No es recomendable la utilización de las Reservas Internacionales (RI’s) en inversiones productivas que generalmente no resultan. Escribí y lo demostré en ”Lo ideal es tener siempre más RI’s”, enero 2009 y en “Cuidar la chaucherita”, febrero 2008, cuando las RI’s de entonces superaban USD 5.500millones, todo un record, que éste monto no era nada para un país.


Recordaba la respuesta del Presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), mayo 2006 a octubre 2008, Raúl Garrón, a la pregunta: ¿cuál era un nivel óptimo de RI’s?; Tener siempre más RI’s. Corresponde pues ¡cuidar las RI’s!, imprescindibles para importaciones y compromisos con el exterior, al mismo tiempo que respaldan la base monetaria del país, esencial para una sana intermediación financiera. Lo mismo vale para los actuales USD 10mil millones, insuficientes para lo que Bolivia necesita.

Insisto igualmente sobre lo explicado en “Blindaje contra varios cañonazos” escrito en junio 2007: la base monetaria son los bolivianos circulando en el país y aceptados en función de las divisas que el BCB detiene como RI´s, correspondientes al blindaje de Armando Mendez. Los bolivianos no son meros papeles impresos al antojo del BCB. Deben estar respaldados con valores de intercambio internacional, porque la mayoría de las industrias, comercio y servicios en Bolivia requiere importar insumos, también bienes de capital, y know how, how to do que no se los puede pagar en bolivianos. Pero si el gasto fiscal comienza a crecer, porque hay más funcionarios públicos que no producen riqueza, p.e., o se aumentan sueldos no proporcionalmente a un similar crecimiento del PIB o el déficit fiscal se incrementa paralelamente a una importante elevación de importaciones de bienes de consumo final y/o caída de exportaciones, el Tesoro General de la Nación queda obligado a requerir préstamos del BCB para cubrirlos, según un proceso establecido y normado, ¡las RI’s pueden disminuir!, y esto debemos evitar.

También si el Estado comienza a invertir parte de las RI’s en proyectos, programas o actividades sin rendimientos para cubrir por lo menos sus gastos de funcionamiento y futuras inversiones para renovar activos fijos, situación que al final conlleva a meros gastos corrientes o mayores requerimientos de capital de trabajo para que su producción o servicio pueda realmente efectivizarse, después que saltan las falencias en concretarlas conforme a plazos inicialmente establecidos y por último, nos quedamos con elefantes blancos como Karachipampa o de menor envergadura, los que al final no reemplazan importaciones ni tampoco apuntalan exportaciones que no sean solamente de materias primas. Sin considerar los fracasos de MYPES y PYMES fomentados por el Estado en intentos productivos llenos de esfuerzos y buenas intenciones. Lo ideal, sin duda alguna, es tener siempre más RI’s y no correr el riesgo de invertirlas en actividades que sólo dan perdidas, no resultan.