Ya surgen contradicciones en el seno de la COB. Los dirigentes campesinos y de los maestros rurales, a su turno, han planteado la necesidad de modificar radicalmente sus estatutos y cambiar su naturaleza clasista; ambos exigen su derecho de dirigir a la organización matriz de los explotados. Por otra parte, Guido Mitma, obrero de Huanuni y alto dirigente de la Federación de Mineros, ha desmentido que sea candidato del gobierno para copar la Secretaría Ejecutiva y ha terminado señalando que el hecho de que Evo Morales hubiera ido a Huanuni para promulgar la ley contra el 21060 –el pasado Primero de Mayo- no compromete para nada a los mineros con el oficialismo.

De por medio también aparece el Ministro de Trabajo, con una franqueza que raya con cinismo ha dicho que el gobierno intervendrá en el congreso a través de sus delegados por los diferentes sectores con la finalidad de lograr una nueva COB identificada con el “proceso de cambio”.

Día que pasa se clarifica más el panorama. En el problema de la definición política del COB, inevitablemente se contrapondrán la tradición revolucionaria del proletariado con el esfuerzo del oficialismo por introducir un documento político reaccionario orientado a negar la lucha de clases y a propiciar una suerte de colaboracionismo con la empresa privada y las transnacionales para construir un nuevo país sin “asimetrías de poder”, donde sus diferentes clases y culturas convivan armónica y complementariamente. El oficialismo se empeñará en vaciar de todo contenido revolucionario a la futura COB.

Con referencia al debate sobre el contenido clasista de la organización matriz, de si debe cambiar la proporcionalidad hegemónica del proletariado para ceder el paso a los campesinos y a otros sectores “emergentes”, García Linera ya ha anticipado el rumbo que tomará el oficialismo cuando ha sostenido que la COB “ya no es obrera – campesina y que ha pasado a ser dirigida por la clase media”. Entre líneas insinúa que la tarea del Congreso deberá hacer que retorne a esa COB dirigida por obreros y campesinos. En los últimos días el gobierno se ha esmerado en acercarse a los mineros y a los petroleros, rodeándolos de prebendas como el discriminatorio incremento de sueldos y salarios. Es clarísima la intención de controlar las delegaciones de estos dos sectores que serán definitorias en el Congreso y terminar con la apariencia de que se ha retornado a la tradición de una COB “obrero – campesina” pero con programa oficialista y reaccionario. Buscará aumentar el peso de los campesinos en la representación proporcional pero sin afectar la representación mayoritaria obrera para no dañar el “pacto” encubierto con la burocracia sindical minera.

Si es correcta esta apreciación que tenemos, pasará a segundo plano el debate sobre la composición clasista de la COB. Todo el debate se centrará en torno al documento político que definirá la conducta de la futura dirección de la organización matriz. El gobierno cree, equivocadamente, que controlando a la burocracia cobista que surja del Congreso podrá impedir futuras explosiones sociales, como las que ya hemos vivido, provocadas por el hambre, la desocupación, los bajos salarios de los trabajadores e ingresos de los sectores independientes, etc.

¿Cuál la tarea de los revolucionarios en el Congreso de la COB? Enarbolar bien alto la tradición del programa revolucionario encarnado en la Tesis de Pulacayo y el programa de la Asamblea Popular de 1971, desentrañar la naturaleza de clase de este gobierno, mostrar la inevitable política de verdugo de los explotados que va a desarrollar en el futuro inmediato, que progresivamente se está viendo obligado a buscar refugio en la sombra del imperialismo para contener a los explotados que, con su movilización, ponen en riesgo el destino de la propiedad privada y del Estado burgués.

El POR debe propiciar un bloque con todos los sectores que se han movilizado contra el gobierno en el proceso anterior. No olvidar que el Congreso se realiza en el marco de un acelerado ascenso de masas caracterizado por la emancipación política de los explotados de la férula masista. No olvidar que las maniobras del gobierno para controlar la dirección de la COB es muy coyuntural, el proceso político que estamos viviendo apunta a que los explotados terminen barriendo de su camino a todo obstáculo que interfiera sus luchas por mejores condiciones de vida y por derrumbar el Estado Burgués incapaz para revolver los problemas del país.

Frente al intento oficialista de imponer un programa reaccionario que niegue la lucha de clases, enarbolar la tradición del programa revolucionario proletario. Conformar un bloque sólido con todos los sectores movilizados en las últimas jornadas para defender la naturaleza clasista de la COB.

* Dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA).