El tráfico sexual infantil prolifera como una epidemia oculta, sin control, en Estados Unidos, donde unos 300 mil niños de entre 12 y 14 años son víctimas anualmente de este mercado. Se trata de una “industria” que a nivel mundial atrapa en sus redes a casi dos millones de menores de edad y genera más de 10 mil millones de euros cada año, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Unos 293 mil púberes y adolescentes norteamericanos son víctimas potenciales de las redes de prostitución en Estados Unidos y la gran mayoría de ellos son niños en fuga o echados de su casa por los propios padres, reconoce el sitio web del Departamento de Justicia norteamericano en una sección sobre el tráfico sexual de menores.

En el país del norte decenas de miles de jóvenes abandonados por sus familias “recurren a la prostitución para conseguir el dinero que les hace falta para sobrevivir o adquirir lo que desean o necesiten… Otros jóvenes están reclutados en la prostitución por secuestro forzado (sic), las presiones de los padres o por arreglos engañosos entre los padres y los traficantes”, señalan los autores del reporte que citan varios estudios.

“Una vez que estos muchachos se encuentren involucrados en la prostitución, son forzados a viajar lejos de su lugar de origen y, como resultado, son aislados de sus amigos y familias. Pocos de ellos son capaces en esta situación de desarrollar nuevas relaciones con otros o con adultos que no sean los que los abusen. El estilo de vida de estos niños gira alrededor de la violencia, uso forzado de la droga y amenazas constantes”.

El texto oficial revela que entre los niños y adolescentes que viven en la calle en Estados Unidos “la actividad sexual comercial es un problema de proporción endémica”. “Aproximadamente 55% de las muchachas de la calle se dedican en la prostitución formal… de ellas un 75% trabaja con un proxeneta” en “servicios de escoltas” y de masajes, clubes privados, eventos mayores de deporte, congresos y viajes de turismo.

La quinta parte de los niños son captados por redes nacionales del crimen. “Son transportados a través de Estados Unidos y reciben a menudo falsas piezas de identidad para evitar ser arrestados”. El promedio de la edad de las muchachas víctimas de la prostitución es de 12 a 14 años mientras los muchachos son de 11 a 13, señala el informe.

En otra página de su sitio web, el Departamento de Justicia confiesa que Internet se ha convertido en el vehículo privilegiado de la pornografía infantil cuyos autores son protegidos por el laberinto de la red de redes. Muchas de estas jóvenes son influenciadas por la “cultura popular” que hace a menudo la apología de la prostitución y de los proxenetas, revelan estudios citados. La producción norteamericana de pornografía “en línea” que inunda al mundo alcanza cada año niveles record de ingresos. Los últimos datos disponibles establecen a unos 13.62 billones los ingresos de la industria pornográfica norteamericana.

En materia de tráfico de personas, la prensa norteamericana ha reportado distintos casos de mujeres mexicanas o centroamericanas engañadas o secuestradas y llevadas a territorio norteamericano donde son forzadas a trabajar en la industria del sexo. Un caso que hizo los titulares es el de un tal Jeff Botts quién “traficó” unas 1.200 mujeres procedentes de China, Ukrania, Rusia y Japón hacia Estados Unidos.

La explotación sexual es una de las peores formas de esclavitud contemporánea y constituye una grave violación de los derechos fundamentales de la niñez. Se estima que las niñas llegan a ser vendidas de 10 a 15 veces por día. Sus responsables son las mafias que controlan y se benefician de este lucrativo negocio, así como aquellos individuos que favorecen activamente las condiciones necesarias para que se produzcan.

Tal vez para los estadounidenses no es noticia que el problema exista en otros países; sin embargo, ignoran que esté ocurriendo y aumentando tan velozmente dentro de su propio territorio. Un reporte del 25 de abril, publicado en el sitio digital Aporrea, describe cómo en la región de Puget Sound, en el estado de Washington (oeste), el comercio sexual con niños es parte de los fenómenos cotidianos.

Se dice que pequeñas de apenas 11 años son prostituidas en manos de hombres que prometieron cuidar de ellas y existen bandas de delincuentes que están cambiando su negocio de vender drogas para dedicarse a suministrar sexo.

En el 2010, cerca de 69 niñas fueron rescatadas a nivel nacional, de las cuales 24 estaban en el área de Pudget Sound. Denominado Operación Cross Country V, el trabajo policial estaba dirigido a desarticular organizaciones de proxenetas y sujetos que lucraban con la trata de menores.

La actriz Demi Moore pidió en mayo último ante el Congreso que el gobierno tomase medidas urgentes para frenar el flagelo en Estados Unidos. “Es más redituable y menos peligroso vender una niña que vender drogas”, expresó entonces.

Y subrayó: “No creo que ningún chico de 13 años elija prostituirse. Y lo que es interesante es que la mayoría de la gente cree que una prostituta elige venderse a sí misma, cuando, en realidad, el 75 por ciento de estas son esclavas de alguien que comercia con ellas”.

Sin embargo, pese a que el Departamento de Justicia sostenga que tanto a escala federal como estatal centenares de personas han sido llevadas a los tribunales, hay niñas norteamericanas que son traficadas por gente que en muy raras ocasiones es procesada por ese delito, advirtió Moore ante los legisladores.

Estadísticas oficiales señalan que desde 2003 cuando fue puesta en funcionamiento la Iniciativa Nacional contra la Inocencia Perdida, cerca de mil 250 víctimas de prostitución infantil fueron salvadas y retiradas de esa práctica.

Para Rachel Lloyd, directora de la Girls Education and Mentoring Services (GEMS), la única organización sin fines de lucro del estado de Nueva York que presta servicios a menores víctimas de la trata doméstica y de la explotación comercial, el triste panorama se encuba en muchos casos en la disfunción familiar.

Lloyd tenía solamente 13 años cuando abandonó la escuela para mantener a su madre alcohólica. Cayó en un entorno de drogas y de abuso sexual. Tres veces intentó matarse. En su experiencia “más del 70 por ciento de las víctimas de la explotación sexual comercial han pasado por el sistema de bienestar infantil en algún momento. Lo que indica que algo está pasando en el hogar, ya sea abuso, abandono o alcoholismo”.

Si bien es cierto lo anterior, la fuente de la que más se nutren quienes se dedican a este comercio, proviene del tráfico humano a escala internacional. La nación norteña, según informes oficiales, es el destino número uno para las víctimas que caen en esta red. El Departamento de Estado calcula que de 600 mil a 820 mil personas por año son trasegadas a lo largo de las fronteras nacionales.

Aproximadamente, el 80 por ciento de las víctimas son mujeres y niñas, y 50 de cada 100 son menores. Es una empresa que genera, además, unos 9,5 mil millones de dólares anuales. En el crimen internacional, este delito ocupa el segundo lugar, solo superado por el tráfico de drogas.

* Deisy Francis Mexidor es periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina y Jean Guy Allard es articulista de varios medios de prensa latinoamericanos.