Bruselas y Trípoli, (PL).- Lo que fue considerado por la OTAN como una operación rápida en Libia choca hoy con serios obstáculos para sus incursiones militares por la desorganización de los insurgentes y la resistencia del líder Muamar el Gadafi. Los ataques aéreos en Libia podrían desencadenar una catástrofe ecológica si dañan las instalaciones del Gran Río Artificial (GMMR por sus siglas en inglés), informó hoy la red Euractiv.

De acuerdo con el analista político francés Francois Heisbourg, nadie sabe cuánto tiempo durará la operación denominada Protector Unificado, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Heisbourg subrayó que la incapacidad de las potencias occidentales de impedir la resistencia de las fuerzas de El Gadafi constituye sólo un ejemplo que ilustra la actual incertidumbre de la Alianza en la nación norafricana.

Una coalición de la OTAN, integrada por Reino Unido, Francia y Estados Unidos, inició el pasado 19 de marzo bombardeos contra Libia, los cuales se efectúan desde el pasado jueves de manera formal por la propia mancomunidad tras asumir el mando de las operaciones.

Los bombardeos, supuestamente para proteger a la población civil, cuentan con el respaldo de la resolución 1973 de la ONU, aunque la OTAN considera que esta limita sus acciones al prohibirles el envío de tropas a suelo libio.

Por otro lado, grupos insurgentes denunciaron este jueves que las incursiones aéreas de la Alianza atlántica atacaron sus fuerzas, en otro aparente error desafortunado que revela la falta de coordinación entre las partes para detener a las fuerzas de El Gadafi. En ese hecho, al menos dos opositores murieron y más de 10 resultaron heridos, según fuentes médicas.

La pasada semana, un suceso similar provocó la muerte de 15 insurgentes, a manos de fuego aliado. Lo sucedido esta jornada generó expresiones de rechazo a la Alianza Atlántica por parte de los opositores del gobierno libio. Mientras, en Bruselas, un oficial de la OTAN, acogido al anonimato, afirmó que la organización investigará las denuncias de los rebeldes, pero que no tenía información al respecto.

El GMMR constituye el sistema de trasporte de agua más grande del mundo, proporciona el líquido potable a más del 70 por ciento de la población de la nación árabe y facilita la producción agrícola en medio del desierto del Sahara.

Creado en 1984, incluye más de cuatro mil kilómetros de tubería que transmiten diariamente seis millones de metros cúbicos de agua desde los campos de pozos en el Sahara hasta ciudades de la franja costera del norte. Libia gastó en la construcción del sistema 23 mil millones de euros para extraer el agua dulce de los acuíferos a una profundidad de entre 600 y 800 metros de profundidad.

De acuerdo con la Comisión Europea, 130 mil hectáreas de tierras agrícolas se benefician de este proyecto que busca convertir al país norafricano autosuficiente en materia alimentaria.

Debajo de las tierras áridas de la nación árabe se encuentra un océano subterráneo, llamado sistema acuífero de arenisca de Nubia, el cual es también el más grande del mundo.

Abdelmajid Gahoud, director del GMMR, instó a las Naciones Unidas que exijan a la coalición extranjera el fin de los bombardeos en las regiones de Brega, Ajdabia y Benghazi, lugares por donde transcurre el río artificial.

Gahoud afirmó que si alguna parte de la infraestructura está dañada, toda la red se verá afectada y las fugas de agua potable privarían a millones de libios del acceso a ese recurso natural.

Rebelión libia pretende Brega

Grupos rebeldes armados controlaron hoy pequeños poblados cerca de Brega en su ofensiva para tratar de reconquistar la estratégica ciudad, mientras el Gobierno libio denunció bombardeos de la aviación británica contra un importante pozo petrolero.

Reportes de los alzados contra el líder libio, Muamar El Gadafi, señalaron que tras el revés en Brega como consecuencia de la potencia artillera del Ejército regular, en las últimas horas avanzaron en dirección oeste con la pretensión de retomar pronto ese enclave.

Las huestes de los insubordinados llegaron a retroceder el martes hasta más de 20 kilómetros para buscar refugio cerca de Ajdabiya, el principal núcleo urbano en su poder en la zona oriental antes de llegar a Benghazi, convertida en capital de la insurgencia.

Aquel golpe llevó al jefe militar de los opositores, Abdel Fattah Younes, a criticar la eficacia de los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), reproches repetidos anoche por el vicejefe del Consejo Nacional de Transición (CNT), Abdel-Hafidh Ghoga.

Por su lado, el vicecanciller libio, Khaled Kaim, acusó a Gran Bretaña de bombardear el miércoles el mayor campo petrolero del país en Al-Sarir, justo cuando medios occidentales informaban de supuestos ataques gubernamentales contra un pozo en Ojla, al sur de Ajdabiya.

Según Kaim, los cazas británicos mataron a tres guardias e hirieron a empleados del sitio petrolífero, además de deñar el oleoducto que enlaza Al-Sarir con el puerto de Tobruk (este), desde donde ayer los rebeldes embarcaron un primer lote de un millón de barriles de crudo.

El portavoz del gobierno libio, Moussa Ibrahim, declaró a la televisión estatal que el pozo petrolero está controlado por fuerzas leales a El Gadafi, que también mantienen bajo su dominio zonas costeras de Misratah, situada al oeste de Trípoli.

Misratah, la tercera ciudad de Libia en la costa del mar Mediterráneo, es asediada desde hace semanas por las tropas gubernamentales en un intento impedir que los bombardeos de la OTAN quiebren sus accesos y debiliten a los uniformados regulares.