GENOVA, ITALIA.- Un mágico y exuberante jardín está listo para florecer en Génova. En el recinto de la Feria Genovesa regresa puntual después de cinco años la décima edición de “Euroflora”, una manifestación única en el mundo. Se trata de un espectáculo muy sugestivo hecho de plantas y flores llegados de los cinco continentes y capaz como siempre de atraer apasionados de todo el mundo.

Al final de un trabajo complejo y minucioso la “Fiera di Genova” abrirá las puertas de su exuberante jardín a sus visitantes con perfumes intensos e infinitos matices de colores, donde las mejores produccions italianas y del exterior contribuirán a realizar las extraordinarias “floralies” de Génova.

Euroflora es la manifestación internacional más importante del Mediterráneo y una de las más prestigiosas del mundo. También este año ha puesto énfasis sobre temas de grande actualidad, con el objetivo preciso de contribuir a sensibilizar el público hacia el respeto del medio ambiente y de mantener una relación equilibrada y cotidiana con la naturaleza, en plena protección de la diversidad biológica.

En este espíritu ha nacido el nuevo claim de la manifestación “la flor que une”. Esta manifestación tiene como objetivo de transmitir a través del lenguaje universal de las flores, la invitación a compartir el ánimo de unidad, amistad y amor hacia el planeta tierra y la diversidad de los pueblos. Para comprender mejor este lenguaje de “Euroflora” los visitantes seguirán un recorrido llamado fil rouge, una enorme bóveda verde cruzada por campos de miles de flores, colores y plantas en una combinación armónica de naturaleza espontánea.

La diversidad biológica, tema principal de todas las ediciones de “Euroflora”, este año se desarrollará gracias a la participación colectiva y directa de los mismos productores, que se convertirán en “embajadores” obteniendo de este modo un trabajo mucho más amplio y multifacético.

En el parterre del enorme pabellón de los deportes, serán fielmente recreados cinco biotipos: en forma circular se podrán apreciar el desierto, el mediterráneo, el lago, el bosque tropical, y la naturaleza. Se pasará de los cactus a los equinoideos, del oasis con sus palmeras a las grandes azaleas, de los olivos centenarios a la explosión de colores de las enormes buganvillas, de la rosaleda a los helechos y árboles de jardín.

Cada hábitat será el resultado de un trabajo y de la experiencia de múltiples productores que colaborarán para proponer al público estos maravillosos ejemplos de naturaleza, haciendo admirar las variedades biológicas, botánicas, ábioticas y morfológicas de territorios cercanos y lejanos, enseñando al observador como es posible vivirlos, protegerlos y preservarlos.

En el pabellón del mar, a sus orillas, el público recorrerá una larga pasarela de plantas y piletas de agua cristalina que dividirán los amplios jardines, en la parte superior el elemento escénico que la caracterizará será una enorme fuente de agua. Los movimientos del agua se refractarán sobre los ondulantes del techo creando un espectacular efecto caleidoscopio.

El pabellón Azul consistirá en la presentación de 56 entre huertas y jardines realizados por paisajistas, que representarán la mejor unión entre el aspecto ornamental del jardín y el placer de cultivar la propia tierra.

El salón de honor será dedicado completamente a las flores. El tema central será el 150 aniversario de la unidad de Italia con una escenografía que representa la historia de Génova. Un corredor llevará al público a sumergirse en una atmósfera del resurgimiento italiano entre referencias históricas y tradiciones populares.

Génova, generosa como siempre, ofrecerá a sus huéspedes toda su belleza misteriosa y su intrigante realidad hecha de historia, de tradiciones y de un presente animado. Tiene la fascinación de una antigua ciudad marinera, que se manifiesta por la belleza de sus palacios. La “Soberbia” es el apelativo algo severo de esta antigua potencia marina, una ciudad que ofrece infinitas sorpresas a quien sabe mirarla con ojos atentos y curiosos. Está la vieja Génova medioeval de las callejuelas estrechas y tortuosas, de la catedral de San Lorenzo, de los claustros renacimientales y hay la moderna Génova del tercer milenio con sus transformaciones y reconversiones post-industriales, del Puerto Antiguo completamente cambiado y su importantísimo Museo del Mar que ha dado nueva vida al Arsenal de los Galeones y en medio de todo hay el Acquarium más grande de Europa.

Hoy Génova no es sólo puerto e industria, sino arte y cultura y esto hace que sea un motivo más para regresar y curiosear entre su antiguo centro y sus modernos espacios culturales.