Caso el gobierno controle su déficit fiscal en crecimiento, el ahorrista seguirá buscando refugio en inmuebles, ante ausencia de otras posibilidades de inversión, p.e., depósitos a plazo fijo o cuentas de ahorro con bajos intereses.

Si las adquisiciones fueron realizadas al contado entre el 2009 y el 2010, su posible pérdida por sobreoferta será de un 25% sobre el valor pagado. Perdida relativa, porque el costo de la construcción aumentó en 50% real en los cinco últimos años y las nada atrayentes tasas de interés pasivas que las entidades financieras están pagando. Si la compra es a crédito, el deudor optará por vender su inmueble perdiendo un 25%, en vez de continuar pagando capital e intereses en subida por un saldo ajeno al precio de un mercado que se normalizará.

En caso de mora, el sistema financiero responderá con sus previsiones para cubrirse e incluso ganará por doble partida. Contablemente puede convertir utilidades en previsiones. De existir una oferta excedentaria a la demanda, el 2013 podrá adjudicarse bienes inmuebles de los morosos, los que una vez castigados sus correspondientes saldos deudores, representarán otros ingresos. El punto débil para los deudores de créditos por inmuebles no está tanto en una baja de sus precios por sobreoferta, hasta ahora compensada con el aumento de los precios de la construcción de los últimos años e intereses activos bajos, pero sí en una subida de estos a partir de finales del 2012, si el gobierno no controla su déficit fiscal. Al presente, tampoco existe en Bolivia un mercado de hipotecas como para caídas superiores al 50% en los precios de oferta de inmuebles. Además que el sistema financiero trabaja con un riesgo calculado y respaldado, más potencial factor de ganancia adicional por debilitamiento del sector inmobiliario.

La dificultad mayor está en que el país ingrese a un déficit fiscal creciente, debido a la subvención de los hidrocarburos. Esto hará propicio un aumento de los intereses pasivos y de los activos, obligando al gobierno a recaudar más, vía amnistías a los autos chutos, también tributarias y los temibles aumentos de impuestos directos a los que ganan mas, en fin, la aplicación de acostumbradas medidas para paliar el déficit. Las que al final atraen o absorben liquidez de los ahorristas, que hasta ahora prefieren inversiones en inmuebles.

Mientras tanto, ante la creciente oferta de inmuebles el 2011 y 2012, los precios se normalizarán, sin mayores consecuencias, a no ser en el empleo a partir del 2013. De modo general, disminuirán sus precios de venta, aunque no mucho, debido a que los precios de los materiales de construcción no bajarán, salvo que el gobierno no cubra su déficit fiscal del 2011 y 2012, lo que suscitará inflación por el lado de los intereses y mayor reducción de precios de inmuebles, por más que los materiales de construcción no bajen. Aun así, los inmuebles serán refugio.