La Habana, (PL).- La economía mundial ha estado creciendo últimamente a un ritmo insostenible, provocado por el efecto dólar, y comienza a perder celeridad, con lo que parece iniciarse una gran corrección en los mercados. El factor clave que frena al excesivo crecimiento es el componente especulativo de la inflación, originado por el efecto dólar generado por los paquetes de estímulo del gobierno estadounidense.Nuevos informes confirman las tendencias a la contracción económica estadounidense así como el incremento de la inflación en ese escenario por el desarrollo de los mercados emergentes, una conjunción de fenómenos denominada contracflación.

Washington ha aplicado una política que denomina de flexibilización cuantitativa (QE2) y con ello ha desbordado y desestabilizado los mercados mundiales con dólares devaluados. A lo anterior se suman el resto de los componentes integrantes de la inflación, como la acumulada, la estructural y la fundamental, que son permanentes e irreversibles.

También han incidido factores temporales provocados por desajustes climáticos, desastres naturales y acontecimientos geopolíticos, que coinciden desde hace un tiempo.

La economía estadounidense pisó el freno en su ritmo de crecimiento en el primer trimestre del año, debido al alza de los precios, especialmente en los alimentos y gasolinas, a lo que se unió el recorte del gasto gubernamental, el mayor desde 1983, según datos del Departamento de Comercio.

Después de una tasa anualizada de crecimiento del 3.1 por ciento en el cuarto trimestre del 2010, el producto interno bruto (PIB) creció a un ritmo de 1.8 puntos porcentuales, decepcionando a quienes esperaban un incremento del dos por ciento. En todo el año último el PIB creció un modesto 2.9 por ciento, el mayor incremento en cinco años.

Otras cifras de la economía estadounidense confirman la contracción del crecimiento, revelando que las medidas tomadas por la Reserva Federal (FED) han sido contraproducentes a la recuperación de la economía e incluso se encuentra seriamente dividida en las decisiones a tomar.

Los mayoritarios dentro de la FED consideran que los riesgos de inflación siguen siendo limitados, debido a que el desempleo permanece demasiado elevado, pues esa tasa subió a nueve por ciento, con tendencia al incremento. Mientras, los minoritarios recomiendan subidas de los tipos de interés a final de año, por el alza de las expectativas inflacionarias.

En su última reunión, la FED anunció que pretende concluir el QE2 el próximo mes de junio, pero cuestionan si podrá hacerlo cuando evidentemente la economía necesita más estímulos. Es por ello que se habla ahora de aplicar un posible QE “2.5” dado que un QE3 no parece aconsejable dadas las condiciones financieras.

Por otra parte la FED acaba de anunciar que hasta junio comprará más de 92 mil millones de dólares en bonos del Tesoro y TIPs (bonos respaldados contra la inflación). Además, se deterioró aun más y por séptimo mes consecutivo, el déficit del año fiscal 2011, que subió 8.78 por ciento, desde los 799 mil 680 millones de dólares del año anterior.

Esa situación añade más presión para reducir el déficit fiscal del gobierno del presidente Barack Obama, cuando el 16 de este mes tocará techo la capacidad de endeudamiento permitida por la ley.

Entre otros indicadores en deterioro está la balanza comercial, que registró un déficit de 48 mil 200 millones de dólares en el mes de marzo, el nivel más alto desde junio del 2010.

El Departamento de Comercio estadounidense informó que los precios generales de las importaciones se incrementaron un 2,2 por ciento en abril y superaron las previsiones de analistas de un alza del 1,8 por ciento.

Sin contar los volátiles costos del petróleo, los precios de las importaciones subieron un 0,6 por ciento tras un aumento del 0,4 por ciento en marzo. En 12 meses hasta abril, los precios de las importaciones se incrementaron un 11,1 por ciento en general y un 4,3 por ciento excluyendo petróleo.

Los precios de los alimentos importados aumentaron un 1,8 por ciento frente al alza del 4,2 por ciento registrada en marzo. Si se excluye el petróleo y los alimentos, los precios de las importaciones aumentaron un 0,5 por ciento en abril tras subir un 0,3 por ciento en marzo.

El alza mensual en los precios de las importaciones reflejó un incremento del 7,2 por ciento en el precio del petróleo importado, que en marzo ya había subido un 9,8 por ciento.

Una investigación reciente de la FED de Boston sugiere que un salto de 20 dólares por barril en el precio del petróleo restará cerca de cuatro décimos de un punto porcentual del PIB estadounidense en dos años.

El informe del Departamento de Comercio mostró además que los precios de las exportaciones subieron 1,1 por ciento tras aumentar 1,5 por ciento en marzo, superando el alza del 0,9 por ciento esperada por los analistas.

En los 12 meses transcurridos desde mayo del 2010 hasta el último mes de abril, los precios de las exportaciones aumentaron 9,6 por ciento, impulsados por alzas en los alimentos y en los materiales industriales.

Además, el Departamento de Trabajo dijo que su índice de precios pagados a las puertas de las fábricas y granjas, ajustado por estacionalidad -excluyendo los volátiles costos de la energía y los alimentos- se elevó un 0,3 por ciento.

En un año (de abril del 2010 hasta igual mes del 2011) el índice subyacente de precios al productor trepó un 2,1 por ciento, la mayor alza desde agosto del 2009.

Los precios al productor en su medición general escalaron un 0,8 por ciento en abril, después de un alza del 0,7 por ciento en marzo, El alza interanual del 6,8 por ciento en los precios al productor fue la más elevada desde septiembre del 2008, agregó.

“La cifra se ve consistente con que ha habido algo de reciente aceleración en la presión inflacionaria subyacente, lo que implica que la FED no tiene espacio para la complacencia, incluso si el alza fuera impulsada por un avance en la energía que parece haber tocado su techo”, dijo David Sloan, economista de IFR Economics, una unidad de Thomson Reuters.

Por otro lado, el Departamento de Trabajo dijo que la productividad de las empresas en EE.UU. creció en el primer trimestre del año a un ritmo del 1.6 por ciento. Sin embargo, ese aumento está por debajo del 2.6 por ciento de los tres meses anteriores y ocurre de manera paralela a la caída de los salarios de los empleados.

La mejora de la productividad fue posible al incrementar los bienes y servicios producidos, que superó en más del doble a las horas trabajadas. La producción de bienes y servicio creció a una tasa anualizada del 3.1 por ciento en el primer trimestre, en tanto que las horas trabajadas solo aumentaron un 1.4 por ciento.

Aunque el pago por hora trabajada creció un 2.6 por ciento en tasa anualizada, una vez ajustada a la inflación, los salarios cayeron un 2.5 por ciento. Se trata de la mayor bajada desde el tercer trimestre del 2008.

En términos generales, la productividad de las empresas estadounidenses ha estado creciendo desde el 2009, porque las compañías han aprovechado los ajustes de personal que acompañaron a la crisis para mejorar sus sistemas de producción y eliminar ineficiencias.

Por otra parte, la Agencia Internacional de Energía (AIE) recortó su pronóstico de la demanda global de petróleo para este año, debido a la persistencia de los precios altos y las proyecciones de menor crecimiento para las economías desarrolladas.

Vemos claramente una ralentización en el crecimiento de la demanda comparado con el nivel del año pasado y que gran parte de esto se concentraría principalmente en América del Norte en términos de gasolina, dijo David Fyfe, jefe de la división de Mercados e Industria Petrolera de la AIE.

Datos preliminares de marzo mostraron una marcada desaceleración en la demanda global de petróleo. “Precios persistentemente altos en esta etapa del ciclo económico podrían en última instancia plantar las semillas de su propia destrucción. Hasta entonces, el mercado enfrenta fundamentos que aún podrían ajustarse en la segunda mitad del 2011”, dijo la AIE en el reporte.

Contracflación en Estados Unidos

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe Panorama Económico del Mundo reveló que China sobrepasará a Estados Unidos en términos reales en 2016, dentro de cinco años. El pronóstico fue colocado sin hacer mucho ruido en el sitio web del FMI a mediados de marzo.

El diario The Wall Street Journal (WSJ) comentó esa previsión en un artículo titulado “¿Fin de la Era de Estados Unidos?”. El texto expone que el FMI había arrojado “una bomba y nadie había advertido” y que “la mayoría de la gente no está preparada para esto”.

“Ni siquiera tienen conciencia de que está tan cerca” añadió y dijo que los más pesimistas calculaban ese momento para mediados de la década del 2020, porque sólo comparan los productos internos brutos (PIB) de ambos países, usando los tipos de cambio actuales, que no tienen sentido en términos reales por su rápida fluctuación.

El WSJ, recalca el falso argumento de que el yuan está infravalorado, pero no dice nada de que EEUU está devaluando el dólar deliberadamente, más de lo que está por los fundamentos económicos, mediante su incontrolable emisión y la política de flexibilización cuantitativa o QE2, desestabilizando los mercados globales con el llamado efecto dólar.

El FMI contempló el verdadero cuadro de las economías -en términos reales- usando la medición denominada “paridades de poder adquisitivo”, que compara lo que la gente gana y gasta en términos reales en sus economías internas.

Según esta medición, la economía china se expandirá de 11,2 billones (millones de millones) de dólares este año a 19 billones en 2016, mientras que la estadounidense ascenderá de 15,2 billones a 18,8 billones de dólares.

Ello llevaría la cuota de EE.UU. de la producción mundial a 17,7 por ciento, el mínimo en tiempos modernos y la de China subirá a 18 por ciento. Hace 10 años la economía de Estados Unidos era, en tamaño, el triple de la de China.

Nicolás Eyzaguirre, jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, dijo que en términos del valor de mercado de los bienes y servicios que pueden intercambiarse con el resto del mundo o PIB, la economía estadounidense vale alrededor de 16 billones (millones de millones) de dólares, mientras que la china es de alrededor de 9 billones.

“Como China crece a un 8 por ciento anual del PIB y Estados Unidos a un 3 por ciento anual, China podría igualar el poder económico de Estados Unidos dentro de más de una década si las cosas continúan como hasta ahora”, calculó.

Pero la cifra de ocho puntos porcentuales de China ha sido su meta de crecimiento durante los últimos 10 años y la siempre la ha superado por encima del 10 por ciento anual, mientras que la tendencia de EE.UU. es a la contracción por debajo del tres por ciento.

WSJ continúa comentando, que “el informe del FMI ofrece un contexto penoso para la disputa presupuestaria que ahora está ocurriendo en Washington y plantea enormes interrogantes acerca de cómo será el sistema de seguridad internacional en unos cuantos años”.

Agrega que “proyecta una nube cada vez más grande sobre el dólar estadounidense y el gigantesco mercado de bonos del Tesoro, que han sido apuntalados durante décadas por sus estatus privilegiados como las responsabilidades del poder hegemónico mundial.”

En realidad, lo único que pudiera tener de sorprende la noticia, es que los estadounidenses comienzan a darse cuenta ahora de los graves problemas de su economía y de que hace rato comenzaron a dejar de ser la potencia hegemónica mundial.

Por otra parte, un informe del Departamento de Energía de Estados Unidos registró una caída de 1,6 por ciento en un indicador de consumo de combustible, con respecto al año previo.

No obstante ese menor consumo, los precios del petróleo siguen al alza por la inestabilidad en los países productores del Medio Oriente y el norte de África.

Analistas del banco Goldman Sachs estiman que esos factores están agregando aproximadamente 10 dólares al precio de cada barril, mientras los especuladores del mercado agregan entre 15 y 20 puntos porcentuales a la cotización.

Esta alza de corto plazo oculta el desarrollo a largo plazo de los mercados del petróleo, condicionados por la creciente demanda China, de otras economías emergentes y las limitaciones de la oferta global.

Desde 2000, el consumo de petróleo en EE.UU. ha retrocedido cuatro por ciento, a 19,2 millones de barriles diarios. En el mismo lapso, la demanda combinada de Brasil, India, China y Arabia Saudita ha subido 76 por ciento, a 18,8 millones de barriles, casi igualando el nivel estadounidense.

Por sí sola, China más que duplicó su consumo de petróleo a 9,4 millones de barriles, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía y el pasado mes de marzo devoró 874 mil barriles más que en el mismo mes de 2010, un aumento de 10,6 por ciento, según Barclays Capital.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y otros países en desarrollo son ahora los que mueven el mercado y el principal factor en el alza del crudo.

Se estima que el precio continuará encima de 100 dólares, desaparecidos con acontecimientos del Medio Oriente y el Magreb. Por primera vez, los cambios en la economía global implican que un menor consumo en EE.UU. no es suficiente para que los precios del petróleo caigan, lo que no se repetirá porque los estadounidenses ya no son la fuerza decisiva.

Stephen Brown, profesor de la Universidad de Nevada y ex economista de energía que trabajaba para la Reserva Federal en Dallas interpretó a su manera esta cuestión al afirmar que “en ciertos aspectos, los chinos nos están empujando a autos más pequeños mientras que ellos consumen más petróleo”.

Pero lo cierto es que el alza del crudo está contrayendo aún más el crecimiento del PIB y socavando la confianza de los consumidores en una sociedad donde más de las tres cuartas partes de los empleados van a su trabajo en un vehículo que utiliza gasolina o diesel refinado a partir del petróleo.

El WSJ recordó que Estados Unidos superó a Gran Bretaña como la mayor potencia económica mundial en la década de 1890. “Desde entonces los estadounidenses han vivido en un mundo dominado por Washington por tanto tiempo que ya no vive nadie que recuerde otra cosa”, evocó.

Nostálgico, el diario afirma que “Esto es mucho más que una historia estadística. Estamos siendo testigos del fin de la hegemonía económica de EE.UU. Es el fin de la Era de Estados Unidos”.

Ello no necesariamente implica que China sustituya a Estados Unidos en ese rol, sino que el grupo BRICS, con su impetuoso desarrollo, está imponiendo una nueva estructura de poder mundial: el multilateralismo.

* Periodista, jurista, exdiplomático cubano, laboró en la Comisión Económica de la Asamblea General de la ONU y colabora con Prensa Latina.