Washington, Montreal, Manila, Beijin, Caracas, Bogotá, San José y La Habana (PL).- En las últimas semanas abundantes lluvias desbordaron ríos y provocaron deslizamientos de tierra en Norte y Centroamérica, y en el sur de Asia. La crecida del río Mississippi afecta a más de un millón de hectáreas de tierras de cultivo en el sur estadounidense y desplazará a más de 1.300 residentes en Memphis. El Servicio Meteorológico de la isla de Santa Lucía, en las Antillas Menores, calificó el temporal como el más intenso de los últimos 40 años.

El Mississippi, con sus 3.800 kilómetros de longitud, es uno de los ríos más largos del mundo. Su curso comienza en el norte en Minnesota y transita por las regiones centrales del país hasta desembocar en el golfo de México. El Servicio de Meteorología advirtió que el río ha aumentado su capacidad a un ritmo diario de casi 30 centímetros, debido a las abundantes lluvias de las últimas semanas.

Considerada la mayor corriente de agua de América del Norte, que causó en 1927 la llamada Gran Inundación y llegó en 1937 a su cota máxima de 14,85 metros, el afluente provocó el aluvión de cientos de ríos y arroyos tributarios desde Arkansas a Illinois, y amenaza con parar 10 refinerías de petróleo en Louisiana.

La riada avanza a lo largo de los ocho estados que atraviesa, hasta desembocar en Nueva Orleans (Louisiana), a más de 640 kilómetros de Memphis y donde el Cuerpo de Ingenieros del Ejército ya se movilizó para contener el desastre. Las autoridades de los estados de Illinois y Missouri volaron dos diques del Mississippi para evitar graves crecidas.

El desbordamiento alcanzó los 14,56 metros de altura en la ciudad de Memphis, Tennesse. Expertos de la Agencia de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) auguraron un nivel de agua de hasta 19,50 metros, por encima del récord histórico de 15 registrado en 1937.

Las riadas también han puesto en alerta la siembra de arroz en más de 121 mil hectáreas en Arkansas, cifra que representa el 10 por ciento del total sembrado del grano a nivel nacional. Además, unas 48 mil hectáreas de trigo de invierno se encuentran en riesgo de abandono a solo semanas de la cosecha. El departamento estatal de agricultura calculó que los aluviones provocaron daños por unos 500 millones de dólares, pues más de 450 mil hectáreas de tierras quedaron anegadas.

El gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, ordenó la movilización de 500 soldados de la Guardia Nacional, donde la emergencia fue declarada en 21 distritos. La víspera el presidente Barack Obama declaró zonas de desastre federal a Tennessee, destaca el diario The New York Times.

Los servicios especializados alertaron el lunes que el territorio continental estadounidense experimenta un choque de climas que podría ocasionar tormentas severas, especialmente en las altas planicies y el Medio Oeste, reporta el sitio digital MSNBC. Estados Unidos fue impactado en siete estados del sur por una ola de tornados en el mes de abril que causaron más de 350 muertes.

En Canadá, la provincia de Manitoba está en alerta ante el eventual desbordamiento de un dique a lo largo del río Assiniboine, a causa de las lluvias y deshielo de los últimos días. Funcionarios locales declararon el estado de emergencia para la ciudad de Brandon, la segunda más grande de ese territorio. Alrededor de 900 familias resultaron evacuadas allí, donde ayer soldados del Ejército fueron desplegados para reforzar los diques del Assiniboine, reportó la cadena noticiosa CBC.

La semana pasada miles de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares en el sur de la provincia de Québec (en el llamado Escudo canadiense) a causa de las riadas. Entre las áreas más afectadas estuvieron zonas del sureste de Montreal (urbe más poblada de Québec), en comunidades ubicadas en las márgenes del río Richelieu y el lago Champlain. Además de Manitoba, más de mil personas fueron evacuadas en Alberta y Saskatchewan, donde los aluviones alcanzaron niveles no vistos en varias décadas.

En Australia, nuevas inundaciones causaron pánico el 28 de marzo en el norte del estado de Queensland, aún en fase de recuperación tras el paso del potente huracán de categoría V que un mes antes ocasionó 35 muertos. Por otro lado, el Servicio de Protección Civil de Angola informó que fuertes lluvias e inundaciones en el país dejaron un saldo de 187 muertos y 91 heridos desde mediados de septiembre de 2010 hasta el 14 de abril de este año.

Estragos en Colombia, Venezuela y Guatemala

Venezuela, Colombia, México, El Salvador, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Martinica, Barbados y Santa Lucía reportaron daños por las lluvias en abril. En Colombia, la cifra de damnificados por la ola invernal rebasó los tres millones de habitantes y las víctimas mortales sumaron 418, confirmó el 28 de abril el director del Sistema Nacional de Desastres Carlos Iván Márquez. Expertos coincidieron en que las precipitaciones incrementaron su intensidad debido al fenómeno climático de La Niña.

El 3 de mayo, el Servicio Meteorológico (MS) de la isla de Santa Lucía, ubicada en las Antillas Menores, al noreste de Venezuela, calificó el temporal como el más fuerte en los últimos 40 años. Hasta el momento no hay reportes de víctimas mortales, aunque los daños a la infraestructura son severos, informó el diario Daily Nation.

El director del MS de Santa Lucía Thomas Auguste indicó que el nivel de precipitaciones registradas desde el 29 de abril, 354,4 milímetros, es el más elevado desde 1973, cuando comenzaron esos registros. Hace seis meses, el huracán Thomas provocó la muerte de al menos 12 personas y daños valorados en más de 100 millones de dólares. “Irónicamente, las aguas suceden a unas de las mayores sequías en nuestra historia, otra señal evidente del cambio climático”, afirmó.

En Venezuela, fuertes lluvias registradas en las últimas horas afectaron a más de 5.600 viviendas en el estado de Mérida, donde las autoridades atienden a 150 familias. La situación en Mérida coincide con el pronóstico de intensas lluvias en el occidente y centro de Venezuela, emitido por el del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología. Mayo marca el inicio de la temporada de precipitaciones en el país, lo que pone en alerta a las autoridades, luego de los estragos de las inclemencias climáticas en 2010.

Una treintena de muertos, más de 130 mil damnificados y severos daños en la infraestructura habitacional y vial dejaron las lluvias de finales de 2010 y principios del año en curso en Venezuela. Se emitió la declaratoria de emergencia en varios estados, prorrogado ante la continuidad de las precipitaciones en buena parte del territorio. Entre las medidas del Gobierno sobresale el establecimiento de refugios, la asignación de recursos y la aprobación de leyes para garantizar una atención adecuada a los damnificados. Zulia, Táchira, Mérida, Falcón, Miranda y el Distrito Capital son algunas de las entidades federales más vulnerables a las inclemencias del clima.

La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó 89,5 millones de bolívares (cerca de 21 millones de dólares) para atender a familias damnificadas. El fondo fue decretado por la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico y también certificó recursos valorados en nueve millones de bolívares (más de 2,2 millones de dólares), para grupos de albergados en el Distrito Capital.

En Guatemala, aún sin desarrollarse plenamente la época lluviosa, varias zonas norteñas sintieron los efectos de fuertes y prolongados aguaceros el 4 de mayo. Tal fue el caso de la ciudad de Puerto Barrios, en el litoral Atlántico del nororiental departamento de Izabal, donde cinco horas de ininterrumpidas precipitaciones pluviales inundaron el casco urbano.

De acuerdo con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, unas 2.390 personas fueron afectadas por esa situación, cuyas viviendas sufrieron daños. El aledaño río Escondido incrementó su nivel por la lluvia, con acumulado de 174,2 milímetros, y la crecida anegó buena parte de aquella localidad. La previsión del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología es que el invierno comience del 15 al 25 venideros en la meseta central, del 20 al 30 en el litoral Pacífico, nororiente y Caribe, y del 1 al 10 de junio en el norte del país.

En Costa Rica, el 9 de mayo un deslave de roca y tierra interrumpió la carretera que conduce de San José a Limón, el principal puerto del país. El puerto de Limón y el de Moín mueven 80 por ciento del comercio exterior de Costa Rica. El alud ocurrió cuando parte de una montaña se desplomó sobre el kilómetro 22 de esa vía, en una zona muy lluviosa.

Por otro lado, comenzó la temporada lluviosa en Honduras, luego de varios meses de sequía, altas temperaturas y continuos incendios forestales. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé altos promedios de precipitaciones durante este período, que se extenderá hasta noviembre, e incluirá la temporada ciclónica, en la cual podrían formarse 16 tormentas tropicales y 14 huracanes.

Las lluvias serán más intensas en los departamentos de Santa Bárbara, Copán, Ocotepeque, Lempira, La Paz, Intibucá y el litoral del Golfo de Fonseca. Todavía el país no se ha recuperado de la temporada lluviosa del 2010, considerada una de las más intensas en la última década. El pasado año varias tormentas, huracanes y ondas tropicales azotaron al territorio hondureño, las cuales ocasionaron la muerte de 62 personas y afectaciones a más de 110 mil. Dañaron más 15 mil viviendas, centenares de vías, puentes, escuelas y centros de salud, además de la pérdida de más de 60 mil manzanas de terrenos agrícolas y de tres mil cabezas de ganado.

Tormenta tropical mata a 24 personas en Filipinas

Al menos 24 muertos y miles de evacuados constituyen el saldo preliminar del paso por Filipinas de la tormenta tropical Aere, informó la Oficina Nacional de Manejo y Reducción de Desastres. La tormenta impactó la costa oriental en la isla de Catanduanes y provocó inundaciones y deslizamientos de tierra antes de continuar su movimiento hacia el noroeste rumbo a la isla de Luzón, según la Administración de Servicios Atmosféricos, Geofísicos y Astronómicos Pegasa

El fenómeno meteorológico, primero de esas características este año, trajo vientos de 85 kilómetros por hora y rachas cercanas a los 100 kilómetros por hora. Hasta el 11 de mayo al menos 24 personas habían perdido la vida y miles fueron evacuadas en el noreste de Filipinas.

La provincia de Camarines Sur resultó la más afectada con 11 fallecidos, seguida de Albay con cinco, mientras el resto de los occisos pertenecen a Bulacan, Catanduanes, Leyte, Negros Oriental, Samar del Norte y la capital. Los distritos de Albay y Camarines Sur fueron declarados en estado de calamidad.

Unas 100 mil personas fueron desplazadas, mientras que redes de transporte, incluidos vuelos nacionales, se mantienen interrumpidos y unas cuatro mil familias permanecen atrapadas en la zona más dañada. En la costa oriental de la isla de Catanduanes, la tempestad dejó 70 mil evacuados y pérdidas valoradas en 2,7 millones de dólares.

Confirman 19 muertes en China

Bajo intensas lluvias, brigadas de rescate continúan la búsqueda de tres personas desaparecidas por un deslizamiento de tierra en una cantera del sur de China, con saldo de 19 muertos confirmados. Para evitar mayores daños por nuevas avalanchas de roca y lodo, los socorristas tuvieron que cubrir las colinas con lonas a fin de cumplir sus labores de salvamento. La avalancha se produjo el lunes a las 13:30 hora local en el lugar donde se ubicaba el alojamiento improvisado de los trabajadores, en la aldea de Luojiang, cercana a la ciudad turística de Guilin, en la región autónoma Zhuang de Guangxi.

Las continuadas precipitaciones desde finales de la semana pasada provocaron el desprendimiento de tierra, en tanto los pronósticos del tiempo indican que las lluvias seguirán dos días más. Muchos caminos y áreas permanecen inaccesibles debido a las inundaciones y varias alertas son emitidas sobre las posibles consecuencias de las condiciones meteorológicas existentes. En 25 estaciones de monitoreo de ese territorio se registraron días antes al suceso precipitaciones superiores a los 100 milímetros. La cantidad de lodo alcanzó entre 250 mil y 300 mil metros cúbicos y un espesor de unos cinco metros, según He Qishi, ingeniero de la estación de supervisión del ambiente geológico general de la región.

Pronostican una temporada ciclónica menos activa

Las temperaturas de las aguas en el Pacífico se acercan a la normalidad, lo que indica el debilitamiento del fenómeno La Niña, informó el Centro de Predicción del Clima de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. El fenómeno se caracteriza por un enfriamiento inusual de las aguas superficiales del Océano Pacífico tropical. De modo que la temperatura del agua incide sobre la presión atmosférica y los vientos, y esto desencadena a su vez en cambios climáticos en muchos lugares del mundo.

Las Niñas más fuertes fueron las sucedidas entre mayo de 1988 y marzo de 1989, y se repitió con la misma intensidad entre agosto de 1999 y febrero de 2000.  En la actualidad el planeta vive las consecuencias del evento iniciado en julio de 2010 con voluminosas y perjudiciales lluvias en Paquistán, e inundaciones que afectaron además a Australia, Colombia, Venezuela y Brasil, entre otras naciones.

Por cuarto mes consecutivo, las mediciones de la temperatura superficial del océano marcaron una tendencia hacia los cero grados centígrado, que indican condiciones normales y, por lo tanto, el fenómeno climático desaparecerá, indicaron los especialistas de la NOAA. Las tendencias observadas actualmente, al igual que los pronósticos de casi todos los modelos, indican que La Niña continuará debilitándose en los próximos meses, con un retorno a condiciones neutrales. Ello significa que para el resto del año no habrá mayores alteraciones climáticas, y las temporadas secas e invernales del segundo semestre, deben ser normales.

La temporada ciclónica 2011 para el Atlántico norte, mar Caribe y golfo de México será menos activa que la anterior, aseguró el director del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) José Rubiera.

En el período -que transcurre del 1 de junio al 30 de noviembre- se espera el desarrollo de 13 organismos ciclónicos, ya que las condiciones en la atmósfera superior son un poco menos propicias, destacó el experto a la agencia de información nacional. Aún estamos en una etapa dinámica que comenzó en 1995 y durará aún algunos años más, pero deberán imperar condiciones neutras, dado que no ocurrirán fenómenos como la Niña y el Niño, señaló.

Sin embargo, en Cuba siempre hay que estar preparados, pues aunque haya un solo huracán, si cruza sobre cualquier parte del país es un desastre o un problema. Como nadie sabe por dónde pasará un ciclón tropical, lo mejor es estar listos para enfrentarlo, aseveró.

La temporada 2010 fue caracterizada de muy activa, al registrar 19 meteoros, entre los que sobresalen 12 huracanes, cinco de ellos de gran intensidad. Aunque algunos países padecieron inundaciones importantes, y se estiman en más de 300 los fallecidos por esta causa, lo cierto es que la temporada, clasificada la tercera más activa de la historia meteorológica y segunda con mayor cantidad de huracanes, fue bastante benigna, ya que la mayoría de los meteoros no tocaron tierra.

Para 2011, los fenómenos llevarán los siguientes nombres: Arlene, Bret, Cindy, Don, Emily, Franklin, Gert, Harvey, Irene, Jose, Katia, Lee, Maria, Nate, Ophelia, Philippe, Rina, Sean, Tammy, Vince, Whitney.