eiffel una versión burlesca del encuentro de Deauville para recordar la crisis alimentaria internacional.

Los participantes, disfrazados a la usanza de la época de María Antonieta aunque con los rostros de los mandatarios del G8, subrayaron la frase de la reina decapitada cuando dijo que si los campesinos no tenían pan, deberían comer pasteles.

Con copas de champaña y el fondo musical de la Flauta Mágica de Mozart, los falsos líderes del G8 sirvieron para hacer notar que sus promesas de ayuda a los países pobres fueron incumplidas y 925 millones de personas padecen hambre en el orbe. “Fuera G8”, “Mueran los ladrones”, eran algunas de las consignas que podían verse en otra manifestación en París, antes de que la policía arrestara a unas 80 personas en razón de “desmanes públicos y alteración del orden”.

En el mismo sentido se pronunció Médicos Sin Fronteras (MSF), que solicitó a los integrantes del G8 facilitar el acceso a los alimentos con alta calidad nutricional a los niños más vulnerables del planeta, para reducir la mortalidad infantil en dos tercios.

Hay 195 millones de niños afectados por la desnutrición en todo el mundo y ocho millones de menores de cinco años mueren cada año, un tercio debido a carencias en su alimentación, dijo MSF.

La concertación, que representa dos tercios del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y el 50 por ciento del comercio, tiene en la cuestión económica los problemas de la eurozona en Europa, el futuro patrón del FMI y la fragilidad de monedas como el dólar. El G8 debatió la delicada situación del empleo y la fragilidad de las monedas en un momento en que el panorama europeo con Grecia, Portugal, Irlanda y la amenazada España, no resulta muy alentador.

El encuentro de Deauville sirvió para discutir el espinoso tema de las rebeliones en países árabes, con acento particular en los expedientes de Libia, Siria y Yemen, con posturas no siempre coincidentes, en especial de Rusia y Alemania. Las perspectivas nucleares a partir de la amarga experiencia de la planta japonesa de Fukushima fue otro punto medular en la agenda, que debe alcanzar el consenso definitivo acerca de un arreglo en la cruzada contra el narcotráfico.

Aunque otros temas, como las finanzas mundiales, la seguridad de las centrales nucleares tras el accidente en Japón y la lucha frente al narcotráfico ocuparon espacios relevantes en las reuniones, Siria y Libia coparon intereses. Las amenazas en tono más incisivo al Gobierno de Siria y el ambiente belicista sobre la situación en Libia dominaron el cierre de la Cumbre de dignatarios del Grupo de los Ocho (G8) en Deauville, ciudad de Normandía.

Los presidentes de Estados Unidos Barack Obama y de Francia fueron claros en sus posturas de terminar con el líder libio Muamar el Gadafi, de quien dijeron por separado que ha perdido toda legitimidad. A estas declaraciones se sumó el anuncio del primer ministro británico David Cameron del despliegue de helicópteros Apache para combatir a las fuerzas de Gadafi.

Natalya Timakova, vocera del presidente de Rusia Dmitri Medvedev, aseguró que el G8 pidió a Moscú actuar como mediador para lograr la pacificación del conflicto en Libia, una afirmación que no pareció exacta según Washington, París y Londres. Rusia mantuvo su postura de rechazo a los bombardeos de la OTAN en territorio de la nación norafricana y destacó la perspectiva de buenos oficios en busca del fin de las hostilidades, pero sin la receptividad requerida a priori.

En cuanto a Siria, el G8 allanó el camino hacia sanciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una historia ya conocida en tanto primer paso hacia una eventual intervención militar como sucedió en Libia, de acuerdo con analistas consultados aquí.

Otro aspecto relevante en las reuniones de los dignatarios de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá y Japón, además de los antes mencionados, fue la promesa de ayuda con más de 20 mil millones de dólares a Egipto y Túnez. En el mismo sentido, el titular del Consejo de Europa (CE) Herman van Rompuy prometió hacer todos los esfuerzos posibles para proteger y salvar el euro, la divisa de los 27 fuertemente amenazada con las crisis internacionales.

Obama quiere asegurarse que el Viejo Continente no sólo continuará su papel de estrecho aliado, sino también que lo acompañará en el incierto porvenir de la propia economía estadounidense, según diplomáticos consultados en París. De tal forma, Hillary Clinton estará en la Ciudad Luz en el cierre del 50 aniversario de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y luego encabezará una ceremonia en la UNESCO, al lado de Ban Ki-moon, secretario general de la ONU.

A la cita de la OCDE acuden asimismo el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y una delegación mexicana que componen los titulares de Hacienda, Ernesto Cordero, y de Exteriores, Patricia Espinosa, entre otros.

La declaración final

En varios puntos se hizo evidente la ausencia de arreglos de coincidencia plena, pero los observadores notaron la proyección del mandatario ruso Dmitri Medvédev de trabajar en los aspectos que acercan a Moscú con el formato G7.

Al final, lo que hemos vivido en Deauville -hermoso balneario del lujo en Normandía- es una historia maquillada y mediática, porque los verdaderos actores hoy en el mundo son Estados Unidos y el gran ausente, China, opinó un politólogo francés.

La mayor discrepancia en las conversaciones de dos días aquí tuvo que ver con Libia. Los presidentes Obama y Sarkozy lanzaron duras críticas a Muamar el Gadafi y advirtieron que llevarán a término su salida del poder. Gadafi ha perdido toda legitimidad y debe irse, repitieron Obama y Sarkozy de forma paralela.

Ante el rechazo de Rusia a los ataques de la OTAN a Libia, el G8 le pidió a Moscú actuar como mediador en la nación árabe, según Natalya Timakova, vocera de Medvédev, hecho sin detalles ni repercusiones en Deauville.

Los precios de las materias primas fueron señalados como el principal obstáculo a la recuperación global de la economía. “La recuperación global está ganando fuerza y se está volviendo más auto-sostenida. Sin embargo, continúan los riesgos bajistas, y los desequilibrios internos y externos aún son una preocupación”, concluyó un comunicado de la cita cimera.

Acordamos seguir en la acción para mejorar la sustentabilidad de las finanzas públicas, fortalecer la recuperación y fomentar el empleo, reducir riesgos y asegurar un crecimiento sólido y balanceado, incluyendo reformas estructurales, puntualizó el documento.

Otro aspecto relevante en las reuniones de los dignatarios de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá y Japón, además de los antes mencionados, fue la promesa de ayuda con más de 20 mil millones de dólares a Egipto y Túnez.

En la Declaración Final de Deauville se dio un fuerte pronunciamiento acerca del acontecer actual en Siria, con la amenaza de sanciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

* El autor es corresponsal jefe de Prensa Latina en Francia.