Si los precios altos frenan el contrabando y el desabastecimiento, como afirma el gobierno, sólo los adinerados accederán a la canasta familiar. Pese a la publicitada bonanza reaparece el martirio d el déficit que limita salarios y subsidios ¿Qué fue del superávit? Cocaleros y bartolinas, rememoran el antiguo pacto militar campesino de los militares contra la COB ▪

Aceptados los términos del 11 % de aumento salarial o alargado el conflicto hasta después de Semana Santa, retornando quizá con mayor fuerza antes del 1° de Mayo, dos semanas de protestas muestran, entre otros saldos, que a cinco años de gestión, el gobierno perdió, al menos por 12 días, la guía de los otrora obedientes sindicatos, al tiempo que cobra mayor influencia la sintonía de las finanzas plurinacionales con la línea tradicional del Fondo Monetario Internacional.

El hecho de que suban los precios en Bolivia hará que el contrabando sea “menos atractivo” y que la harina, el azúcar, el arroz y el maíz “no se vayan a otros países”, dijo el pasado viernes en Washington el ministro de Economía Luis Arce, para quien el alza reducirá el contrabando de alimentos hacia Perú y Chile,

La prensa internacional halló a Arce en la capital estadounidense junto a su colega de Planificación, Viviana Caro, asistiendo a las “Spring Meetings” del FMI y el Banco Mundial (BM), mientras el presidente Evo Morales continuaba, incluso el domingo, fuera de la sede de gobierno, a buenos kilómetros de la negociación con los sindicatos, cuyo round más reciente se extendió por casi 45 horas.

La particular forma de contrarrestar el contrabando y la inflación, deteniéndolos a fuerza de alzas, no precisaba sin embargo, cómo podrán los trabajadores, asalariados o informales, acceder –con un modesto aumento salarial, limitado a pocos sectores– a los incrementados precios de los productos de la canasta familiar disparados sobre todo en los últimos meses a consecuencia del “gasolinazo” de diciembre pasado, que pese a su fugacidad desestabilizó los ingresos familiares.

Paralelamente, por segundo año consecutivo, la zanja del déficit presupuestario –no obstante la subida de los ingresos del gas, las altas cotizaciones de los minerales y la acumulación de reservas internacionales– se cierne sobre la economía estatal desvaneciendo los cuatro primeros años de superávit y los pomposos anuncios de inversión que la caída de reservas hidrocarburíferas está difuminando, especialmente para la industrialización del gas.

Entre el 2006-2009, las finanzas estatales cerraron con superávit fiscal, que alcanzó el 2006 al 4,5% del PIB.

Sin embargo el año pasado hubo un déficit del 4,9% previéndose un 4,2% para este 2011 (que se incrementará, según sea 11 o 12 % de aumento salarial). El déficit se produjo, curiosamente, pese, asimismo, a preocupantes niveles de ejecución presupuestaria, cuyos remanentes, por decreto pasan al programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”.

De acuerdo con las cifras oficiales, los ingresos por el gas aumentaron 53% en el primer trimestre del año con relación a igual período del 2010 (y seguirán trepando según ascienda el precio del petróleo, por ahora de 71 a 110 dólares).

Igualmente, las autoridades mineras proyectan rebasar los 2.642 millones de dólares ingresados por la exportación de minerales el año pasado.

El presidente Morales y su ministros, al igual que el vicepresidente Alvaro García Linera están adoptando una política macroeconómica “más estricta” que limita gastos en subsidios y salarios para controlar la inflación, de manera que el país se encuentra otra vez bajo la tutela del FMI y del Banco Mundial, dijo en un reciente reporte el servicio de noticias-Fobomade, un foro sobre medioambiente y desarrollo.

Grupos de choque

El conflicto con los sindicatos dejó también en claro que el gobierno del MAS puede utilizar a cocaleros y “bartolinas”, entre sus fuerzas más alborotadas, contra un sector de los propios movimientos sociales, como son los afiliados a la COB, dijeron observadores.

“Cuando en 1964 el general Barrientos dio un golpe y dizque dijo que continuaría la Revolución, agudizó esta polarización: firmó el Pacto Militar Campesino y, en cambio, masacró a los mineros la noche de San Juan”, recordó Xavier Albo el último domingo.

“Ahora, con el MAS en apuros, hay cierta semejanza con la primera fase del mismo proceso: el MAS se acerca a los campesino indígenas cuando los mineros y la re-naciente COB (incluidos miles de maestros y salubristas asalariados del Estado) se alzan contra su ‘patrón’ gubernamental”, advirtió el analista.

La intervención campesina fue azuzada en medio de la protesta callejera de los sindicatos desde los más altos niveles de la administración gubernamental, aunque el vicepresidente García Linera prefirió el silencio de último momento, al no haber manifestado más al respecto en los últimos días.

Le tocó el turno a la Coordinadora de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba reunida de emergencia convocar para este martes a una concentración para repudiar las “acciones intransigentes” de los dirigentes sindicales mientras las “bartolinas” (mujeres de los sindicatos campesinos) solicitaban el sábado un referéndum para que la ciudadanía se manifieste sobre la declaración del ejercicio del Magisterio como una profesión libre, cesando a los maestros en huelga.

Paralelamente, el discurso presidencial oscilaba entre la recurrencia a cocaleros y campesinos y la denuncia de conspiración y desestabilización, hasta el simple llamado a poner fin a la “convulsión” o la cesión de un 1 % al aumento decretado el 2 de marzo.

Para el presidente Morales, la exigencia de la COB es una conspiración contra la democracia y la estabilidad nacional: algunos sindicatos radicales no deben pasar de la reivindicación de sus demandas salariales, “a agresiones y a una abierta conspiración contra la democracia y la estabilidad nacional”, dijo el fin de semana en Cochabamba, a donde se trasladó desde Tarija.

Los cabecillas de las protestas, algunos dispuestos a aceptar el 11 %, insistían que incremento incluya a todos los sectores sobre todo porque la inflación de los últimos doce meses superó el 11 % y los precios de los alimentos subieron un 18 %.

“La COB no puede firmar nada todavía, pero de alguna manera se le torció el brazo al gobierno”, dijo el dirigente de los maestros, José Luis Alvarez.

El ministro de Economía cuestionó a “sectores radicales que hacen el juego a la derecha, que quiere desestabilizar al gobierno”, pero su colega de la Presidencia, Oscar Coca instó a desarticular cualquier iniciativa de seguir convulsionando el país”.

En medio del conflicto, Rufo Calle, dirigente de un sector campesino adverso al oficialismo, advirtió que el MAS ya dividió a los movimientos sociales con la creación del “Estado Mayor del Pueblo” y la Conalcam, una coordinadora del cambio, coinvertidas según Calle en “aparatos de choque” contra los obreros y otros disidentes del régimen.

Calle rechazó cualquier tipo de enfrentamiento o confrontación entre sectores, en tanto que algunos círculos reflexivos de la cúpula gubernamental admitieron que el gobierno debe cambiar los términos de su relación con los movimientos sociales para alejar mecanismos espinosos como las “practicas clientelares”.