(SENA-Fobomade y Bolpress).- Una misión del Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación (MICI), que depende del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), llegó al país para atender los reclamos de varias organizaciones que cuestionan la construcción de un puente sobre el río Beni, entre Rurrenabaque (Beni) y San Buenaventura (La Paz).

El MICI es una instancia que depende directamente de la Junta Directiva del BID y su misión es dar respuesta a las inquietudes de los ciudadanos y las comunidades respecto a los impactos sociales y ambientales de proyectos financiados por el BID.

En este caso, se objeta la construcción del puente Rurrenabaque – San Buenaventura porque facilitará el ingreso de madereros y empresas petroleras a grandes reservas naturales, y perjudicará a una de las ciudades ecoturísticas más importantes del país, reconocida mundialmente como la “Perla Turística de la Amazonía”.

El reclamo fue presentado por el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade) y otras organizaciones sociales de Rurrenabaque, quienes afirman que el proyecto vial incumple la legislación nacional y las políticas operativas del BID.

Los representantes del Fobomade tuvieron que recurrir a esta instancia del BID debido a que las autoridades nacionales y el representante del BID en Bolivia Baudouin Duquesne no dieron curso a las observaciones planteadas.

El BID informó en su página web que “la solicitud recibida en la oficina del MICI presenta inquietudes relacionadas con impactos ambientales y sociales que la construcción y accesos de un puente que conecta Rurrenabaque y San Buenaventura en Bolivia podrían ocasionar en el área del proyecto. Adicionalmente, la Solicitud indica que tanto el manejo de la información como las consultas públicas fueron inadecuados”.

El mecanismo de reclamos del BID prevé una fase de consulta que incluye el diálogo y la búsqueda de soluciones, y una segunda etapa de investigación. En esta oportunidad, la Ombudsperson de Proyectos Isabel Lavadenz encabezará la primera fase de consulta.

Desde el lunes 23 hasta el 31 de mayo, los miembros de la misión se reunirán con autoridades del gobierno y representantes de las regiones donde se construirá el puente que tiene una longitud de 374 metros y que costará más de 16 millones de dólares.

El organismo ejecutor del proyecto, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), solicitó al BID la reasignación de fondos destinados al mantenimiento en ripio de los tramos viales Santa Bárbara-Caranavi y Caranavi-Quiquibey, y a un estudio de factibilidad ambiental y de ingeniería para el tramo Santa Bárbara-Caranavi (préstamos 1833/SFBO y 1597/SFBO) para financiar, en su lugar, el puente Rurrenabaque-San Buenaventura y sus accesos.

Los argumentos

El puente Rurrenabaque – San Buenaventura forma parte del proyecto carretero San Buenaventura-Ixiamas de 113,6 kilómetros de longitud, ubicado al norte del departamento de La Paz, provincia Abel Iturralde en los municipios de San Buenaventura e Ixiamas.

Esta carretera vincula a las ciudades capitales de La Paz, Trinidad y Cobija, y a las poblaciones intermedias de Rurrenabaque, Reyes, Santa Rosa, Yata, Puerto Cabinas y Riberalta, y es parte del eje Perú – Brasil – Bolivia de la Iniciativa para la Integración Regional de Infraestructura de Sudamérica (IIRSA).

La ABC pavimentará la vía con concreto asfáltico; rehabilitará drenajes y otras estructuras de protección (alcantarillas, cunetas y muros de contención), y refaccionará y construirá 21 puentes, con un crédito de 109 millones de dólares concedido por el Banco Mundial, de los cuales seis millones se destinarán a obras de mejoramiento integral del Aeropuerto de Rurrenabaque.

La vía de acceso a uno de los puentes que se prevé construir atravesará el casco viejo y turístico de las poblaciones de Rurrenabaque y San Buenaventura, donde se encuentran la mayoría de los centros educativos, hospitales, zonas urbanas y turísticas de ambas poblaciones.

Se calcula que en los próximos años circularán diariamente por ese puente más de mil vehículos y para 2031 serán 3.278. Los habitantes de Rurrenabaque temen que la ciudad se convierta en un pueblo de tránsito de camiones de alto tonelaje cargados de madera, castaña o mercadería internacional.

Con tal cantidad de vehículos circulando por la zona, dicen los pobladores benianos, se acabará la tranquilidad de la que disfrutan al año casi 52 mil visitantes nacionales y extranjeros, lo que irremediablemente afectará a la actividad turística que genera alrededor de tres millones de dólares anuales para la región.

El Comité Impulsor del Puente Rurrenabaque – San Buenaventura calcula que si solo uno de cada 10 visitantes dejara de visitar la zona, causaría un daño económico de por lo menos 600 mil dólares al año.

A esto se debe sumar que los pilotes edificados sobre el río y la zona sur constituyen un riesgo para las dos poblaciones debido a que se convertirían en una barrera para toda el material (troncos de árboles que arranca el río, ramas, piedras, etc.) que arrastra el río cuando crece. Esto represaría el caudal del río Beni, inundando Rurrenabaque y las poblaciones cercanas hasta niveles aún superiores a los que se registraron este año.

Las organizaciones que se oponen a la construcción del puente argumentan que Rurrenabaque es mucho más que un destino turístico; consideran que es la puerta de ingreso a territorios indígenas y áreas protegidas, entre ellos la Reserva de la Biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas, el Territorio Indígena San José de Uchupiamonas en el Parque Madidi, el Territorio del Gran Consejo Chiman, parte de la Estación Biológica del Beni, el Territorio Tacana I y el Territorio Mosetén.

Algunas de estas Tierras Comunitarias de Origen (TCOs) ejecutan emprendimientos de etnoecoturismo; incluso el 70% del territorio del Municipio de Rurrenabaque es parte de la Reserva de la Biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas.

El puente incrementará la desmesurada tala del bosque amazónico desde Rurrenabaque hasta el Alto Madidi, Puerto Heath, el territorio Tacana II o el sur de Pando, y facilitará el ingreso de las empresas petroleras a los bloques Madidi, Madre de Dios y Beni.

En la década de los 80 del siglo pasado, la carretera San Buenaventura-Ixiamas facilitó el ingreso de inmigrantes andinos y otros colonizadores que afectaron a las poblaciones indígenas de la etnia Tacana y a los ecosistemas y reservas forestales de la región. La nueva vía bordeará el Parque Nacional Madidi, una de las reservas naturales más importantes del planeta.

Muchos investigadores coinciden en que las carreteras son la principal amenaza para la Amazonía debido a su extraordinario efecto multiplicador. Entre los impactos sociales se mencionan la invasión de tierras indígenas por agricultores, madereros y mineros; el desplazamiento forzado de poblaciones indígenas tribales; la especulación y apropiación ilícita de tierras; la proliferación de cultivos ilegales; el aumento del tráfico de drogas, armas, animales silvestres y contrabando en general; el fomento del subempleo servidumbral; la pérdida de valores culturales tradicionales, y la proliferación de enfermedades como la malaria, dengue y la fiebre amarilla.

Los impactos ambientales de la carretera pueden afectar áreas geográficas más extensas de las previstas inicialmente, señala un informe titulado Mitigación de Impactos ambientales potencias asociados al proyecto de mejoramiento del camino San Buenaventura-Ixiamas, elaborado por la propia ABC.

Este informe anticipa que el mejoramiento de la carretera San Buenaventura-Ixiamas incentivará un nuevo flujo migratorio hacia zonas con cobertura boscosa y áreas hasta ahora poco intervenidas en el territorio Tacana, en la franja del Parque Nacional Madidi contiguo a la carretera, y en el noroeste de Ixiamas, hacia el Alto Madidi.

Pese a las observaciones, se otorgó la Licencia Ambiental para la construcción del puente en Rurrenabaque, con lo cual se incumplieron varias normas de la propia Constitución, la Ley del Medio Ambiente y el Reglamento de Prevención y control Ambiental.

Aunque se presentaron alternativas, el Presidente Evo Morales señaló en varias oportunidades que el puente se construirá en base al diseño aprobado por la ABC, sin tomar en cuenta una consulta pública de 2006 que rechazó el diseño que ahora es defendido intransigentemente por la ABC.

El problema subió de tono el año pasado cuando sectores afines al gobierno iniciaron una serie de medidas de presión para obligar a los pobladores de Rurrenabaque a que acepten la construcción del puente. Las medidas se radicalizaron en diciembre luego de que colonizadores de Beni, pobladores de San Buenaventura y militantes del MAS bloquearon los accesos a la población beniana y además tomaron el aeropuerto.

Durante el conflicto fueron secuestrados por algunas horas al asambleísta departamental Kenzo Tacusi, el corregidor de Rurrenabaque Herminio Arias y los dirigentes Daniel Robinson y Julio Cuevo.

Un acuerdo firmado por representantes de los dos departamentos en situaciones de presión logró pacificar a la “Perla Turística de la Amazonía”. Sin embargo, existe el temor de que está tranquilidad se acabe debido a que el gobernador de La Paz César Cocarico anunció que en los próximos días se iniciará la construcción del puente observado. Los afectados esperan que con el arribo de la misión del MICI se deje sin efecto el financiamiento del BID para la construcción del puente en la ubicación y los criterios de diseño que el gobierno pretende imponer.

El gobernador Cocarico anunció hoy que se emplazarán unidades militares en Ixiamas con el fin de sentar soberanía en ese extenso y rico territorio de más de 38 mil kilómetros de extensión, donde además se instalará el ingenio azucarero San Aurelio. La iniciativa surgió en el tercer Foro del Desarrollo Amazónico que lleva adelante la Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas (ADEMAF).