¿Humala con Lu-Lu o con el ALBA?

Perú: Votos nulos y blancos ganan en el exterior

Isaac Bigio

abril 21, 2011Publicado el: 8 min. + -

La circunscripción de la diáspora peruana debe ser la única que en la primera vuelta ganaron los votos por nadie. La suma de los casi 50,000 blancos y los más de 40,000 nulos bordean los 90,000 votos, una cifra que supera entre mil a dos mil votos a cualquiera de los dos ganadores que se disputan la punta en dicha región: Keiko Fujimori y PKK.

Ambos obtuvieron unos 88,000 votos cada uno; lo que implica poco más del 20% de los votos emitidos y del 28% de los válidos. Luego, y debajo del número de sufragios en blanco, les siguen Toledo con menos de 47,000, Castañeda con menos de 42,000 y Humala con menos de los 40,000 votos cada uno.

Eso implica en términos de los votos emitidos menos del 12%, del 10.5% y del 10%, respectivamente; y de los válidos un 12.5%, 15%, 13.5% y 13%, también respectivamente. Es de destacar que el porcentaje de participación de los peruanos del exterior fue tal vez el más grande de la historia en término de las diásporas latinoamericanas. Sin embargo, hubo un 47% de los inscritos que no acudió a sufragar.

Si se suma el ausentismo con los votos por nadie ello implica que la única ‘región’ en la cual la mayoría de los electores no sufragó por ninguno de los candidatos es la del ‘quinto suyo’. Sobre unos 750,000 registrados poco menos de 310,000 secundaron a algún presidenciable. Esto implica que los 3 a 4 millones de peruanos en el exterior por más interés que tienen en su patria de origen donde tienen propiedades, intereses y familiares, y a donde suelen viajar o envían remesas (uno de los ejes de la economía nacional) no se sienten muy entusiasmados por candidatos que no les ofrecen mucho, que no les posibilitan tener su propia representación en el congreso nacional o en la cancillería, o que no les brindan servicios de asesoría legal o servicios sociales (como sí les prestan Estados como los de España, Portugal y hasta Ecuador a sus propias diásporas).

Humala ha demostrado tener su fuerza en el sur y centro del Perú, pero uno de sus talones de Aquiles es el exterior, el único lugar donde quedó séptimo (incluso debajo de los votos blancos o de los viciados). En la primera vuelta de las presidenciales peruanas él ganó a nivel nacional y en 16 de las 25 regiones de dicha república.

Quedó segundo ante Alejandro Toledo en Loreto y ante Keiko Fujimori en Pasco y en los 5 departamentos del antiguo Sólido Norte aprista (Tumbes, Piura, Cajamarca, Lambayeque y la Libertad). Solo en las circunscripciones de Lima y Callao finalizó tercero tras PKK y Keiko. En todos los países donde hay gobiernos latinoamericanos de izquierda Humala si bien pudo haber sacado un mejor promedio que en los de España, EEUU, Australia o Japón, ha perdido contra Fujimori.

La colonia peruana más grande donde Ollanta ha ganado es la de Rusia donde el nacionalista obtuvo 45 de los 161 votos depositados. El descuido de este sector perjudicará a Humala, quien no ha aprendido la lección de Correa el cual ha logrado transformar a los ecuatorianos del exterior en uno de sus baluartes.

¿Con Lu-Lu o con el ALBA?

Entre los dos modelos que hay de gobiernos de ‘izquierda’ latinoamericanos (el anti-EEUU del ALBA y el más ‘moderado’ que promueven los Lu-Lu, Lula del Brasil y Lugo del Paraguay) Humala ha buscado mostrarse como más ligado al segundo. Si hoy muchos grandes inversionistas aplauden la evolución de ex guerrilleros de Brasil, Uruguay y El Salvador hacia transformarse en estadistas tipo Lula, él quiere demostrar que él también puede haber decantado con el pasado ‘socialista militar’ con el que él y su familia han estado asociados.

Humala ha evitado usar el color rojo y discursos socialistas tipo Chávez o Morales. Ha roto con sus hermanos quienes auspiciaron el golpe ‘etno-cacerista’ y con el Partido Comunista del Perú Patria Roja, el principal partido izquierdista y maoísta del país. Se ha proclamado como un católico socialmente conservador opuesto al aborto y como un fiel garante de las libertades políticas y empresariales.

Un aspecto clave del balotaje del 2006 fue que García apeló al nacionalismo peruano contra la posibilidad de que Humala haga que su país se torne una ficha de Venezuela. Esta vez la carta patriótica la tiene Ollanta, quien se ha diferenciado de los ‘bolivarianos’ y quien acusará a Keiko Fujimori Higushi de querer hacer una dinastía asiática liderada por un padre que adoptó la nacionalidad nipona para escaparse de la justicia.

Él hoy va a buscar cortejar a los últimos dos presidentes peruanos (Toledo y García) para buscar un acuerdo contra Fujimori, mientras que Keiko también querrá captar apoyos entre varias fuerzas del ‘medio’, especialmente entre los seguidores de Kuczynski. Chávez, Morales, Correa y Ortega ganaron elecciones apelando a unir a la izquierda o a una mayoría nacional que simpatizaba con ésta contra el representante de los ‘ricos’.

Humala encuentra un escenario diferente en el cual en su país los sindicatos, los partidos de la izquierda y la ex guerrilla son débiles y donde dos tercios del electorado inicialmente secundaron a los candidatos que favorecen continuar el actual monetarismo que es mostrado como el modelo que ha permitido el crecimiento económico.

Los asesores brasileros de Humala le deben estar aconsejando que siga moderando su lenguaje buscando demostrar que él puede perfeccionar el actual modelo económico dándole un rostro social y evitando una polarización social que acarrearía el retorno de los Fujimori. A Ollanta le deben estar tentando a seguir los pasos de Fernando Belaunde y Alan García, quienes han sido los únicos presidentes peruanos que han sido electos nuevamente tras haber estado un largo periodo en la oposición. Ambos debutaron como nacionalistas populistas que prometieron reformas contra lo que denominaron como la ‘oligarquía’ y, al final, sobre todo en sus segundos mandatos, acabaron en la centro-derecha.

Disyuntivas del balotaje

Para las fuerzas que quedaron en el ‘medio’ se da una difícil disyuntiva. Si se alinean con Fujimori contra Humala corren el riesgo de terminar perdiendo su credibilidad y base social (mucha de la cual se basa en su historial anti-dictatorial) y terminar ayudando a que Humala siga un sendero tipo Evo Morales.

Empero, también temen que si no saben limar o frenar al comandante puede que éste repita el ejemplo venezolano que él hoy dice no seguir. Nunca antes el ganador de una primera vuelta ha sido eliminado más de una vez de la ronda final en una elección peruana. Si el centro y la derecha se uniesen con los Fujimori para volver a cerrarle el paso a Humala podrían abrir un escenario de mayor polarización y efervescencia sociales, por lo que muchos sectores de este sector deben estar contemplando que es preferible, más bien, intentar usar a Keiko como una ‘ablandadora’ de Ollanta que obligue al nacionalista a seguirse moderado y a acercarse a sus programas.

Si desean mantenerse neutrales, equidistantes o aceptar la posibilidad de entenderse con Humala deben buscar sacarles más concesiones, como el evitar que él quiera aspirar a ser re-electo o a que siga la vía ecuatoriana o boliviana de convocar a nuevas elecciones constituyentes que pasen por encima el congreso adverso o no servil que él deberá tener que hacer enfrente.

Predecir quién ha de ganar la segunda vuelta es algo imposible debido a la volatilidad del electorado peruano, el mismo que inicialmente puso a quienes terminaron en el cuarto y quinto lugares como los líderes de las encuestas. No obstante, la Fujimori tiene un camino más difícil a transitar. Ella obtuvo menos del cuarto de los votos válidos, lo mínimo con lo que antes haya podido entrar un candidato peruano a un balotaje.

A diferencia de su padre en 1990 o de García en el 2006 ella no contará con el aval del resto de partidos para frenar al ‘enemigo mayor’. Cuando su padre debutó en la presidencia hace 21 años él aparecía como la cabeza de una coalición de chinos, cholos y evangélicos tradicionalmente desplazados del poder por la derecha blancoide. El centro y la izquierda, quienes entonces hicieron que el desconocido Fujimori llegue a la presidencia, hoy consideran a Keiko como la representante de masacres, malos manejos y mafias.

Fujimori en 1995 y 2000 fue re-electo mostrando que él había sido capaz de aplastar a la subversión y haber sacado al país del caos y la hiperinflación. Todos estos síntomas no existen hoy y la preocupación central de los peruanos es hacer que el crecimiento económico sea menos desigual, algo en lo que Humala siente que el viento sopla en su favor.

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