La Habana y Pinar del Río (PL).- El turismo y el colorido nacional constituyen para los cubanos elementos simbólicos de su cotidianidad, destacables cuando sesiona la 31 Feria Internacional de Turismo FITCuba 2011.Hoy florece el turismo en Bahía de Cochinos, donde hace medio siglo resultó derrotada una invasión mercenaria organizada por Estados Unidos contra el proyecto social que dio libertad y soberanía a los cubanos.

Esos aspectos de la cultura y la sociedad de esta isla atrapan de sobremanera a los asistentes a esta reunión del 2 al 7 de mayo en el recinto ferial Morro-Cabaña.

Por ejemplo, para los cubanos de origen africano, las ropas deben tener colores brillantes, traslucen la actividad de sus vidas, las sensaciones, agradables o amargas de una existencia concedida por dioses, vinculada en suma con aquel panteón traído alguna vez por esclavos.

A los cubanos les gustan mucho los colores vivos: rojo, azul, amarillo. Su sentido de fiesta los impulsa a vestirse, en la medida de lo posible, con esos colores. Pero también son los colores del alma. Sus creencias religiosas, de origen africano, marcan tales inclinaciones a partir de personajes que se mueven entre lo divino y lo humano.

Cada orisha o dios yoruba tiene su color, su fecha, su día de la semana, su atuendo y sus comidas, sus formas de veneración. Muchos de ellos incluso poseen varios caminos o avatares en los que se comportan de diferentes maneras hasta el punto de contradecir bondades que son paradigma de su nombre en el sendero principal.

Esta coloración también está impregnada del clima tropical, donde el follaje presenta brillos muy particulares, marcados por los contornos muy verdes que aporta la clorofila. Flores tan comunes como el mar pacífico, por ejemplo, se presentan en tonalidades que van del rojo tenue al punzó.

Considerando tales mezclas, el color es un símbolo de la vida en Cuba devenido tal a través del carácter, los variadísimos orígenes de las familias y el distintivo sello africano. Por ello, algunas tonalidades de ciertas deidades poseen variaciones en la mayor de las Antillas, adecuadas a la historia y el sentido de la vida en el Caribe.

Y también se impone el sincretismo, donde se ofrece una gama de santos católicos en simbiosis sicoreligiosa con los dioses africanos. Elegguá, un negro bajito, o a veces una muchacha, coloreado de rojo y negro, y con dibujos faciales en amarillo, que lleva en la cabeza un sombrero o pañuelo; en la mano, un palo de monte doblado en punta, para apartar la hierba antes de cortarla con el machete.

Lleva también un habano en la boca y se ríe a mandíbula batiente. Está considerado como la primera presencia del panteón yoruba, es el dios que abre los caminos, aunque tiene su contraparte en Echú, quien los cierra.

Obatalá es la blancura, dueño de las cabezas y de la pureza creadora del mundo. Por supuesto, su color es blanco, su fiesta es el 24 de septiembre y se sincretiza con la Virgen de las Mercedes. Yemayá es la dueña del mar y, por lo tanto, acapara el azul.

Sin embargo, los colores son toda una fiesta y a veces se rompen ciertas reglas ceremoniales con tal de lucir elegantes o, simplemente, llamar la atención, vivir.

En lugar de guerra, está el turismo

Playa Girón, Playa Larga y otros sitios de aquel territorio de la sureña Península de Zapata fueron escenarios de los fieros combates que duraron 72 horas y concluyeron el 19 de abril de 1961 con la victoria de los cubanos. Ahora un museo y 44 monumentos erigidos en esos lugares recuerdan aquellos acontecimientos y atraen a viajeros de todo el mundo que aprovechan la visita para disfrutar además de una de las más excelentes ofertas del turismo cubano de naturaleza: la Ciénaga de Zapata.

Antes del triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 no existían carreteras en aquella región cenagosa del país, solo habitada entonces por humildes carboneros. En los momentos de la invasión mercenaria había apenas un pequeño hospital en Cayo Ramona, comentan los lugareños, y en la actualidad el escenario es muy diferente.

Además de contar con infraestructura económica y social para habitantes y visitantes, el lugar rebosa actualmente de instalaciones para el turismo y de gente llegada desde todas partes del mundo para disfrutar del buceo y los paseos.

Con todos los atributos de país insular pequeño, largo y estrecho, Cuba tiene en la actualidad una lista de retos, que sus ejecutivos turísticos enfrentan con cierto optimismo a partir incluso de las sugerencias de los propios visitantes extranjeros.

En esa gama de propósitos económicos, el turismo se asumió en el país como industria sobre todo a partir de 1994 y los derroteros obligaron a pensar en una diversificación de las propuestas, filosofía que ya en la actualidad se considera una bitácora irrevocable.

Senderos y potencialidades

Una de las compañías que en la actualidad se encarga del tema viajes de naturaleza es el Grupo Cubanacán, con un nombre muy sugestivo, sobre todo si se trata de reservas On-line (www.cubanacan.cu, www.hotelescubanacan.com). Para la especialista de relaciones públicas de esa compañía, Noris Alonso, el éxito del constante reclamo de alojamientos con su grupo, puede estar en la misma sonoridad de la palabra que bautiza la empresa, sobre todo en quienes buscan en línea la palabra Cuba.

Sin embargo, para otros, la clave radica en las ofertas sobre el tema de naturaleza y sitios muy conservados que para un viajero exigente pueden resultar una especie de paraíso. Y si se habla de estos lugares, la elección de solo algunos puntos puede generar la satisfacción, sobre todo un humedal muy conservado y de grandes valores como es el caso de la Ciénaga de Zapata en la porción meridional occidental de la provincia de Matanzas.

Como singularidad, allí aparece el centro turístico de Guama, tal y como lo comentan Pedro Martin y Cecilio Larena, especialistas comerciales del Grupo Cubanacán en esa región, quienes sirven a Prensa Latina de guías de viaje por ese lugar.

Allí se conjugan intimismo, naturaleza y novedades artísticas, pues se trata de la recreación en el humedal de una aldea taina inaugurada en 1961 y que ha resistido los embates del tiempo y la guerra. Es un conjunto escultórico de unas 25 piezas con figuras casi al tamaño natural que representa a aquellos aborígenes cubanos, para darle al viajero la idea de cómo cazaban, pescaban o construían sus viviendas en ese mismo espacio.

Al principio, explican, era un paseo en lancha por los alrededores para ver de lejos esas esculturas ancladas en los pastizales, pero ahora, existen pasillos de madera por todo el lugar para permitir el acercamiento de los turistas, que cuentan además con restaurante, piscina y cabañas, mientras las aves libres en su medio natural revolotean y pescan y la vida sigue su cotidianidad.

Ese entorno depara al turista bellas sorpresas a través de senderos con nombres tan sugerentes como El enigma de las rocas, o Las Salinas, un corredor de aves con alrededor de 70 especies, con 22 endémicas y de ellas 18 se pueden apreciar en el lugar. Entre los propósitos nuevos para los directivos, sentencian Martin y Larena, están propuestas que ya llaman mucho la atención como pasear en kayak, pues existen por el lugar 200 kilómetros de canales.

También los anfitriones opinan que serán exitosos otros programas como los de bodas y lunas de miel, por la intimidad de aquellos lugares naturales. En 2010 atendieron solo en Guamá a 100 mil visitantes, muchos en tránsito, sobre todo de Alemania, Canadá, Francia y España.

Por demás, se reparan los viales del circuito sur de esa parte de Cuba, para facilitar accesos desde provincias como Cienfuegos, a donde también llegan en la actualidad muchos turistas europeos.

Una marca y un prestigio

Noris Alonso, especialista en relaciones públicas, asegura que Cubanacán se dedica con fuerza a la hotelería con 70 establecimientos en todo el país, y una compañía nombrada Turismo y Salud, dedicada a servicios médicos y de mejoramiento de vida. Refiere que trabajan marca propia en administración y hoteles mixtos, con presencia de nombres extranjeros de relevancia como Sol Meliá, Blau, SuperClub e Iberostar.

Cuentan para ello, en toda la Isla, con cinco marcas: Hoteles Brisas, Hoteles Cubanacán, Hoteles E, Club Amigo y Hoteles Horizontes, esta última mencionada, propiamente de cara a la naturaleza. Recalca que en lo básico se trata de hoteles de categoría cuatro y tres estrellas, de muchas comodidades, facilidades y trato personalizado, que mejoran su confort y calidad en los servicios.

La Ciénaga de Zapata (donde está ubicado el centro turístico de Guamá) ocupa una península de igual nombre, de cuatro mil 520 kilómetros cuadrados, ubicada en el sur de la occidental provincia de Matanzas. Es una de las áreas naturales más extensas del archipiélago cubano, con 75 por ciento de territorio boscoso o pantanoso y solo el 25 por ciento de tierra firme.

Está poblada apenas por nueve mil habitantes y el turista encuentra buena pesca de macabí, áreas de paseo y pesca del róbalo y el sábalo, especies muy valiosas, hasta el punto de predominar la práctica de “marcar y soltar”. La Ciénaga, las playas del lugar, los puntos de buceo y snorkeling, como La Cueva de los peces, o Caleta Buena, constituyen símbolos de una de las mejores maneras de obtener placer: al apreciar los recodos de la naturaleza.

Se trata de uno de los lugares más interesantes de Cuba, con un panorama excepcional de varios tipos de ecosistemas de pantano. Es sitio de llanuras bajas, pantanosas y semipantanosas, localizadas sobre depósitos de turba y roca caliza, con suelos hidromórficos y vegetación de sabana natural. Como es de suponer, ese escenario es perfecto para realizar fotografías y tener vacaciones privilegiadas por un entorno de alto valor estético.

Cuenta con espacios como La Laguna del Tesoro y la Cuenca del Río Hatiguanico, la principal vía fluvial del área, además de la oferta de sol y mar de las paradisíacas Playa Larga y Playa Girón.

El lugar atesora bosques sobre calizas y manglares, así como extensiones donde crece el herbazal de ciénaga, formado por cortadera, palmacana, arraiján, yana y guanito, entre otras especies vegetales. Su fauna es privilegiada con aves exclusivas de la zona y consideradas como las de hábitat más restringido en el mundo.

Muchas personas llegan para observar unas 100 especies de aves, de ellas 18 endémicas como el gavilán colilargo, el catey, la cotorra y la paloma perdiz, de las que se forman grandes concentraciones durante todo el año.

También están allí tres especies típicas del lugar: el cabrerito de Santo Tomás, la ferminia y el zunzuncito (el ave más pequeña del mundo, matizada con bellos colores), explica Ismari Torres, otra de las especialistas comerciales de Cubanacán en la zona.

Pero también la Ciénaga constituye refugio natural de miles de aves migratorias provenientes de América del Norte. Allí existen 16 especies de reptiles, entre ellos los cocodrilos (cubano y americano), iguanas, lagartijas, el majá (ofidio no venenoso de color amarillento con manchas) y varios tipos de ranas.

Los mamíferos tienen a un representante endémico: la jutía enana, y además hay presencia de la jutía conga, y existen abundantes poblaciones introducidas de puercos jíbaros y venados. En los esteros y lagunas es posible localizar dos especies de vertebrados acuáticos: el manatí y el manjuarí.

El primero (Trichechus manatus) es el único mamífero marino completamente herbívoro, mientras el segundo (Lepisosteus tristoechus) es un raro fósil viviente con una antigüedad de 270 millones de años, cuerpo de pez y cabeza de reptil, que ya solo se localiza en la Ciénaga de Zapata.

Sus aguas también son refugio de una buena representación de la fauna marina, como peces, tortugas y corales. Este lugar lo consideran los expertos como el mayor humedal del Caribe insular.

Parque Alejandro de Humboldt

El Parque Nacional Alejandro de Humboldt, una las principales áreas protegidas cubanas, mereció el Premio de Conservación 2011 por la sistemática atención y cuidado científico de ese territorio. Ubicado en las inmediaciones de las orientales provincias de Holguín y Guantánamo, está dotado de una amplia diversidad de especies, identificadas en su mayoría por ese naturalista alemán durante sus recorridos por la isla en las primeras décadas del siglo XIX.

Ese sitio fue declarado por la Unesco en 2001 Patrimonio de la Humanidad, por poseer el más grande remanente de los ecosistemas preservados en Cuba, de excepcional belleza. Además es uno de los sitios más valiosos para la conservación de la flora endémica en todo el Hemisferio Occidental.

El carpintero real, la cotorra, el catey, el gavilán caguarero y el almiquí, uno de los mamíferos insectívoros autóctonos de la isla figuran entre las principales especies de la fauna que habitan allí. También viven manatíes, reptiles, peces y anfibios, entre ellos una diminuta rana de casi un centímetro de largo.

Más de 250 áreas protegidas se encuentran identificadas en Cuba, de esas 105 son administradas de manera efectiva para la conservación de la naturaleza y de sus valores y recursos históricos culturales.

Sobrevive el bosque prístino en Parque Nacional Viñales

Un bosque primario donde predominan los pinares sobrevive en el Parque Nacional Viñales, joya natural de Cuba. Con una extensión de 600 hectáreas, la zona boscosa abriga a centenarias poblaciones de pino caribaea y tropical, endémicos de esta occidental provincia.

Esas especies, que se mantienen en su estado original, subsisten en asociación con otras variedades arbóreas dentro de una reserva protegida por el Cuerpo de Guardabosques, confirmó a Prensa Latina Yoel Martínez, director del Parque Nacional Viñales.

El área perteneciente a un intrincado paraje serrano, se ha mantenido a salvo debido a la ausencia total de caminos y a las regulaciones vigentes para limitar el acceso al lugar, explicó.

Muchos de los individuos, aseguró, conservan sus características primitivas, entre las que sobresale una gran capacidad de adaptación a climas diversos. La riqueza y singularidad de la fauna es otro de los valores de ese escenario, morada de criaturas amenazadas como pájaros carpinteros, venados y las jutías conga y carabalí.

Viñales, conocido internacionalmente por las exclusivas vistas de su valle intramontano, ostenta desde 1999 la distinción de Paisaje Cultural de la Humanidad. Además de los pinares prístinos, en esa demarcación habita la palma corcho, fósil viviente que data del período jurásico.

* El autor es periodista de Prensa Latina especializado en turismo.

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Hotel Emperador-Laguna: naturaleza, playa y calor humano

Neisa Mesa del Toro *

Ciego de Avila, (PL).- Rodeado de atractivos naturales, el hotel Emperador -Laguna Villas & Resort, en Cayo Coco, ofrece un servicio de excelencia a los turistas, quienes llegan al destino Jardines del Rey en busca de sol, playa y calor humano. En un entorno de verdor inusitado, acompañado por decenas de plantas y animales, se ubica el complejo hotelero de 690 habitaciones, dividido en dos secciones: Emperador y Laguna Azul.

Con una arquitectura moderna, bien integrada a las condiciones naturales, la instalación -cuatro estrellas- dispone de cinco restaurantes especializados y cuatro piscinas, incluida una para niños con un miniclub destinado al cuidado de los infantes.

Dentro de sus atractivos sobresalen, situadas sobre un lago natural, un total de 80 cabañas que cuentan con pasarelas flotantes, construidas con madera, para transitar hacia las diversas instalaciones del acogedor Hotel y la playa.

Las cabañas, ubicadas sobre pilotes dentro del agua, dan una imagen diferente al entorno, vincula al visitante con un ambiente agradable y lo conduce a una de las mejores playas vírgenes de la región turística.

Una vegetación autóctona, combinada con otros arbustos como flamboyán y cocoteros, rodean las habitaciones, insertadas de forma armónica al conservado ecosistema.

La marea, reflejada en la laguna, con su flujo y reflujo atrae la imaginación y a la vez da una sensación de movimiento que hace sentirse a gusto en el lugar.

Casi cubierta de plantas marinas, la laguna sirve de hábitat a las aves acuáticas y a otras especies de animales, en un paisaje que recrea la vista del turista, un encanto natural.

Esos elementos marcan la diferencia de este Hotel con el resto de los existentes en la cayería norte de Ciego de Avila, donde se desarrolla uno de los polos turísticos más importantes de Cuba.

Perteneciente a la cadena española Iberostar, el Emperador-Laguna se destina al segmento de bodas, aunque, por la amplitud de sus moradas, también acoge a familias que llegan a disfrutar de lo bello en un sitio tranquilo y seguro.

La cercanía de la segunda mayor barrera coralina de la región convierte a la zona en un rincón ideal para el buceo o un paseo en catamarán, lo que permite observar las riquezas marinas.

Según Anabel Díaz, especialista de ventas, este Hotel posee condiciones para personas de todas las edades y su principal mercado es el inglés, seguido de Canadá y Argentina, con menor escala Chile y Perú.

Las noches se visten de gala con un variado programa cultural, un show para todos los gustos con predominio de música y bailes cubanos, amenizados por jóvenes muy profesionales.

La Casa del Habano, ubicada en la laguna y un bar para la venta de bebidas nacionales e internacionales, muy cerca de la mesa de billar, completan el producto turístico para el disfrute de los visitantes.

Quizás sean esas las cualidades, unido al trato excelente de un personal competente y calificado, que llama la atención de este Hotel, el cual muestra cada año entre el 20 y 25 por ciento de repitencia de sus clientes.

Por eso, cuando de naturaleza se trata, el Emperador-Laguna Villas & Resort lo tiene todo para unas inolvidables vacaciones, en un verdadero paraíso ecológico que ofrece tranquilidad, seguridad y hospitalidad.

* La autora es corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Ciego de Ávila.