La Habana, (PL).- El terrorista internacional Luis Posada Carriles dijo hoy que Estados Unidos seguirá teniendo en él a un soldado. Lo anterior es la confirmación del servilismo hacia el gobierno del país que, como premio a sus crímenes, le otorgó la impunidad.

Posada quedó absuelto el 8 de abril de 11 cargos menores relacionados con fraude migratorio en un tribunal del Paso, Texas, donde fueron ignorados los argumentos acerca de su extenso expediente terrorista. En Coral Gables, sur de Florida, donde realizó su primera rueda de prensa después del veredicto, el agente de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense en las décadas del 60 y 70, afirmó que se reintegra “sin encono ni rencor” a la comunidad. Pero en especial subrayó no estar cansado para mantener su lucha -dijo- “por Venezuela, Cuba y América”. La declaración apunta a que continuará “su guerra” por los caminos del mundo, en clara alusión a trabajar por intentar hacer desaparecer los proyectos sociales y los líderes políticos que no son del agrado de Washington. Hace más de cinco años Caracas solicita la extradición de Posada para ser juzgado en Venezuela, de donde se evadió de una cárcel en 1985. Allí cumplía condena por su participación en la explosión de un avión civil cubano con 73 personas a bordo, el 6 de octubre de 1976. Hasta el momento la callada, ha sido la respuesta de la Casa Blanca a la petición. Integrante de órganos represivos en América Latina en la época de la Operación Cóndor, Posada se insertará en lo adelante en la comunidad, o mejor, reforzará su presencia, junto a Orlando Bosch. Bosch, indultado en 1990 por el entonces presidente George Bush, es coautor del sabotaje a la aeronave antillana en las costas de Barbados y, como otros terroristas cobijados allá, disfruta de la vida en libertad en Miami. El proceso contra el organizador de la secuencia de atentados contra hoteles de La Habana en 1997, fue una farsa desde el inicio. Las dilaciones y maniobras legales daban indicios de que el sistema de justicia de Estados Unidos jamás condenaría a Posada Carriles, todo lo contrario a lo ocurrido con los cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en aquella nación. Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González fueron sentenciados por delitos que nunca cometieron y, vaya paradoja, estaban tratando de frenar acciones criminales como las que comete el individuo que, sin remordimiento, reconoce no arrepentirse de nada. En breve declaración a Prensa Latina, Giustino Di Celmo, padre de Fabio, joven italiano víctima de una de las bombas mandadas a colocar por Posada Carriles en instalaciones de la capital cubana, expresó que lo planteado por el terrorista tiene una lectura evidente. “Si Posada dijo que seguirá siendo un soldado de Estados Unidos, lo que realmente está formulando es que seguirá siendo un asesino a sueldo de ese país”, subrayó. Luis Posada Carriles ha reiterado en múltiples ocasiones que la CIA le “enseñó todo”, desde cometer asesinatos hasta preparar explosivos y bombas. Pero seguro del amparo que recibe su cliente en Estados Unidos, el abogado Arturo Hernández apostilló que no le preocupaba por ahora, ni veía como acción probable, la extradición de El Bambi.