La señora Ministra de Salubridad y Deportes es impulsora del proyecto de ley de reforma de la Seguridad Social, la que pasará a control del Estado. En dicho empeño ha olvidado que fue autoridad de la UMSA, jurando cumplir el mandato de respetar la autonomía universitaria. Jurar por la autonomía es jurar por la Constitución Política del Estado, porque se trata de una conquista de la lucha de todo el pueblo por las libertades democráticas.

Desde que se empezó a construir el Estado como la pieza más preciosa de la civilización, jurar como autoridad es también el punto de surgimiento de la moral pública, conteniendo el compromiso de no dejar a sus huestes al precio de la vida, cuyo ejemplo está en Leónidas y los espartanos. Por ello epónimas en la historia patria fueron las figuras de Germán Busch y Gualberto Villarroel.

La Universidad Pública es parte del Estado, lo dice el Código Civil en el Artículo 50, tocando a las personas colectivas, en la definición de los derechos subjetivos de las personas, como sujetos de derecho. La agencia española que ha redactado la CPE Plurinacional ha acomodado el tema de la autonomía universitaria en su Primera Parte, Título II. De los Derechos Fundamentales y Garantías, en la Sección sobre la Educación Superior, Artículo 92, dándole el atributo y jerarquías y su contenido, que es la libre administración de sus recursos, el nombramiento de sus autoridades, su personal docente y administrativo; la elaboración y aprobación de sus estatutos, planes de estudio y presupuestos anuales; la aceptación de legados y donaciones, así como la celebración de contratos, para realizar sus fines y sostener y perfeccionar sus institutos y facultades.

Las universidades públicas podrán negociar empréstitos con garantía de sus bienes y recursos, previa aprobación legislativas (sic). En resumen, las universidades estatales tienen autonomía administrativa, académica y financiera. Al estar prescrita su existencia legal en la CPE, es persona jurídica de Derecho Público con las responsabilidades establecidas en los Artículos 52 y 57 del Código Civil y las que fija el Código Penal, por los ilícitos.

Podrá la señora Ministra decir que se trata ahora de otro Estado, como ha tratado de justificar su Vicepresidente; sin embargo, en materia de autonomía, el desconocimiento del Seguro Universitario como bien propio, originado en el dinero propio de los usuarios y beneficiarios, que son sus financiadores, importa conculcación del estatuto que le confiere la CPE, al inmiscuirse en el manejo de los recursos económicos y los derechos de los docentes. Este estatuto propio es parte del ordenamiento jurídico del país y no una concesión graciosa de nadie, que el gobierno de turno debe respetar, porque la ley es el principio rector en un estado de derecho y el gobierno en la democracia representativa es el gobierno de las leyes y no de los hombres, recogiendo el pensamiento de los forjadores de las constituciones modernas, Hobbes y Locke.

Y la autonomía universitaria es conquista impuesta por el pueblo en el plebiscito de 1932 junto al matrimonio civil, y las constituciones políticas subsiguientes han refrendado esa conquista del pueblo. La Ministra debe recordar que las constituciones cumplen la tarea institucional de consagrar lo que el pueblo ha conquistado (léase a Fernando Laballe ¿Qué es una constitución?): por ejemplo ahora Egipto, donde el pueblo con su revolución ha aplastado al gobierno opresor para imponer la Ley, que es su voluntad expresada en las calles.

El señor Paz Estenssoro recibió en 1964 el memorándum del Departamento del Estado, donde se recordaba cumplir exigencias como liquidar la pulpería barata, la autonomía universitaria, la libre contratación o despidos, la ley de excepción de Seguridad Nacional, que empezó cumpliendo en Sora Sora matando mineros. Pero ni las dictaduras militares se atrevieron tocar la autonomía universitaria, tarea que ahora cumple con el mayor desparpajo el gobierno de turno y su Ministra Nila Heredia, persona que ha jurado defender la autonomía universitaria.

Para la señora Ministra surge un grave dilema: ¿Con quién será leal? Y la lealtad toca esta vez la moral pública y la intimidad de la persona, preguntando necesariamente si será leal consigo misma, porque si es leal consigo misma debe renunciar.

* Presidente del Fobomade La Paz.