Luego de una caída del 2% del producto interno bruto en 2009, casi todos los países de la ALADI registraron un crecimiento promedio de 6,3% en 2010 y el comercio intrarregional superó los 125 mil millones de dólares. El aprovechamiento de las preferencias arancelarias previstas en los acuerdos comerciales del bloque aún es escaso, sobre todo en Bolivia y Paraguay, según dos recientes informes de la Secretaría General de la Asociación Latinoamericana de Integración.

La ALADI es el mayor grupo latinoamericano integrado por 12 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, que representan en conjunto 20 millones de kilómetros cuadrados y más de 500 millones de habitantes.

El informe Comercio exterior global de la ALADI del año 2010 analiza el comportamiento coyuntural de las exportaciones e importaciones intrarregionales y extrarregionales, por país de destino y de origen respectivamente. La información se refiere a 11 de los 12 países miembros, menos Cuba.

Según el documento, el comercio exterior global de los países miembros experimentó una fuerte recuperación en 2010: 28,1% las exportaciones y 30,5% las importaciones; no obstante, ambos flujos se encuentran aún por debajo de los valores alcanzados en 2008. El comercio intrarregional se expandió a buen ritmo, superando los 125 mil millones de dólares, unos 24 mil millones de dólares más que el año pasado, pero por debajo del máximo histórico de 140 mil millones de dólares registrado en 2008.

El crecimiento del comercio intrarregional fue relativamente generalizado en todos los países. Las excepciones fueron las caídas de las importaciones de Venezuela (-24,4%) y de las exportaciones de Colombia (-10,1%). Destacaron por su dinamismo las exportaciones a la región de México (49,7%) y Perú (42%) y las importaciones de Argentina (45,1%), Paraguay (37,2%) y Brasil (35,5%).

En materia de saldos comerciales en el intercambio con la región, aumentaron los saldos positivos de Brasil y México (cerca a 3.500 millones de dólares); la reducción del superávit de Argentina en 1.900 millones de dólares, y el aumento del déficit de Colombia en 3.300 millones de dólares.

El intercambio de la ALADI con el resto del mundo se expandió a un ritmo significativo, 32% en el caso de las importaciones y 28,1% respecto a las exportaciones. Este comportamiento fue generalizado a todos los países y en ambos flujos, con excepción de importaciones de Venezuela (-12,2%).

El superávit comercial extrarregional de la ALADI se mantuvo en 69 mil millones de dólares, pero se registraron cambios en la situación por país, entre ellos el deterioro de los saldos positivos de Brasil (se redujo prácticamente a la mitad) y Argentina; y el aumento moderado del déficit de México. En sentido contrario, aumentaron los superávits de Venezuela, Chile y Colombia.

La desagregación del saldo comercial muestra déficits crecientes con China, las economías de reciente Industrialización, Japón y la Unión Europea, que son más que compensados por el superávit creciente obtenido con Estados Unidos.

México explica por sí solo el superávit de la región con Estados Unidos. Si se excluye a México del agregado, el patrón del saldo comercial varía en forma significativa: la región registra déficit con Estados Unidos y superávits con casi todas las restantes áreas geoeconómicas. Destacan los saldos positivos con la Unión Europea, China -aunque en ambos casos decrecientes- y con Centroamérica y el Caribe.

Aprovechamiento de preferencias arancelarias

La Secretaría General de la ALADI publicó el Estudio Evolución del comercio negociado y aprovechamiento de las preferencias arancelarias, cuyo propósito es evaluar la evolución del comercio canalizado a través de los distintos mecanismos negociados en el marco de la ALADI en el período 1993-2008.

El documento observa que el comercio canalizado a través de los Acuerdos tiene un peso muy significativo en las compras de la mayoría de los países miembros. Los que tienen una mayor participación en el total del comercio negociado son Argentina, Brasil y Chile.

Los Acuerdos de Alcance Parcial, y en particular los Acuerdos de Complementación Económica, tienen una importancia predominante y creciente como canalizadores del comercio negociado. En contrapartida, los Acuerdos de Alcance Regional han perdido peso en el período analizado.

En 2008 hubo un escaso aprovechamiento de las preferencias arancelarias previstas en los Acuerdos. Los países grandes –Argentina (26,9%), Brasil (36%) y México (21,3%)- registran una mayor utilización de las preferencias. En un segundo nivel se encuentran Chile (12,5%), Colombia (14,9%) y Perú (12,3%) con cifras promedio de 12,2%. Los restantes países registran promedios inferiores al 6% en todos los casos. Los tres Países de Menor Desarrollo Económico Relativo (PMDER) –Bolivia (2,3%), Ecuador (5,6%) y Paraguay (1,8%)- se ubican en este tercer grupo.

Los países con oferta exportable más diversificada hacen un mayor uso de las preferencias. En promedio, Bolivia, Ecuador y Paraguay, Cuba, Uruguay y Venezuela desaprovechan más del 80% de los ítems con preferencia, mientras que este porcentaje es significativamente menor en el caso de Brasil (33,9%) y México (27,4%).

Las preferencias recibidas de parte de países grandes y que importan una gran variedad de productos, registran un mejor aprovechamiento que las recibidas de países con mercados pequeños. La demanda del país otorgante así como la falta de oferta exportable del beneficiario determina que un conjunto importante de ítems se importe desde terceros mercados.

Las estimaciones econométricas presentadas en el estudio muestran que el conjunto de determinantes antes mencionado explica gran parte (65%) de la varianza que se observa en el grado de utilización de las preferencias arancelarias en las diferentes relaciones bilaterales entre los países miembros.

La ALADI identifica un conjunto de acciones o políticas que pueden impulsar el mejor aprovechamiento de los Acuerdos, tales como: promover la diversificación de las exportaciones; mejorar el acceso al crédito; impulsar la inserción externa de las MIPYMES; reducir los costos de transporte; y mejorar la infraestructura.

Si bien el aprovechamiento de las preferencias aún es escaso, destaca como un aspecto positivo que el comercio negociado es de mayor calidad que el resto del intercambio. La comparación de la composición sectorial de las exportaciones canalizadas a través de los Acuerdos con la correspondiente a las restantes ventas externas de los países miembros pone de manifiesto que existe una diferencia significativa entre las mismas, donde las primeras se caracterizan por exhibir una mayor participación de las ramas productoras de bienes con mayor valor agregado y grado de elaboración.

Como ejemplo, basta mencionar que las manufacturas de origen industrial pesan 62% en el comercio negociado y 46% en el resto de las ventas de los países miembros.

El comercio en el Mercosur

El intercambio comercial entre Brasil y Argentina alcanzó en febrero de 2011 los dos 2.800 millones de dólares y fijó un nuevo máximo histórico para ese mes, informó la ministra argentina de Industria Débora Giorgi a la agencia Prensa Latina. Semejante comportamiento permite pronosticar que 2011 se perfila como un año récord en materia de comercio bilateral.

Según la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil (SECEX), las exportaciones argentinas hacia Brasil sumaron 1.260 millones de dólares, mientras las importaciones alcanzaron los 1.620 millones. En los dos primeros meses del año, el intercambio comercial argentino-brasileño muestra un déficit de 569 millones de dólares para los primeros, al realizar ventas por 2.442 millones y compras por 3.015 millones.

La actividad económica en Argentina experimentó en enero un crecimiento interanual del 9,5 por ciento, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El incremento lo explican el aumento de 10,5 puntos porcentuales registrado en el sector industrial, así como el saldo favorable de 513 millones de dólares alcanzado en el intercambio comercial con el exterior.

El ministro de Industria, Energía y Minería (MIEM) de Uruguay Roberto Kreimerman coordinó con Argentina la liberación del 75 por ciento de las licencias de comercio que estaban en trámite. El presidente de Uruguay José Mujica viajó el 25 de febrero a Buenos Aires para dialogar con su par Cristina Fernández sobre dificultades comerciales entre ambos países. Al término de las pláticas, el jefe de Estado informó que una comisión binacional integrada el pasado año será la encargada de chequear los temas coyunturales “uno a uno”.

Las exportaciones uruguayas crecieron 22,5 por ciento en el primer trimestre de este año con respecto a igual etapa de 2010, según la Unión de Exportadores (UNEX), generando ingresos por más de 1.700 millones de dólares. En el bimestre enero-febrero los incrementos estuvieron cercanos a 30%, pero en marzo hubo una desaceleración y el registro solo computó 4,8%.

Durante los tres primeros meses del año, lideraron las exportaciones a Brasil lideraron, seguidas de Argentina, en tanto Rusia y China continuaron en ascenso y ocuparon el tercer y cuarto lugar. Las ventas a Turquía prosiguieron al alza, mientras en la acera opuesta descendieron los envíos a las zonas francas de Nueva Palmira y Fray Bentos.

La estructura de las exportaciones de Uruguay en la etapa enero-marzo tuvo como principales destinos, por bloques, al Mercosur, Venezuela y Chile; seguido del trío Estados Unidos-Canadá-México y de la Unión Europea-zonas francas. El producto líder fue la carne, seguida por los cereales y en tercer lugar los productos lácteos y la miel.

Uruguay concretó el acceso de carne ovina a Estados Unidos, luego de un trámite iniciado hace más de cinco años. “El reconocimiento a la calidad de la carne vacuna y ovina uruguaya es cada vez más amplio. Está basado en la genética, calidad de los procesos sanitarios e incluye a 11 millones 740 mil vacunos”, indicó el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) Tabaré Aguerre.

El PIB de Uruguay creció un 8,5% en 2010, lo que representó 807.685 millones de pesos uruguayos, equivalentes a unos 40.281 millones de dólares, informó el Banco Central (BCU).