Al conmemorarse los 100 años de la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1904 entre Bolivia y Chile, el 20 de octubre de 2004 los abogados Víctor Hugo Chávez Serrano y Wilfredo Chávez Serrano presentaron al Presidente de la República Carlos Mesa un proyecto de Demanda Marítima Boliviana solicitando competencia a la Corte Permanente de La Hay para conocer el arbitraje entre Bolivia y Chile. Hasta entonces ningún órgano público ni institución de la sociedad civil había presentado una propuesta similar desde que entró en vigencia el Tratado de 1904.

COMPETENCIA DE LA CORTE PERMANENTE DE ARBITRAJE DE LA HAYA PARA CONOCER EL ARBITRAJE ENTRE BOLIVIA Y CHILE

El 20 de Octubre de 1904, a través de los Ministros Plenipotenciarios: Alberto Gutiérrez por la República de Bolivia, y Emilio Bello Codesido por la República de Chile, se suscribió el Tratado de Paz y Amistad entre ambas Repúblicas, que puso fin al régimen establecido por el Pacto de Tregua, suscrito el año de 1884 por el que cesó el Estado de Guerra ocurrida durante los años de 1879 a 1884 en la denominada “Guerra del Pacífico”.

El Artículo 12 del Tratado de 1904, establece lo siguiente: “Todas las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente Tratado, serán sometidos al arbitraje de Su Majestad el Emperador de Alemania”. El mencionado Tratado, fue aprobado y ratificado por ambos Estados.

Posteriormente, en fecha 16 de Abril de 1907, los Ministros Plenipotenciarios Sabino Pinilla por la República de Bolivia y Ricardo Salas Edwards por la República de Chile, suscribieron el Protocolo Sobre Sustitución de Arbitro, que establece lo siguiente: “En Santiago de Chile, a 16 de Abril de 1907, reunidos en la Sala del Despacho del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia, Señor don Sabino Pinilla, y el Señor Ministro del ramo, don Ricardo Salas

Edwards, debidamente autorizados al efecto por sus respectivos Gobiernos, y teniendo presente que Su Majestad el Emperador de Alemania no ha aceptado la designación que de él se hizo en el Artículo XII del Tratado de Paz y Amistad concluido y firmado entre Bolivia y Chile en 20 de Octubre de 1904, para que actuase como Arbitro en todas las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia y ejecución de dicho Pacto, han convenido en designar a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya para que entienda, si el caso se presentara, en las referidas cuestiones, acogiéndose al efecto a lo dispuesto en el Artículo 26, Capítulo II del Título IV de la Convención para el Arreglo Pacífico de los Conflictos Internacionales, suscrita en 29 de Julio de 1899, por las Potencias concurrentes a la Primera Conferencia de la Paz, celebrada en la expresada Capital del Reino de Holanda. En la fe de lo cual, el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia y el Ministerio de Relaciones Exteriores, firman el presente Protocolo, en doble ejemplar, y lo sellan con sus respectivos sellos”.

Por ello, se evidencia que es la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la instancia competente para conocer y resolver las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del Tratado de Paz y Amistad suscrito entre las Repúblicas de Chile y Bolivia el año de 1904 siendo en consecuencia plenamente exigible este precepto contenido en el Artículo 12 del mencionado Tratado; por lo que a nombre de la República de Bolivia me apersono ante esta Alta Corte, a efecto de expresar la Demanda Boliviana, conforme lo determina la CONVENCION PARA EL ARREGLO PACIFICO DE LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES de 22 de Julio de 1899, a la que se adhirieron las Repúblicas de Bolivia y Chile, pidiendo se la declare probada conforme a la Relación de

Hechos y Fundamento de Derecho que Bolivia pasa a exponer.

FUNDAMENTOS DE LA DEMANDA

1.- DERECHOS ORIGINARIOS Y CONSTITUCIONALES DE BOLIVIA EN LA COSTA DEL OCEANO PACIFICO

Sin perjuicio del reconocimiento expreso por parte de la República de Chile de los Derechos de Bolivia sobre el Océano Pacífico que determinan los Tratados de 1866 y 1874, hago conocer a sus autoridades que la República de Bolivia, nació a la vida independiente, con derecho propio sobre el Litoral del Océano Pacífico; así, lo demuestran los siguientes documentos históricos:

1.1 Decreto de 9 de Febrero de 1825, por el que el Mariscal José Antonio de Sucre, convocó a los representantes del Alto Perú, entre ellos al de Atacama, ante la Asamblea Deliberante.- El primer documento oficial de establecimiento de lo que con posterioridad se erigido como la República de Bolivia, es el Decreto de 9 de Febrero de 1825, pronunciado por el Mariscal José Antonio de Sucre, vencedor de la Batalla de Ayacucho y en consecuencia también libertador de Bolivia, quien al cruzar el río Desaguadero, dispuso convocar a los representantes de las provincias del Alto Perú para que decidieran de la suerte que iban a asumir en la Asamblea Deliberante; la convocatoria fue dirigida a los representantes de las Provincias del Alto Perú, que fueron liberadas del dominio español tras la denominada Guerra de Independencia . El Artículo 10 de la parte dispositiva del Decreto de 9 de Febrero de 1825, en cuanto a la representación del Departamento de Potosí, estableció lo siguiente: …”el Departamento de Potosí nombrará diputados por Potosí, tres por Chayanta, tres por Porco, tres por Chichas, uno por Atacama y otro por Lípez …”. Como se observa, desde el primer documento oficial del Alto Perú, luego Bolivia, la región de Atacama fue convocada para que se encuentre presente y asuma determinaciones dentro de la Asamblea Deliberante que originó a la conformación del Estado Boliviano.

1.2 El Acta de Acreditación de Representantes por Potosí ante la Asamblea Deliberante incluyó el nombre de Don Mariano Enriquez, como Diputado por Atacama.- De la lectura del Acta que elaboró por la Junta Electoral del Departamento de Potosí, de fecha 14 de mayo de 1825, se evidencia la acreditación de los diputados representantes por este departamento ante la Asamblea Deliberante del Alto Perú, celebrada en cumplimiento de lo dispuesto por el Decreto de 9 de Febrero de 1825. En el caso de la representación por la región de Atacama, la nominación recayó en Don Mariano Enríquez, y por ello, se evidencia que la región del litoral de Atacama, que es la que otorgaba originariamente a Bolivia su salida soberana a las costas del Océano Pacífico, tuvo su representante dentro de la Asamblea Deliberante que definió la suerte de la creación de lo que hoy es la República de Bolivia.

1.3 La representación por la región del Litoral de Atacama, firmó la Declaración de Independencia del Alto Perú hoy Bolivia el 6 de agosto de 1825.- La región del litoral de Atacama, conforme se indicó con anterioridad, tuvo su representación dentro de la Asamblea Deliberante que dio origen al Estado Boliviano.

Como se puede evidenciar de los datos antes indicados, la Asamblea Deliberante, fue la que determinó la Independencia del Estado Boliviano; en ella se votó por tres fórmulas, la de pertenecer a las Provincias Unidad del Río de La Plata; la de pertenecer al Perú y la de declarar la Independencia del Alto Perú; la última fórmula alcanzó votación mayoritaria, y por ello se procedió a determinar la Independencia del Alto Perú mediante la Declaración de 6 de Agosto de 1925; que fue suscrita entre otros diputados, por el de la región de Atacama, Don José Mariano Enríquez.

Los tres documentos anteriormente expuestos, determinan por un lado que Bolivia, desde su origen, tuvo un acceso libre y soberano al Océano Pacífico por la región de Atacama, y por otro, desbarata cualquier teoría, que pretendió, burlar a la historia, e indicar que en cuanto a los territorios de Atacama, estos nada menos eran territorios “res nulius” o tierra de nadie.

1.4 El Libertador Bolívar, habilitó el Puerto de La Mar en Cobija mediante Decreto de 28 de Diciembre de 1825.- Mediante Decreto de 28 de Diciembre de 1825, el Libertador Simón Bolívar, dispuso la habilitación del Puerto denominado “La Mar” en Cobija en el que se ordenó la instalación las oficinas de Hacienda Pública instruyendo al Mariscal Sucre, el cumplimiento de la mencionada determinación; este documento, permite comprender que en el nacimiento de Bolivia, esta no contaba con un puerto habilitado al gran flujo comercial, y que siendo una necesidad para el nuevo Estado el contar con este mecanismo de comunicación con la vecindad internacional, en visionaria instrucción el Libertador Bolívar, serio, como en todos sus actos, dispuso la habilitación del Puerto de “La Mar” para el flujo comercial de la naciente República de Bolivia.

1.5 Las Constituciones Bolivianas previas a la Guerra del Pacífico, reconocieron el territorio del Litoral como parte integrante de Bolivia.-

a) La Constitución de 1826 estableció como territorio boliviano los Departamentos de Potosí, Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Oruro. Toda vez que el Departamento de Potosí, como efecto de la Convocatoria efectuada por del Decreto de 9 de Febrero de 1825, incluía a la población de Atacama, se dispuso en la Constitución de 1826, como parte del territorio nacional al mencionado Departamento; a su vez, el Artículo 43 Numeral 5 de la mencionada Constitución, establecía como atribución de la Cámara de Tribunos: “Habilitar toda clase de puertos”, competencia que se ha ido repitiendo en las sucesivas Constituciones Bolivianas hasta el presente, y que determinan el ejercicio de Soberanía sobre su Costa Marítima.

b) Las Constituciones Bolivianas de los años 1831, 1834, 1839 y 1843, establecieron sobre el dominio marítimo, lo siguiente:

Constitución de 1831, Artículo 3: “El territorio de la Nación Boliviana comprende los Departamentos de Potosí, Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Oruro, y las Provincias Litoral y Tarija”.

Constitución de 1834, Artículo 3: “El territorio de la Nación Boliviana comprende los Departamentos de Potosí, Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Oruro, y las Provincias Litoral y Tarija”.

Constitución de 1839, Artículo 4: “El territorio de Bolivia comprende los departamentos de Potosí, Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro y Tarija, y el Distrito del Litoral”.

Constitución de 1843, Artículo 5: “El territorio de la República comprende los departamentos de Chuquisaca, Potosí, La Paz de Ayacucho, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Tarija, Beni, y Distrito Litoral de Cobija”.

De manera clara, se evidencia que las sucesivas Constituciones Bolivianas previas a la Guerra del Pacífico, determinaron como parte integrante del territorio boliviano al Distrito del Litoral.

1.6 Las Constituciones Bolivianas previas a la Guerra del Pacífico, estuvieron firmadas por representantes del Litoral.

Las aprobaciones de las Constituciones Bolivianas desde el año 1834 hasta 1880, fueron firmadas por representantes del Distrito Litoral, conforme se pasa a detallar de las Actas de Aprobación respectivas:

Constitución de 1834: “… Gaspar Aramayo, Senador por la Provincia Litoral…”

Constitución de 1839: “…. Manuel Buitrago, diputado por la provincia Litoral…”

Constitución de 1843: “… Mariano Zilveti, diputado por Cobija…”

Constitución de 1851: “…Juan Fernández de Cordova, diputado por Cobija… Manuel José Rivera, diputado por Cobija…”

Constitución de 1861: “… Manuel Tomás Alcalde, diputado por Cobija…. “

Constitución de 1868: “… José N. Burgoa, diputado por Mejillones,…. Pedro I. Arce, diputado por Cobija,…José María Suárez, diputado por Mejillones…”

Constitución de 1871: “… Manuel Tomás Alcalde, diputado por Distrito Litoral…”

Constitución de 1878: “… M. María Abasto, diputado por Caracoles y Atacama,… Franklin Alvarado, diputado por Antofagasta y Mejillones,…Abdon S. Ondarza diputado por Cobija, Secretario de la Asamblea Nacional Constituyente…”

Constitución de 1880; “… Abdón S. Ondarza, diputado por Cobija,… Toribio Gutiérrez, diputado por Mejillones y Antofagasta,… Manuel María Abasto, diputado por Caracoles y Atacama,…”.

1.7 Documentos efectuados por terceros.- Como instrumentos probatorios efectuados por terceros, y con carácter de mera referencia respecto a los derechos bolivianos en la costa del Océano Pacífico, antes indicados, se citan los siguientes documentos elaborados, repito, por personas ajenas a las Repúblicas de Chile y Bolivia:

1) Informe Sobre Bolivia, elaborado por Joseph B. Pentland, efectuado en 1826, por el mencionado explorador, y elevado a conocimiento del Exmo. Ministro de Negocios Extranjeros de Londres por el Sr. Cónsul Británico de su Majestad para el Perú: C.M. Rickets, cuyo contenido, en cuanto al ejercicio de los derechos bolivianos en estos territorios, sostiene: …” Bolivia se separa de la República del Bajo Perú por la rama oriental de la Cordillera de los Andes, por el gran lago mediterráneo de Titicaca y por la Cordillera Occidental de los Andes hasta el límite Sud del Bajo Perú, donde entra la Provincia Boliviana de Atacama que confina con la Provincia Chilena de Copiapo

Puede verse por este detalle que Bolivia forma un gran Estado en el interior del Continente Sudamericano, cuya única parte que toca con el mar es la Provincia de Atacama, en una extensión de 220 millas desde Punta de Duende hasta el río Loa en el límite Norte de Chile en la Latitud 25° 40 Sud.”

Este Informe, es un documento que data del año del nacimiento de la República de Bolivia, que en cuanto a su geografía y organización describe el inglés Pentland, detallando su salida al Océano Pacífico, además de indicar hasta donde llegaban los dominios de la nueva República y su límite con la República de Chile.

2) Julio Verne, a favor de Bolivia.- Julio Verne, el gran geógrafo y escritor francés, legó a la humanidad diversas obras en las que narra aventuras, las que, en cuanto a los viajes de sus personajes corresponde, guarda una relación con la descripción geográfica.

Es así que en su obra “Un Capitán de 15 años”, se dedica a narrar la aventura de sus personajes: Dick Sand, la Señora Weldon, Harris, el viejo Tom, y otros que naufragan en el Océano Pacífico en la nave que los transportaba el “Pilgrim”; al encontrar tierra, los náufragos no conocían en territorio en el que se encontraban, y por ello, Verne a través del ocasional habitante de aquel lugar Harris, explica lo siguiente:

– “Nuestra primera pregunta – prosiguió la Sra. Weldon – ha de ser para preguntarle donde estamos.

Pues están ustedes en el Litoral de América del Sur – respondió el desconocido (Harris), que parecía sorprendido ante la pregunta – ¿Pueden tener alguna duda a este respecto?

Si señor, porque la tempestad había podido desviarnos de nuestra ruta, que no he podido determinar con precisión – contestó Dick Sand (el capitán de 15 años).

Ahora he de preguntarle donde estamos con exactitud,… supongo que nos hallamos en la costa del Perú.

¡No joven amigo, no!, (respondió Harris), ¡Un poco más al Sur!,…Han encallado ustedes en la Costa Boliviana, y se encuentran en la parte meridional de Bolivia que confina con Chile.

… Dicks Sand reflexionaba acerca de lo que acababa de escuchar. Aquello no le extrañaba mucho, pues su cálculo podía haberle engañado en lo que concernía a las corrientes; … en efecto, teniendo en cuenta el sitio donde había dejado la isla de Pascua, debía hallarse entre el vigésimo séptimo y trigésimo quinto paralelo, sobre poco más o menos, y había encallado en el vigésimo quinto paralelo

… Caballero – dijo entonces Dick Sand- de su respuesta deduzco que nos encontramos a gran distancia de Lima.

Sí, Lima está lejos,… por allá, por el Norte.

… (la Sra. Weldon) Nadie nos conoce en esta parte de la baja Bolivia. Pues bien Señora Weldon, Usted y sus compañeros verán un singular país, que contrasta de un modo extraño con las regiones de Perú, del Brasil o de la República Argentina. Su flora y su fauna causarían el asombro de un naturalista ¡Ah! …, Puede decirse que han naufragado ustedes en un buen lugar, y si no fuera importuno, podrían dar gracias al destino.

Creo que no ha sido el destino el que nos ha traído aquí, dice la Sra. Weldon a Harris, sino Dios”.

Julio Verne, el gran escritor y geógrafo tenía también otra particularidad, era un visionario, de algún modo, como sucedió en las descripciones del Submarino del Capitán Nemo o del Viaje a la Luna, podía prever o deducir el futuro; en el caso que corresponde a Bolivia, dejó claramente sentado, con Justo Fallo, que el territorio boliviano comprendía hasta las costas del Pacífico, y que este límite estaba próximo al paralelo 25 de latitud meridional. Julio Verne, fue invocado por la Representación Chilena dentro del conflicto de límites con la República Argentina respecto a dominios del Pacífico Sur, por la referencia que hace a estas en “Los náufragos del Jonathan”.

Como se puede observar, del contenido de ambos documentos, que evidentemente tienen sólo carácter referencial ya que es la propia República de Chile quien de manera expresa reconoce los derechos territoriales de Bolivia en los Tratados de 1866 y 1874, que se desarrollarán más adelante, prueban, con ojos de terceros que no fueron partícipes del conflicto ni tuvieron interés en este cuestionamiento, que Bolivia, desde sus orígenes y hasta el acto usurpador, tuvo tanto derecho como posesión real sobre su costa en el Océano Pacífico.

2.- TRATADOS LIMITROFES DE CHILE Y BOLIVIA PREVIOS A LA GUERRA DEL PACIFICO

2.1 Tratado de Límites suscrito entre Bolivia y Chile el año 1866.- En fecha 10 de Agosto de 1866, durante las presidencias: del Gobierno de Chile a cargo de José Joaquín Pérez; y de Bolivia, ejercido por Mariano Melgarejo, se celebró el Primer Tratado de Límites entre las Repúblicas de Bolivia y Chile, quienes estuvieron representadas por los Plenipotenciarios: Alvaro Cobarribuas por Chile, y Juan Ramón Muñoz Cabrera, por Bolivia.

En el mencionado documento, ambas Repúblicas acordaron el mencionado Tratado, con la finalidad de “poner un término amigable y recíprocamente satisfactorio a la antigua cuestión pendiente entre ellas sobre la fijación de sus respectivos límites territoriales en el desierto de Atacama y sobre la explotación de los depósitos de guano existentes en el Litoral del mismo, desierto y decididas a consolidar por este medio la buena inteligencia, la fraternal amistad y los vínculos de alianza íntima que les ligan mutuamente, han determinado renunciar a una parte de los derechos territoriales que cada una de ellas, fundan en buenos títulos, cree poseer, y han acordado celebrar un Tratado que zanje definitiva e irrevocablemente la mencionada cuestión.” (De la parte expositiva del Tratado de 1866 celebrado entre Bolivia y Chile).

Como se puede observar, de la redacción el precepto antes indicado, se concluye que ambos Estados se comprometieron a mantener una relación de Paz y Armonía, propia de países civilizados, para ello, ambos cedieron en sus pretensiones, y por ello determinaron como límite fronterizo el Paralelo 24 de latitud meridional. La historiografía Chilena, que sólo con carácter de referencia se indica, se ocupó de expresar que fue Chile quien cedió derechos a Bolivia, lo cual queda clarificado con la propia redacción del párrafo antes citado, de la parte expositiva del Tratado de 1866, en el que se determinó que fueron ambos Estados quienes cedieron en sus derechos territoriales.

En ese espíritu de franca armonía y solución de disputas, el Tratado de 1866 establecía, en cuanto al tema limítrofe lo siguiente:

Artículo 1.- La línea de demarcación de los límites entre Chile y Bolivia en el desierto de Atacama, será en adelante el paralelo 24 de latitud meridional desde el Litoral del Pacífico hasta los límites orientales de Chile, de suerte que Chile por el sur y Bolivia por el norte tendrán la posesión y dominio de los territorios que se extienden hasta el mencionado paralelo 24 pudiendo ejercer en ellos, todos los actos de jurisdicción y soberanía correspondientes al señor del suelo.”

El Tratado de 1866, establecía en su Artículo Segundo, un Régimen de Medianería, de la explotación de guano y minerales, entre los paralelos 23 boliviano y 25 chileno, de acuerdo a la siguiente redacción:

Artículo 2.- No obstante de la división territorial estipulada en el artículo anterior, la República de Chile y la República de Bolivia se repartirán por mitad los productos provenientes de la explotación de los depósitos de guano descubiertos en Mejillones y los demás depósitos del mismo abono que se descubrieren en el territorio comprendido entre los grados 23 y 25 de latitud meridional, como también de los derechos de exportación que se perciban sobre los minerales extraídos del mismo espacio de territorio que acaba de designarse”.

En consecuencia, el denominado Régimen de Medianería, consistió en la repartición por mitad de los productos generados en la actividad de explotación del abono natural obtenido del excremento de las aves marinas, denominado guano, además de los derechos de exportación de los minerales que yacían en ese espacio territorial.

En conclusión, respecto al Tratado de 1866, se determina que el mencionado documento, estableció el Límite Fronterizo de ambas Repúblicas en el Paralelo 24 latitud meridional, y que se pactó un régimen de medianería de explotación de guano y minerales entre los paralelos 23 Boliviano y 25 Chileno.

Este documento, además, CONSTITUYE EL RECONOCIMENTO EXPRESO DE AMBOS ESTADOS, QUE LOS TERRITORIOS COMPRENDIDOS HASTA EL LIMITE FRONTERIZO, CORRESPONDIERON A CADA REPUBLICA; POR EL NORTE, HASTA EL PARALELO 24 A FAVOR DE BOLIVIA, Y POR EL SUR, HASTA EL PARALELO 24 A FAVOR DE CHILE.

El Tratado de 1866 fue derogado en todas sus partes por el Artículo 7° del Tratado de 1874 suscrito entre las Repúblicas de Chile y Bolivia.

2.2 Tratado de Límites suscrito entre Chile y Bolivia el año 1974.- El 6 de Agosto de 1874, mediante los Plenipotenciarios debidamente acreditados: Mariano Baptista por la República de Bolivia, y Carlos Walter Martínez por la República de Chile, se suscribió el Segundo Tratado de Límites entre las Repúblicas de Bolivia y Chile, determinando los siguientes aspectos:

En cuanto a la situación limítrofe; el Tratado de 1874 estableció:

Artículo 1.- El paralelo del grado 24 desde el mar hasta la cordillera de los Andes, en divortia aquorum, es el límite entre las Repúblicas de Bolivia y Chile”; por este precepto, se determinó, de manera reiterada al Tratado de 1866, que el límite territorial de las Repúblicas de Bolivia y Chile fue el Paralelo del grado 24, de latitud meridional, comprendiendo, al norte para Bolivia, y al sur del mencionado Paralelo 24 de Dominio y Soberanía de Chile; la línea fronteriza se extendía desde el mar hasta la cumbre de la cordillera de los Andes, lugar en el que las aguas se dividen (divortia aquorum).

Respecto al Régimen de Medianería, el Tratado de 1874, dispuso:

“Artículo 2.- Para los efectos de este Tratado se consideran firmes y subsistentes las líneas de los paralelos 23 y 24 fijadas por los comisionados Pissis y Mujía, de que da testimonio el acta levantada en 10 de febrero de 1870.

Si hubiera dudas acerca de la verdadera y exacta ubicación del asiento minero de Caracoles, o de cualquier otro lugar productor de minerales por considerarlos fuera de la zona comprendida en esos paralelos, se procederá a determinar dicha ubicación por una comisión de dos peritos nombrados uno por cada una de las partes contratantes, debiendo los mismos peritos nombrar un tercero en caso de discordia, y si no se aviniesen para ese nombramiento, lo efectuará S.M. el Emperador del Brasil. Hasta que no aparezca prueba en contrario relativa a esta determinación, se seguirá extendiendo, como hasta aquí, que ese asiento minero está comprendido entre los paralelos indicados.

Artículo 3.- Los depósitos de guano existentes o que en adelante se descubran en e perímetro de que habla el artículo anterior, serán partibles por mitad entre Bolivia y Chile; el sistema de explotación, administración y venta se efectuará de común acuerdo entre los gobiernos de las dos Repúblicas en la forma y modo que se ha efectuado hasta el presente.

De la lectura de los Artículos 2 y 3 del Tratado de 1874, se establece que existió un Régimen de Medianería en cuanto a la explotación, administración y venta de guano, entre los paralelos 24 a 23 de Bolivia; además, que en cuanto a la ubicación precisa del centro minero de Caracoles se estará a un estudio previo datado de 1870 efectuado por los comisionados Pissis y Mujía, y en casos de discordia, respecto a la ubicación del centro Minero antes mencionado, se debiera nombrar un tercero, y en defecto de no poder designarse al tercero por las partes, esta labor debió ser encomendada al Emperador del Brasil.

Respecto al tema tributario, el Tratado de 1874, determinó lo siguiente:

Artículo 4.- Los derechos de exportación que se impongan sobre los minerales explotados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes, no excederán la cuota de la que actualmente se cobra; y las personas, industria y capitales chilenos, no quedarán sujetos a más contribuciones de cualquier clase que sean las que al presente existen. La estipulación contenida en este artículo durará por el término de veinticinco años

Artículo 5.- Quedan libres y exentos de pago de todo derecho los productos naturales de Chile que se importaren por el Litoral Boliviano comprendido dentro de los paralelos 23 y 24; en reciprocidad quedan con idéntica liberación los productos naturales de Bolivia que se importen al Litoral Chileno de los paralelos 24 y 25”.

Como se observa, el Tratado el 1874, determinó un régimen tributario, que limitó la posibilidad de incremento de los derechos de exportación dentro de los paralelos 24 a 23, y esta limitación tenía duración por el plazo de veinticinco años; el Tratado, también estableció la liberación de pago de derechos de importación de Chile por puertos Bolivianos, y de Bolivia por puertos Chilenos, nótese, que de manera reiterada se hace mención a la existencia del Litoral Boliviano, que a la luz de los preceptos, hasta aquí mencionados, es irrefutable, determinando que el Límite de las Repúblicas de Bolivia y Chile, fue, conforme lo expresan los dos tratados, el de 1866 y el de 1874, EL PARARELO 24.

El Tratado de 1874, en su Artículo 7° dispuso la derogatoria expresa del Tratado de 1866:

Artículo 7. Queda desde esta fecha derogado en todas sus partes el Tratado de 10 de agosto de 1866”.

El Tratado de 1874, no fue invalidado por ningún documento, tratado o acuerdo que se haya suscrito entre las Repúblicas de Bolivia y Chile.

2.3 Tratado Complementario de Límites entre Bolivia y Chile de 1875.- Toda vez que el Tratado de 6 de Agosto de 1874 suscrito entre las Repúblicas de Bolivia y Chile, estableció obligaciones de derechos de medianería y tributos únicamente en el territorio comprendido entre los paralelos 24 a 23, es decir sólo en territorio boliviano, en fecha 21 de julio de 1875, mediante los Ministros Plenipotenciarios acreditados: Mariano Baptista, por la República de Bolivia y Carlos Walter Martínez por la República de Chile, fue suscrito el Tratado Complementario de Límites entre las Repúblicas de Bolivia y Chile, que forma parte integrante del Tratado de Límites de 1874, bajo el siguiente contenido:

En cuanto al Régimen de Medianería:

“Artículo 1.- Se declara que el sentido que debe darse en la comunidad en la explotación de guanos descubiertos y por descubrirse, de que habla el artículo 3 del Tratado de 6 de Agosto de 1874, se refiere al territorio comprendido entre los paralelos 23 y 25 de latitud Sur”.

Respecto a la Resolución Arbitral de las Controversias, expresa el mencionado Tratado Complementario:

“Artículo 2.- Todas las cuestiones a que diere lugar la inteligencia y ejecución del Tratado de 6 de Agosto de 1874, deberán someterse al arbitraje”.

Queda aclarado el punto, de cual debiera ser la instancia o medio para la resolución de controversias respecto a la inteligencia y ejecución del Tratado de 1874, siendo esta la vía del Arbitraje; por ello, y luego se desarrollará, en el caso de haber surgido alguna controversia respecto a la aplicación del Tratado de 1874, debió ser la vía o mecanismo del Arbitraje, que resuelva el conflicto, no el asalto militar al territorio boliviano como el que se perpetró el 14 de Febrero de 1879 en el que ocupó el Puerto Boliviano de Antofagasta, por decisión unilateral de la República de Chile, y en plena vigencia del Tratado de 1874.

En todo caso, el Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, no fueron abrogados ni derogados por documento o tratado alguno, máximo, como se expone más adelante, la denominada Guerra del Pacífico fue iniciada, proseguida y concluida en inobservancia de la vía de resolución de controversias, es decir con omisión de celebrar el arbitraje, que era el mecanismo previsto por el Tratado de 1874 y su complemento de 1875.

3.- VIOLACION BELICA AL TRATADO DE 1874 Y SU COMPLEMENTO DE 1875, PUES NO SE EMPLEO EL ARBITRAJE PARA RESOLVER LA SUPUESTA CONTROVERSIA. VICIO DE ORIGEN DE LOS DEMAS ACUERDOS

¿La supuesta violación de un Tratado Internacional, será suficiente para declarar la nulidad del mismo? ¿Tendrá efecto alguno la declaración unilateral de nulidad de un Tratado Internacional? ¿Tendrán validez los actos efectuados con violación a Tratados no resueltos por las partes y que expresamente no fueron derogados?

Estas son preguntas necesarias que se deben formular, y que se responden de la siguiente manera:

3.1 Ley Boliviana de 23 de Febrero de 1878.- Mediante la Ley de 23 de Febrero de 1878, el Gobierno Boliviano dispuso la aprobación de la transacción celebrada en fecha 27 de noviembre de 1873 entre el Poder Ejecutivo con el personero legal de la Compañía Anónima de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, a condición de hacer efectivo el pago de diez centavos por cada quintal de salitres exportado.

Si bien se podría indicar que este hecho constituyó una controversia en cuanto a la aplicación del Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, la desavenencia debió someterse a solución por la vía arbitral, nunca efectuada, en la que Bolivia, tendría a su favor el siguiente fundamento:

– Bolivia efectuó una transacción con la Compañía Anónima de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, que data de fecha 27 de noviembre de 1873. La mencionada transacción se efectuó ANTES DE LA SUSCRIPCION Y VIGENCIA DEL TRATADO DE 1874, y por tanto, no siendo retroactivas las normas ni los tratados, salvo estipulación expresa que en este caso no existe, no es aplicable el Tratado de 1874 y su Complemento de 1875. En todo caso, la transacción particular fue efectuada con consentimiento expreso del apoderado de la Compañía Anónima de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, quien expresa conocer del adeudo al Estado Boliviano, hasta el año de 1873, y por ello se comprometió, para cubrir sus adeudos, en pagar la suma de diez centavos por exportación de cada quintal de salitre. Esta transacción no establece la creación de un nuevo impuesto, sino que el adeudo, será compensado, en algo, por los diez centavos de exportación.

Siendo que la vía para impugnar este supuesto nuevo impuesto, en caso de existir algún fundamento para ello, era la del Arbitraje, y que esta no fue efectuada, Chile, procedió SIN DERECHO ALGUNO a la ocupación Militar del Puerto de Antofagasta.

En todo caso, de haberse acudido al Arbitraje, la única victoria de Chile a favor de la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta hubiera sido dejar sin efecto el pago de los diez centavos por quintal de salitre exportado, pero en ningún caso apropiarse de los territorios bolivianos.

3.2 Violación Bélica del Tratado de 1874 por parte de Chile, inicio de la Guerra del Pacífico.- Pese a que no existió Laudo Arbitral alguno que declare sin efecto al Tratado de 1874, ni que determine que la Ley Boliviana de 23 de Febrero de 1878 vulneró al mencionado acuerdo internacional, además que no existe documento por el que las Repúblicas de Bolivia y Chile acordaran dejar sin efecto el Tratado de 1874 y su Complemento de 1875; en pérfida acción la República Chile a través de su Ejército y Armada procedió en fecha 14 de Febrero de 1879 a ocupar militarmente el Puerto Boliviano de Antofagasta, desencadenando la consecuente Guerra del Pacífico, en la que la República Boliviana sólo defendió su territorio, ya que un Estado digno no puede tolerar, por más débil que este sea, a que su territorio sea ocupado por fuerzas ajenas. En la mencionada Guerra, la República de Bolivia, contó con el apoyo de su Aliada, la República del Perú, en mérito del Tratado de Defensa de 1873. Esta acción militar, fue ejercida en resguardo de la Soberanía Patria y del territorio nacional que no se encontraba en cuestionamiento respecto a sus Derechos, pero que Chile lo ocupó sin que se haya derogado el Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, y en todo caso, EL DEJAR SIN EFECTO O VALIDEZ, O MÁS BIEN, EL PRETENDER DEJAR SIN VALIDEZ LOS TRATADOS INTERNACIONALES, TIENE PROCEDIMIENTOS PROPIOS, CONFORME AL DERECHO INTERNACIONAL, CON LOS CUALES LA REPUBLICA CHILENA NO CUMPLIO, PROCEDIENDO EN LOS HECHOS Y DE MANERA POR DEMAS CONTRARIA A NORMA, A OCUPAR SUELO BOLIVIANO MEDIANTE ESA DECISION UNILATERAL QUE NO PUEDE INVALIDAR AL TRATADO SUSCRITO Y SU COMPLEMENTO.

Los acontecimientos posteriores, emergentes de esa violación al Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, SON VICIADOS DE ORIGEN, al habérselos efectuado en contradicción de los mencionados acuerdos, por tanto, y conforme se expondrá más adelante, al ser resultado de un acto de beligerancia sin que se haya cumplido los preceptos acordados en los Tratados, y que incluso estos se mantienen vigentes hasta el presente, y que el aceptar una invalidez de Ipso Facto sería aceptar la resolución unilateral por la que actuó la República de Chile, por lo que los acuerdos posteriores quedan, insisto, viciados de origen, siendo nulas sus consecuencias, lo cual nos conduce a revisarlos.

3.3 El Pacto de Tregua de 1884.- Habiendo ocupado Chile los territorios bolivianos definidos en el Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, vigentes el trágico año de la invasión, 1879, tras haberse desarrollado la denominada Guerra del Pacífico, y con posterioridad a la firma del Tratado de Paz y Amistad de las Repúblicas de Chile y Perú de fecha 20 de Octubre de 1883, se suscribió el Pacto de Tregua de 4 de Abril de 1884.

El mencionado Pacto de Tregua dispuso en el tema limítrofe, que Chile continuaría ocupando el territorio boliviano que de sur a norte iba desde el Paralelo 23° siguiendo la línea demarcatoria en él establecida conforme a lo dispuesto por el Art. 2 del mencionado documento, que a la letra establece:

Art. 2.– La Republica de Chile, durante la vigencia de esta tregua, continuara gobernando con sujeción al régimen político y administrativo que establece la ley chilena, los territorios comprendidos desde el paralelo veintitrés hacia la desembocadura del rió Loa en el Pacifico, teniendo dichos territorios por limite Oriental una línea recta que parta de Sapaleri desde la intersección con el deslindo que los separa de la Republica Argentina hasta el volcán Licancaur. De este punto seguirá una recta a la cumbre del volcán apagado Cabana; de aquí continuara otra recta hasta el ojo de agua que se halla más al sur en el lago Ascoban; y de aquí otra recta que, cruzando a lo largo dicho lago, termine en el volcán Ollagua desde este punto otra recta al volcán Tua, continuando después la divisoria existente entre el departamento de Tarapacá y Bolivia.

Como se evidencia de la lectura de este precepto, la ocupación a territorio boliviano se efectuó desde el Paralelo 23° en línea que iba de sur a norte hasta la desembocadura del río Loa.

Es notoria la omisión a citar que el territorio comprendido entre los Paralelos 24 a 23, es boliviano, en mérito del Tratado de 1874, ya que el Pacto de Tregua no establece que sea la República de Chile la que vaya a ejercer dominio sobre el mencionado espacio territorial, omisión que se reitera en el Tratado de Paz y Amistad de 1904, suscrito sobre la base del Pacto de Tregua de 1884.

Determinó también, en su Art. 8, el compromiso que asumían ambas Repúblicas para suscribir una paz sólida y estable, disponiendo el Art. 8 del Pacto de Tregua, lo siguiente:

“Art. 8.- Como el propósito de las partes Contratantes, al celebrar este pacto de tregua, es preparar y facilitar el ajuste de una paz sólida y estable entre las dos Republicas, se comprometen recíprocamente a proseguir las gestiones conducentes a este fin”.

Como ya se expresó con anterioridad, Bolivia tuvo que defender su territorio de la ocupación chilena, lo hizo por sus medios y en alianza con la República del Perú; pero a diferencia de la República de Chile que había planificado con mucho tiempo de anterioridad la Guerra, conforme lo demuestra el “Plan Logístico de Ocupación Chilena de Atacama”, Bolivia no se encontró preparada para conflicto alguno, debido a su vocación pacífica y que tenía acordado un Tratado de Límites que en ningún caso podía haber sido declaro nulo o resuelto de manera unilateral, como se procedió por parte de la República de Chile, por lo que la Paz de 1884 era una necesidad irrenunciable, no sólo porque la guerra no es parte de los principios de Bolivia, sino porque, como ahora conocemos, la Paz es indispensable para el ser humano en su existencia; por esa razón se firmó el Pacto de Tregua de 1884, sin que esta firma haya dejado sin efecto al Tratado de 1874 y su Complemento de 1875 o los haya derogado.

Como expresó la República de Chile en diversas actuaciones, según su postura ella no hizo más que defender la supuesta violación al Tratado de 1874 que según la versión chilena, efectuó Bolivia en mérito a la Ley de 23 de Febrero de 1878, antes mencionada; pero de ser así, lo que tendría que haber interpuesto la República de Chile es su demanda arbitral, reclamando a favor de la Compañía Anónima de Salitre y Ferrocarriles de Antofagasta se deje sin efecto el supuesto impuesto; pero en hechos que demuestran que el tema impositivo de diez centavos por quintal de salitre exportado no fue más que un pueril pretexto, la República chilena no procedió a vindicar únicamente a esa Compañía, sino que se apoderó del territorio boliviano. De ser justa la actitud de Chile, inmediatamente después del cese de hostilidades a través del Pacto de Tregua, tendría que declararse la vigencia del Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, es decir, reconocer el dominio boliviano sobre los territorios comprendidos hasta el Paralelo 24°, pero nada de esto sucedió, en actitud de conquista, se apoderó de territorios bolivianos que van , conforme al Art. 2 del Pacto de

Tregua de 1884, desde el Paralelo 23° hasta la desembocadura del río Loa, antiguo límite boliviano – peruano; OMITIENDO, EN ESA SU DESCONTROLADA ACTITUD, HACER REFERENCIA AL TERRITORIO BOLIVIANO COMPRENDIDO ENTRE LOS PARALELOS 24 A 23, ES DECIR LAS POBLACIONES DE ANTOFAGASTA, MEJILLONES Y EL CNETRO MINERO DE CARACOLES, DE LOS QUE, EN MERITO DEL PACTO DE TREGUA DE 1884 Y EL POSTERIOR TRATADO DE PAZ Y AMISTAD DE 1904, NO EXISTE DOCUMENTO DE CESION ALGUNO.

Así, absolviendo las interrogantes planteadas al inicio del presente acápite, respondemos: ¿La supuesta violación de un Tratado Internacional, será suficiente para declarar la nulidad del mismo?, NO, porque existía vía competente pactada, la vía del Arbitraje.

¿Tendrá efecto alguno la declaración unilateral de nulidad de un Tratado Internacional?, NO, porque de ser así, Bolivia también tendría “derecho” de declarar nulo al Tratado de 1904, el que mantiene vigente por 100 años, y además, porque no puede una sola parte declarar la invalidez de un acuerdo suscrito de manera bilateral.

¿Tendrán validez los actos efectuados con violación a Tratados no resueltos por las partes y que expresamente no fueron derogados?. NO, lo nulo es nulo, y si la violación del Tratado de 1874 y su Complemento de 1975 han generado una Guerra, como ya vimos apartada del Derecho Internacional, se encuentran viciados de nulidad también sus efectos, como lo son el Pacto de Tregua de 1884 y el Tratado de 1904.

La República de Chile, en ninguno de los preceptos del Tratado de 1874 y su Complemento de 1875, tenía derecho alguno para ocupar militarmente territorio boliviano; la vía militar no era sustitutiva de la vía arbitral para solucionar las supuestas controversias, Chile, en consecuencia actuó en manifiesta violación del Tratado de 1874 y su Complemento, y por tanto, los efectos posteriores de esa actitud, se encuentran viciados de nulidad.

3.4 Firma del Tratado de Paz y Amistad de 1904, análisis de sus preceptos.- La firma del Tratado de 1904, puso fin a la situación de Tregua, fue precedida, como luego confiesa la República de Chile en los debates que se suscitaron con motivo de la Demanda Boliviana ante la Sociedad de las Naciones, por movilizaciones de tropas; además, de una forma impropia del Derecho Internacional expresada por el Plenipotenciario de la República de Chile, ante la República de Bolivia Abraham Köning, quien mediante nota de 13 de Agosto de 1900 dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, expresa ente otros aspectos lo siguiente:

“En las diversas conferencias que tuve con V. E. , me manifestó que, a su juicio, las ofertas hechas no eran suficiente compensación del litoral boliviano y que Bolivia necesitaba de un puerto y de absoluta libertad comercial. El Gobierno de Bolivia estima que el Pacto de Tregua que favorece excepcionalmente el comercio de Chile, es gravoso para Bolivia y ha dado origen a reglamentaciones de Potencias europeas. Bolivia mira su independencia política y quiere quedar el libertad de desahuciar los tratados que le perjudican y de celebrar otros que le convengan, si que eso signifique hostilidad a Chile, pues queda entendido que en adelante Bolivia otorgará a Chile las franquicias comerciales que conceda a otras naciones.

… Es cierto que por el tratado sobre transferencia de territorios, firmado el 18 de Mayo de 1895, se estableció condicionalmente que “si a consecuencia del plebiscito que haya de tener lugar en conformidad al Tratado de Ancón, o a virtud de arreglos directos, adquiriese la República de Chile el dominio y soberanía permanente sobre los territorios de Tacna y Arica, se obliga a transferirlos a la República de Bolivia en la misma forma y con la misma extensión que los adquiera, sin perjuicio de lo establecido en el artículo II”; pero V. E., sabe que la condición no se ha cumplido y que su falta de cumplimiento no es imputable al Gobierno de Chile.

En el momento actual y esto es lo importante, la República de Chile no ha adquirido todavía dominio y soberanía permanente sobre los territorios de Tacna y Arica. Basar un tratado de paz en un acontecimiento que no se ha realizado, que depende, en parte, de voluntad ajena, es hacer una obra deleznable y proceder a suscitar dificultades en vez de ponerles termino, es volver a caer en el mismo error que se padeció en 1895.

Sería penoso entrar a averiguar minuciosamente las causas que han retardado la aprobación constitucional de los tratados de 1895; pero V. E., no debe olvidar que no han sido extraños a esas causas el Protocolo adicional de 9 de diciembre de 1895 y el aclaratorio del anterior, de 30 de abril de 1896. Dichos protocolos, especialmente el primero, que contiene exigencias bolivianas de última hora, forman con los tratados un solo cuerpo, de tal manera que su falta de aprobación importa un desacuerdo sobre una base fundamental, pues caen ineficaces todos los tratados de mayo de 1895.

… Los Plenipotenciarios bolivianos que negociaron el Pacto de Tregua, pidieron con instancia una salida al Pacífico para Bolivia y creyeron que podrían obtenerla en el extremo norte del territorio cedido temporalmente por el Perú. El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile se negó terminantemente a esta petición. A su juicio, esta petición no estaba siquiera dentro de la esfera de acción y de las facultades del Gobierno. Chile no ha adquirido el dominio de aquellos territorios, sino una mera expectativa sujeta a plazos y condiciones estipulados en el Tratado de Ancón. No es dueño todavía y no debe entonces tratar como si lo fuera.

Hoy podemos repetir iguales conceptos. El plebiscito no se ha verificado; no es posible celebrar tratados tomando por base acontecimientos que no se han realizado y que dependen, en parte, de voluntad ajena.

El gobierno y el pueblo de Chile están vivamente interesados en que el plebiscito tenga lugar lo más pronto posible, y el Gobierno y el pueblo desean que el acto se verifique en condiciones que satisfagan las legítimas aspiraciones nacionales. Cuando llegue el día de su celebración, esperamos confiadamente que el plebiscito sea favorable a Chile.

V. E. sabe que la opinión pública de mi país se ha modificado notablemente a contar desde los últimos días de 1895. Hoy no se piensa Como en años pasados.

Es digno tema de meditación para los hombres de estado de Bolivia investigar por que un pueblo sesudo y justiciero, como el pueblo chileno, tiene sobre Tacna y Arica ideas uniformes muy distintas de las que manifestó públicamente en mayo de 1895.

Para hablar con la claridad que exigen a veces los negocios internacionales, menester es declarar que Bolivia no debe contar con la transferencia de los territorios de Tacna y Arica, aunque el plebiscito sea favorable a Chile. El pueblo chileno, con una uniformidad que no se ve de ordinario en otras naciones, ha manifestado su voluntad de conservar esos territorios como una justa compensación de los sacrificios de todo orden impuestos al país.

Aún en el caso de que mi país deseara vehemente dar cumplimiento a las aspiraciones de Bolivia, no sabría como realizarlas. Por la fuerza, entonces, tenemos que descartar esta exigencia; que viene a impedir un acuerdo amigable entre los dos pueblos.

Cabe preguntar aquí, señor Ministro, sí Bolivia tiene necesidad imprescindible de un puerto en el Pacífico. Me atrevo a dar una respuesta negativa.

Son varias las consideraciones que se hacen valer en apoyo de la cesión de un puerto, pero todas ellas pueden condensarse en el siguiente pensamiento consignado en un importantísimo documento gubernativo:

“No ha pedido llegarse a ningún acuerdo (con Chile) porque se ha rechazado la muy legítima exigencia de Bolivia, de que, en compensación de su valioso litoral, se le conceda por lo menos la soberanía de un puerto para su comunicación libre e independiente con los demás estados del mundo civilizado”.

… Durante la paz, Bolivia exportará sus productos por los puertos chilenos y especialmente por Antofagasta y Arica, que serán puntos de término de líneas férreas y por consiguiente, puertos francos. Bolivia tendrá en ambos puertos sus empleados de aduana que ‘dependerán exclusivamente de las autoridades de su país. Actualmente funcionan en Antofagasta empleados chilenos y bolivianos en la aduana de este puerto, con verdaderas ventajas para Bolivia y sin tropiezo de ninguna clase.

… En tiempo de guerra, las fuerzas de Chile se apoderarían del único puerto boliviano con la misma facilidad con que ocuparon todos los puertos del litoral de Bolivia en 1879.

Esto no es un vano orgullo, porque sabido es de todos los que conocen los recursos de mi país que su poder ofensivo se ha centuplicado en los ultimes veinte años. Sí todo lo dicho más arriba es verdadero, hay que confesar señor Ministro, que un puerto propio no es indispensable y que su adquisición no aumentaría el poder de Bolivia en tiempo de paz, ni en tiempo de guerra.

….Hace muchos años pues mí país desea convertir el Pacto de Tregua en Tratado de paz; arreglar de una manera definitiva todas sus diferencias con Bolivia. Chile quiere dedicarse al trabajo con sosiego, sin sobresaltos. y, aspira, como es natural, a una paz, honrosa, permanente y que reporte utilidades a ambos pueblos. Una serie de acontecimientos, muy desagradables algunos, le han hecho ver, además, que hay absoluta necesidad de terminar cuanto antes todas estas dificultades de vecindad.

No podemos esperar más. El gobierno y el pueblo de Chile consideran ‘que han esperado con paciencia.

Según nuestro criterio, las bases propuestas por Chile son equitativas, las únicas compatibles con la situación actual. Sería una verdadera desgracia que el Congreso boliviano pensara de distinta manera.

Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle, al opinar que Bolivia tiene derecho de exigir un puerto en compensación de su litoral.

No hay tal cosa. Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con que los Estados Unidos de la América del Norte han tomado a Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones.

Que el litoral es rico y que vale muchos millones, eso ya lo sabíamos Lo guardamos porque vale; que si nada valiera, no habría interés en su conservación.

Terminada la guerra la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral.

Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido; así lo dice el Pacto de Tregua: fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua.

En consecuencia. Chile no debe nada. no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto.

En consecuencia, también, las bases de paz propuestas y aceptadas por mi país y que importan grandes concesiones a Bolivia, deben ser consideradas no solo como equitativas, sino como generosas.

No es objeto de la presente demanda responder al brulote expresado por Köning, en la nota antes indicada, pero de ella se deducen, y tienen como prueba plena, que la República de Chile obtuvo la firma del Tratado de 1904 basándose en la presión, que vicia el consentimiento libre y espontáneo que debiera existir, pues expresa la posibilidad de empleo de la fuerza bélica, como ya antes lo hizo en caso que no se firme el Tratado; además que se mofa del cumplimiento de los tratados y Convenio de Transferencia de Territorios de 18 de Mayo de 1895; también expresa que las condiciones propuestas para la suscripción del Tratado que luego se efectuaría en 1904, eran hasta generosas para Bolivia; e incluso indica una postura conocida por ser propia de tiranos: que la “Victoria otorga Derechos” y que en ella funda la República de Chile sus derechos sobre el territorio boliviano parangonando esa situación con las de Alsacia y Lorena, que como bien sabemos, por el Tratado de Versalles de 29 de Junio de 1919 en sus Arts. 50 y 51, fueron reivindicados a favor de la República de Francia, tema que desde luego desconocía Köning, para quien los tratados eran “Intangibles”.

¿Cómo no poder examinar con asombro la inocua deducción que “la Victoria Otorga Derechos”?, si fuere ese el caso, Bolivia tendría que estar lista a Desaparecer, pues puede Chile pretender nuevamente hacer valer sus “Derechos” anexándose el resto del territorio Boliviano, y con ello no haría nada más que ejercitar sus supuestos “Derechos”; por ello, es que para enmendar la violación al verdadero derecho y para prever que en lo futuro existan mayores agresiones a Bolivia, es que se interpone la presente Demanda.

Además, el Tratado de 1904 contiene un VICIO DE ORIGEN, y es que se basa en el Pacto de Tregua de 1884, que a su vez también se encuentra viciado, ya que en el cuestionamiento de la aplicación de la Ley Boliviana de 23 de Febrero de 1879 (diez centavos) no se acudió a resolver la supuesta controversia ante el Tribunal Arbitral, conforme lo establecía el Tratado Complementario de 1875, por ello, siendo el origen nulo, e ilegal la Guerra, son también ilegales sus consecuencias.

El texto del Tratado de 1904, establece en general lo siguiente:

Respecto al tema de Paz:

Art.1°. Restablécense las relaciones de Paz y Amistad entre la República de Bolivia y la República de Chile terminando en consecuencia, el régimen establecido por el pacto de Tregua”.

Este es un compromiso de Paz y Amistad que afirman ambas partes; pero en el caso de la República de Chile, las promesas y acuerdos de Paz no siempre estuvieron seguidas de su cumplimiento, así se verifica en los compromisos de Paz de los Tratados de 1837 y 1874, ambos violados con la Guerra. Nótese que Bolivia, nunca agredió a población o territorios de la República de Chile.

En el tema limítrofe, determinado por el Art. 2 del Tratado de 1904, se establecen límites fronterizos, PERO DE MANERA CONTRADICTORIA A ELLOS, SE EXPRESA: “Art. 2º. Por el presente tratado quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por este en virtud del Articulo 8 del Pacto de Tregua de 4 de abril de 1884”, (luego describe los límites), pero, si se confrontan los límites descritos en este precepto, con los que se indican en el Pacto de Tregua de 1884, EXISTE UNA DIFERENCIA DE TERRITORIOS, SIEMPRE A FAVOR DE CHILE, que demuestran, que el Art. 2 del Tratado de 1904 NO SE ENCUENTRA BASADO EN EL PACTO DE TREGUA y extiende el dominio de la República de Chile, más allá de los territorios ocupados en la Guerra del Pacífico; con esta descripción evidenciamos, que si bien la proclama de Köning que “la Victoria otorga Derechos”, esto, en caso extremo, podría aplicarse a los territorios descritos en el Pacto de Tregua, PERO CON QUE DERECHO OBTIENE CHILE MAS TERRITORIOS QUE LOS OCUPADOS EN LA GUERRA?, pues con ninguno, sino solo con la presión diplomática exhibida en la nota de 13 de Agosto de 1900.

En el tema territorial, ya luego, nos referiremos a las omisiones de descripción territorial y ausencia de documentos de cesión de territorios no comprendidos en el Tratado de 1904.

En el tema de la Construcción del Ferrocarril Arica – La Paz, expresa:

“Art. 3º. Con el fin de estrechar las relaciones políticas comerciales e ambas repúblicas, las altas Partes contratantes convienen en unir puerto de Arica con El Alto de La Paz por un ferrocarril cuya construcción contratará a su costa el gobierno de Chile dentro del plazo de un año contando desde la ratificación del presente Tratado..”.

Nótese, que la República de Chile, en plena actitud de omisión de cumplimiento del Convenio de Transferencia de Territorios de 1895, y sin esperar los resultados del Plebiscito que se debía celebrar en las Poblaciones de Tacna y Arica conforme lo establecido por el Tratado de Paz y Amistad entre las Repúblicas de Chile y el Perú de 1883, dispuso de territorios aún no definidos a su favor; como lo fue el territorio de Arica sobre el cual autoriza la construcción del Ferrocarril a El Alto de La Paz, si el caso se hubiera cometido, dentro de los marcos de la legislación penal boliviana, este hecho se hubiera considerado como una figura típica de Delito de Estelionato; empero, en el caso de la República de Chile, debe considerarse su actitud de omisión conciente de cumplimiento de compromisos con la República de Bolivia e inobservancia de cumplimiento de su Tratado con la República del Perú.

En el tema de Pagos , el Tratado de 1904 establece lo siguiente:

“Art.4º. El gobierno de Chile se obliga a entregar al gobierno de Bolivia la cantidad de trescientas mil libras esterlinas en dinero efectivo y en dos parcialidades de ciento cincuenta mil libras, debiendo entregarse la primera parcialidad seis meses después de la primera entrega.

Art.5º. La República de Chile destina a la cancelación de los créditos reconocidos por Bolivia, por indemnizaciones a favor de las compañías de Huanchaca y Corocoro por el saldo empréstito levantado en Chile en el año 1867, la suma de cuatro millones quinientos mil pesos oro de dieciocho peniques pagadera a opción de su gobierno, en dinero efectivo o en bonos de su deuda externa estimados al precio que tengan en Londres el día en que se verifique el pago: y la cantidad de dos millones de pesos oro de dieciocho peniques, pagadera en la misma forma que la anterior, a la cancelación de los créditos provenientes