Todas las maniobras realizadas por las socias madereras Inforcasa y Mabet para apropiarse del territorio Pacahuara fueron sustentadas con certificaciones y auditorías, favorables al despojo, emitidas por Rainforest Alliance, la ONG de Usaid que en julio del año pasado fue conminada por la Asociación de Municipios de Pando (Amdeco) a salir de Bolivia… y hasta hoy no lo hizo.

La organización no gubernamental norteamericana Rainforest Alliance, estrechamente vinculada a la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda al Desarrollo (Usaid, por su sigla en inglés), es la principal “certificadora” de las concesiones madereras en el país a través de su programa “SmartWood” que se ejecuta desde 1996 al amparo de la Ley 1700 (Ley Forestal) promulgada por el por el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y todavía en plena vigencia bajo el actual Estado Plurinacional.

Las certificaciones “SmartWood” que otorga Rainforest Alliance cuentan con el respaldo institucional de entidades privadas como la Cámara Forestal de Bolivia (CBF) y el Proyecto de Manejo Forestal Sostenible (Bolfor) también financiado por Usaid.

El propósito teórico y aparente de las “certificaciones” encomendadas a Rainforest Alliance que otorga un “sello verde” a los exportadores madereros —y que el Gobierno boliviano está obligado a convalidar en cumplimiento de la Ley 1700—, es el de garantizar un supuesto “manejo sostenible de los bosques”; aunque en los hechos dicho “sello verde” es una franquicia para la exportación de maderas preciosas industrializadas y semi-elaboradas especialmente dirigida al mercado norteamericano.

“Cuando el forestal certifica el bosque que aprovecha o su industria, recibe el Sello Verde, que es la garantía a los consumidores que el producto que está comprando viene de un bosque manejado responsablemente”, decía un artículo publicado en diciembre del 2009 por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (Ibce), revelando el verdadero propósito de las “certificaciones forestales” más bien exigidas por las leyes norteamericanas.

Mabet, la más “certificada”

El programa “SmartWood” de Usaid tiene en los bosques tropicales de Bolivia su principal centro de acción. Los empresarios madereros del país se ufanan de encabezar el ranking de bosques “certificados” a nivel mundial. En efecto, un reporte emitido en julio del 2004 por el “Forest Stewardship Council” (FSC, integrante de la red Rainforest Alliance), informaba que “en el mundo existen 24 países que cuentan con bosques tropicales certificados alcanzando una superficie total aproximada de 4’463.1578 hectáreas, de las cuales Bolivia cuenta con 1’474.175 hectáreas que representan el 33% del total, situando al país en el primer lugar a nivel mundial en cuanto a extensión de bosques tropicales certificados”. El mismo informe agrega que “en segundo lugar se encuentra Brasil, el mismo que cuenta con 1’249.204 hectáreas de bosques tropicales representando el 28%, seguido por Guatemala con 455.309 hectáreas y el 10 % del área total”.

Datos actualizados al 2009 (Ibce) establecen un total de 2’093.160 hectáreas de bosques madereros “certificados”, es decir casi el 10% de los recursos forestales del país vinculados con el comercio de derivados de madera como parquet, muebles, puertas, ventanas, partes y piezas, etcétera. El principal mercado de la madera tropical boliviana es Estados Unidos; con un valor promedio anual de exportación de 14 millones de dólares; seguido de Inglaterra con $us 7 millones y Francia con $us 3 millones.

La empresa “Maderas de Bolivia Etienne” (Mabet), figura entre las 20 empresas bolivianas exportadoras de madera que se han sometido “voluntariamente” a las certificaciones de Rainforest Alliance, siendo una de las principales proveedoras de derivados de madera al mercado norteamericano. Su rubro original, desde 1985 cuando se constituyó como una empresa constructora, fue la fabricación de muebles y casas pre-fabricadas y no precisamente la extracción de madera, exportando a Estados Unidos el 90% de su manufactura. La mueblera Mabet se vinculó con el sector forestal en el año 2000, durante el gobierno de Banzer, mediante una turbia sociedad con Inforcasa (Industria Forestal Cachuela Esperanza S.A.) de Santa Cruz, que detentaba tres concesiones en el territorio Pacahuara de la Provincia Federico Román, en Pando, desde 1997 y por un lapso de 40 años. Los propietarios de Mabet crearon una empresa denominada, nada menos, “Empresa Forestal y Agroindustrial Pacahuaras S.A.”, que fue ilegalmente “sub-contratada” por Inforcasa para explotar los bosques a orillas de los ríos Negro y Pacahuara hasta el año 2006. Cumplido ese plazo, y en medio de denuncias de millonarias evasiones impositivas y pleitos judiciales por esa causa con el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), “Pacahuara S.A.” se declaró dolosamente en quiebra dando lugar a que Mabet se constituya en empresa forestal, tras lo cual Inforcasa le transfirió las tres concesiones ocupadas en el territorio indígena desde 1997 (gracias al gobierno de Banzer), a la que se sumó una cuarta concesión obtenida directamente por Mabet. Descontando pequeñas áreas que le fueron recortadas por el Inra para dotar tierras a comunarios campesinos dentro las concesiones, bajo estipulaciones de la Ley 3545, actualmente Mabet detenta un total de 222.609 hectáreas en el corazón del territorio indígena que perteneció históricamente, según registros aque datan de la época colonial, a la Nación Pacahuara.

Todas las maniobras realizadas por Inforcasa y Mabet para apropiarse del territorio Pacahuara fueron sustentadas con certificaciones y auditorías, favorables al despojo, emitidas por Rainforest Alliance, la ONG de Usaid que fue conminada por la Asociación de Municipios de Pando (Amdeco) el 6 de julio del pasado año 2010, para abandonar el territorio amazónico boliviano en un plazo que ya se venció hace ocho meses.

llactacracia@yaho.com