La negociación del Programa de Doha para el Desarrollo (PDD) iniciada hace casi una década por los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) atraviesa por un “momento crítico”. Brasil, la Unión Europea y Estados Unidos admiten que problemas “de fondo” y de “sustancia” impedirán alcanzar un acuerdo en los plazos previstos. Son tan profundas e insalvables las controversias que muchas naciones piensan seriamente en abandonar la negociación de un pacto para liberalizar el comercio de bienes agrícolas, industriales y servicios a escala global.

Las charlas comenzaron en noviembre de 2001 en Doha y se encuentran semiparalizadas desde hace dos años. En el Foro de Davos celebrado en enero de este año un grupo de países ricos propuso alcanzar acuerdos mínimos en los sectores de agricultura, productos industriales y servicios a fines de abril, con miras a concluir la Ronda en julio de 2011.

Sin embargo, el director general de la OMC Pascal Lamy reconoció ayer en Bruselas que enormes divergencias aún dividen a los negociadores, y admitió que tal vez no sea posible lograr progresos significativos hasta abril, ni mucho menos concluir las negociaciones este año.

Días atrás, Lamy declaró consternado: “No debemos engañarnos a nosotros mismos, los miembros están participando muy tímidamente en el ‘toma y daca’; nuestro actual proceso en todos y cada uno de los niveles sigue siendo demasiado lento, y los avances sustantivos concretos para ser retomados por las Presidencias de Negociación siguen siendo insuficientes”.

Lamy enfatizó que los textos de negociación en los grupos sectoriales son la base para avanzar en la conclusión de la Ronda, pero dichos documentos, que serían al menos nueve, continúan plagados de corchetes, es decir de discrepancias y desacuerdos entre países industrializados y “en vías de desarrollo”.

La Unión Europea dijo que la “geometría variable” funciona bien, pero el verdadero desafío es lograr un avance “de fondo”. México consideró que algunos países plantean “posiciones maximalistas y otros están adoptando posiciones minimalistas” en torno a las reglas del comercio multilateral. Y es que la crisis financiera ha agudizado tanto las controversias, que algunas de ellas son “insalvables”, reconocieron varios delegados en una reunión informal del Comité de Negociaciones Comerciales de la OMC (CNC) el 8 de marzo.

A nombre del G20, el representante de Brasil Roberto Azevedo dijo que el PDD se encuentra en una coyuntura crítica: “El hecho es que tenemos una brecha muy grande en las negociaciones (sobre todo en acceso a mercados para bienes no agrícolas-NAMA y servicios) No tenemos un problema de proceso, tenemos un problema de fondo, y no hay un proceso que pueda curar a eso… Si este punto de vista prevalece, entonces no estamos entrando en el juego final, estamos llegando al final del juego”.

Canadá advirtió que “nos estamos acercando a la hora del día en que no habrá mañanas”. Según Corea, “es ahora o nunca para la Ronda de Doha”. El representante de Estados Unidos Michael Punke sentenció: “Nuestro mensaje es muy sencillo: el final del juego es ahora, de una manera u otra debemos actuar con la urgencia que esto requiere”.

Pero son tan profundas las diferencias que algunos países del G 11 (Brasil, Estados Unidos, UE, China e India) comenzaron a considerar estrategias para abandonar la Ronda de Doha. El gran dilema es cómo reconocer el fracaso de Doha “sin causar un daño irreparable a la OMC”, describió hace poco la agencia Reuters.

Los desacuerdos

Muchos países en desarrollo temen ser afectados por acuerdos sectoriales de terceros, sobre todo por los pactos preferenciales de exportación entre naciones ricas. Bangladesh dijo que a los Países Menos Adelantados (PMA) les gustaría ser invitados a algunas de las reuniones donde se debaten temas que les afectan. En ese sentido, exigió que se respeten los principios del multilateralismo y reclamó mayor transparencia en la negociación agrícola y NAMA, ya que la falta de claridad es lo que está limitando la capacidad de los países menos adelantados para negociar sobre todo en lo referente al comercio del algodón.

Bangladesh ha visto poco progreso en la definición de un mecanismo de seguimiento del acceso al mercado de Franquicias de Cuotas Libres (FCL) para los productos de los PMA. También planteó que el trato especial y diferenciado, preciso, operativo y eficaz, sea parte de todos los segmentos del acuerdo.

A nombre del Grupo Africano, Kenya apoyó la declaración de los PMA y reiteró que no habrá beneficios para los países africanos si las preferencias más importantes en muchos de sus mercados son anuladas por iniciativas sectoriales. Muchos países africanos preocupados por la biopiratería exigen que el acuerdo referido a los ADPIC tome en cuenta las disposiciones de la Convención sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas.

En el Grupo de Negociación sobre Normas, India y varios países en desarrollo (entre ellos Egipto, Santa Lucía y Bolivia) rechazaron una propuesta de EE.UU. (apoyada por la UE, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea, Suiza, El Salvador y Costa Rica) que atenta contra el derecho de los países en desarrollo al trato especial y diferenciado, en virtud de la Cláusula de Habilitación.

Bolivia reiteró su propuesta (TN/RL/W/250) de conceder flexibilidades a los países en desarrollo cuando negocien un acuerdo comercial regional con algún país desarrollado.

Bolivia pidió precisar y aclarar los conceptos de desarrollo en los acuerdos comerciales regionales, e insertar en el texto el artículo XXIV del GATT, de tal manera que los países en desarrollo reciban un trato especial y diferenciado, en particular de no reciprocidad plena, cuando conformen una unión aduanera, una zona de libre comercio, un acuerdo provisional tendiente al establecimiento de una unión aduanera o un acuerdo de libre comercio con países desarrollados.

El planteamiento de Bolivia recibió el apoyo de India, Santa Lucía, Kenia, China, Ecuador y Sudáfrica, pero fue objetado por EE.UU. Los norteamericanos alegaron que la propuesta boliviana desviaría las negociaciones en una dirección equivocada, e instaron a centrarse en un programa de trabajo posterior a Doha. Respaldaron esa postura los delegados de la UE, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Costa Rica, El Salvador y Perú.

Acceso a mercados

En la negociación de NAMA hubo avances en el desarrollo del mecanismo horizontal de las barreras no arancelarias, pero los problemas de fondo no fueron resueltos. China apreció un texto consolidado referido a la facilitación del comercio, pero consideró que no constituye un avance significativo.

Brasil propuso recortar en un 33% las tasas actuales en los principales sectores estratégicos y vulnerables como los automóviles, textiles, calzados y juguetes. Según el representante de ese país, estudios realizados por la Secretaría de la OMC y por entidades independientes muestran que Brasil liberalizará el comercio más que cualquier otro país desarrollado. Algunos de esos estudios destacan que ningún otro miembro de la OMC ha contribuido más que Brasil en la negociación de NAMA.

“A pesar de este esfuerzo desproporcionado, a Brasil le piden recortes adicionales que cubren 3,200 líneas arancelarias, más de un tercio de todas nuestras líneas de NAMA. Para empeorar las cosas, estos recortes irían por libre, porque el demandante cree que tiene derecho a tales contribuciones unilaterales”, se quejó Azevedo.

Agravando aún más el escenario, las políticas monetarias y fiscales excesivamente flexibles de algunos países desarrollados provocan asimetrías monetarias. No es de extrañar que “el balance comercial de Brasil experimentara un cambio dramático recientemente. Nuestro superávit comercial con Estados Unidos, que ascendió a 9.9 mil millones dólares en 2006, es ahora un déficit de 7,8 billones de dólares”.

Por otro lado, Japón pidió a los países menos adelantados que “renuncien voluntariamente” a algunas exigencias en la negociación de servicios. El norteamericano Punke informó que hace algunas semanas participó en un fructífero intercambio inicial entre un grupo de 30 delegaciones, más o menos equivalente a los participantes de la Conferencia de Señalización.

Agricultura

“La agricultura ha sido el motor de la Agenda de Desarrollo de Doha, y será el factor determinante del nivel de ambición en todos los demás ámbitos de la negociación, y el punto de referencia para el juego final en términos de las zonas de aterrizaje”, comentó el representante de Brasil. Suiza tomó nota de que la agricultura es el pilar y la cuestión clave en las negociaciones; sin embargo, consideró que una fundación construida sobre un solo pilar puede ser problemática.

Los negociadores comenzaron la Ronda con “muy altas expectativas”; pero después de casi 10 años de negociaciones y compensaciones Brasil tuvo que atemperar las expectativas y “hemos tenido que aceptar lo que es realmente posible”, dijo Roberto Azevedo, refiriéndose a las “flexibilidades” que lograron los países desarrollados para trabar las exportaciones del mundo en desarrollo. Además, las naciones ricas se negaron a recortar las ayudas que brindan a sus productores agrícolas.

Brasil desmintió enfáticamente que sólo existan “asuntos pendientes” en algunas áreas. “Todas las zonas tienen importantes cuestiones pendientes y nada se ha fijado de forma permanente. O tenemos un solo entendimiento o no lo tenemos; no podemos elevar el nivel de ambición en zonas selectivas y congelar las demás”, recalcó Azevedo.

Para una economía pequeña y vulnerable como la de Paraguay, que depende en un 80% de sus exportaciones agrícolas, las ofertas son decepcionantes. Sri Lanka dijo no estar preparada para asumir compromisos dolorosos en esta materia. Australia, representante del Grupo de exportadores agrícolas Cairns, no cree posible lograr un acuerdo en la negociación agrícola.

“Todos estamos de acuerdo en que subsiste un motivo importante de preocupación: el tiempo no es nuestro aliado. Siguen habiendo considerables diferencias de fondo que deben salvarse si queremos tener éxito… En noviembre nuestros líderes describieron lo que ya era una ‘estrecha’ ventana de oportunidades y con cada día que pasa esta ventana se estrecha aún más”, reconoció Punke y consideró que sólo las negociaciones bilaterales permitirán alcanzar un acuerdo.

Con información de la Red del Tercer Mundo, RMALC de México y Prensa Latina.