Honduras, con sus 112.088 KM2, es el segundo país centroamericano más extenso, superado sólo por Guatemala, pero tres veces más pequeño de los departamentos de Loreto en el Perú o Santa Cruz en Bolivia. Sin embargo, por la ineptitud y complicidad de sus gobernantes, es el país que más bases militares norteamericanas alberga considerando su tamaño diminuto. Aunque Panamá nos hace competencia con las 4 bases militares de los EEUU en proyección.

Los EEUU tiene 5.323 bases militares, de las cuales 4.500 están en su propio territorio y 823 bases en el resto del mundo. En Latinoamérica se encuentran cerca de 25 bases militares.

En la década de los 80, la revista Envío, de la Compañía de Jesús, identificaba en Honduras nada menos que 13 bases militares norteamericanas en operación. El argumento en aquel entonces era: “aniquilar a los subversivos comunistas que querían condenar a Centroamérica a la miseria cubana”. 30 años después, los cubanos tienen una calidad de vida promedio muchísimo mejor que cualquier país centroamericano, mientras el 80% de las y los hondureños languidecen angustiados por el hambre.

En Honduras, la base militar norteamericana permanente es la de Palmerola, Departamento de Comayagua, fundada en la década de los 50 del pasado siglo. Desde allí se ejecutaron todos los últimos golpes de Estado, incluyendo del 2009.

En abril de 2010, se estableció una segunda base militar norteamericana en Taracasta, Departamento de Gracias a Dios (frontera con Nicaragua). El argumento fue y es, proteger a Honduras del narcotráfico.

Ayer, al concluir su visita de dos días en Honduras, el jefe del Comando Sur, Douglas Fraser, anunció el funcionamiento de la tercera base militar norteamericana en el país. Esta vez en Guanaja, Islas de la Bahía. Y el Régimen del Humanismo Cristiano, ilusionado con los 200 millones de dólares, prometidos por Obama para Centroamérica, recibía con aplausos el anuncio de la tercera base militar.

En la década de los 80, el gobierno de Reagan infestó a Honduras de bases militares prometiéndonos el país el paraíso terrenal, pero sólo llegaron 12 aviones de guerra usados y con ellos la miseria y el infierno en el sobrevivimos.

Ahora nos invaden “para protegernos del narcotráfico”. ¿Creerá que somos idiotas? La agenda velada del Premio Nobel de la paz es apropiarse de la biósfera de la Mosquitia y de la Amazonía, y de todos los bienes comunes (recursos naturales) de Abya Ayala. Las bases militares sirven para vigilar y castigar a todos los pueblos que se opongan, generando caos y confrontación entre sí. Por eso, ahora más que nunca debemos luchar unidos.

¿Por qué será que cuanto más los EEUU “lucha contra el narcotráfico”, el narco negocio avanza galopante hacia el norte. ¿No será que el gobierno norteamericano prohíja el narco negocio porque le inyecta capital fresco a su economía quebrada? El reino de los monarcas del narcotráfico avanza hacia el norte de México, pero los EEUU no instaló ninguna base militar en la frontera norte de México. ¿Por qué será?

A más de dos décadas del Plan Colombia, con 7 bases militares incluido, ¿disminuyó el narco negocio y la violencia en Colombia? ¡Cientos de miles de asesinados, más de 4 millones de desplazados! ¿Cómo cree el Régimen del Humanismo Cristiano de Honduras que las bases militares preservarán al país de su adverso destino? ¿Cómo podemos mirar indiferente cuando nuestros “gobernantes” aceleran nuestro descalabro final como país, ahogado en sangre?

Honduras no está predestinada a ser la ramera del gobierno de los EEUU. De una vez por todas apostemos y emprendamos el camino de nuestra independencia inconclusa, que Dios Padre y Madre, y nuestro hijos/as nos exigen. 200 años de república, y estamos muriendo de rodillas. No estamos predestinados a morir humillados. La dignidad nos habita. Bolivia nos da el ejemplo: aceleremos el proceso refundacional del país y expulsemos a las bases militares de la muerte. Nuestros hijos e hijas nos agradecerán.