La entrega de la tercera edición de la “Democracia en el chenko” planteó la pregunta ¿por qué no existe institucionalidad en Bolivia? y predominan los usos y costumbres que convienen más a personas o grupos. Porque generalmente el boliviano está siempre buscando su beneficio, indiferente a que el país de 2 millones de km2 haya pasado a 1 millón.

Esto desde 1825 y se repite en el Estado Plurinacional. Debido a que normalmente las instituciones son creadas para atender casi siempre a fracciones, a logias, a coterráneos, a fraternidades, a determinados sectores, a grupos sociales, a etnias o partidos políticos, donde se agrupan, congregan, colusionan para apropiarse del aparato del estado y favorecerse con rentas provenientes de los impuestos y tasas cobrados a unos pocos, así como para controlar y/o aprovechar los factores de producción (tierra, capital y trabajo), que les permitan adueñarse de excedentes, si posible gratuitamente. Lo hacen presionando, confabulando, conciliando o consensuando, invocando ser originarios, tratando de evitar la rivalidad absoluta en el esquema de hoy por ti, mañana por mí. Siempre llegan a acuerdos, compromisos o puentes sobre ríos de sangre, siendo raro un enfrentamiento que consolide instituciones para todos. Individuos o pequeños grupos recalcitrantes en ese sentido, son aniquilados, reducidos o inducidos a ser parte de los que empujan a todos hacía la prevalencia del chenko democrático o dictatorial.

El boliviano en general no se compromete con nadie ni con nada. Mientras reciba sin dar, puede ser movimientista, adenista, mirista, masista, lo que quiera(n) su(s) padrino(s:) está acostumbrado a ser un saltimbanqui económico, buscando la ventajita y no lo conveniente para la sociedad que compone. Le dan subvención para su gasolina, diesel, y la exige ad eternum, aunque signifique déficit fiscal y termine en inflación por emisión inorgánica. No le cobran impuestos y apoya a los que implantaron el régimen simplificado que fomenta nuevos ricos en detrimento de obras públicas. ¡La cosa es aprovechar!, qué importa Bolivia. En otras escalas, hoy puede ser ejecutivo de un banco estatal de fomento, acreedor de fondos internacionales para privados y que se haya ido a la quiebra por falta de pagos de estos, mañana socio, director o síndico de alguna empresa privada de la que algún día hizo parte uno o sus deudores, a los que les hizo el favor; hoy vendedor de tocuyo fabricado por sus paisanos, a los que les dará divisas del algodón cuando se convierta en Vicepresidente de la República; hoy alto ejecutivo de YPFB, mañana de PETROBRAS, porque le permitió acceso a ventajosa “inside information”; hoy pirista mañana ministro de Barrientos; hoy marxista leninista o socialista, mañana embajador movimientista; hoy Comandante de la UCAPO, mañana candidato a la Vice de Banzer. Da igual que el país continúe en su chenko y no existan instituciones.