Bangkok, Tailandia.- Representantes de al menos 200 países se reúnen esta semana en Bangkok para elaborar la agenda de discusiones de la 17 Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) que se celebra en Durban, Sudáfrica, en noviembre de este año. En la sesión plenaria, los representantes del ALBA y del G77+China apoyaron la posición de Bolivia, el único país del mundo que rechazó el acuerdo de Cancún.

“Si en la próxima cumbre en Durban no se da el visto bueno a un segundo periodo de compromiso post Kioto (que fenece en 2012) u otro documento vinculante que lo reemplace vamos a perder toda una década y entraremos en un periodo en el que cada uno hace lo que quiere y todo es voluntario”, advirtió en la sesión inaugural el embajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Pablo Solón.

Bolivia fue el único país que rechazó el acuerdo de la 16 CMNUCC de Cancún en 2010 por considerarlo “muy malo”. “Lo que pasó en Cancún no debe jamás volverse a producir, es un pésimo precedente”, reiteró Solón este martes en Bangkok.

“Si comparamos el calentamiento global con una pradera en llamas que amenaza con arrasar un poblado, diríamos que el proceso de negociación en Cancún fue la culminación de una larga reunión de bomberos que decidió echarle un solo balde de agua al incendio mientras decían: ‘este primer balde de agua es mejor que nada’, ‘lo perfecto es enemigo de lo posible’…”.

El acuerdo de Cancún, redactado por la canciller mexicana Patricia Espinosa, no fue votado sino “adoptado” por ovación de casi la totalidad de los delegados. Y mientras anunciaban que se había ‘salvado’ el proceso de negociación de los bomberos… las llamas del incendio se acercaban al poblado”, ilustró Solón.

Bolivia anunció que denunciará el acuerdo de Cancún y que presentará una querella internacional porque se violaron las normas de la ONU. Según Solón, la amenaza boliviana “ha llamado muchísimo la atención y la conciencia porque se rompió con un precedente del sistema multilateral de conversaciones”.

El embajador boliviano dijo que su país no se siente solo en las negociaciones internacionales porque “hemos recibido un muy caluroso respaldo de muchas delegaciones en Bangkok y eso manifiesta que tuvimos razón, y que hay que trabajar para que esta vez en Durban se atienda al tema del clima, que fue olvidado”.

En la sesión inaugural de la negociación en Bangkok, los países del ALBA respaldaron la posición de Bolivia y consideraron que “los resultados de Cancún no fueron un paso hacia adelante en el Grupo de Trabajo de Protocolo de Kioto, sino más bien un paso hacia atrás”.

“Queremos expresar nuestra más profunda preocupación por el hecho de que dos decisiones fueron adoptadas en el marco de las negociaciones de Cancún, sobrepasando la objeción formal, expresa y explicita de un Estado Parte. Nosotros consideramos que esto es un precedente peligroso que no debe repetirse dentro la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático”, manifestaron en una declaración conjunta los representantes de Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, y Venezuela.

Los representantes del ALBA enfatizaron que “estas prácticas ilegales afectan hoy al Estado Plurinacional de Bolivia, un país que tiene los mismos derechos que todos los demás. Mañana puede afectar a cualquiera de los países aquí presentes”.

Por otro lado, el G77+China que agrupa a 131 países en vías de desarrollo señalo que “mientras avanzamos hacia Durban el camino debe asegurar un proceso multilateral transparente, abierto, dirigido por los Estados Parte e inclusivo que nos lleve al consenso”.

“Cancún salvo a los bomberos y a los anfitriones, ahora en Durban nos toca salvar al clima y a la humanidad”, recomendó Solón y recordó que los delegados de la Unión Europea admiten que las actuales promesas de reducción de gases que causan el efecto invernadero “están muy lejos de la meta”.

Para que la próxima cumbre en Durban sea un éxito se necesita que los países desarrollados se comprometan a reducir sus emisiones de un 40 a 50% de manera real y doméstica, y así evitar un incremento catastrófico de 4º C a 5º C en la temperatura global en este siglo. Es fundamental que los países desarrollados se comprometan a recortar sus emisiones “sin ningún tipo de trampas”, instó Solón, refiriéndose a las fraudulentas compras de certificados de reducciones de dióxido de carbono.

Además, si en la próxima cumbre en Durban no llegamos a un consenso y no se da el visto bueno a un segundo periodo de compromiso post-Kioto u otro documento vinculante que lo reemplace “entraremos en un periodo en el que cada uno hace lo que quiere y todo es voluntario”, alertó el embajador boliviano.

Solón recalcó que “las negociaciones no se resuelven sólo por lo que ocurre en estas salas, sino también mucho y en gran medida por lo que ocurre en la política nacional de cada país; y ahí los ciudadanos tenemos la palabra”.

Instalarán el Tribunal de Justicia Climática

Organizaciones sociales y activistas de todo el mundo están preocupados por los efectos del aumento de la temperatura global. Y es que el cambio climático se ha convertido en el mayor problema que enfrenta la humanidad porque agudizará otros problemas ya existentes, como la pobreza, el hambre, la violencia, las desigualdades de género, el control territorial, la soberanía alimentaria, el acceso al agua y saneamiento y las guerras.

La sociedad civil global afirma que el sistema económico y político, así como la arquitectura internacional de comercio, finanzas e inversiones fomentan el consumo exagerado y la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural y otros), así como la deforestación, la agricultura industrial y la industria extractiva a gran escala, todas ellas las principales causas del aumento de la concentración de gases de efecto invernadero.

En ese contexto, y ante la inefectividad del Protocolo de Kioto y la Convención la ONU para el Cambio Climático, organizaciones sociales decidieron instalar un Tribunal Internacional de Justicia Climática (TIJC) para juzgar moralmente “a los asesinos de la Pachamama”.

Este panel social entiende que los países industrializados del norte tienen una responsabilidad histórica por haber emitido la mayor parte de gases de efecto invernadero en los últimos 250 años (el 80%). Ocurre que la energía barata -en forma de petróleo, carbón y gas- ha sido el motor para su rápida industrialización y crecimiento económico, sin reconocer sus deudas ecológica, social, financiera e histórica con los pueblos del Sur y la naturaleza.

El TIJC fue creado por el Acuerdo de los Pueblos de Cochabamba de 2010 como una herramienta de lucha por la justicia climática. La decisión fue comunicada a Naciones Unidas por el Presidente Evo Morales, quien propuso institucionalizar un tribunal contra el cambio climático para que investigue y sancione a gobiernos y empresas que contaminan el medioambiente.

El TIJC se inspira en los Tribunales Éticos de Opinión creados por los movimientos sociales en el pasado, tales como el Tribunal Russell (1967) que juzgó y condenó los crímenes de guerra de Estados Unidos en Vietnam y luego (1974-1976) enjuició los crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos por las dictaduras en América Latina.

Otra iniciativa que inspira al TIJC es el Tribunal Permanente de los Pueblos, creado en 1979, y el Tribunal Internacional de los Pueblos sobre la Deuda y el Tribunal del Agua. Todos ellos buscan visibilizar y calificar la violación masiva de derechos fundamentales por parte de gobiernos y empresas.

El Tribunal Internacional de Justicia Climática sesionará por primera vez en la Casa de Cultura de la Pola, con el propósito de visibilizar las causas del cambio climático y juzgar dos casos relacionados con el calentamiento global: los agrocarburantes, y los combustibles fósiles. Al final de los debates, el TIJC emitirá sentencias éticas, morales y políticas de carácter simbólico.