I. INTRODUCCIÓN: 1. Los Obispos de Bolivia, movidos por el amor de Cristo y cumpliendo con nuestra misión de pastorear,
“custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios”,[1]
en fidelidad al Evangelio y en comunión con el Magisterio de toda la Iglesia Católica, estamos atentos a los signos de los tiempos. Por eso, nos dirigimos a los miembros del Pueblo de Dios y a las personas de buena voluntad en Bolivia, para avivar la esperanza y alentar el compromiso de todos en la transformación de la realidad actual de nuestro país, que, junto a los logros alcanzados, se ve todavía marcada por la ambigüedad de los procesos sociales, la banalización de los valores humanos y la subestima de la dimensión religiosa o trascendente de la vida, que generan división, confusión y frustración en las personas y en los pueblos.

2. Nuestra mirada se dirige a diferentes dimensiones de la sociedad, no para expresar preferencias por una u otra solución técnica o institucional, sino para valorarlas en sus implicaciones religiosas, éticas y morales. Nuestro papel “

es servir a la formación de las conciencias en la políticay contribuir a que crezca la percepción de las verdaderasexigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidadpara actuar conforme a ella, aun cuando esto estuvieraen contraste con situaciones de intereses personales”. [2].

De esta manera se quiere ofrecer un aporte a la vida de la sociedad desde la visión cristiana del hombre preocupados por el bien de todos los bolivianos. Lo hacemos con el corazón y la mente puestos en la sacralidad de la vida, la dignidad de la persona humana y el bien común, con una especial predilección por los pobres. Los católicos solicitan el discernimiento y la palabra orientadora de sus pastores, [3] para que sus decisiones y actuaciones en todos los campos de la vida individual, familiar y social estén basadas en los principios evangélicos y en la verdad. La verdad, lejos de ser una conquista de una vez para siempre, es fruto de una búsqueda humilde y continúa en las condiciones históricas cambiantes propias de nuestra vida temporal y peregrina.

3. El Concilio Vaticano II motiva lo que acabamos de decir:

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias delos hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y decuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustiasde los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamentehumano que no encuentre eco en su corazón. La Iglesia por ellose siente íntima y realmente solidaria del género humano y desu historia”. [4]

La misión de la Iglesia: la Evangelización

4. Jesús, antes de su Ascensión, envía a los Apóstoles a anunciar gozosamente en todo el mundo la Buena Noticia de su Reino que es la gran novedad de un Dios que es Padre. Se instaura, por tanto, una relación de paternidad y filiación con todos los seres humanos. De esta paternidad común se desprenden nuevas relaciones entre los hombres, que gozan de la misma dignidad de Hijos de Dios; una relación de fraternidad, basada en el amor e igualdad entre todos, como verdaderos hermanos. El nos confía la tierra como administradores y no como dueños absolutos de los bienes creados, llamados, por tanto, a hacer de este mundo una tierra de hermanos y no de enemigos, desde la justicia y la igualdad de oportunidades en el gozo de los medios que El ha puesto a nuestra disposición. La Iglesia recibe esta Buena Noticia con alegría, la hace propia y la expresa en la evangelización, como tarea principal, [5] que se realiza a través de tres funciones que se relacionan y apoyan: el anuncio de la salvación (kerigma) por medio de la predicación de la Palabra y la enseñanza apostólica; la liturgia por medio de la celebración del misterio pascual y de los sacramentos y el servicio a los más necesitados (diaconía), por la acción caritativa y social de la Iglesia. [6]

5. En consecuencia, la misión de la Iglesia, (Obispos, sacerdotes, religiosos, laicos), no puede ser reducida al ámbito solamente de lo espiritual y sacramental, ya que,

“entreevangelización y promoción humana —desarrollo, liberación—existen efectivamente lazos muy fuertes. Vínculos deorden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizarno es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemassociales y económicos. Lazos de orden teológico, yaque no se puede disociar el plan de la creación del plan dela redención que llega hasta situaciones muy concretas deinjusticia, a la que hay que combatir, y de justicia que hayque restaurar. Vínculos de orden eminentemente evangélico,como es el de la caridad; en efecto, ¿cómo proclamar elmandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y lapaz, el verdadero, el auténtico crecimiento del hombre?”. [7]

6. Seguimos en la perspectiva que nos propone la Iglesia en América Latina:

“Contemplar a Dios con los ojos de la fe através de su Palabra revelada, […a fin de que veamos la realidad…]la juzguemos según Jesucristo, Camino, Verdad y Vida,y actuemos desde la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo y Sacramentouniversal de salvación, en la propagación del Reino deDios, que se siembra en esta tierra y que fructifica plenamenteen el cielo”.[8]

Guiados por la presencia del Espíritu

7. “Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, los conducirá a la verdad plena”.[9]

Confiados en esa presencia consoladora y conscientes de que no somos poseedores de la verdad queremos ponernos al servicio de la misma, porque

“Defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad”.[10]

8. La fidelidad a esa promesa del Señor y la fe en su Palabra demandan que todos participemos y aportemos, libre y responsablemente, a la vida y al destino de nuestro pueblo.[11] Llamamos a los católicos de Bolivia a apoyarse en la Palabra del Señor para afrontar, en comunión eclesial, el momento presente con un firme compromiso, alentados por la esperanza que no falla. [12]

II. UNA MIRADA AL INTERIOR DE LA IGLESIA

La Iglesia Boliviana se mira en el rostro de Cristo

9. El Señor Jesús instruye a sus discípulos acerca del Reino de Dios con una parábola específica en el Evangelio de Mateo

: “Les refirió otra parábola, diciendo: El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo. Dejen crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recojan primero la cizaña, y átenla en manojos para quemarla; pero recojan el trigo en mi granero”

. [13]

10. La Iglesia Católica es “santa” por la gracia de Jesucristo y en virtud de la acción del Espíritu e “imperfecta” por las obras de sus miembros. Los católicos nos preguntamos, a la luz de la fe que nos interpela y del amor incondicional del Dios de la vida, si estamos con Él y respondemos con coherencia a nuestro pueblo. Nos urge a todos una conversión; por eso los Obispos, antes de mirar a la realidad de nuestro país, reconocemos con humildad y dócil escucha del Señor la realidad de nuestra Iglesia en Bolivia, con gracias abundantes y múltiples pecados.

11. En más de cinco siglos de trabajo pastoral en América, la Evangelización ha avanzado y aportado mucho al crecimiento material y espiritual de los pueblos indígenas. La Palabra de Dios ha inspirado a lo largo de los siglos las diferentes culturas, generando valores morales fundamentales, expresiones artísticas excelentes y estilos de vida ejemplares. [14] Hoy comprendemos mejor que el trabajo de inculturación del mensaje de Cristo, en la espiritualidad de los pueblos indígenas, no significa tanto reemplazar sus valores por otros, traídos de otros lugares, sino poner la levadura de Cristo y del Reino de Dios en la masa [15] de las culturas originarias de nuestro país. Por eso, valorando todos los esfuerzos realizados en todo tiempo y en todo lugar de nuestra patria por misioneros y laicos, creemos que es preciso seguir profundizando ese proceso para que el único mensaje de Cristo llegue, por el camino propio de cada persona y de su entorno, hasta su corazón y lo transforme. No se trata tanto de adaptar el Mensaje al idioma de cada cual, sino de entenderlo desde el lenguaje de Pentecostés, comprendido por todos y fuente de conversión y paz. Los Obispos latinoamericanos hemos afirmado que

“el encuentro de la fe con lasculturas las purifica, permite que desarrollen sus virtualidades,las enriquece. Pues todas ellas buscan en última instancia laverdad, que es Cristo”.[16]

Sin embargo, reconocemos que no siempre se apreció de la misma forma la riqueza de las culturas en la primera evangelización.

12. El magisterio de Benedicto XVI nos ilumina acerca de esta labor

: “La inculturación no ha de consistir en procesos deadaptación superficial, ni en la confusión sincretista, que diluyela originalidad del Evangelio para hacerlo más fácilmente aceptable.El auténtico paradigma de la inculturación es la encarnaciónmisma del Verbo: “La “culturización” o “inculturación”que promueven con razón será verdaderamente un reflejo dela encarnación del Verbo, cuando una cultura, transformaday regenerada por el Evangelio, genere de su propia tradiciónviva expresiones originales de vida, celebración y pensamientocristianos” haciendo fermentar desde dentro la cultura local,valorizando los “semina Verbi – semillas del Verbo” y todo loque hay en ella de positivo, abriéndola a los valores evangélicos”

. [17]

Conversión pastoral

13. Cumpliendo con el propósito de la Misión Permanente, hemos iniciado un proceso de conversión pastoral de nuestras comunidades, para pasar de una pastoral de mera conservación a una decididamente misionera. [18] A esto apuntan los diferentes objetivos y planes de alcance nacional, local y parroquial, tales como implementar liturgias más vivas y participadas, impulsar la parroquia como comunidad de comunidades, actualizar itinerarios formativos para la catequesis, todo esto en el marco de la corresponsabilidad propia de la pastoral orgánica y de conjunto. Es una hermosa tarea que está encontrando acogida y esfuerzo en muchos, pero también resistencia en otros.

14. Nuestra Iglesia es católica y por tanto universal. [19] Nada más lejos de su identidad que cualquier intento de promover entre los pueblos y culturas la división, la discriminación o la marginación. Al contrario, la Iglesia católica reconoce y valora en la diversidad de culturas, etnias, comunidades y pueblos, así como en la singularidad y dignidad de cada ser humano, la riqueza de la humanidad y su enorme fuerza para contribuir a la transformación de las condiciones de vida y de las estructuras sociales de nuestra realidad.

15. Una pastoral preocupada principalmente por lo sacramental nos ha hecho perder de vista, muchas veces, las necesidades de las personas: de nuestros sacerdotes, que necesitan una comunidad que los apoye y anime; de los bautizados, que buscan frecuentemente, en otras confesiones cristianas, la atención personal y la capacidad de escuchar que, por diferentes motivos, no encuentran en nuestros templos, de los jóvenes, hasta los educados en la fe por sus familias o colegios católicos, que no encuentran en la manera de presentar el mensaje y en el ejemplo de los bautizados, respuestas a sus anhelos. Evidentemente

“la mies es muchay los trabajadores son pocos”[20],

sin embargo, tenemos en nuestras comunidades muchos trabajadores que sólo esperan ser llamados y formados para trabajar en la viña del Señor, a cualquier hora del día. [21] En estas circunstancias, Jesús nos repetiría:

“No tengan miedo”[22]

y animaría a que todo bautizado se prepare y asuma generosamente el trabajo misionero. [23]

Testimonios y anti-testimonios en la Iglesia

16. La Iglesia en Bolivia no ignora el desaliento que invade a muchos católicos por la falta de testimonio en que han incurrido algunos sacerdotes, personas consagradas y agentes de pastoral, todos ellos llamados por su vocación a dar razón de su entrega en el camino de Cristo. Nos duelen nuestras debilidades, como la falta de autenticidad y de celo pastoral, la incoherencia entre las exigencias de su vocación y la vida moral, como en los tristes casos de pedofilia. También constatamos divisiones internas, falta de identidad y pertenencia a la comunidad eclesial, escasa formación religiosa e insuficiente compromiso cristiano en la sociedad. Nos preocupan, de la misma manera, el trato paternalista o verticalista de algunos ministros de la Iglesia hacia los fieles, la búsqueda de ganancia en el servicio religioso [24] y la persistencia de actitudes cerradas que no reconocen la vocación del laico como miembro del Pueblo de Dios, en especial de la mujer. Por todo esto, sentimos la necesidad de pedir perdón al Señor, a la comunidad eclesial y a las víctimas de estos abusos; al mismo tiempo nos apremia el desafío de enmendar y remediar, en todo lo posible, los sufrimientos causados.

17. Sin embargo no podemos dejar de reivindicar la verdad más profunda: la gran mayoría de los sacerdotes, consagrados y agentes de pastoral, como el trigo de la parábola, en silencio han cumplido y siguen cumpliendo su misión, sin escatimar esfuerzos en su entrega por sus hermanos “

y enriquecen y avivanlas comunidades cristianas con los catequistas y demás colaboradoresen la tarea de llevar la luz del Evangelio a los bolivianos”.[25]

Para ellos nuestra oración, reconocimiento y aprecio.

18. La Iglesia en Bolivia “

ha dado muestra de tener, como el buen Samaritano, un gran “corazón que ve” al hermano en dificultad y, a través de innumerables obras y proyectos, acude solícitamente en su ayudaEn este sentido, por decirlo así, es también un “corazón que habla”, que lleva en sí mismo la Palabra que anida muy dentro de su ser”.[26]

Ésta se expresa en la dedicada misión en favor de los humildes y desamparados: niños de la calle y abandonados, orfelinatos, internados para estudiantes, comedores populares, centros para discapacitados, ciegos, sordomudos, hogares de ancianos, centros de salud, clínicas y hospitales, escuelas y colegios de convenio y particulares, atención a migrantes y refugiados, a los privados de libertad, a madres solteras y mujeres maltratadas, entre otros. Se manifiesta también en el apoyo decidido a organizaciones sociales y cooperativas, microproyectos productivos, comercio justo y solidario. Todo eso no es motivo de vanagloria, por el contrario es parte de nuestro deber, y damos gracias a Dios y a la generosidad de muchos consagrados y laicos voluntarios que manifiestan el amor misericordioso de Dios

. “Lo que hicieron con estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”

. [27]

Discernir entre el trigo y la cizaña

19. Jesús de Nazaret empleó, en diversas circunstancias, el ejemplo del grano y la semilla para explicar algunas dimensiones del Reino de Dios [28] inaugurado e instaurado por Él en nuestra historia. [29] Presentó la universalidad del Reino hablando del grano de mostaza, que siendo pequeño, crece y se hace un árbol al que vienen las aves (los pueblos) a anidar en sus ramas. [30] La libertad del hombre ante el regalo del Reino que Dios le ofrece se visualiza en la parábola del sembrador.[31] El Reino tiene además un dinamismo imparable que no es fruto del esfuerzo humano, sino de la acción de Dios

: “El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en latierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brotay crece, sin que él sepa cómo

”. [32]

20. Con gran realismo en el primer Evangelio se constata la presencia maligna de la cizaña entre las espigas de trigo para mostrar la huella perniciosa del mal en la historia humana.[33] Dos elementos singulares destacan en la parábola. Uno es que un enemigo, el maligno, sembró la cizaña mientras las gentes dormían. Otro es que la cizaña será arrancada a su debido tiempo, pero no ahora, y será arrojada al fuego. La cizaña son todos los corruptores de la historia humana y los que practican la injusticia. La perspectiva del final de la vida, cuando llegue el tiempo de la cosecha, lejos de permitir la legitimación de cualquier tipo de mal provocado por los seres humanos, lejos de suscitar la tolerancia de la injusticia y de la corrupción, abre el horizonte humano a la trascendencia y a la figura del Hijo del Hombre como referente definitivo de un juicio ineludible, en el que la Palabra de Dios se cumplirá. Entretanto, mientras se espera la cosecha, es misión de los creyentes descubrir y afrontar la existencia del mal, detectar el crecimiento de la cizaña y advertir y denunciar los daños que pueda ocasionar, pero con la conciencia de no ser más que criaturas y confiando en que la última palabra es de Dios y no del ser humano. La cizaña que impide y ahoga el crecimiento del Reino de Dios se presenta en todo tipo de corruptelas políticas, sociales y eclesiales, tanto en el cinismo de los oportunistas como en las mil caras de los insidiosos, en la doble vida de los inmorales y en las mentiras de los embaucadores.

21. Los discípulos hemos de sembrar y trabajar con generosidad por la extensión del Reino de Dios y por el crecimiento de todos sus valores, pero de ningún modo, condenar, arrancar y eliminar a quienes no son del Señor. Hemos de dejarle a El la tarea de hacer crecer su Reino y de realizar la cosecha. Al respecto el Apóstol Pablo nos dice:

“Yo planté, Apolo regó,mas fue Dios quien le dio el crecimiento”.[34]

El trigo y la cizaña anidan en el corazón del ser humano y es deber de los discípulos del Señor distinguir y discernir, analizar y separar lo malo sin dañar lo bueno.

III. ASPECTOS SOCIALES EN NUESTRO PAÍS: AVANCES Y AMBIGÜEDADES

Inclusión de indígenas y sectores marginados

22. Bolivia está en búsqueda de una nueva fisonomía que sea expresión cabal de su identidad objetiva y profunda, conforme a sus raíces, historia, espiritualidad y diversidad cultural, que abrace todo lo que ha vivido y lo que ha generado su identidad, para responder a los nuevos desafíos que se presentan. Estamos ante un momento crucial de reivindicaciones políticas y de búsqueda de un desarrollo humano integral, que ha articulado los valores y tradiciones ancestrales positivos, marcado al mismo tiempo por la presencia e influjo del mundo globalizado, la técnica y la tecnología, propios de este siglo XXI.

23. Los tiempos que vivimos en Bolivia están signados primordialmente por procesos de inclusión y participación de nuestros pueblos indígenas en todos los ámbitos de la sociedad, por la atención de las aspiraciones legítimas de los pobres y de los sectores sociales que merecen un mayor y necesario reconocimiento y acceso a los servicios públicos. Nadie debería sentir temor por esta emergencia ni porque nuestros hermanos, postergados y desamparados, hagan oír su voz con más fuerza y luchen por lograr un nuevo pacto social que los acoja, en justicia, libertad y solidaridad.

24. Sin embargo, los caminos que llevan hacia la inclusión en Bolivia no comienzan ni terminan con el último proceso constituyente. Desde la fundación republicana, Bolivia tuvo hitos históricos de cambios constitucionales, medidas legales y políticas públicas de progresiva inclusión social. Ciertamente, esta coyuntura actual representa un impulso decisivo, pero no se agota en ella, ya que en el devenir histórico la humanidad seguirá reconociendo o profundizando derechos inherentes a la dignidad humana y al bien común. De esta forma, la población de Bolivia seguirá mejorando sus condiciones de vida política, social y económica, a través de cambios estructurales y profundos que articulen el desarrollo humano de este pueblo multiétnico, multicultural y multilingüe.

Reparar deudas históricas

25. Como Iglesia, valoramos y alentamos este proceso, que busca “

reparar tantos signos de marginación, desigual distribuciónde la riqueza, desnivel cultural, discriminación de la mujer” [35],

deudas socio-políticas centenarias que se han ignorado, a menudo deliberadamente, por largo tiempo. Como ya hemos expresado, la Iglesia, a través de su obra social, “

ha ofrecido siempre un servicio desinteresado a los hermanos, unaspecto que ocupa un puesto muy relevante en la acción pastoralen Bolivia, ante la situación de pobreza, marginación odesamparo de buena parte de la población”.[36]

Ha trabajado con mucha entrega por la inclusión y la equidad social para remontar esa negligente mirada de nuestra sociedad y nuestro Estado hacia los desamparados y discriminados. Muchos esfuerzos de educación, de empeño humanitario y de promoción humana, inspirados por el espíritu del Evangelio, son parte de las páginas que nuestra Iglesia ha escrito, desde su llegada a Bolivia.

26. Los pueblos indígenas y los sectores sociales marginados han cobrado justa visibilidad y van adquiriendo un protagonismo que enriquece la vida nacional, a través del aporte de su cultura, sus vivencias y sus valores. Esta realidad es irreversible y, con la ayuda de Dios, esperamos que se afiance una nueva configuración del país, en el marco de una enriquecedora interculturalidad, respetando los valores universales y los derechos humanos. La participación de los pobres y marginados y de las organizaciones sociales ha cobrado fortaleza y, hoy, ellos son actores con derecho propio en la construcción de la nueva sociedad y Estado.

27. Los buenos augurios de estos tiempos no pueden, sin embargo, servir para oscurecer la necesidad de encarar la verdad, incluso cuando ésta incomode o afecte a intereses particulares o razonamientos de moda. La verdad acerca de la persona, de la sociedad y del Estado, a la luz serena e imparcial del Evangelio, nos permitirá un discernimiento que, con humildad, nos ayude a constatar nuestros aciertos y corregir nuestros errores y nuestro rumbo, para evitar el riesgo de perder, incluso, los frutos patentes que estamos empezando a cosechar.

Inclusión sin exclusiones

28. La política de inclusión social hacia los que antes eran marginados no puede ser causa de nuevas exclusiones ni de temor de otros sectores. Tampoco pueden considerarse legítimas sólo las aspiraciones de aquellos que comparten la ideología dominante, sin tomar en cuenta otras que podrían complementarla y enriquecerla, ya que el aporte de todos contribuye a la justicia y la reconciliación. Se trata de que los miembros de la sociedad “

en su conjunto dejando de ladotoda tentación de revancha o violencia, caminen con espíritude fraternidad, solidaridad y colaboración, hacia metas másaltas de justicia, respeto de la legalidad y auténtico progresopara todos”. [37]29. “El Señor Jesús es el prototipo y el fundamento de la nueva humanidad. En Él, verdadera “imagen de Dios”

, [38]

encuentra su plenitud el hombre creado por Dios a su imagen. En el testimonio definitivo de amor que Dios ha manifestado en la Cruz de Cristo, todas las barreras de enemistad han sido derribadas [39] y, para cuantos viven la vida nueva en Cristo, las diferencias raciales y culturales no son ya motivo de división.” [40]

30. Bolivia debe ser un país donde se construya “

una síntesis cultural que esté en perfecta simbiosis con la vida, que invite a la participación y al diálogo entre personas y comunidades, y que ponga todos los medios para armonizar las riquezas de las culturas tradicionales propias con la sensibilidad por las necesidades modernas. Una cultura que busque un objetivo patriótico común que se abra hacia nuevos horizontes, uniendo en un abrazo fraternal a todos los pueblos, las distintas visiones, culturas e intereses”.[41]

El principio del pluralismo, tan enfatizado en el texto de la actual Constitución Política del Estado, encuentra precisamente su sentido, también desde la perspectiva de la antropología cristiana, en la fraternidad de la humanidad, a partir de su diversidad y en la llamada a la unidad, en igualdad de dignidad, por el amor del mismo Padre. [42] Es necesario restablecer el sentido auténtico de la democracia que tiene que ser para todos, desde la legítima pluralidad y con libertad.

El racismo y el debate normativo

31. Recientemente se han aprobado nuevas normas destinadas a combatir el racismo. Como hijos del mismo Dios, la tarea de acabar con las discriminaciones, sobre todo las sufridas por los indígenas en nuestro país, no sólo es loable, sino que es un deber ineludible. [43] Nadie debe estar al margen de ese proceso curativo de nuestra propia sociedad, tan urgente y tan olvidado. Debemos reconocer con verdad cuán permisivos hemos sido los bolivianos con la lacra del racismo y cuán imperiosa resulta su erradicación, cuya necesidad se nos recuerda en muchas noticias y experiencias de nuestra vida diaria. Para la fe cristiana es moralmente inaceptable cualquier teoría o comportamiento inspirados en el racismo y en la discriminación racial. Sin embargo

, “La forma en la cual ha sido planteado el contenido del proyecto de ley da lugar a un estado de inseguridad jurídica para las personas individuales y colectivas, que no cuentan con un parámetro claro de cuáles son las conductas que serán calificadas y juzgadas como discriminatorias, base fundamental para regular la conducta de un pueblo. La capacidad de interpretación que se delega a las autoridades públicas deja abierta la posibilidad de innumerables vulneraciones de derechos y rompe la lógica jurídica de la seguridad que todo estado de derecho debe brindar”. [44]

32. La lucha contra la discriminación es una materia en la que la conciencia y la educación son tan importantes como las normas jurídicas, por ello, no debería estar exenta de un hondo y libre debate para alcanzar el consenso más amplio posible, ya que él mismo tendría efectos benéficos de concientización de nuestra población.

IV. POTENCIAL Y RIQUEZA DE LA INTERCULTURALIDAD

La diversidad de culturas, un motivo de esperanza

33. La diversidad de culturas y personas es, en la revelación bíblica, una riqueza, como se expresa en el don del Espíritu en Pentecostés. [45] Personas diferentes son impulsadas hacia un proyecto común por la fuerza del Espíritu, sin perder sus diferencias. La diferencia entre unos y otros no puede ser motivo de división, ni social, ni política, ni económica. En los últimos años es motivo de esperanza el crecimiento de la autoestima de las diferentes culturas nacionales, en especial de las indígenas, así como el aprecio por sus valores y lenguas, reconociendo la complementariedad y riqueza de la diversidad e interculturalidad.

34. Al respecto resulta iluminador y pertinente también para nuestro país, lo afirmado por los Obispos en Aparecida.

“Por otra parte, la riqueza y la diversidad cultural de los pueblos deAmérica Latina y El Caribe resultan evidentes. Existen en nuestraregión diversas culturas indígenas, afroamericanas, mestizas,campesinas, urbanas y suburbanas. Las culturas indígenasse caracterizan, sobre todo, por su apego profundo a la tierray por la vida comunitaria, y por una cierta búsqueda de Dios.Las afroamericanas se caracterizan, entre otros elementos, porla expresividad corporal, el arraigo familiar y el sentido de Dios.La cultura campesina está referida al ciclo agrario. La culturamestiza, que es la más extendida entre muchos pueblos de laregión, ha buscado en medio de contradicciones sintetizar alo largo de la historia estas múltiples fuentes culturales originarias,facilitando el diálogo de las respectivas cosmovisionesy permitiendo su convergencia en una historia compartida. Aesta complejidad cultural habría que añadir también la de tantosinmigrantes europeos que se establecieron en los países denuestra región”. [46]

Los valores de las culturas tradicionales

35. Las diferentes culturas e identidades presentes en Bolivia tienen una cosmovisión propia con valores, costumbres y tradiciones que se mantienen y se siguen cultivando.

“La cosmovisión indígena aporta la experiencia y la contemplaciónde la tierra como espacio sagrado, del tiempo en su dimensióncíclica, de la creación como otra realidad vital que debe sercelebrada y de las fuerzas de la naturaleza que garantiza lavida”. [47]“El respeto de la relación hombre-naturaleza, estátodavía muy presente en la sabiduría de los pueblos indígenasy originarios, parte de una concepción ecológica profunda yespiritual de la tierra

”. [48]

36. De igual manera

“es positivo, cómo la dimensión comunitaria y festiva están profundamente enraizadas en las culturas nativas y se manifiestan en la hospitalidad, solidaridad, sentido de reciprocidad y fraternidad”

. [49]

El verdadero “vivir bien” según el Evangelio

37. En este sentido, el “vivir bien”, aspiración universal del ser humano, expresa profundos valores de nuestra cultura y es parte del actual proceso de cambio que vive nuestro país. Desde el punto de vista de la antropología cristiana, los Obispos y la Iglesia compartimos ese objetivo, el cual forma parte del ideal cristiano de la vida, siempre que no se caiga, por un extremo en el consumismo o en el materialismo, ni por el otro, en un pretexto para frenar las naturales aspiraciones a superarse que tiene todo ser humano. Sin embargo, hay que comprender todavía mejor el “vivir bien” en las tres relaciones fundamentales del ser humano: con Dios, con los hermanos y con la naturaleza; la relación con Dios mediante la fe, fuente de su vocación y de su destino, la relación con los hermanos mediante el amor y el compromiso a favor del bien común y de la causa de los pobres, y la relación con la naturaleza mediante la esperanza y el uso correcto de los bienes de la tierra en beneficio de nuestra generación y de las que vendrán, como peregrinos y huéspedes que somos en este mundo que habitamos. Para el cristiano no es aceptable una visión reduccionista del “vivir bien” que limite la realización humana sólo a la satisfacción de las necesidades materiales básicos, sean éstas individuales o colectivas, [50] sino que la visión cristiana se fundamenta en la vida plena prometida por Jesús:

“Vine para que tengan vida y vida en abundancia”

. [51]

Las culturas, “semillas del Verbo

38. La Iglesia ha apreciado y aprecia los valores ancestrales de los pueblos indígenas, considerados como preparación, anticipo y semilla de Jesucristo y su Evangelio.

“Las ‘Semillas del Verbo’, presentes en el hondo sentido religioso de las culturasprecolombinas, esperaban el fecundo rocío del Espíritu.Tales culturas ofrecían, y ofrecen en su base, junto a otros aspectosnecesitados de purificación, aspectos positivos como laapertura a la acción de Dios, el sentido de la gratitud por losfrutos de la tierra, el carácter sagrado de la vida humana y lavaloración de la familia, el sentido de solidaridad y la corresponsabilidaden el trabajo común, la importancia de lo cultual,la creencia en una vida ultraterrena y tantos otros valores queenriquecen el alma latinoamericana”[52].

Hoy contemplamos un verdadero cristianismo inculturado que manifiesta toda su riqueza en la religiosidad popular, la música, la pintura y la arquitectura. En eso es imposible trazar una separación entre lo cultural y lo cristiano.

39. Querer establecer una separación entre lo cultural y lo cristiano es pasar por alto la fe sencilla del pueblo y negar su propia historia

. “El Santo Padre destacó ‘la rica y profundareligiosidad popular, en la cual aparece el alma de los puebloslatinoamericanos’, y la presentó como ‘el precioso tesoro dela Iglesia católica en América Latina’. Invitó a promoverla ya protegerla. Esta manera de expresar la fe está presente dediversas formas en todos los sectores sociales, en una multitudque merece nuestro respeto y cariño, porque su piedad ‘reflejauna sed de Dios que solamente los pobres y sencillos puedenconocer’. La ‘religión del pueblo latinoamericano es expresiónde la fe católica. Es un catolicismo popular’, profundamente inculturado, que contiene la dimensión más valiosa de la culturalatinoamericana”.[53]

Cultura boliviana

40. Tal vez vale la pena preguntarnos: ¿hay una cultura boliviana más allá de las diferencias regionales, étnicas y culturales? Con la preocupación de reafirmar la propia identidad se cae en la tentación de resaltar las diferencias y se pierde de vista que hay también lazos muy fuertes que nos unen e identifican a todos como bolivianos, nacidos en esta tierra bendecida por Dios y con una historia común. Hay que considerar que tenemos un mismo techo que nos ampara a todos y que incluye a indígenas, criollos y mestizos y a todos los que no pueden identificarse con ningún grupo étnico concreto, pero que también son fruto de un rico mestizaje cultural y étnico que nos hace a todos hijos de esta tierra. La combinación e interrelación de culturas y razas son factores que hacen de Bolivia una realidad social viva, singular y pujante, en la que cada uno de sus miembros y pueblos tiene el goce de interactuar con sus hermanos y aprender de ellos, sin cerrase en sus propias limitaciones e identidades menores.

41. Constatamos la existencia de una tendencia evidente, de parte de una determinada corriente del poder político, a imponer alguna de las culturas indígenas con sus expresiones correspondientes sobre las restantes culturas autóctonas de Bolivia desatendiendo de hecho el reconocimiento, la coexistencia y la valoración de la pluriculturalidad tan proclamada y consignada en nuestras leyes. [54] Sostenemos que hay que caminar hacia un verdadero respeto por las diferencias, con armonía, en una Bolivia que sea una casa común para todos. La visión de San Pablo respecto al Cuerpo de Cristo nos sirve también como ideal de construcción de un país para todos

: “Pues del mismo modo queel cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros y todos losmiembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no formanmás que un solo cuerpo, así también es Cristo”.[55]

42. También constatamos la utilización de la riqueza cultural del pueblo para fines ideológicos e intereses particulares y partidistas. Hay una tendencia a utilizar la experiencia religiosa de nuestros pueblos para crear ritos en paralelo con los sacramentos cristianos católicos o con otras expresiones populares de la fe de nuestra Iglesia, a veces derivados de una concepción muy superficial de la fe y de la cultura imperante en el mundo boliviano. Estas formas religiosas pueden contentar un poco a personas y grupos que están en una dolorosa soledad y en busca de algo que llene su espíritu, pero no tienen nada que ver con las tradiciones religiosas nativas o se usan sin verdadera convicción, en perjuicio de la identidad cristiana, mayoritariamente católica del pueblo boliviano.

Los contravalores de las culturas tradicionales

43. Al mismo tiempo que subrayamos los valores de nuestras culturas, también llamamos la atención sobre los contravalores. Con humildad debemos eludir la tentación de sobrevalorarnos, de alentar nuestra vanidad y de idealizar nuestros rasgos culturales, muchos tan valiosos, presentes entre criollos, mestizos e indígenas. Más bien, deberíamos estar alertas para evitar actitudes negativas, como el revanchismo y la descalificación, la reducción de la cultura a folklore y la aceptación indiscriminada del consumismo.

44. Un elemento negativo enraizado desde hace mucho tiempo en nuestras culturas es el alcoholismo, que tiene graves consecuencias personales, familiares y sociales, como la alteración de la conciencia, la explosión de la violencia y de los peores instintos, la degradación del ser humano, además del perjuicio a la salud, hechos todos ellos, contrarios al ideal de vida plena que nos propone la Palabra de Dios. [56] Hacemos un llamado a prodigar todos los medios y esfuerzos posibles para superar este terrible mal, en especial a las comunidades eclesiales para que trabajen en la sensibilización respecto a dicha problemática y en la ayuda a las personas que buscan una salida a esta adicción.

45. Debemos continuar trabajando creativamente en la puesta en práctica de experiencias de evangelización de las fiestas, que forman parte de la rica religiosidad popular de nuestro pueblo, pero que contienen también elementos distorsionantes del Evangelio. En éste, como en otros aspectos, hay que seguir discerniendo entre los aspectos de piedad popular que debemos fomentar y apoyar y los que hay que purificar buscando el encuentro de las personas con el Dios de Jesús. Toda iniciativa en este sentido es bienvenida y debe ser apoyada.

46. No se puede desconocer la persistencia del machismo cuyos efectos negativos en la familia y en la sociedad se ven en la discriminación de la mujer, en la violencia intrafamiliar y no permiten una convivencia en bien de la persona y su desarrollo humano, social y espiritual. Últimamente han surgido corrientes feministas que positivamente reafirman la dignidad, igualdad y la complementariedad de la mujer. Pero alertamos que algunas de ellas, en nombre de la promoción de la mujer, atentan contra ella, porque le niegan el ejercicio de sus derechos como mujer, por su condición natural y biológica, reduciéndola a desempeñar un papel meramente social, en virtud del rol que se le asigna. Esto la obliga a renunciar a su propia identidad para responder a un esquema social de funcionamiento que le es impuesto, limitando el desarrollo de su maternidad y el rol familiar que le corresponde.

La cultura globalizada

47. Junto a las culturas tradicionales y su fuerte arraigo, la cultura moderna del mundo globalizado, llega con fuerza y deja su huella, especialmente entre los más jóvenes que viven una profunda división entre lo que reciben en las familias y lo que llega principalmente a través de los medios de comunicación. No podemos olvidar que las culturas son organismos vivos en evolución y se influyen mutuamente desde siempre. Una cultura que intentara cerrarse a lo exterior, además de pretender algo imposible, estaría destinada a perecer. Tampoco es razonable la opción contraria que asume todo lo nuevo y lo foráneo de forma acrítica, con los antivalores del consumismo materialista que provocan el desarraigo cultural, la desadaptación y delincuencia juvenil, entre otros males que amenazan a los jóvenes. La actitud correcta ante este escenario es abrir un diálogo abierto, crítico y enriquecedor, impulsado por el sistema educativo, las instituciones culturales y religiosas, y el propio Estado, con la fuerza de las propias raíces y de nuestra rica historia.

48. Aunque la atracción de la cultura globalizada cautiva a todos los sectores, es asumida y aprovechada en particular por los que tienen mayores oportunidades económicas y sociales. Sus miradas e intereses generalmente parecen puestos más fuera del país que en el quehacer nacional, olvidándose a menudo de sus raíces culturales e históricas y de su responsabilidad de trabajar prioritariamente por el desarrollo de Bolivia y de ponerle el hombro en la superación de la pobreza. En la educación de las jóvenes generaciones, el parámetro principal no puede ser el éxito social y el interés económico, más bien hay que poner como horizonte la apertura a una vida entregada y la comprensión de su papel solidario en la sociedad y en el mundo de la cultura, y la necesidad de que ellos se preparen, desde su profesión, a aportar en favor de la solución de los problemas del país. Ésta es la propuesta de la educación cristiana con miras a una realización personal y no individual, al servicio de la sociedad, que brota de la vivencia de la fe enraizada en la vida y no reducida a ritos y tradiciones.

El matrimonio y las uniones entre personas del mismo sexo

49. En varias oportunidades se ha propuesto en nuestro país el debate de una ley de derechos sexuales y reproductivos, e incluso se llegó a sancionar una en el Congreso en el 2004, en la que entre otros aspectos que chocan con la moral natural y la ética cristiana, había la pretensión de equiparar con el matrimonio la unión de personas del mismo sexo. Es una propuesta errónea e injusta, porque el matrimonio es una institución esencialmente heterosexual, es decir, que no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón. La diferencia sexual constituye la base antropológica indispensable del matrimonio: “

Hombre y mujerlos creó”

(Gen 1, 27). Es la pareja humana, varón y mujer, la que está hecha a imagen y semejanza de Dios. [57]

50. Por otro lado, es importante señalar que las personas homosexuales no deben ser discriminadas en sus derechos ciudadanos. La Iglesia, que tiene una mirada misericordiosa hacia todos los hijos de Dios, se dirige con caridad y verdad a estos hermanos y busca acompañarlos en su situación.

51. El matrimonio, al engendrar y educar a sus hijos, forma la familia, célula base de la sociedad que contribuye de manera insustituible al crecimiento y estabilidad de la misma. Por eso, el Estado le debe reconocimiento y apoyo legal. Esta concepción es compartida por nuestro pueblo, en particular por los pueblos indígenas y originarios, que contemplan en la naturaleza y en el ser humano una ley inscrita por el Creador.

Políticas internacionales de control demográfico

52. No es una coincidencia que todos los países de América Latina, independientemente del gobierno que se encuentre en ejercicio, estén aprobando leyes sobre derechos sexuales y reproductivos con las mismas características y condiciones. Esto responde a políticas neocolonialistas orientadas al control demográfico que plantean a nivel internacional la reducción del número de embarazos, no sólo de nacimientos. Estas leyes incorporan aspectos como la autonomía plena y la soberanía personal de la mujer en el control de su propio cuerpo, la educación sexual orientada a la aceptación de la “normalidad” de los diversos modelos de familia y vulneran los derechos de los niños y adolescentes al reconocerles indiscriminadamente los derechos sexuales y reproductivos sin tener en cuenta su proceso de maduración humana ni la integración armónica de sus condiciones y potencialidades psicológicas, biológicas y sociales, que deben ser ordenadas desde la conciencia moral.

El valor de la vida

53. La vida, reconocida y protegida por toda sociedad organizada, es la base fundamental de la existencia humana. Hoy afrontamos un desafío histórico al verla desvalorizada, incluso por parte de algunos defensores de los derechos humanos que consideran que los derechos de la mujer son más valiosos que los del nuevo ser engendrado en sus entrañas, resultando en consecuencia que la nueva criatura queda al margen de los derechos humanos reconocidos y, por tanto, no merece ninguna protección. Para la Iglesia la dignidad de todo ser humano merece el máximo respeto, por lo cual es indiscutible la valoración y defensa de la vida desde su concepción hasta su conclusión natural, sin ningún tipo de distinciones, como la edad gestacional, el origen, la etnia, el género u otro. Por ello la Iglesia rechaza toda forma de interrupción de la vida o de manipulación genética que no respete este valor. La vida, motivo de celebración, debe ser respetada en todo ámbito, familiar, educativo, laboral, social, científico u otro y es compromiso del Estado promoverla y defenderla respetar, sin distinción alguna, como señala la propia Constitución Política del Estado, sin que pueda excluirse de este derecho a seres humanos, por razón de edad u otra condición.

54. Estos proyectos de ley están en contra de las culturas de nuestros pueblos originarios y de nuestra concepción cristiana y, sin embargo, asistimos a un momento en el que son asumidos sin discernimiento, respondiendo a visiones foráneas.

55. Nos sorprende muy negativamente que, en culturas como las nuestras, con valores aparentemente muy asentados, se esté abriendo paso con demasiada facilidad el dominio del relativismo moral, a imitación acrítica de países desarrollados.

56. Es llamativo el doble discurso actual en la sociedad boliviana: por una parte se trata de relanzar la propia identidad con su riqueza histórica y cultural y, por otra, se quiere imponer una mentalidad que no tiene que ver con la cosmovisión de los pueblos indígenas ni con la antropología de la cultura mestiza. Estos pensamientos no han surgido por una evolución cultural propia, sino que son fruto de una imposición exterior promovida por grupos de interés que se sirven de los medios de comunicación para presentar modas atractivas bajo el pretexto de lo novedoso.

V. ECONOMÍA Y JUSTICIA SOCIAL

La Economía en la Doctrina Social de la Iglesia

57. Como pastores de la Iglesia no es nuestra misión plantear ni tomar partido por determinados modelos económicos, sino orientar desde principios y valores cristianos el manejo de la economía, no como un fin en sí misma, sino como un instrumento al servicio del ser humano, dado que es un ámbito fundamental para su existencia.

58. La economía no puede regirse meramente por un criterio de absoluta autonomía ni solamente por las leyes del mercado, sino que tiene límites y normas éticas que regulan sus alcances:

“La dimensión moral de la economía hace entenderque la eficiencia económica y la promoción de un desarrollo solidariode la humanidad son finalidades estrechamente vinculadas,más que separadas o alternativas. La moral, constitutivade la vida económica, no es ni contraria ni neutral: cuando seinspira en la justicia y la solidaridad, constituye un factor de eficienciasocial para la misma economía. Es un deber desarrollarde manera eficiente la actividad de producción de los bienes,de otro modo se desperdician recursos; pero no es aceptable uncrecimiento económico obtenido con menoscabo de los sereshumanos, de grupos sociales y pueblos enteros, condenados ala indigencia y a la exclusión”.[58]

Situación económica del país

59. Hoy, en la dimensión económica, Bolivia está atravesando un período de grandes oportunidades. La coyuntura macroeconómica en el país ha producido en estos últimos años indicadores positivos, debido a la subida sin precedentes de los precios internacionales de las materias primas, hidrocarburos y minería, a las remesas de los migrantes y a la economía ilegal de la producción excedentaria de la coca. No obstante, las coyunturas internacionales que producen esa bonanza son volátiles y suelen alternarse con períodos de crisis económica. Por eso, es importante que las autoridades mantengan la mirada más allá de los tiempos y trabajen con la sociedad en respuestas oportunas que busquen el bienestar de cada persona y familia.

60. Los mayores recursos disponibles favorecieron que las autoridades, siguiendo una tendencia mundial y frecuente en Latinoamérica en la lucha contra la pobreza, hayan podido otorgar bonos a un 28,3% de la población, conformada por sectores vulnerables y necesitados, como niños, mujeres embarazadas y personas de la tercera edad. Esta política social está teniendo, sin duda, impactos favorables en la vida de los más pobres, especialmente en el área rural.

61. Sin embargo, gran parte de estos bonos provienen del aprovechamiento de los recursos naturales no renovables, hecho que demanda prever su sostenibilidad y, además, que los beneficiarios paulatinamente puedan ser autosuficientes. Hay que evitar que estos beneficios puedan generar cualquier tipo de dependencias políticas o sociales, que lejos de liberar al pobre, más bien lo sigan sometiendo.

Una pobreza que persiste

62. A pesar de los excedentes generados, no se está aprovechando la gran oportunidad que representa la extraordinaria captación de recursos, que deberían ser destinados a la diversificación e incremento de la producción nacional, para de esta manera, superar la dependencia de la actividad extractiva y aliviar la situación de pobreza [59] en que se debaten amplios sectores de nuestro pueblo.

63. Seguimos viendo fuertes desigualdades económicas en nuestra población, entre ricos y pobres, entre el campo y la ciudad y entre los grupos sociales, situación que se agrava hoy por la escasez de alimentos y el desmesurado incremento de los precios de los elementos básicos de la canasta familiar.

64. Además, percibimos el riesgo de que las necesarias políticas sociales, sin la debida sensibilización y concientización, puedan crear un desinterés de las personas y familias por la solidaridad y la comunión de los beneficios recibidos. La Iglesia no se cansa de recordar a los católicos que la búsqueda de la justicia social, la solidaridad y la compasión hacia los más pobres y olvidados son parte de la misión evangelizadora. [60]

65. Es motivo de angustia en nuestro país la falta de sensibilidad y solidaridad de los más pudientes, porque no asumen la responsabilidad de contribuir más al destino nacional y en la solución de los problemas de los más pobres. No hay que olvidarse que muchos de ellos gozan de su bienestar gracias a la labor de los trabajadores, cuyo esfuerzo no siempre ha sido justamente retribuido y que debe ser atendido, considerando que quienes más tienen deben compartir con los que menos tienen. Es también a causa de esas actitudes de codicia y de egoísmo, que llevan a veces a un enriquecimiento ilícito, que el país no ha podido encontrar un cauce de justicia y de libertad permanente. Sería injusto atribuirle al poder público todos los males, como se ha hecho tradicionalmente en el país, para eludir una responsabilidad que nos toca a todos, como miembros de nuestra sociedad.

66. Otra causa de la pobreza es la corrupción generalizada, tanto privada como pública, que está difundida hasta el punto de ser aceptada como un factor cultural que prescinde de toda ética. Esta situación involucra también a muchos cristianos, lo cual denota una separación entre fe y vida y cuestiona la eficacia de nuestra labor evangelizadora, ya que, en esos casos, el Evangelio no ha llegado al corazón de las personas ni ha cambiado las estructuras injustas. [61]

67. Ante el hecho de que en nuestro país hay demasiado trabajo informal y desocupación, es indispensable que Estado y empresarios unan esfuerzos con el fin de crear fuentes de trabajo para el sustento y estabilidad de las familias, y la promoción de la dignidad humana. Toda persona tiene derecho a un trabajo que le proporcione un salario justo y no solamente una ocupación informal que no crea reconocimiento social ni es garantía de derechos sociales.

68. La Iglesia en Latinoamérica, guiada por sus Obispos, desde Medellín y Puebla, ha hecho de la opción preferencial por los pobres un principio que es imprescindible reafirmar y reasumir con renovado impulso también ahora, en sintonía con Aparecida. Hoy más que nunca, los cristianos estamos llamados a solidarizarnos con los más necesitados en la lucha contra la pobreza. Todos debemos oír el llamado de nuestro Señor y preocuparnos de la suerte de nuestros hermanos, a fin de que no caigan en la desesperación, bajo el poder de la angustia y el rencor. Llamamos encarecidamente a los más favorecidos del país, en especial a los que son católicos, a ponerse al servicio de la justicia de Dios y de la construcción de una Bolivia nueva en la que se abran caminos de desarrollo solidario, de igualdad sin discriminación social y de libertad respetuosa, en un Estado de Derecho fundamentado sobre los principios de la democracia real y participativa.

Organización económica plural

69. La Constitución Política del Estado prevé la posibilidad de una diversidad de organizaciones económicas que con el apoyo estatal pueden optimizar coyunturas, potencialidades y destrezas de los diferentes grupos asociados. La Iglesia considera al cooperativismo como una noble actividad económica y social [62] y afirma que se hace necesario sentar las bases para la creación de una economía solidaria. [63] Es importante seguir incentivando la pequeña empresa como una alternativa para generar ingresos y empleo (hoy absorbe el 83% del empleo), que manifiesta además las enormes potencialidades y capacidades de nuestro pueblo para producir y crear. Asimismo es necesario que sean mejoradas y atendidas las condiciones de producción de pequeños y medianos productores, indígenas y campesinos, que han sido tradicional soporte alimentario de nuestra sociedad y leales proveedores de sus hermanos.

Economía extractivista

70. Seguimos siendo un país que basa su economía en el modelo extractivista de recursos naturales no renovables, lo cual conlleva un desinterés por otras vías de producción que abran oportunidades de largo plazo, de empleo y bienestar, para la mayoría de la población.

71. Comprendemos la insatisfacción y la resistencia de los pueblos y organizaciones indígenas y originarias, especialmente de tierras bajas, a que se implementen actividades extractivistas en sus territorios, en cuanto las consideran una amenaza a sus valores y a su concepción de la vida, que van más allá de los intereses meramente económicos y desarrollistas. Esta visión de la vida y la naturaleza merece nuestro respeto, aunque nos cuestionan las contradicciones entre el discurso y la práctica en temas medioambientales, como en el caso de las quemas indiscriminadas de bosques y reservas forestales a las que se asiste con impotencia cada año. No ignoramos lo difícil que es articular, conceptual y prácticamente, un justo equilibrio entre el interés por contar con mayores recursos y la necesidad de conservar nuestro hábitat, sin embargo hace falta una mirada previsora para salvaguardar el medio ambiente para las presentes y futuras generaciones.

Deficiencias de gestión

72. Los propósitos planteados para superar la pobreza, loables en la medida en que velan por los derechos sociales y culturales, se ven, sin embargo, afectados por una deficiente gestión en otros ámbitos del Estado Plurinacional, como los bajos niveles de ejecución presupuestaria, la escasa productividad en empresas estatales y privadas, la ausencia de políticas en la administración de los ingresos generados por el sector hidrocarburífero, el crecimiento del contrabando y el escaso interés de los inversionistas extranjeros y nacionales, debido a la inseguridad jurídica.

73. A pesar de haber gozado de varias condonaciones de deuda externa, nuestro país sigue acudiendo a mayores créditos internacionales, apoyándose en los ingresos fiscales provenientes del sector extractivo. Igualmente es de conocimiento público el oneroso crecimiento de la deuda interna en estos últimos años. En ese marco, las políticas de financiamiento deben considerar también la responsabilidad por no generar una deuda social con las futuras generaciones.

74. Es necesario profundizar procesos de transparencia y acceso a la información como norma en la conducta del aparato público. Se requiere una mayor apertura para que la población participe y conozca el manejo de los recursos y la implementación de las políticas públicas, porque de sus resultados y efectos nos favorecemos o nos perjudicamos todos.

75. Una información de calidad supone realizar todos los esfuerzos para que ésta llegue a la población de ma