El gobierno de Evo Morales “ha desmantelado un narco Estado neoliberal” liderado por USAID, DEA y CIA, las agencias emblema de Estados Unidos en Bolivia, aseguró el director de la Agencia para el Desarrollo de Macro Regiones y Zonas Fronterizas (ADEMAF) Juan Ramón Quintana, y advirtió que el expulsado embajador de Estados Unidos en La Paz Philip Golberg, que dirige una agencia de inteligencia e investigación enfocada en América Latina, estaría detrás del escándalo del narcogeneral René Sanabria.

“Aquí había cuatro grandes actores que se hicieron cargo de este país (antes de 2006): la DEA, la CIA, USAID y el grupo militar articulado por la embajada” de EEUU (en La Paz, que implicaba al) Ministro de Defensa, ministros de Gobierno, Cancillería y la Presidencia”, declaró Quintana a la agencia ABI, en respuesta a los opositores de “doble moral” que ponen en duda la credibilidad del gobierno de Evo Morales luego de la detención el ex jefe antidrogas boliviano general René Sanabria, implicado en un caso de narcotráfico.

“La DEA los tenía chantajeados, toditos los gobiernos desde el 85 para adelante estaban involucrados en el narcotráfico”, dijo Quintana y citó como ejemplo la megafábrica de droga en Huanchaca, que alimentaba en 1986 la política de Washington contra Teherán y, más tarde, en 1995, el “narcoavión”, procedente de La Paz y capturado en Lima con 5 toneladas de droga que involucró a funcionarios del gobierno boliviano de entonces, precisó ABI.

Lo que ocurría era que la DEA junto con la Embajada imponían ministros y la política boliviana antinarcóticos se “elaboraba en inglés, el gobierno boliviano lo hacía traducir al español, y eso le vendía al pueblo boliviano para decir que aquí había lucha contra el narcotráfico”. Quintanta denunció a los gobiernos del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y Acción Democrática Nacionalista (ADN) se sometieron a Washington.

“Si algo había en el viejo régimen político era un pacto explícito entre funcionarios de los gobiernos anteriores, ahí están las evidencias de ADN, MIR y MNR, para qué voy a decir nombres, entre actores políticos, gobernantes, narcotraficantes encubiertos por las agencias de los Estados Unidos”, recordó Quintana en declaraciones a la radio y televisión estatales.

“Ese era el verdadero Estado narcotraficante, neoliberal, que era el que financiaba a los partidos políticos, que era el generaba grandes cantidades de dinero para convertir de la noche a la mañana en potentados a mucha gente en el país, obviamente con la complicidad de las agencias internacionales”, pero ese “narco Estado neoliberal” fue anulado en enero de 2006 y “les quebramos el espinazo”,resaltó la autoridad.

La DEA y una sección de USAID fueron cesadas a fines de 2008 y también se expulsó al embajador de EEUU Philip Golberg, quien también fue embajador de Estados Unidos en Kosovo antes y durante la guerra de secesión en la ex Yugoslavia a fines de la década de los ‘80 y principios de la siguiente. El ex embajador de Washington en La Paz fue acusado, en base de documentos audiovisuales, de injerencia política en Bolivia, por coludirse y hasta acicatear a la oposición criolla de derechas para tumbar a Morales y con él al modelo anticapitalista y antiimperialista que implanta en el país.

“Entonces qué teníamos con Goldberg en casa, en el país, teníamos al dirigente de la orquesta política a nivel internacional a la que se sumaron todos estos señores que querían destruir el país”, incluso en la contratación del mercenario Eduardo Rozsa, veterano de la guerra de los Balcanes, para encender una guerra civil en Bolivia y escindir de su seno al departamento de Santa Cruz, en 2008 bastión de la más férrea oposición a Morales, dijo.

Quintana denunció que Golderg ahora es director de una agencia de inteligencia e investigaciones “que tiene como centro de gravedad esta región”. Tácitamente, expuso que Golberg se encuentra tras el confuso caso Sanabria, acusado de contrabandear 4,7 toneladas de cocaína a 9 países de Europa y Africa y también EEUU entre enero de 2010 y febrero de 2011.

Quintana enfatizó que la lucha antidrogas global “forma parte de una estratega geopolítica de los Estados Unidos para ejercer dominio económico en gran parte del mundo”. Citó los casos de Afganistan, Colombia y México como pruebas de sus afirmaciones. “Es la mayor impostura, es la estrategia más mentirosa que ha desarrollado Estados Unidos”.