El libro no podía llegar en mejor momento. Mientras desde el Departamento de Estado, la CIA y sus complicidades de Miami, se intensifica el bombardeo de la desinformación contra Cuba, con toda la fuerza de un mecanismo de engaño de extraordinarias proporciones, en La Habana se pública un inventario de las falsedades difundidas desde décadas en contra de la Revolución cubana.

En un centenar de páginas, el veterano investigador y periodista Nicanor León Cotayo, al constituir esta colección inédita de hechos, titulada Señora Mentira*, ofrece una esperada vista de conjunto de esta agresión permanente contra Cuba. Una agresiçon en la cual la mentira, la calumnia y la difamación son las armas venenosas desplegadas contra algo tan noble como la Revolución cubana.

“Este libro demuestra que no son campañas aisladas e inconexas, sino capítulos de una larga contienda no declarada, pero real…”, escribe con mucha justeza en su prologo, el también periodista Enrique Ubieta Gómez.

La minuciosa investigación periodística de Cotayo enseña como ya, muchos años antes de la victoria revolucionaria, empezaba el trabajo sucio de los órganos de inteligencia norteamericanos en contra de los sublevados cubanos que iban a derrocar el régimen que sostenían, y en particular, contra su líder, el joven abogado Fidel Castro Ruz.

Ya en diciembre de 1956, la Associated Press (AP) y la United Press Internacional (UPI), dos de las más potentes agencias noticiosas de la época, circulaban por el mundo entero la noticia de que Fidel Castro habia muerto horas después de su desembarco en la costa sur de Cuba.

“Allí nació el primer aplastante desmentido, con el reportaje de

un destacado periodista norteamericano que comprobó la verdad sobre el terreno”, recuerda Cotayo al contar como el corresponsal del New York Times, Herbert L. Matthews, logro reunirse con el jefe guerrillero, el 17 de febrero, para luego desmentir las informaciones falsas difundidas.

En la primera quincena enero de 1959, la prensa internacional convierte los asesinos y torturadores de la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista que enfrentan la justicia revolucionaria en victimas de la Revolución.

Poco después, como réplica a esta campaña, las nuevas autoridades lanzan la Operación Verdad, y reúne en La Habana a cientos de periodistas cubanos y extranjeros que podrán averiguar de sus propios ojos como los juicios se efectuaron con absoluto apego a normas jurídicas reconocidas.

”EL MÁS ABSOLUTO DESPRECIO POR LA CONDICIÓN HUMANA”

A partir de ahí comenzará “una larga sucesión de campañas, diferenciadas por sus temas y matices, pero iguales en el propósito de tergiversar la realidad cubana para justificar la política estadounidense contra la Isla”, anota Cotayo.

En ese comportamiento de Washington, no hay lugar para la ética ni para la decencia, observa el investigador: ”Solo prima el más absoluto desprecio por la condición humana”.

En marzo de 1960 el presidente Dwight Eisenhower pone en marcha el denominado Plan Encubierto contra Castro, e imparte la orden de que “nuestras manos no aparezcan mezcladas en esto”.

Sin embargo, no siempre se ha observado la discreción orientada: la ley Helms-Burton (1996) como el Plan Bush (2004 y 2006) proclamaron abiertamente la intención de asesinar a la Revolución.

LOS “DISIDENTES” Y LA INFORMACIÓN DISTORSIONADA

Así se publica la decisión de financiar a golpe de millones a los titulados “disidentes”, para que, siempre bajo el argumento distorsionado de los derechos humanos y de la democracia, desempeñaran en cuba su papel de agentes de una potencia extranjera.

Cualquiera que en el mundo desee entender quiénes son estos enemigos prefabricados del proceso revolucionario cubano, encuentra en Señora Mentira la oportunidad de incursionar en la a veces increíble muestra que con riguroso lenguaje objetivo brinda el libro.

“Aquí se encontrarán desde un connotado violador de los derechos humanos, invitado al Congreso de los Estados Unidos para denunciar a Cuba en este asunto, hasta un llamado torturador cubano de prisioneros norteamericanos en la Guerra de Vietnam que ni estaba en este país durante este conflicto asesino”, señala Cotayo en su nota inicial.

“O también a varios miles de niños cubanos enviados precipitadamente a Estados Unidos para salvarlos de una ley que no existió… O la presentación de un supuesto poeta inválido como mártir encarcelado, o la versión absurda de un Fidel Castro millonario desmentido por los mismos que lo divulgaron.”

“Pocas veces en la historia – dice la Nota del Autor – la credibilidad de un gobierno y de sus colaboradores se ha cuarteado tan gradual como sostenidamente, debido al río de mentiras que desataron en momentos que también consideraron favorables por la difícil situación económica afrontada por el país antillano, en medio de la generalizada crisis impuesta al mundo por el sistema capitalista”.

Mientras se fabrican como hoy “escándalos” con delincuentes comunes convertidos, descaradamente, en heroes de la “democracia”, por agencias de prensa que monopolizan la circulación de la información, con la ayuda de las mafias de la llamada gran prensa, la Señora Mentira de Nicanor León Cotayo llega como un soplo de aire fresco en un ambiente mediático sofocante. salvo para quienes todavía le hacen el juego, los ignorantes, los ingenuos y los mal intencionados.

* Señora Mentira, Nicanor León Cotayo, Editora Política, La Habana 2011. TWITTER: @AllardJeanGuy