En un artículo escrito por el señor Raúl Prada, titulado “Caracterizaciones de la izquierda tradicional”, publicado en este mismo medio el 20 de febrero del 2011, entre otros temas tratados, el artículo se refiere a que son muy pocos los autores que han teorizado en contra del colonialismo, la colonialidad y el colonialismo interno.

Asimismo, afirma que entre estos escasos autores podemos encontrar “minuciosos e intuitivos análisis sociológicos de las composiciones étnicas en Bolivia, a partir de los imaginarios, las conductas y los vestuarios”.

El artículo remata sosteniendo que el problema colonial a pesar de los años transcurridos, sigue vigente, sólo que de manera diferente, ya que los cambios que se han dado a lo largo de estos siglos “no hacen desaparecer la problemática colonial, por más complejización que se haya dado en la redefinición y resignificación de las identidades, sobre todo por el crecimiento urbano, debido a las migraciones (y al) crecimiento de las poblaciones indígenas en las ciudades (…)”. Lo que pasa – según él – “es que la problemática colonial se transforma y se complejiza, pero sigue vigente y sobre todo la matriz desde donde debemos leer las articulaciones políticas y sociales de las formaciones sociales abigarradas”.

Es precisamente sobre este último punto que queremos polemizar con el señor Prada, ya que siguiendo su lógica, podríamos decir que continuamos viviendo en un Modo de Producción Primitivo, nada más que transformado en Capitalista; que simplemente, parafraseando al señor Prada, se ha transformado y complejizado, pero seguiría vigente. Para él, como vemos, toda la historia de la humanidad no ha variado en nada. Esta quedó anclada y no avanzó desde hace 5 mil años, simplemente se “transformó y se complejizó, pero sigue vigente”. ¿Vaya contradicción, no?

De igual manera, si utilizáramos su “método” de análisis y lo aplicáramos al estudio de la evolución de los animales, por ejemplo, tendríamos que convenir que las aves siguen siendo dinosaurios, puesto que se ha comprobado que algunas especies de pájaros evolucionaron a su estado actual de un antepasado prehistórico, solamente que se habrían “transformado y complejizado, pero siguen vigentes”.

Como vemos, resulta ridículo decir que todo sencillamente se ha transformado y complejizado sin cambiar su esencia. Así, pues, resulta igualmente ridículo hablar de “poblaciones indígenas en las ciudades”. Todas las sociedades tribales, primitivas o indígenas, si se quiere, (primera forma de organización social conocida por los hombres, sin excepción) dieron paso a las sociedades divididas en clases, lo que trajo consigo, posterior a la descomposición de la “comunidad primitiva”, la aparición de las sociedades esclavistas, compuestas por esclavistas, por un lado (dueños de los medios de producción) y los esclavos, por el otro, que eran quienes producían, pero que no eran dueños de nada.

El término comunista (o comunitario, según la jerga sociológica) deviene de la palabra “común” que quiere decir “de todos”, por lo tanto, una de las premisas básicas para clasificar este tipo de sociedades, es la PROPIEDAD COLECTIVA de los medios de producción, por lo que la producción, también se realizaba de manera conjunta, lo que traía aparejado, obviamente, la distribución “comunitaria” y equitativa de los frutos de su trabajo, cualidad que los supuestos “indígenas” de ciudad no poseen hace mucho, por lo que ya no se les podría denominar como tales, puesto que como todos, han pasado a engrosar las filas de las clases sociales como todos los demás, ya que de no ser así, todos continuaríamos siendo indígenas, solamente que “transformados y complejizados”; transformados y complejizados en burgueses; transformados y complejizados en obreros o transformados y complejizados en campesinos (que tampoco es lo mismo que indígena).

Lo que tiene que entender el señor Prada y todos aquellos que teorizan sobre el indigenismo (muy en boga en estos tiempos), es que la calidad de “indígena” se encuentra definida por las condiciones reales y materiales de existencia, no por la raza o por ciertas costumbres que aún perviven, es decir, por el lugar concreto y objetivo que ocupa una persona en una sociedad históricamente determinada.

De que existen pueblos indígenas en Bolivia, claro que existen, pero son una pequeñísima parte de la población y no la mayoría que indican algunos, basados en un Censo (2001) con muchos vicios e inconsistencias.

Las comunidades verdaderamente indígenas existentes, aunque cada vez más disminuidas por el avance del capital y ya bastante degeneradas en relación a la primitiva forma de propiedad de la tierra conocida por las antiguas tribus, poseen aún el germen básico para ser considerados todavía como indígenas: LA PROPIEDAD COLECTIVA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN Y DE INTERCAMBIO. Es tan simple como eso, señor Prada.

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