París, (PL).- Tenía al morir 67 años, pero fue un virtuoso de talento inconmensurable con numerosas obras para la posteridad, entre ellas la más conocida, popular y enigmática pintura en la historia de la humanidad: La Mona Lisa. Se llamaba Leonardo di ser Piero Da Vinci, cultor iconoclasta de las artes plásticas, ingeniero, científico, arquitecto, inventor, anatomista, filósofo, botánico, poeta (…), florentino nacido en Vinci el 15 de abril de 1452.

Hablar de Leonardo en Francia es siempre en tono de deuda de gratitud. Falleció en Amboise, cerca de Tours, en la región Centro del territorio galo, precisamente el 2 de mayo, aunque hace exactamente 492 años.

Con una bella vista del río Loira, el genio italiano se instaló en el Castillo de Clos Luce por deseo del rey Francisco I, fascinado con el artista a quien llegó a considerar como un padre, un gesto retribuido de muchas formas por Da Vinci.

Asociado perennemente con La Gioconda o La Mona Lisa, la pintura en la cual utilizó la técnica del Sfumato que aún se estudia en nuestros días, su nombre en el dominio de óleos y pinceles incluye otros cuadros relevantes, como La Última Cena.

Visitar el Museo del Louvre de París supone una cita ineludible con La Mona Lisa, con apenas un tamaño de 77 por 53 centímetros, elevado al firmamento por la novedosa técnica de dibujo, la identidad de la modelo, la literatura y su robo.

También por las imitaciones, el cine y las parodias sobre la sonrisa más reconocida del universo, que perteneció aseguran numerosos expertos a la modelo Lisa Gherardini, cuyos restos mortales son buscados por un grupo de científicos italianos.

Otros se decantan por la idea de una dama de la aristocracia florentina de entonces esposa de un tal señor Giocondo, pintada por deseo propio cuando se encontraba embarazada o poco después de su feliz alumbramiento.

En el Louvre, también en el pabellón Denon, resaltan La virgen de las rocas; Retrato de Isabel de Este;, Santa Ana, la virgen y el niño con el cordero;, Baco; La Anunciación; Retrato de Dama y San Juan Bautista.

La última cena, el óleo de las argucias de Dan Brown en el Código DaVinci, se encuentra en Milán, en el convento de Santa María de las Gracias.

En fin, su trayectoria dejó legados extraordinarios y para el propio monarca Francisco I, en parte responsable de que La Mona Lisa terminara en el Louvre restaurado según sus concepciones, fue más que un pintor, arquitecto o anatomista, un sabio filósofo.

Se cree que gran parte de sus estudios científicos se perdieron, aunque se consideran muy valiosos sus experimentos y aportes en torno a la anatomía humana. Asimismo, precursor de ciertas máquinas modernas, como el helicóptero o bombas hidráulicas.