Al día siguiente de la conclusión del último conflicto y en medio de las movilizaciones montadas por el gobierno con cocaleros y campesinos, García Linera reaparece en el escenario desarrollando la teoría de que los autores del último conflicto han sido la derecha golpista, los trotskistas y los dirigentes sindicales extraviados que se han movido manipulados y financiados por nada menos que el cadavérico Reyes Villa, todo con la finalidad de consumar un golpe de Estado para derribar al “gobierno revolucionario del MAS”.

Los dislates mentales de nuestro personaje paranoico van más lejos; señala que la movilización de mineros, fabriles, maestros, trabajadores en salud y otros, termina derrotado por la acción de las “organizaciones sociales leales al proceso de cambio”. Concluye señalado que la COB ha cambiado de contenido de clase, que ya no es ni obrera ni campesina para pasar a ser dirigida por la “clase media estatal”.

Vale la pena responder puntualmente al “teórico” de marras:

Primero, los conflictos sociales de la naturaleza y dimensiones que acabamos de vivir no se desencadenan por la voluntad y los deseos de los políticos y de los dirigentes sindicales; éstos actúan apenas como instrumentos, aún sin quererlo, de las descomunales explosiones instintivas de los explotados. Recordarle que los grandes movimientos sociales se generan por causas objetivas que derivan de las leyes internas del desarrollo social, independientemente de los deseos de sus actores.

El señor García Linera no puede ignorar que Bolivia está viviendo los embates tardíos de la crisis estructural del capitalismo, cuando ya ha hecho estragos en todos los demás continentes del planeta. Esta crisis se presenta en Bolivia como una caída en la producción de alimentos, reducción en los volúmenes de exportación, contrabando, aumento de precios de los artículos de primera necesidad, caída vertiginosa en el valor de compra de los sueldos y de los miserables ingresos de los sectores independientes, etc., cuyos efectos sociales se expresan como mayor miseria, hambre, desocupación y otros males.

Esta situación concreta y lamentable en la vida de los bolivianos que contrasta con la campaña gubernamental que muestra estabilidad y bonanza en la macroeconomía ha ido generando un malestar social creciente hasta que ha llegado el momento de explosionar después de que el llamado gasolinazo ha desencadenado una espiral imparable en la subida de precios. La otra causa que no pode ignorar tozudamente García Linera es la incapacidad del gobierno para atender las necesidades de los bolivianos emergentes de la crisis.

Segundo, la movilización no ha sido derrotada por las “organizaciones sociales leales al proceso de cambio” porque éstas mismas han sentido el poderoso impacto de aquella; unas han enmudecido, otras han expresado abierta simpatía por el movimiento –tal es el caso del CONAMAQ y de otras organizaciones-, también –como la mujeres de los policías- se han sumado a la lucha por las mismas reivindicaciones del conjunto. La movilización, hasta su conclusión, ha estado en permanente crecimiento y existía la posibilidad de que, en algunas horas o días, se incorporen los gremialistas, artesanos y otros sectores sociales mayoritarios de la población. Esta es la razón de por qué el gobierno preparaba afanosamente la posibilidad de acabar con el conflicto en fin de semana ya sea por la vía de las negociaciones o por la represión respaldada por el estado de sitio y las movilizaciones de algunos sectores como los cocaleros.

Tercero, el Vicepresidente pretende ignorar que la naturaleza de clase de la COB no se define por el tamaño de las organizaciones sociales que la componen sino por el programa que enarbola. La COB puede definirse como un frente de todas las clases oprimidas y explotadas del país donde el programa proletario es la dirección política, a la luz de este programa la organización matriz da respuestas a todos los problemas y necesidades de las demás clases sociales que se encuentran en su seno.

A pesar de su preeminencia ideológica y dada la naturaleza de país capitalista atrasado de Bolivia, al interior de la COB siempre fue minoritaria la presencia física del proletariado. Sin embargo, en sus documentos constitutivos se ha cuidado la necesidad de preservar la hegemonía política del proletariado como dirección de la nación oprimida.

Durante el último período llamado neoliberal donde la vanguardia minera ha sido diezmada por la relocalización y los fabriles por la libre contratación, sectores radicalizados de la clase media –tal es el caso del magisterio donde se han mantenido direcciones revolucionarias- han levantado en alto el programa proletario y bajo su inspiración han dado respuestas a los problemas fundamentales del país. Los maestros radicalizados han dado respuestas proletarias al problema de la seguridad social, al de la educación, al de los sueldos y salarios, al problema indígena, al de la coca, etc. Eso que llama García Linera “clase media estatal” jamás ha pretendido sustituir el programa proletario al interior de la COB, lo que sí podemos asegurar categóricamente es que los dislates del indigenismo posmodernista de los teóricos del MAS nunca han hecho mella al interior de la organización matriz de los trabajadores.

¿Por qué el gobierno no deroga el 21060 directamente?

Para muchos es incomprensible que el gobierno dé tantas vueltas cuando los trabajadores exigen la inmediata derogatoria del DS.21060. El último acuerdo firmado con la COB señala que el primero de mayo se promulgarán varias leyes que irán desmontando gradualmente el decreto neoliberal. Algunos ministros han tratado de justificar esta política dilatoria del gobierno argumentando que se trata de un Decreto que es como un pulpo cuyos tentáculos comprometen a casi la totalidad de la vida institucional del país y, por lo tanto, muy difícil de desmontarla de una sola vez.

El ejemplo anterior, muy gráfico por cierto, nos da una idea clara de lo que es realmente el gobierno del MAS que tanto aspaviento hace sobre una supuesta “revolución democrática y cultural” y que, hasta ahora con su nueva Constitución, no ha hecho ni un rasguño a la naturaleza burguesa del Estado. Todo es una palabrería hueca cuando hablan de la lucha frontal contra “el imperio”, contra el neoliberalismo, las transnacionales y la “oligarquía” criolla.

Otra es la verdadera causa de por qué este gobierno no puede liquidar definitivamente el DS 21060 y la razón es que sigue unido umbilicalmente a la manifestación más cavernaria del sistema capitalista decadente, los maquilladores y humanizadores del capitalismo siguen entrampados en el objetivo de descargar sobre las espaldas de los explotados todo es peso de la crisis de este sistema social, salvaguardando los intereses materiales de la clase dominante, el bolsillo del patrón.

La última movilización popular que ha puesto en vilo al gobierno, ha desenmascarado su verdadero contenido de clase y que desarrolla una política fondomonetarista tan o más ortodoxa que Banzer, Paz Zamora o Goni Sánchez. Repite el argumento de por qué no se puede dar un incremento superior al 10 % y lo central de esa argumentación es que no se puede poner en riesgo la salud macroeconómica del país, que el aumento de sueldos significa desencadenar la inflación y reducir las posibilidades de hacer inversiones productivas. Toda esta política económica está centrada en reducir, cada vez más, los gastos del Estado en educación, salud y otros servicios; por tanto se deben mantener los sueldos de hambre, congelar el presupuesto para la educación y la salud. Que los trabajadores giman de hambre y privaciones para garantizar una buena salud en la economía que directamente redundará en buenos negocios para las transnacionales y la empresa privada nativa.

Por la naturaleza de este gobierno y por su política servil en beneficio del imperialismo, va ha seguir vigente el 21060 aunque hagan muchos esfuerzos para tratar de retocarla y hacerla más potable, la verborrea demagógica del oficialismo ya no podrá disimular esta realidad.

* Dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA) del Partido Obrero Revolucionario (POR).