Roma, Berlín y París (PL).- Italia urgió a los miembros de la Unión Europea (UE) a permitir la entrada de miles de tunecinos, a quienes Roma otorgó esta semana permiso de residencia temporal, o caso contrario “se suspende el Tratado Schengen”, advirtió.

El 7 de abril, el ministro italiano de Interior Roberto Maroni anunció que su país entregará visados temporales a miles de inmigrantes tunecinos llegados a sus costas desde enero último. El permiso será válido por tres meses y permitirá a los irregulares viajar a los países europeos que integran el área del Tratado de Schengen.

Maroni cuestionó la negativa de miembros de la UE que como Francia, Bélgica y Alemania se oponen al tránsito de miles de irregulares llegados a Italia desde enero. El Ministerio de Interior francés emitió una carta circular en la que advierte que no reconocerá el permiso temporal que entregará el Gobiernode Roma a los indocumentados.

Maroni advirtió que la oposición de los países comunitarios a permitir el libre acceso de los tunecinos contraría lo establecido en el acuerdo Schengen, que suprime los controles fronterizos. “La suspensión de Shengen (…) sería el final de Europa”, sentenció el titular.

Expertos consideran que la concesión de visados temporales constituye un ajuste de cuentas de Roma a la UE, que no ha respondido como Italia esperaba frente a la actual emergencia migratoria. La actual administración italiana acusa a la UE de haberle dado la espalda frente a la crisis desatada aquí por la llegada de miles personas en los últimos meses, la mayoría procedente de Túnez.

Fuentes oficiales precisan que en lo que va de año llegaron a las costas italianas 25.867 personas, 21 mil de origen tunecino, oleada que se desató a raíz de las revueltas en varios países del norte de África.

El 13 de abril, dos mujeres fallecieron cuando una embarcación con unos 350 inmigrantes proveniente del norte de África encalló frente a la isla de Pantelleria. La guardia costera escoltaba a la precaria barcaza, interceptada en aguas del Canal de Sicilia, cuando los emigrantes se lanzaron al mar, señaló la Capitanía del Puerto.

También fue socorrida otra embarcación en la que viajaban 105 tunecinos que comenzaba a hundirse frente a la isla de Lampedusa. Una vez auxiliados los trasladaron al Centro de Internamiento para Extranjeros donde se encontraban todavía alojados 400 inmigrantes después de ser repatriados miles de tunecinos en días pasados.

Las condiciones meteorológicas del Canal de Sicilia empeoran por lo que las autoridades italianas dispusieron un avión militar para controlar la presencia de posibles nuevas embarcaciones. El diputado Francesco Speroni, de la secesionista Liga del Norte, creó una fuerte polémica cuando afirmó que las barcazas con inmigrantes deberían ser ametralladas.

En la norteña ciudad de Génova un grupo de personas sin identificar lanzó un cóctel molotov contra la puerta de entrada de un antiguo colegio utilizado para acoger a inmigrantes llegados de la isla de Lampedusa.

Maroni dijo que defenderá en el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la UE la necesidad de suscribir nuevos acuerdos con los países norteafricanos en materia de inmigración. El presidente Giorgio Napolitano indicó que la libre circulación de personas es una de las principales conquistas de la unificación europea y ahora el bloque regional está “frente a dilemas difíciles”.

Francia reducirá inmigración legal

En medio de una campaña emprendida en Francia contra los extranjeros indocumentados cuya cifra de expulsiones está fijada en 28 mil este año, el gobierno de Francia se encamina ahora a limitar la inmigración legal. Este nuevo propósito expuesto por el Ministro del Interior Claude Gueant reafirma el endurecimiento de las condiciones de residencia para quienes deseen vivir en este país que ya va por una quinta ley sobre el tema en siete años, reportó la corresponsal de Prensa Latina en París Marlen Borges.

En una entrevista a Le Figaro magazine, el titular dijo claramente que quiere reducir la inmigración laboral (20 mil por año) y por reagrupamiento familiar (15 mil). Con respecto a las demandas de asilo (10 mil), Gueant señaló que Francia, pese a las restricciones, es más generosa que Alemania y Gran Bretaña y no desestimó cambios en el futuro.

Las declaraciones de Gueant ya suscitaron la cólera de asociaciones y grupos de izquierda quienes reprochan que los extranjeros sean los chivos expiatorios del Ejecutivo para ocultar su fracaso en materia de desempleo y economía en general. El Partido socialista y la asociación SOS Racismo denunciaron una nueva provocación del ministro, ya acusado de islamofobia por decir días atrás que el crecimiento del número de musulmanes en este país creaba un problema.

También fue criticado por opinar que a fuerza de una inmigración incontrolada los franceses tenían el sentimiento de no estar en su casa, y por su intención de prohibir a todas las personas portar signos religiosos en uso de un servicio público.

La senadora y ex ministra de medio Ambiente Dominique Voynet dijo que Gueant se ha convertido en un ministro inquietante y patético que con sus pequeñas frases pondera los más bajos instintos de la extrema derecha.

Por su parte, el ex primer ministro socialista Laurent Fabius expresó que la idea es un contrasentido económico y un ataque a los valores humanistas. Sugirió asimismo un doble juego del presidente de la República, Nicolás Sarkozy, “que mientras rendía homenaje al poeta martiniqueño Aimé Césaire y a la diversidad, daba órdenes a su ministro de ir más lejos en sus ataques contra la inmigración”.

Dominique Sopo, presidenta de SOS Racisme, declaró al canal de televisión LCI que las palabras de Guean señalan a extranjeros musulmanes como la causa de todos los problemas en este país, “un discurso de estigmatización”, indicó.

Con respecto a la inmigración ilegal, el titular reafirmó que el objetivo para este año es “reconducir a la frontera” a 28 mil personas sin documentos. Francamente, espero que hagamos más, subrayó. De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Ministerio del Interior, en 2009 Francia emitió 175.416 permisos de larga duración a extranjeros no europeos, lo cual representó una baja de tres por ciento con respecto a 2008.

De enero a agosto de 2010 se concedieron cerca de 122 mil visas de larga estancia, 10 por ciento más que en el mismo periodo del año previo. Además, unas 10.340 personas obtuvieron el estatus de refugiados.

Debate en Alemania

El manejo de la ola de refugiados norafricanos provoca un agudo debate entre los partidos políticos en Alemania, a raíz del anuncio del gobierno italiano de otorgar a asilados africanos visas temporales para que puedan moverse libremente dentro de la UE, informó la corresponsal de Prensa Latina en Berlín Harald Neuber.

Mientras el gobierno de la canciller Angela Merkel y gobiernos regionales conservadores tratan de evitar la entrada de refugiados de países como Libia o Túnez, la oposición critica esta reacción, al exigir una política humanitaria a nivel europeo.

El gobierno alemán ya anunció que no reconocerá visas, pero no queda claro que pasará con los emigrantes magrebíes. Mientras, el gobierno bávaro anunció su intención de intensificar los controles generales en las fronteras con Austria y la República Checa.

El jefe del grupo parlamentario de Los Verdes en la cámara baja del parlamento alemán, el Bundestag, Juergen Trittin, le reprochó al ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, atacar la libertad de viajar dentro de la UE. A la par, el secretario de Los Verdes en el Bundestag, Volker Beck, exigió en una entrevista con la emisora estatal Deutschlandfunk un nuevo mecanismo político para repartir los refugiados dentro de los países miembros de la UE.

La diputada socialista Ulla Jelpke criticó los supuestos intentos del gobierno federal de fomentar de manera irresponsable a los prejuicios contra refugiados africanos. Según Jelpke, “el gobierno alemán estigmatiza a los asilados norafricanos en general como inmigrantes económicos”.