Tras que en la noche americana del 1 de Mayo Obama anunciase la muerte de su archirrival Osama, una serie de dudas e interrogantes han ido creciendo.Llama la atención lo del lugar donde se habría encontrado a Osama Bin Laden.

1- Cada vez que un Estado da con el líder de su principal enemigo subversivo éste muestra las imágenes del capturado o de su cadáver. Los EEUU afirman que retuvieron su cuerpo al que transportaron al menos mil kilómetros desde el norte montañoso pakistaní hasta el mar arábigo a donde lo sumergieron. Sin embargo, no han enseñado una foto suya o de cualquiera de sus objetos de uso personal. Han revelado fotos de 3 acompañantes de Bin Laden muertos en el operativo pero se niegan a publicar cualquier foto suya. Tampoco han mostrado a cualquiera de los arrestados, dentro de los cuales pueden estar varios de de sus hijos, nietos, esposas o parientes.

2- Washington afirma que se decidió tratar al cadáver de Obama según los ritos islámicos para lo cual debía ser enterrado a las 24 horas de su muerte. No obstante, los EEUU han retenido los cuerpos de varios de sus enemigos musulmanes durante días y la costumbre mahometana consiste en sepultarle en presencia de sus familiares, bajo tierra y en dirección hacia La Meca (y no disperso en el mar como EEUU clama haberlo hecho, aunque tampoco ha mostrado imágenes de dicha ceremonia). Esta forma de desprenderse del cuerpo de Bin Laden ha generado muchos cuestionamientos dentro de diversas autoridades clericales musulmanas (las cuales no apoyan a Al Qaeda).

3- Las primeras versiones sostenían que Bin Laden resistió en armas usando a una mujer como escudo humano. Luego se ha dicho que él estaba desarmado y que no se escondió tras el cuerpo de nadie. Su hija afirma que su padre Osama se rindió y que se le remató con tiros en su cabeza y pecho. Extraña el que ninguno de los atacantes haya sido herido, que la resistencia y equipamiento militar del fortín de Osama haya sido tan mediocre.

4- Hay contradicciones entre quienes afirman que Pakistán participó o no en el operativo, aunque, todo indica que la única nación nuclear musulmana, fue humillada al ni si quiera notificársele de lo que se iba a hacer en su propio suelo y a un kilómetro de su Academia Militar nacional (la misma que, increíblemente, se mantuvo inactiva durante casi una hora que duró la acción militar).

5- Washington pudo haber priorizado capturar vivo a Bin Laden para, a través de desmoralizarlo tras las rejas (como pasó con el senderista peruano Abimael Guzmán), se le obligue a ir empujando a su movimiento hacia la claudicación. En cambio, prefirió darle muerte a fin de evitar un juicio en el cual Osama pudiese revelar cómo la CIA y los servicios secretos de sus aliados sauditas y pakistaníes le ayudaron a crear Al Qaeda.

6- Así se haya dado o no un asesinato a sangre fría de un rendido la información sobre dónde Osama podría estar escondido fue conseguida a través de cruentas torturas autorizadas a varios prisioneros en Guantánamo. Si bien muchos pueden aplaudir la frase de Obama en sentido de que se hizo justicia al ‘terrorista más buscado del mundo’ lo cierto es que a él no se le llevó ante la justicia y que varios de los métodos que se usaron para dar con él no son afines a lo que reclama la ley internacional, los mismos que darán pie a nuevas ejecuciones extrajudiciales en cualquier rincón del mundo, y por ende a nuevos justificativos a los jihadistas.

7- Las dudas sobre ello han hecho que la TV iraní reviva las declaraciones de la ex primera ministra pakistaní Benazir Bhutto quien sostuvo hace algunos años que Osama ya había muerto o que el principal periodista británico especializado en el mundo islámico Robert Fisk tema que se haya matado a uno de los dobles de Osama y que si eso se confirmase ello podría conducir al deceso político de Obama. Muchos residentes de Abbottabad dudan que Osama haya sido su vecino mientras que en el mundo crecen teorías conspirativas que sostienen que Bin Laden dejó de existir hace tiempo y que solo fue usado por EEUU como pretexto para hacer guerras. Una declaración de los talibanes dicen que no pueden confirmar que su asociado Bin Laden esté sin vida.

8- Es sintomático que la noticia de la muerte de Obama se revele media semana después que se haya anunciado que la jefatura de la CIA iba a pasar de Leo Panetta (quien ha cobrado protagonismo con el operativo del 1 de mayo) al general David Petraeus, comandante de EEUU en Afganistán. Ambos hechos pueden indicar que la Casa Blanca se presta a anunciar que su objetivo en Afganistán se ha cumplido y que corresponde irse replegando de allí.

La sospechosa guarida de Bin Laden

Durante una década los EEUU y sus aliados invadieron Afganistán (y luego Irak) ocasionando cientos de miles de muertos y billones de dólares en pérdidas materiales, siendo la escusa inicial querer dar con Bin Laden. Sin embargo, a él se le ubicó viviendo en una mansión en Abbottabad, una pequeña ciudad de militares en la periferia de Islamabad, la capital de Pakistán, el mayor aliado de EEUU en el Asia central y el único de los 55 países musulmanes que cuenta con bombas nucleares (además, sin que el Pentágono objete ello, como si pasa con Irán o Nor-Corea).

Abbottabad, que tiene hoy unos 120,000 habitantes, siempre ha sido muy apreciada por los uniformados. Esta fue creada por el mayor británico Abbot (de allí lleva su nombre) en 1853. Esta fue la base de una brigada y de 4 batallones gurkas (hasta hoy los mejores combatientes del imperio británico).

Hoy en sus inmediaciones está la Academia Militar de Pakistán, la cual entrena anualmente a 3 batallones, 12 compañías y otros 2,000 oficiales de 34 países, siendo el equivalente local de las escuelas de oficiales norteamericanos de West Point, Sandhurst o Saint Cyr.

La zona goza de un buen clima y tiene un alto valor estratégico militar. Se encuentra a 50 kilómetros de la capital. Está rodeada al este por el borde con la Cachemira pakistaní, desde donde operan una serie de grupos armados que piden que la Cachemira india (donde reside una población mayoritariamente mahometana) se vuelva independiente o sea anexada a Pakistán. Al oeste están las zonas de las tribus pastúes, las mismas que son la principal etnia de Pakistán y el reducto de los talibanes.

Se dice que el amurallado fortín donde se ejecutó a Bin laden fue construido especialmente para él hace 6 años. Este destacaba por sus altos y alambrados muros, por su tamaño y costos (10 veces mayores que los del resto de casas de la ciudad) y por carecer de servicios de telefonía o internet. Los satélites espías muy bien pudieron haber dado con ésta, a la cual solo le hubiese faltado un letrero luminoso que diga ‘aquí vive el jefe de Al Qaeda’.

El hecho de que el ‘hombre más buscado del mundo’ se hubiese escondido en ese fortín tan llamativo y en medio del corazón político y militar de la república musulmana pro-EEUU más poderosa que hay genera sospechas. Los EEUU no quisieron notificar a su aliado de la operación que conducirían en su propio suelo. Esto no es solo una humillación a dicha nación sino un indicativo de lo contradictoria que es la guerra global contra el terrorismo musulmán.

Cuando en 1979 cayó el Shá de Irán los EEUU transformaron a Arabia Saudita y a Pakistán como sus dos grandes aliados que fomentaban el terrorismo fundamentalista islámico contra Moscú. Bin Laden, Al Qaeda y los talibanes fueron armados ideológica y militarmente por ellos.

Todos han jugado una doble política. Pakistán recibe con una mano billones de dólares en ayuda militar y en la otra mano protege a terroristas islámicos en sus ambiciones sobre India o Afganistán. Los EEUU, tras haber creado a Al Qaeda, han usado ésta como un demonio (sabiendo que su peso en las masas musulmanas es mínimo, tal cual lo demuestran la ola de protestas árabes) a fin de alentar una serie de intervenciones militares para desarrollar su poderío militar, diplomático y energético.

Las caídas de Abimael en Lima y de Osama en Abbottabad

Similitudes y diferencias entre los operativos contra los líderes del senderismo peruano y de Al Qaeda. Hoy cuando el mundo analiza la muerte de Osama Bin Laden, considerado el ‘terrorista número uno del mundo”, es útil comparar ello con el proceso que condujo a la rendición personal e ideológica de Abimael Guzmán, quien hace dos décadas era tildado comoel “terrorista número uno de las Américas”.

Abimael fue detenido el 12 de septiembre de 1992 en una residencia ubicada en el distrito limeño de Surco, no muy lejos del ‘Pentagonito’ militar peruano, mientras que el autor intelectual de la matanza del 11 de septiembre del 2001 se le ubicó viviendo en Abbottabad, muy cerca de la Academia Militar de Pakistán.

Ambos cayeron siendo cincuentones avanzados que encabezaban redes de miles de fanáticos ideologizados dispuestos a morir. Mientras los senderistas operaban en todo el Perú pero con ambiciones de ser el faro que reconstruiría al maoísmo mundial tras la ‘traición de Beijing’, Al Qaeda es un conglomerado mundial de fundamentalistas islámicos que condenan la capitulación de los Estados mahometanos a Occidente. Ambos movimientos – ideológica, nacional y socialmentedisímilespero muy militarizados -realizaron los peores atentados que se hayan dado en los centros de poder de sus enemigos.

Abimael y Osama fueron ubicados a una década de haber llamado la atención con acciones espectaculares (la liberación de los presos de la cárcel de Ayacucho de 1982 y la masacre de Lucanamarca de 1983, en el primer caso, y la voladura de 4 aviones sobre Nueva York y Washington en el 2001, en el segundo caso).

La caza de Guzmán fue preparaba y hecha por los servicios de inteligencia de su propio país,mientras que la de Bin Laden se dio por tropas extranjeras que no quisieron notificar a Pakistán, por desconfiar de sus servicios de inteligencia.

Hoy los dos candidatos que se disputan la presidencia peruana en junio reivindican la captura de Abimael. El general Ketín Vidal, quien lideró el operativo de 1992, es parte del equipo de Ollanta Humala mientras que el padre de Keiko Fujimori fue entonces el presidente. En cambio, ningún político pakistaní podrá reclamar haber participado en el operativo de Abbottabad. Más bien, esa acción ha humillado al régimen pakistaní y servirá para cuestionarlo. En contraposición, la operación contra Abimael fue lo que catapultó a Fujimori a gobernar dos periodos y la deAbbottabad puede hacer que Obama sea reelecto.

El Estado peruano quiso capturar a Guzmán para mostrarlo al mundo y desmoralizarlo con la cárcel y un juicio público. Los Estados Unidos, por el contrario, fueron a liquidar a Bin Laden (cuyo cadáver nisiquieraha sido mostrado en fotos).

Cuando Guzmán fue apresado, el senderismo estaba en su cenit y en prisión él fue ‘ablandado’ hasta lograr que él llamase a sus camaradas a dejar las armas, pedir la ‘reconciliación nacional’ y presentarse por primera vez en elecciones con la demanda de amnistiar a todos (incluyendo a quienes les torturaron y masacraron) en las cuales su descrédito les llevó a sacar unos 6,000 votos a nivel nacional (menos del 0.1%).

Los EEUU, en cambio, abatieron a Bin Laden pensando que era más peligroso que él fuese sometidoa un juicio donde se podría revelar los lazos que él tuvo con la CIA y sus aliados, y porque en el 2011 Al Qaeda está de caída, pues las masas musulmanas en sus grandes marchas pro-democracia le han dejado de lado.

Si Guzmán era el todopoderoso presidente y ‘base de la unidad de su partido’ Bin Laden ha demostrado ser solo una figura estelar en una federación mundial de grupos autónomos.