Los explotados no acataron el paro de 48 horas convocado por la COB, pero, a la culminación del mismo, se volcaron masivamente a las calles para ratificar su voluntad de luchar contra un gobierno cínico y hambreador.

La importancia de la objetividad en el análisis sobre el comportamiento de las masas depende de la comprensión global del proceso político que estamos viviendo, caracterizado por el alejamiento cada vez más rápido, ya no sólo de la vanguardia de los diferentes sectores sociales y laborales sino de amplias capas de las bases mismas que hasta hace poco permanecían adormecidas por la ilusión en el MAS.

La crisis económica del capitalismo que, de manera tardía, golpea duramente a los explotados; la incapacidad del gobierno para satisfacer las necesidades más elementales de los explotados; el desenmascaramiento de la impostura de la nacionalización de los hidrocarburos; la aparente política “antiimperialista” que desarrolla el gobierno mientras hace concesiones a los empresarios nativos y a las transnacionales, reportándoles inmensas ganancias en sus inversiones; la adopción de medidas anti populares y anti obreras como el gasolinazo, la política salarial y social abiertamente orientada a descargar sobre las espaldas de los explotados todo el peso de la crisis, etc., está acentuando el desencanto en el gobierno que inicialmente aparece como una actitud subjetiva y ahora rápidamente se convierte en fuerza material, en malestar social que se traduce en grandes movilizaciones cada vez más explosivas.

La gran debilidad de este proceso es que los explotados no encuentran en su camino una dirección que interprete fielmente sus intereses; lo que encuentran son dirigentes que, hasta la víspera, han desarrollado una conducta servil al gobierno actuando como diques de contención de las explosiones sociales y que todos sospechan –a pesar de que son atacados por el gobierno- siguen amarrados a la férula masista. El único partido político que, desde el principio ha denunciado la naturaleza de clase del gobierno del MAS, que está condenado a desarrollar una política burguesa y que su destino es terminar ensangrentando a los explotados, el POR, no logra emerger como real dirección desde el seno de los sindicatos y de las demás organizaciones sociales. Los pactos inter sindicales desde las bases tampoco se fortalecen para aparecer como los canalizadores de las movilizaciones.

Es en este marco que debemos tratar de comprender esa aparente conducta dual de los explotados: no acatan el paro de 48 horas pero, a la culminación del mismo, se vuelcan masivamente a las calles para ratificar su voluntad de luchar contra un gobierno cínico y hambreador.

La medida fue adoptada sorpresivamente en un ampliado de la COB y circulaba la sospecha de que premeditadamente se buscaba que fracasara para allanar el camino de una capitulación. Lejos de preparar su materialización, una parte de la burocracia se cruzó de brazos esperando que las bases automática y masivamente la acaten, y lo más grave, la parte más cínicamente oficialista encarnada en el estalinismo, haciendo coro con el gobierno que desarrollaba una sañuda campaña amenazando con descuentos en los sueldos y salarios, con despidos en las empresas privadas, etc., se dedica francamente a combatir el paro.

Los dirigentes de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana, por ejemplo, lanzan la campaña amedrentando a las bases con los descuentos, deslindan toda responsabilidad al respecto y concluyen instruyendo que las diferentes federaciones de base decidan en asambleas acatar o no el paro. Así, estos canallas, terminan desmovilizando y desmoralizando al magisterio nacional; muchas federaciones combativas deciden en asambleas no acatar la medida, y los que sí deciden acatarlo (La Paz, Cochabamba y otros) tienen que enfrentar condiciones adversas para materializar la medida.

El problema que se plantean los maestros y los trabajadores de base es si vale la pena o no poner en riesgo dos días de sus sueldos y salarios por una medida que no promete una solución efectiva de sus objetivos de lucha (la consecución del sueldo mínimo vital con escala móvil) y su duda es peor cuando constatan que en la conducción del conflicto están unos avezados traidores. Por todas partes se escucha la idea de ¡basta de paritos que sólo le hacen cosquillas al gobierno! Exigen que se plantee una lucha frontal y definitiva.

Sólo en este ambiente se puede comprender que los explotados ratifiquen su voluntad de lucha en las monumentales marchas que se dan a la culminación del paro. Esta respuesta enmudece al gobierno que, ante el fracaso de la huelga, empezaba la campaña en sentido de que los trabajadores, al no acatar la medida, apoyaban la política salarial del gobierno.

El oficialismo nada contra la corriente

Por las presión de las bases, muchas organizaciones sindicales adoptan posiciones radicales escapando al control del oficialismo, tal es el caso de los maestros rurales de La Paz que en su ampliado realizado en la localidad de Achacachi ha resuelto marchar la segunda semana de abril y paralizar con sus 12 mil afiliados la ciudad de La Paz hasta lograr un sueldo que cubra el costo de la canasta familiar, por una jubilación equivalente al 100% del sueldo de un trabajador activo y por la defensa de la Caja Nacional de Salud.

Muchos otros sectores adoptan posiciones similares amenazando con huelgas y movilizaciones sumándose a las organizaciones sindicales tradicionalmente anti oficialistas como las Federaciones de Maestros urbanos de La paz, Oruro, Cochabamba, Uyuni, etc. De lejos se puede percibir un abanico más grande de organizaciones sindicales críticas al oficialismo y esta situación no pasa inadvertida para el oficialismo.

Los operadores del gobierno directamente controlados y financiados desde el Palacio Quemado tienen la consigna de hacer un trabajo para minar la unidad de las organizaciones sindicales. En esta línea, García Linera ha instruido en un congreso de maestros oficialistas de Cochabamba capturar la dirección de la Federación de Maestros Urbanos del Departamento. Inmediatamente se ha conformado un bloque de las distintas fracciones oficialistas (el estalinista Frente de Defensa, el masista LUMAC y un grupo de oportunistas identificados en la sigla FUM) y desarrollan una furiosa campaña contra los dirigentes revolucionarios acudiendo a canallescas falsificaciones, todos estos monitoreados por el ex vice ministro de Educación Regular Germán Jiménez.

Por otra parte, el oficialismo ha organizado el bloque indígena con los dirigentes de la CSUTCB, el CONAMAQ y las Bartolinas para oponerse al paro de 48 horas de la COB y, en diferentes lugares, organiza grupos de choque para neutralizar las movilizaciones de las bases.

Todo este trabajo de zapa, sin embargo choca frontalmente con la radicalización de las masas, una y otra vez son arrinconados por los maestros y los trabajadores movilizados, invariablemente salen rechazados y repudiados por las asambleas y otras concentraciones. La situación política signada por una rápida emancipación de los explotados del control del MAS hace que los operadores del Palacio de Gobierno naden contra la corriente.

En estas circunstancias, el oficialismo apoyado en grupos de matones y de la misma fuerza pública no descarta tomar por la fuerza los locales sindicales como ya pretendieron hacer con al local del magisterio paceño. Hay que alertar a las bases de este peligro para repeler como corresponde a los krumiros organizando de equipo de autodefensa para poner en brete a los provocadores en el seno de los sindicatos.

* Profesor y dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA).