La Habana, (PL).- El cine mudo, mediante el primer plano, aislaba la expresión del rostro de los intérpretes como si hubiera entrado en una nueva dimensión espiritual. Y mostraba el mundo de la microfisonomía, imposible de captar a simple vista en la vida real.

Con la llegada del sonoro, las cosas cambiaron. Se pensó que lo expresado por la mímica en forma oscura podía decirse claramente con palabras. Pero era un desacierto. Hay vivencias que nunca llegan a expresarse cabalmente sólo con el lenguaje hablado. Basta recordar alguna de las grandes figuras de la época silente, durante el apogeo de la mímica, para darnos cuenta de la validez de tal aserto. Una de esas figuras -y había muchas- bien pudiera ser la actriz danesa Asta Nielsen, primera vedette internacional del cine y primera trágica de la pantalla, que manejaba el rostro a voluntad y exhibía las expresiones más contradictorias. En un filme que hizo correr ríos de tinta, la diva representó el papel de una mujer a quien se había obligado a seducir a un joven adinerado. El hombre que la fuerza a ello la observa escondido tras una cortina. Sabiendo que la vigilaban, y conforme lo fraguado, la actriz finge estar enamorada. La Nielsen lo hace de forma convincente. Su faz refleja toda la escala mímica soñada por Cupido. Pero nos damos cuenta que aquello es sólo un reflejo, una máscara. Sin embargo, durante el transcurrir de la escena, ocurre algo inesperado: se prenda realmente del inexperto joven. Y entonces, su mímica apenas se modifica, ya que hasta ese momento también había expresado amor del modo más fascinante. ¿Qué podía expresar ahora que realmente estaba flechada? Pues no cambia más que un matiz, apenas perceptible, pero comprensible de inmediato, que transforma lo que era fingido en la expresión de un sentimiento real y profundo. De pronto, recuerda que es observada. El hombre oculto por la cortina no debe darse cuenta que lo que hace ha dejado de ser un engaño. Así que vuelve entonces a simular que miente. Y sobre su rostro aparece ahora una nueva variación mímica. Una expresión “a tres voces”. Un verdadero tour de force. Primero simuló amor. Después lo sintió sinceramente. Y por último tiene que ocultarlo. Su mímica vuelve a representar un amor falso, simulado. La diferencia estriba en que esta representación final es ficticia: la actriz simula mentir. Es decir, trata de engañarnos haciéndonos creer que miente. Todo se ve claramente en su rostro, en el que ha superpuesto dos máscaras mímicas, En otras palabras, se materializa un rostro antes invisible, igual que las palabras hacen surgir mediante asociaciones ideas que no se expresan. La mímica visible evoca la invisible, sólo comprensible para aquel a quien va dirigida. En otro de sus filmes que hicieron época, la actriz danesa intenta maquillarse ante un espejo. Tiene el rostro envejecido. Ajado por la miseria, las enfermedades y la prostitución. Se arregla para recibir a su amante salido de la cárcel. Está pálida y sombría. Se observa en el espejo. Se la ve preocupada y el terror próximo a invadirla. Parece un militar rodeado por el enemigo que se inclina por última vez sobre los planos. Y se pregunta que más se podría intentar y si hay salvación posible. Después vemos sus manos temblorosas que comienzan a trabajar sobre el deshecho semblante. Toma el lápiz labial como Modigliani debió tomar el pincel en su última noche. Lo suyo es algo de vida o muerte. El espectador sigue ansiosamente sus movimientos. Y observa en el espejo empañado los estertores de un alma destrozada. Una mujer que trata de sobrevivir mediante algo de compostura. De súbito, coge un trapo sucio y se quita el maquillaje. Y de nuevo vuelve a intentarlo una y otra vez. Finalmente, ya sin fuerzas, se encoge de hombros y se limpia definitivamente el rostro: ha borrado la vida de su semblante. Pocas veces el cine sonoro ha vuelto a explotar la mímica con tanta intensidad. Olvida que las simples palabras no bastan. Es lástima eliminar gestos, ademanes y expresiones sin una absoluta necesidad. Aunque, como diría Billy Wilder, hay unos tipos listos que están tratando de suplantar el factor humano mediante computadoras y robots. Se explica. Seguramente será para que los mortales no pidan aumento de salario o vayan a la huelga.

* Historiador y crítico cubano de cine. Autor del primer diccionario de cine de América Latina.