Desde 1996 y hasta la fecha, El régimen forestal de la nación se concibió para un modelo de Estado que se fundamenta en políticas neoliberales, por tanto, al igual que el código de minería de la misma gestión (1996), se cerciora de asfaltar la carretera por la cual el mercado pueda transitar libremente y sin obstáculos, incorporando incluso licitaciones internacionales, y facilitando el acceso a tecnología moderna (inventarios, PGMF, información geo referenciada), a través de la incorporación al Estado, como agentes auxiliares, de los técnicos especializados.

El modelo de Estado actual ha mantenido las bases del modelo capitalista protegiendo (la propiedad, la herencia, el capital), pero, como Belzu si bien atacó la propiedad privada expresada en el latifundio, por sobre todo se llevó adelante una política proteccionista (la de Belzu fue radical con la Quina pero no evitó su explotación sin beneficios para el país). Sus medidas fueron aranceles, impuestos y tasas altas a las inversiones extranjeras, normas que prohibieron a los extranjeros ejercer el comercio, también creó monopolios de producción estatal, tales como ahora la EBA, EBO, EMAPA, GRAVETAL.

Recientemente se ha anunciado que se creará también la Empresa Nacional forestal o de la madera, con el fin de proteger el mercado nacional, no los bosques, ese es el fin de una política económica proteccionista y no otro. Por tanto una primera cuestión es que los temas de conservación de los bosques aún no son temas que se abordan desde la economía de Estado; sino sus modos de producción:

Ni con el auge de la quina (protegida por el gobierno), ni con el auge de la castaña (que derivó en el Brasil en el surgimiento de la próspera Belem do Para) ni con el auge de la mara (que ya se extinguió en su valor económico por que existe en un número tan bajo que ha tenido que restringirse su explotación); el Estado ni las empresas beneficiadas, invirtieron efectivamente en la protección y conservación de las áreas en las que se conserva el recurso. La base para entender mejor de qué Estado hablamos, cuando revisamos la CPE, es que los RRNN son recursos estratégicos para el desarrollo y para la economía y su explotación y aprovechamiento están protegidos para este fin.

300 mil Ha. de bosques han sido ya destruidas y las comunidades rurales aún esperan un “pozo de agua” mientras los beneficiarios (dirigentes y políticos) se pasean en sus narices en lujosos vehículos y estrenan ostentosas viviendas junto al pahuichi de “los propietarios del recurso”. Nadie ahora se atreve a controlarlos porque ellos son el control. El mismo capital o dinero o propiedad en manos de otra mentalidad produce otra cosa distinta al capitalismo actual. La decadencia, la corrupción, el hedonismo, el individualismo, la falta de arraigo nacional o étnico, son la base del capitalismo actual que debe cambiar.