En momentos en que escribimos estas líneas ya lleva una semana de intensas movilizaciones en todo el país convocadas por la Central Obrera Boliviana (COB) que con recurrentes detonaciones de dinamita y enfrentamientos con la policía en La Paz exigen un aumento salarial del 15% y la derogatoria del decreto 21060 (decreto que permitió la privatización de las empresas y la flexibilización del trabajo) así como la negativa a que el gobierno del MAS tome el control de los aportes a la seguridad social de decenas de miles de trabajadores.

Estas movilizaciones se dan en el marco de la declaratoria de Huelga general indefinida que es acatada por miles de trabajadores de la Caja Nacional de Salud, hospitales y médicos, magisterio rural y urbano, además de las universidades y estudiantes normalistas. Los mineros y fabriles si bien se encuentran en las calles no se han sumado a la huelga.

La lucha obrera que se ha puesto en marcha pese al rol oficialista de la burocracia sindical es el resultado de la inflación desatada luego del gasolinazo de diciembre pasado y que provocó el alza de la canasta familiar en porcentajes superiores a los declarados por el gobierno. El desgaste acelerado del MAS así como el creciente malestar en las filas de los trabajadores, está impidiendo la firma de un acuerdo salarial que la burocracia de Pedro Montes intentó realizar el domingo pasado poniendo en evidencia que la movilización se le escapó de las manos a la burocracia.

Ante el fracaso de la represión durante ayer y hoy, el gobierno para frenar la tendencia movilizadora de diversos sectores de trabajadores, ha anunciado la realización de contra marchas encabezadas por la confederación campesina (CSUTCB) y la CONALCAM desde el lunes que viene, tratando de recuperar terreno y poner coto a las movilizaciones obreras. La técnica de apoyarse en las movilizaciones campesinas para enfrentar a los obreros y trabajadores asalariados es una técnica reaccionaria que intentaron poner en marcha diversos gobiernos, sin embargo, es una decisión sumamente peligrosa ya que también importantes sectores campesinos han sufrido el alza de precios, malas cosechas y el control de las bases por parte de las burocracias agrarias se encuentra debilitado. Recurrir a esta extrema medida puede transformarse en un boomerang peligroso para la estabilidad del mismo gobierno, si estas bases a las que se apela deciden no ir contra las marchas de la COB.

Desde la LOR-CI hemos venido insistiendo en la necesidad de reagrupar a los sectores combativos que ya venían peleando antes de que la burocracia convocara a la huelga general indefinida, en una intersindical articulada por los maestros de La Paz y la CNS así como de diversas empresas mineras y fabriles que venían peleando por salario y estabilidad laboral.

Lamentablemente este reagrupamiento no termina de surgir, permitiéndole y dándole y un hándicap a la burocracia de Montes que intenta controlar el descontento. Creemos que estamos en momentos claves de la lucha, donde existe un enorme riesgo de que la misma sea levantada poniendo en riesgo los puestos de trabajo de miles de salubristas de la CNS y los hospitales. Es necesario que los sectores avanzados de los trabajadores impulsen la unidad de los que quieren luchar y pongamos en marcha lo que muchos trabajadores han denominado el “pacto intersindical” con métodos democráticos basados en asambleas y con delegados con mandatos.

Esta es la única manera de evitar no solo que la burocracia sindical traicione la lucha, sino empezar a forjar un punto de referencia para el próximo Congreso de la COB contra la burocracia, contra los patrones que viene haciendo jugosas ganancias con la subida de precios y contra el gobierno del MAS que viene actuando como garante de los negocios burgueses.

* Liga Obrera Revolucionaria – Cuarta Internacional www.lorci.org