A fines de la década de los 80 y principios de los 90, emerge en el ámbito rural Ofensiva Roja [Ayllus Rojos], una agrupación política indígena que participa en los Congresos de la CSTUTCB. El teórico principal de esta corriente política indigenista – Álvaro García Linera – actual vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia – firma con el pseudónimo de Q´hananchiri. En lo fundamental y lo que interesa al texto es la crítica del teórico de los Ayllus rojos contra lo que él llamaba reformismo. La detracción es asombrosamente radical, como lo es ahora su discurso contra el movimiento obrero, liderizado por la COB.

El texto que sigue retrata de forma transparente la posición de Q´hananchiri:

“En los últimos años curiosos movimientos se vienen dando en el seno del llamado izquierdismo; furiosos radicales que hace 10 años se daban aires de luchar contra los patrones, durante el gobierno udepista terminan hincados como dóciles sirvientes de ese mismo empresariado (MIR, MBL, MNRI, PCB, PS-1, EJE). Monaguillos progresistas que en los setenta hasta llegaron a comprar sus trajecitos verde olivo para “luchar”, ahora se concubinan con sus propios vigilantes y más aún, “prosperan” cambiando sus trajes de jovenzuelos revoltosos por ternos y corbatas empresariales (MIR). Fierreros de ayer que usaron ese pretexto para separarse de sus amigos pacifistas, vuelven a juntarse con ellos para hundirse con más fuerza en el mismo pantano pacifista, electorero y oportunista (EJE)” [1]

Q´hananchiri en su polémica forma de escribir y lleno de adjetivos contra los reformistas dirá: “El carácter pequeño-burgués o definitivamente burgués de los partidos izquierdistas burgueses. Doctorcitos, licenciaditos, hijitos de gamonales, sobrinitos de burgueses, herederos o ya dueños de empresas, burócratas asalariados”[2]

Cuando Ricardo Calla, critica la tesis propuesta por Q´hananchiri, afirmando que es una tesis fascista. La respuesta es un derroche de adjetivos: “Según Calla, el otro rasgo fascista de nuestra Tesis, sería el llamado que hacemos a los trabajadores a quemar el parlamento burgués……que es la cueva de un puñado de ladrones que engordan y se enriquecen a nombre de la democracia”[3]

Más adelante afirmará:

“¿Qué podemos hacer los trabajadores ante el parlamento actual? ¡Defenderlo! -gime el patroncito Calla-, porque así podrá continuar con su carrera de politiquero burgués satisfecho; ¡Destruirlo!, ¡quemarlo!, hacerlo desaparecer junto con el gobierno y todo el aparato estatal, -proponen en cambio, los trabajadores, hartados de ser usados como sirvientes de los patrones”[4] Q´hananchiri, no sólo menciona destruir al parlamento; sino, junto con ello al poder ejecutivo, al poder judicial y a todo el aparato productivo del Estado “burgués”.

En el texto Álvaro García Linera [Q´hananchiri] no se aleja de la concepción de Lenin respecto al papel del obrero. Veamos la incorporación del obrero en su discurso: “…a partir de la práctica del proletariado hecha pensamiento y su pensamiento hecho guía para la práctica”.[5]. Es decir, el proletariado como vanguardia de la revolución. Más adelante Q´hananchiri escribe que Ofensiva Roja busca rescatar el “… Leninismo para el análisis de la formación social boliviana, que los partidos tradicionales, Partido Obrero Revolucionario, Partido Comunista Boliviano, habrían deformado” [6]

Como partido [partidario] de filiación indigenista, rescata al ayllu para situarle como elemento substancial de la demanda de las naciones originarias avasalladas de Bolivia. Para el teórico de Ofensiva Roja, el Ayllu se convierte en el espacio que permite condensar y fomentar las virtudes de la cultura y memoria cotidiana del hombre y la mujer aymará y quechua.

En suma, Q´hananchiri centraliza su propuesta política-ideológica como sigue: “El núcleo central de la reivindicación y donde se sintetiza y alimenta la valorización de la cultura e historia pasada común, es la comunidad de trabajo, vida y hábitos colectivos; es decir, el ayllu, la comunidad. Ello hace de la reivindicación de la autodeterminación frente al capital, frente al Estado burgués y ante la nación dominante, una reivindicación antagónica a todos ellos. Históricamente la acumulación capitalista antes de la revolución de 1952, y el dominio de las relaciones del capital sobre la economía campesina, después de esa fecha, se han realizado mediante el aplastamiento sistemático de las comunidades y las relaciones de cooperación e identidad que ella representa. La consigna de la preservación y re-construcción de las comunidades, en general, la autodeterminación de las nacionalidades, en tanto sea una reivindicación surgida de las propias masas trabajadoras del campo, es una reivindicación en contra del poder burgués, en contra de su orden nacional y de su rol económico y político del poder burgués”.[7]

De lo que se trata, dirá más adelante, es “… desde el punto de vista de la política revolucionaria del proletariado (…) ver a la comunidad campesina, no como un estorbo que impide las tareas socialistas, sino al contrario, como una poderosa palanca que puede permitir de una manera más rápida y global, la instauración de las formas de producción y apropiación colectivas”[8]

A continuación, al hacer referencia a la naturaleza de las relaciones de clase y al tipo de poder que Bolivia plantea, contradice las posiciones en boga de aquel periodo al declarar constitucionalmente al país como un Estado multinacional, y sorprende hoy, cuando Q´hananchiri argumentaba que dicha construcción de un Estado multinacional no es más que una variante de lo mismo; es decir una apuesta más del Estado burgués liberal. De lo que se trata -señala Q´hananchiri- es de la “… construcción de un Estado de los trabajadores socialistas de las diferentes nacionalidades originarias que habitan en el territorio de Bolivia”[9]. ¿Qué pasó para dar tremendo quiebre teórico práctico inexplicable que hoy es su bandera de luchas?

Respecto de la clase trabajadora boliviana – que hoy critica con mucha aspereza desde la vicepresidencia, llamándoles ultra izquierdistas de la derecha – argumenta: “A su vez en la comunidad andina, en los centros de trabajo mineros y fabriles, las organizaciones político-sindicales, como algunos cretinos creen, opuestos al estado en general son, al contrario, la célula y la condición histórica de un nuevo tipo de Estado: El Estado (poder político) de los trabajadores. Y en tanto esta naturaleza clasista del nuevo Estado se convierta en la lucha a muerte contra el poder del capital que quiere resurgir internamente e invadir externamente, esos órganos de poder directo de los trabajadores son a su vez, condición y materialidad de la lenta extinción de todo estado, esto es, de toda forma de dominación de una clase sobre otra”[10].

Confieso que no puedo explicarme, desde la ciencia política, el cambio en extremo radical de Q´hananchiri con su discurso actual desde el poder y como vicepresidente. Por ello tengo la tentación de hacerlo desde la psicología.

Finalmente y retomando a Mariátegui, Q´hananchiri señala que la resolución final del indigenismo es el socialismo, ante la incapacidad de las burguesías nativas de cumplir su rol histórico, “De la confluencia o aleación del indigenismo y socialismo, nadie que mire al contenido y a la esencia de las cosas puede sorprenderse. El socialismo ordena y define las reivindicaciones de las masas, de la clase trabajadora (…) Nuestro socialismo, no sería pues peruano, ni siquiera socialista, si no se solidarizase, primeramente con las reivindicaciones indígenas” [11]

El trabajo se refiere a Q´hananchiri y creo en parte, aunque de manera muy fragmentaria y por ser la 1ra parte cumplió su propósito. Me imagino que el lector está pensando en el ideólogo del capitalismo andino al igual que el autor de estas líneas. Dejemos las tentaciones y quedemos aquí por el momento.

Notas:

1. CONTRA EL REFORMISMO» (FOLLETO) Qhantat Wara-Wara. Crítica al “estatismo” y al “populismo” pequeño burgueses. Ediciones Ofensiva Roja. Septiembre de 1989. En: De Q´hananchiri a García Linera, en www.liberacion.web.bo/ p. 3

[2] Ibíd.

[3] CRITICA DE LA NACIÓN Y LA NACIÓN CRÍTICA NACIENTE (FOLLETO). Ediciones Ofensiva Roja. Marzo 1990. Q´hananchiri. En www.liberacion.web.bo/. p. 6

[4] Ibíd.

[5] QANANCHIRI: Las condiciones de la revolución socialista en Bolivia (a propósito de obreros, aimaras y Lenin) Ediciones OFENSIVA ROJA, Achacachi – La Paz, 1988, p.5

[6] Ibíd.

[7] QANANCHIRI: Las condiciones de la revolución socialista en Bolivia (a propósito de obreros, aimaras y Lenin) Ediciones OFENSIVA ROJA, Achacachi – La Paz, 1988 p.162

[8] Ibíd.

[9] Ibíd.

[10] Ibíd.

[11] MARIÁTEGUI, José Carlos: Intermezzo polémico. Citado por ARICÓ, José: Introducción a Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. Cuadernos de Pasado y Presente Nº 60, 2da Edición, México, 1980, p. XLVII. Citado por QANANCHIRI: Las condiciones de la revolución socialista…, Ob.cit., p.175

* Gran parte del texto ha sido tomado del libro Historia del Racismo en Bolivia: Régimen Político, Iglesia Católica y Pueblos indígenas de Jhonny Lazo Zubieta.