Francia, (PL).- El número de muertes vinculadas al antidiabético y adelgazante Mediator de los laboratorios Servier, comercializado durante más de 30 años en Francia, será difícil de calcular pese al paso de los años. La neumóloga Irene Frachon, quien libró una intensa batalla por la suspensión del fármaco, teme que nunca se sabrá la cifra. Quizás sean 500, puede que mil, o tal vez muchos más.

Hay iniciadas un sinnúmero de encuestas judiciales y se especula, además de Servier, cuanta culpa tienen los políticos, los organismos y empresas implicados, cuáles fueron los conflictos de intereses.

Tristemente, detrás de todas esas cifras y errores hay seres humanos que murieron, personas aún vivas que sufren y deberán enfrentar las consecuencias de estos fallos, angustias compartidas por sus familiares y allegados.

Las víctimas enfrentan ahora una doble pena; los pesquisas para comprobar hasta qué punto fueron afectados realmente por el uso del medicamento para poder ser indemnizados.

Los dramas vinculados con descalabros médicos se reiteran en la nación gala, sacudida por escándalos como el de la sangre contaminada con Sida y el de las hormonas de crecimiento extraídas de cadáveres, que provocaron varios casos de la enfermedad neurodegenerativa de Creutzfeldt-Jakob.

La alarma

El Mediator, recomendado para el tratamiento de diabéticos con sobrecarga ponderal y también para la obesidad, se vincula a unas dos mil muertes por hipertensión arterial pulmonar y problemas en las válvulas cardíacas.

Las investigaciones efectuadas por Irene Frachon, quien libró una gran batalla para la suspensión del fármaco, mostraron que el riesgo de complicaciones graves vinculadas con el benfluorex, distribuido como Mediator, era del orden de 0,5 casos por mil.

En octubre de 2010 el diario Le Figaro lanzó la alerta al publicar que el producto comercializado en Francia de 1975 a 2009 había causado entre 500 y mil muertes a causa de complicaciones cardíacas.

Según el artículo que hacía referencia a un documento confidencial de la Caja Nacional de Seguro de Enfermedad (CNAM), el medicamento fue retirado de la venta en noviembre de 2009 luego de riesgos comprobados por el centro hospitalario de Brest.

Sin embargo, es muy difícil explicar cómo las autoridades sanitarias tardaron tantos años para interrumpir su comercialización.

Los perjuicios del Mediator fueron advertidos desde 1998 y el diario Mediapart evoca sospechas que remontan a 1995. En Suiza fue prohibido desde 1998 y en España en 2003. Este producto, familia de las fenfluraminas suspendidas de la venta en algunos países por sus efectos secundarios, es químicamente cercano de Isoméride, elaborado igualmente por Servier y retirado de la venta en 1997.

Según Le Figaro, un estudio encomendado por la Agencia Europea de Medicamentos a los especialistas italianos Giuseppe Pimpinella y Renato Bertini reveló la similitud tóxica entre el Isoméride y el Mediator.

El rotativo divulgó además que en 1998 tres clínicos de la Seguridad Social alertaron a la Agencia de Medicamentos sobre la nocividad del Mediator. Los especialistas advirtieron sobre el uso de un compuesto de estructura anfetamínica utilizado para perder peso.

A inicios de diciembre pasado el diario galo publicó un documento del 30 de abril de 1998 con los resultados de un estudio efectuado para comprobar su inocuidad, el cual concluyó que el benfluorex, molécula del Mediator, podía favorecer la hipertensión arterial pulmonar.

Este fármaco es además responsable de unas tres mil 500 hospitalizaciones, según un escrito confidencial de la Caja Nacional de Seguro de Enfermedad.

Comercializado por más de 30 años por los laboratorios galos Servier, fue consumido por unas cinco millones de personas durante 18 meses como promedio, de acuerdo con cifras de la Agencia de Seguridad Sanitaria (Afssaps).

Máximos culpables

La farmacéutica Servier fue marcada como la principal responsable del escándalo suscitado por el Mediator, según informe publicado en París que deploró además la ineficiencia de los actores de seguridad sanitaria.

De acuerdo con el reporte de Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS), ese medicamento debió ser retirado de la venta en 1999 y no en 2009.

El ministro de Salud, Xavier Bertrand, prometió un proyecto de ley sobre la Reforma de la Fármaco Vigilancia antes de fines de 2011.

Asimismo, el titular deploró la estrategia de Servier que actuó, según el IGAS, sin freno durante más de 30 años para mantener el producto en el mercado.

El texto describió que en la pasada década de los 90, cuando se retiraron en algunos países varios medicamentos utilizados para perder peso, familias de las fenfluraminas, categoría a la que pertenece el Mediator, el laboratorio batalló por priorizar el Belfluorex como antidiabético para mantener su comercialización.

Para el IGAS es injustificable la lentitud e ineficacia de Afssaps y demás actores del sistema de Fármaco Vigilancia.

Los autores del manuscrito deploraron el soslayo de advertencias repetidas venidas de países tan cercanos como España e Italia, que prohibieron el producto hace varios años.

* Corresponsal de Prensa Latina en Francia.