Algunos previsores del futuro señalan que dentro de 60 años se verá como la nanotecnología y la biotecnología provocan impactos en la vida humana que hoy se pudieran considerar como mágicos e irreales, y se quiera o no, serán normales para los hijos de los actuales hijos, debido a que la escala temporal de estos tiempos sólo puede aprender una pequeña parte de lo que está en camino.

Una expresión muy ilustrativa del presente-futuro es la dicha por el escritor de ciencia ficción Arthur Clarke: “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, frase que cada día cobra mayor connotación.

Es real que la evolución de la tecnología, entendida ésta como la utilización sistemática del conjunto de conocimientos científicos y empíricos para alcanzar un resultado práctico, un producto, un proceso de fabricación o una metodología, ha propiciado la gradual conquista de la naturaleza por el hombre, su progreso se aprecia en el uso de unos materiales concretos, el empleo predominante de una energía y un sistema de producción específico para obtener los productos que se necesitan.

Fuera del período de invención neolítico, los adelantos hasta el siglo X fueron proporcionalmente pequeños, excepto en el uso de los metales. Con la llegada del siglo XX, éste se caracterizó por la utilización de la energía eléctrica.

La mejora del dinamo por Siemens y del alternador por Tesla constituyeron pasos decisivos para sustituir el vapor por electricidad a pesar del perfeccionamiento de la máquina de vapor y el motor de combustión interna.

Por su parte, la utilización de la electricidad incidió en la situación y concentración de la industria y a la organización fabril. En los albores de ese período, las matemáticas se caracterizan por la precisión; la química por la pureza, y la cirugía por la higiene.

Para algunos autores, con el avance del siglo XX, se hace más unitaria la orientación del pensamiento científico y más difícil establecer fronteras definidas entre las distintas ramas de la ciencia. Ello comportará una mayor especialización y una mayor dedicación a las aspiraciones prácticas que cristalizará en la época que comienza en 1945.

Presente y futuro

Hoy son cotidianos, por ejemplo, el radar, que nace de las investigaciones de la propagación de las ondas electromagnéticas en la atmósfera superior de la Tierra y el láser, que se deriva de las teorías fundamentales que explicaron los fenómenos cuánticos en los átomos.

Entonces, lo que ayer para muchos fue futuro hoy es presente y viceversa. En un tiempo no muy lejano, algunos futurólogos prevén que el hombre contará con un superordenador más rápido que el cerebro humano, teléfonos móviles que transmitirán emociones, pantallas flexibles. Los espectadores se convertirán en los actores de las películas que ven.

Dentro de veinte años, los androides representarán el 10 por ciento de la población mundial. Las flores serán caleidoscópicas. Para después del año 2051, los pensamientos, sentimientos y recuerdos se transferirán a un ordenador y algo muy agradable para todos; se prevé que desaparezca el agujero de la capa de ozono y la expectativa de vida llegará a los 100 años.

Si de órganos artificiales se trata, ya se trabaja en el desarrollo de órganos a partir de células extraídas de los seres humanos susceptibles de recibir un trasplante. Según noticias, se ha reproducido el primero, la vejiga, siempre partiendo del tejido de los propios pacientes. Los investigadores buscan también poder “fabricar” otros tales como: riñones, corazones, hígados e incluso nervios y vasos sanguíneos.

No caben dudas que el futuro debe ser promisorio; entonces hay que esperar, pero seguro, en un mundo mejor y menos contaminado… nada, un futuro de pitonisas.

¿Serán tan inteligentes los robots?

En sus primeros tiempos las máquinas controladas y programadas para moverse, manipular objetos y realizar trabajos difíciles o desagradables a los humanos. y que a la vez interaccionaban con el entorno, se les denominó Robots.

El novelista y dramaturgo Karen Capek fue quien primero utilizó esa palabra por los años 1917-21, en su obra teatral Robots Universales Rossum, para referirse a los artefactos con forma humanoide. Quizás ese autor nunca pudo imaginar la trascendencia de ese término a través de los años.

La denominación robots proviene de un vocablo checo robota que significa siervo y es idéntico a la expresión rusa robonitk, sinónimo de labor ardua, repetitiva y monótona, similar a la de los procesos de fabricación en las industrias.

Pero no fue hasta el surgimiento del término Inteligencia-artificial cuando el aspecto científico-ético-filosófico, alrededor del tema, se tornó complicado y numerosas las opiniones de si esos artilugios de la técnica, en sus diferentes generaciones, pudieran convertirse en competidores de los humanos, es decir: sustituirlos, ser inteligentes.

Actualmente existen múltiples criterios al respecto y entre ellos, el del catedrático de la Universidad de Málaga Antonio Diéguez: esa posibilidad debe ser descartada de antemano, al menos si por talento (o por procesos mentales) se entiende algo que no está sometido a reglas predeterminadas que faculta a los individuos reconocer rápidamente lo relevante y lo accesorio en un entorno cambiante que le permite ser intuitivos y creativos.

En definitiva la Inteligencia-artificial estudia como lograr que los ingenios de la técnica realicen tareas que por el momento, son ejecutadas mejor por el hombre.

Pero vale suponer que la definición es efímera, ya que se basa en el estado actual de la informática y no incluye áreas que potencialmente tienen un gran impacto tales como los problemas que no pueden ser resueltos adecuadamente ni por el homo sapiens, ni por las máquinas.

Una realidad posible

Sin embargo, para el experto y neurocirujano colombiano Rodolfo Llinás, la capacidad de diseñar un robot que emule con el hombre no cabe dudas que algún día se podrá construir.

En su libro I of the Vortex expresa que las computadoras como se las conoce hoy no parecen estar listas para tener una mente, pero eso puede deberse a limitaciones en su diseño más que a cualquier restricción teórica creada artificialmente.

Una opinión discordante es la del psicoanalista Simón Brainsky, quien apunta: “no es concebible un autómata que pueda moverse por afectos, porque ellos suponen un nivel de sentimientos que es exclusivo de los seres vivos”.

Para Brainsky, que da la opinión en su Perspectiva del Psicoanálisis, “el hombre es el único animal que sueña, hace abstracciones, construye utopías y tiene conciencia”.

El tema y en ocasiones miedo a que se puedan construir y auto-reproducir ingenios con una inteligencia igual o superior a la de los humanos en un tiempo más o menos corto, puede o no constituir una realidad inobjetable y aún hay mucha tela por donde cortar.

Lo que si parece cierto y así lo expresó el experto en la materia Antonio Diéguez, es que todo ese discurso apocalíptico sobre la exclusión competitiva del hombre frente a los robots, contribuye en mucho a desviar la atención de otros peligros más inmediatos y reales en relación con la computadora electrónica.

La dependencia de los aparatos a la hora de tomar decisiones en ámbitos de especial importancia social, el carácter incuestionable con el que se asumen ciertos fines ligados a su uso y difusión, la extensión de su dominio sobre cada vez más aspectos de la vida Humana.

Luego, habrá que esperar todavía un tiempo indeterminado, para saber realmente si en definitiva serán tan inteligentes o no los robots.

¿Cómo serán los ordenadores del futuro inmediato?

Un ordenador personal hoy cuenta con dos vertientes bastante bien definidas; los dedicados a trabajos profesionales y los de uso domestico. Sin embargo, el camino para los adelantos es cada vez más corto.

Por año, o quizás meses, aparecen nuevos dispositivos que desafían a la imaginación, y ya no es necesario ser un portento en física o matemáticas para operar alguna de estas máquinas, cuando muchas de ellas se emplean únicamente para la recreación.

Los ordenadores personales tienen ante sí un gran camino. En la actualidad es impensable vivir sin alguno de estos compañeros inseparables, debido a la cantidad de operaciones que realizan, tanto para compras, gestiones empresariales o simplemente jugar.

Los ordenadores dedicados al entretenimiento cubren muchas de las acciones y desarrollos más avanzados, debido a la combinación de tres elementos indispensables, como es el caso de la conjugación de imagen fija, imagen en movimiento y sonido.

El alcance ya es tal, que al cierre de 2010 la novedad la aportan los monitores en 3D o tercera dimensión que, junto a tarjetas de video más avanzadas y diseños de juegos de computadoras más novedosos y complejos, podría en muy breve tener al jugador dentro de la acción.

Dentro de las tendencias está la fórmula “Todo en uno” para los PC u ordenadores personales, una facilidad para aquellos que realizan pocas acciones con su máquina como enviar correos y navegar en Internet, con el empleo de un hardware potente de bajo costo.

Estas máquinas permiten tener incorporado en el monitor un grupo de elementos o puertos para beneficiar al usuario en cuanto a una terminal con poco espacio a ocupar.

De nuevo se habla del fracaso de los portátiles frente a las PC Tableta o Tablet PC, pero esto no parece posible debido a la resistencia de este tipo de máquina, demostrada una vez mediante las Netbook, o pequeñas laptop que permiten a los viajeros llevar consigo uno de estos aparatos.

Por su parte, en materia de CPU o el corazón de la máquina, la tendencia está en la integración del CPU-GPU o funcionamiento de video a una razón de 64 núcleos, con operaciones mucho más rápida que las actuales.

Las máquinas ahora pueden tener memoria RAM o de procesamiento de las operaciones hasta incluso 12 GB, lo que supera con crece si comparamos el avance unos tres o cuatro años atrás.

La perspectiva para 2015 está en la llegada de las DDR4. En la actualidad se opera con DDR3, cuando las nuevas memorias operarían a efectivas 2.133 MHz a 4,266 MHz, por lo que en 2020 estarían en uso las DDR5.

Esos módulos DDR5 podrían lograr frecuencias de los 4,20 GHZ a 8,40 GHZ y esto se podría apreciar en la imposibilidad de observar en pantalla el proceso de una operación simple como transferencia de datos.

Un ordenador personal muy rápido de hoy, lleva un procesador Core i7, con memoria RAM de 12 GB, discos duros de 2 TB, grabador de DVD o de Blue Ray, y conexiones rápidas a Internet, además de algunos accesos remotos a aparatos de diferente índole.

Sin embargo, los ordenadores personales estarán cada vez más en el plano de una intimidad desconocida, algo así -dicen los expertos- como un animal de compañía, una mascota.

Estos ordenadores personales pueden llegar a ser muy distintos a como los conocemos en la actualidad, por estar dotados de inteligencia artificial y con capacidades cognitivas como razonamiento, sentido común y aprendizaje por experiencia.

Por tanto, estos aparatos serán más intuitivos y podrán incluso auto-reconfigurarse, auto-repararse, y adaptarse ellos mismos a entornos imprevistos.

Hasta donde conocemos, un ordenador personal es una máquina que recibe instrucciones del usuario mediante el empleo de un Sistema Operativo, y programas o software para cada acción necesaria o conjunto de ellas.

No obstante, el andamiaje informativo cada vez se complica con una interacción entre teléfonos móviles, en los que se puede revisar correo electrónico, ver televisión o realizar múltiples funciones, igual que cámaras digitales, de video y otros aparatos vinculados entre sí.

Esta amalgama de artilugios, cada día conforma una red mucho mas especial en la que el ser humano busca tener las mayores facilidades, y la creación de aparatos más complejos, pero mucho más competentes, puede llevar a gestiones intrínsecas de cada máquina.

Y ya no se trata de ciencia ficción, sino que existen laptops con reconocimiento de huella dactilar, y muy a la puerta de las tiendas máquinas con reconocimiento de la pupila, por razones de seguridad, y ni que decir de voz.

Mencionan los científicos una arquitectura de computadoras a partir de una unidad de procesamiento que controla las funciones de todo el sistema y procesa datos, mientras la memoria principal almacena esa información y las instrucciones.

Para aumentar la capacidad de respuesta, el sistema debe incrementar la velocidad de procesamiento, y todas las demás como las de almacén, pero ya estamos frente a discos duros de 1,5 y 2 TB, (un TB equivale a mil Gb gigabyte).

Por tanto, hablamos de avances que están a la vuelta de la esquina. Sumado a estos datos, las velocidades en Internet, las operaciones de diferentes tipo y conexiones entre los seres humanos y sus maquinas.

Desde la invención en 1961 del circuito integrado, el número de transistores aumentó considerablemente los procesos en varios millones de veces; crece el área de circuito integrado, múltiples capas hasta la posibilidad de fabricar en el futuro cubos de silicio con billones de transistores.

Por demás, está la nanotecnología y la creciente miniaturización de componentes que permitirán mejores y mayores funciones a los ordenadores.

Y lo más sobresaliente es que tales adelantos, como los núcleos múltiples o core, elementos de comprensión para científicos avanzados, están en el plano práctico, al alcance de cualquier adolescente o niño, y su empleo varía desde desempeños profesionales hasta entretenimiento.

Por tanto, estamos muy cerca de llevar una computadora, no las PDAS de mano en un bolsillo de la chaqueta como en la actualidad, sino integradas a nuestro cuerpo y conectadas con todo lo que queremos hacer y saber.

* Fernández Burguet y Roberto F. Campos son colaboradores de Prensa Latina.