Bolivia es ya víctima de casi una década de adicción a los gasodólares y a un gasto público irresponsable. Se ha evidenciado una marcada caída de las reservas y un cada vez menos disimulable desengaño sobre los escasos, pero pomposos anuncios de grandes descubrimientos como el de Huacaya, que no son sino parte de la Bolivia psicodélica. Una Bolivia donde también se constataron las prácticas de especular en las bolsas con supuestas “reservas”, tal cómo se demostró en el caso de Repsol YPF.

¡En medio del desastre resulta imperativo poner orden en YPFB; plantear un programa integral de exploración, con licitaciones públicas! ¡Lo que pasó hasta aquí ha sido ni más ni menos gonismo con otra chola!

La industria petrolera es compleja y decididamente internacional. Son pocos los que entienden todos sus aspectos: geología; ingeniería de reservorios; geofísica multidimensional; finanzas; geopolítica; bolsas de valores, etc. Su análisis es difícil y poco fluido porque se usan múltiples medidas: metros, pies cúbicos, millones de barriles, btu, joules, et.al. La cosa se agrava al tratar de entender la jerga de geólogos (expresada en decenas de millones de años) que se refiere a trompas, estructuras anticlinales, sellos, migraciones secundarias y otras vainas. Todo se pone aún más difícil cuando descubrimos el nivel de paranoia en que la industria petrolera genera información sobre reservas, producción balances financieros.

A nadie le gusta las malas noticias y menos en el campo de los hidrocarburos que se sostiene en estado de euforia. El problema es que éste no siempre refleja la verdad y se sabe que las empresas mienten para especular en mercados de capital. Por esto pocos quedaron contentos cuando en 1998, dos eminentes geólogos (Camphell y Leherrer) publicaron, en la prestigiosa revista Scientific American, una tesis que planteaba el agotamiento pronto de los hidrocarburos.

Texaco y otras empresas se empeñaron en desprestigiar a los científicos. Éstos se refugiaron en la famosa Universidad de Upsala en Suecia. El mensaje de ambos expertos fue claro: “El agotamiento de los hidrocarburos a nivel mundial es el inevitable resultado de la extracción a tasas mayores que su reposición.”

La proposición se sustenta en que la producción acelerada de campos conduce a un punto alto (peak point) en una curva y que, a partir de éste, la producción declina hasta que se agota el reservorio. Se predijo que este punto alto se daría a nivel mundial entre el 2007 y 2010. ¿Alguna duda sobre la certeza de aquella premonición? La idea era clara y hoy lo es mucho más: ¡la era de hidrocarburos baratos se terminó! A esta proposición, con el paso de estos años, se suman datos que infunden poca confianza en los “grandes descubrimientos de reservas” que ya en medio de su propia crisis anunciaban las autoridades bolivianas: Hay pocos megacampos que han sido descubiertos en el mundo desde 1995 y más importante aún el 85 por ciento de la actual producción mundial proviene de campos “descubiertos” antes de 1973. En esencia: ¡no hay, ni habrá grandes sorpresas! Y ese fenómeno lo vamos constatando en nuestras propias narices.

Fuentes dignas de todo crédito revelaron que el supuesto megacampo de Huacaya, en realidad interconectado con Margarita, sufre problemas estructurales que lo hacen prácticamente inviable. Se trata de un problema mayor. En Margarita hay cuatro pozos, en el pozo dos hay agua porque se cayeron las estructuras, situación que los funcionarios no quieren aclarar. El tres y cuatro no están operando. Sólo opera el pozo uno. Huacaya también presenta problemas de estructura.En general hay problemas en los campos San Alberto, Sábalo, Margarita y Huacaya. Esto se debe a que, cuando el petróleo cotizaba a más de 100 dólares el barril (2008), las transnacionales aprovecharon y succionaron todo lo que pudieron, como si fuera un sifón el gas. Ello propició la caída de las estructuras por el vacío en el lugar, donde posteriormente entró agua.Cuando se empiece a trabajar en serio (esperemos que sea pronto) se deberá hacer una evaluación para ver si hay todavía gas en los pozos, en especial en Margarita. En base al informe de Ryder Scott –mantenido en secreto inexplicablemente hasta hoy- urge investigar, a través de una auditoria forense (por existir sospecha de fraude), a YPFB y su control en reservas de Sábalo, San Alberto, Margarita y Huacaya.Las empresas mienten

En ese escenario, las reservas probadas se han convertido en el factor crítico de la imagen bursátil de las empresas petroleras. No así las cifras de producción. No siempre hay una estricta correlación entre reservas y producción. Existe un gran debate sobre qué exactamente constituyen “reservas probadas” y para su definición hay que someterse a las reglas de la reguladora de mercados de capital de los Estados Unidos- la Securities and Exchange Commission (SEC), que aplica la regla 4-10 (a) de la regulación S-X. En esencia esta última estipula que “reservas probadas son aquellas cuyo análisis de ingeniería y geología demuestran, con un 90 por ciento de certidumbre, ser recuperables de reservorios existentes, en años futuros bajo condiciones económicas y operativas determinadas por un mercado preciso y un contrato de compraventa.

En resumen, no se transa ningún valor accionario de las 30 petroleras más grandes del mundo sin que las “reservas probadas” (por geofísica e ingeniería de reservorios) tengan un contrato de compraventa.

A pesar de esta regulación relativamente universal, los accionistas y el público en general no pueden determinar con certidumbre el proceso de evaluación de dichas reservas, pues los cálculos son complejos y las compañías no informan sobre los datos sísmicos ni presentan auditorias independientes de reservorios o del ratio de reposición .

Este último se refiere al requerimiento universal (menos en la legislación boliviana) de que las reservas usadas en producción deben ser repuestas en no menos del 100 por ciento; a través de nuevos descubrimientos o compra de campos con reservas. La incertidumbre sobre la información condujo al New York Times a investigar el tema entrevistando a los mejores analistas financieros del sector energético. Éstos coincidieron en dos puntos: Primero, que la existencia de hidrocarburos no quiere decir que hayan “reservas probadas” (las únicas que se pueden registrar ante la SEC) y, segundo, que “el asunto de reservas se mantiene tan en secreto que es posible que todas las empresas mientan”. Escándalos de Shell y Repsol

Durante 2002 y 2003 publiqué un artículo detallado en el Semanario Pulso y varios otros, así como en el diario La Prensa, poniendo en duda la existencia del “Proyecto Pacific LNG” para exportar gas de Tarija a las costas occidentales de los Estados Unidos y México. Se trataba, tal como comprobé, de una patraña bursátil de la alta dirección de Repsol YPF, British Petroleun y Sempra. El tiempo me dio razón: el “proyecto” nunca se efectuó.

En enero 2004, se dio el mayor escándalo de la industria: la segunda empresa más grande del mundo, la Royal Dutch Shell, anunció que revisaría en un 23 por ciento sus informes a la reguladora (SEC) sobre reservas probadas. Admitió que había mentido y esto condujo a varios juicios de accionistas contra la empresa y sus ejecutivos. También se produjeron grandes pérdidas en las bolsas de Nueva York, Londres, Amsterdam y Zurich.

En julio del 2004, el periodista Miguel Gómez Balboa escribió un brillante análisis de la crisis post escándalo de Shell y dio despliegue a una entrevista conmigo, en la que denuncié las mentiras del Gobierno boliviano y en particular de YPFB en el proceso de “comprobación” de reservas por medio de dos decretos mañosos (DS. 23999 y 24144). Propuse que en Bolivia las empresas repetirían un escándalo similar al de Royal Dutch Shell.

En agosto de ese año, el Presidente de Bolivia, don Carlos Mesa, me invitó a La Paz para que informe a él y a tres ministros “técnicos” sobre mis conclusiones. Atendí la invitación y me impactó la ignorancia del tema por parte de dos de los ministros “técnicos”. El 13 de noviembre del año 2004 la revista británica The Economist sugirió que British Petroleun protagonizaría un escándalo similar al de Royal Dutch Shell.

En diciembre del 2005 tuve oportunidad de alertar al senador Santos Ramírez y a la Comisión de Transición del MAS de las sospechas bien fundadas que se tenían en la comunidad internacional sobre las patrañas de la Repsol.

El 10 de enero formulé declaraciones abiertas a varios medios denunciando a dicha empresa. El 26 de enero, pocos días después del juramento al cargo del presidente Evo Morales, en una improvisada conferencia de prensa, el nuevo ejecutivo de Repsol, señor Brufau, anunció que la empresa devaluaría 26 por ciento de las reservas que había declarado a la SEC.

Si bien el discurso se referiría a “las incertidumbres legales en Bolivia”, en la letra chica se mencionaban ajuste específicos a los campos Sábalo y San Alberto, dizque por razones “de presión y estructura geológicas”. A este dramático desenlace signó una solicitud de investigación de las actividades de Repsol en la Argentina, por varios diputados incluyendo a Elisa Corrió, candidata a la Presidencia de la República Argentina. En el documento de sustento sugería que el ajuste de reservas por la Repsol le habría causado a esa empresa pérdida de 2.000 millones de euros. Falta verificación

Es inconcebible que, al presente, YPFB no se anime a definir oficialmente qué pasó con las reservas que tenía el país. El informe de la Ryder Scott, que se realizó con casi cinco años de retraso, establece una baja que pone al país al borde de la insuficiencia energética interna o el incumplimiento de sus compromisos de exportación. Pero el asunto no queda ahí, YPFB tampoco informa sobre las condiciones precarias de producción en los megacampos San Alberto, Sábalo y Margarita. ¿Son superables los problemas estructurales de esa columna vertebral de la producción de gas boliviana? El problema en los tres campos parece ser que existe “un agotamiento por prácticas inadecuadas de producción”. ¿Y qué dicen los genios de YPFB? ¿Repetirán la versión de Repsol? Esa Repsol que recientemente ha decidido decirle adiós a la bolsa de Nueva York y a la SEC. ¿En qué situación quedan las acciones que les pertenecen a los bolivianos? Descubrimientos cosméticos

Considerando el agotamiento universal de hidrocarburos y las pruebas científicas que sustentaban tal evento; el hecho de que no se prevé grandes descubrimientos; siendo evidente el mañoso manejo de información sobre “reservas probadas” por las empresas petroleras; y dada la ausencia de verificación de las primeras; es imperativo que el Estado boliviano tome con mayor seriedad su papel regulatorio y operativo en los hidrocarburos. Bolivia está adicta a gasodólares y a un gasto público irresponsable. Los anuncios de grandes descubrimientos en Huacaya y Tacobo resultaron ser parte de una Bolivia Psicodélica y también reflejan la práctica de Repsol YPF de especular con supuestas “reservas” en Bolivia. ¡Es imperativo poner orden en YPFB; plantear un programa integral de exploración, con licitaciones públicas! ¡El resto es, a siete años de la fuga del “capitalizador”, gonismo con otra chola!

* Tomado de: http://www.hidrocarburosbolivia.com/bolivia-mainmenu-117/analisis-y-opinion/40996-bolivia-iescasea-el-gas-.html