Por primera vez desde hace dos tercios de siglo Libia viene siendo sacudida por una guerra. Hoy, se contempla la posibilidad de una intervención militar foránea sobre ese país, algo que podría recordar la experiencia de ocupación europea que dicha nación tuvo en 1911-51.
Entre 1911 y 1943 Italia dominó estas tierras, las cuales arrebató al imperio turco otomano en la guerra de 1911-12, y que consolidó el 11 de septiembre de 1931 (7 décadas antes del ataque de Al Qaeda a EEUU) al capturar a Omar Mukhtar, quien durante 2 décadas lideró la resistencia local a la invasión italiana.

Las actuales fronteras y el nombre de Libia fueron impuestas por Mussolini. En la antigüedad los geógrafos hablaban de 3 continentes: Europa, Asia y Libia. Luego hace unos dos milenios los romanos hicieron que Libia pasase de ser la denominación de toda África a solo su parte norte al oeste de Egipto. En 1934 la Roma fascista bautizó como ‘Libia’ a sus territorios norte-africanos.

Al siguiente año el Duce invade Etiopía conquistando al último gran reino africano independiente en 1935-36. Tras ello Mussolini unió a sus antiguas colonias de Eritrea y Somalia creando el África Oriental Italiana. Su ambición era unir a su ‘colección de desiertos’ del Mediterráneo sur y del cuerno de África capturando a las dependencias británicas del valle del Nilo.

El 11 de junio de 1940 Italia declaró la guerra a Reino Unido y Francia, la cual entonces estaba siendo ocupada por los nazis. Mussolini entró a la II Guerra Mundial unos 9 meses después que Hitler y Stalin la iniciaron al invadir Polonia. En el mismo momento en que los italianos marcharon a repartirse Francia con los alemanes, éstos avanzaron sobre Egipto. Dos ejércitos italianos con 215,000 soldados se enfrentaban contra unos 50,000 soldados británicos que protegían a su protectorado del Nilo.

Durante 3 años ambos bandos se disputaron sus colonias del norte y este de África. Italia en su cenit llegó a dominar Somalilandia británica y otros enclaves de dicha potencia en Egipto, Sudán y Kenia, así como ocupar Túnez, el sureste de Francia, la costa de Yugoeslavia, Macedonia y la mayor parte de Grecia.

Mussolini decidió que la Libia ampliada (que incluyó a Túnez) pasase de ser una colonia a ser la ‘cuarta costa’ de Italia, siendo las otras 3 las de los 3 mares que bordean esa península.
En Libia Mussolini creó dos batallones nativos y declaró que varios de sus habitantes eran ‘musulmanes italianos’. Muchos mahometanos le apoyaron cuando invadió Etiopía y Egipto o cuando unió a los territorios albaneses musulmanes de Albania y la ocupada Yugoeslavia en una ‘Gran Albania’. Libia italiana conoció un boom en su economía, turismo y arqueología (Roma estaba muy interesada en rescatar las ruinas que su antiguo imperio había construido allí) así como una masiva inmigración de sus nacionales (la mitad de los habitantes de las dos mayores ciudades, Trípoli y Bengasi eran italianos).

Libia y su entorno fueron escenarios de uno de los 3 grandes frentes militares que se dieron entre nazi-fascistas y anglo-americanos en la II Guerra Mundial. Las guerras italianas del África cobraron entre uno y dos millones de vidas y en Libia se curtió Dwight Eisenhower, el único general que llegó a la presidencia de EEUU en la postguerra.

Después que los aliados se impusieron en Libia y Túnez desembarcaron en Italia ocupando ésta. Entre 1943 y 1951 las provincias libias de Cirenaica y Tripolitana fueron administradas por los británicos en tanto que la de Fezzia estuvo a cargo de Francia. En 1951 ambas potencias decidieron que Libia se convirtiese en un reino unido bajo la corona de Idris.
En todo el proceso que va desde las gestiones por la independencia hasta la actualidad Libia siempre fue regida bajo mano dura, pero esta nación no tuvo una guerra civil, la cual hoy sí padece.

En la memoria histórica de los libios están los recuerdos de las grandes batallas y matanzas que se dieron en su suelo en 1940-43 y de la manera en la cual los europeos hicieron campos de concentración y carnicerías contra muchos nativos.

Gadafi hoy llama a que los libios sigan el ejemplo de Omar Mukhtar, cuya figura también es reivindicada por Al Qaeda, quien espera florecer en caso de darse una ocupación extranjera en el desierto libio.

¿Invadir Libia?

Todas las potencias occidentales condenan a Gadafi mientras que Naciones Unidas viene imponiéndole a su régimen una serie de sanciones. La cuestión está en saber si éstas pueden estar dispuestas o no a intervenir militarmente en la guerra civil libia.

El nuevo primer ministro británico David Cameron ha planteado ir en esa dirección. Ha propuesto dar armas y dinero a los insurgentes, que los aviones de la OTAN patrullen el cielo libio pudiendo derrumbar aviones de Gadafi y hasta poder enviar allí tropas.

Obama, si bien afirma querer ayudar a los opositores, no cree aun conveniente declarar un veto al gobierno libio a usar su espacio aéreo, en tanto que Rusia, para la cual esa medida es ‘superflua’, o China pueden ejercer su veto contra una medida de ese corte en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Turquía, el principal aliado musulmán de Occidente, rechaza esa posibilidad.

En la última década los ejércitos anglo-americanos ha ocupado 3 regiones musulmanas: las de la ex Yugoeslavia, Afganistán e Irak. En la primera contaron con la simpatía de la población mahometana local (bosnios y albaneses kosovares) quienes vieron en la OTAN a un aliado suyo contra Serbia. Sin embargo, las dos últimas guerras han generado muchas resistencias dentro de los musulmanes de esos países así como dentro del 1,500,000 de ellos que hay en el mundo. Además éstas han producido demasiadas pérdidas humanas y materiales, el descrédito de los EEUU, el crecimiento del ‘anti-imperialismo’ musulmán y latinoamericano, y una presión interna dentro de las mismas potencias ocupantes (la cual ayudó a que todos los mandatarios que lanzaron la invasión a Bagdad hayan perdido sus cargos).

Debido a que la OTAN está empantanada en Irak y Afganistán ésta ha sido incapaz de bombardear Irán o Corea del Norte (quienes se vienen dotando de plantas o armas nucleares) y de frenar el crecimiento de Al Qaeda.

La tesis de intervenir militarmente en Libia puede ser vista con simpatía en diversos círculos conservadores occidentales como una forma de querer controlar las rebeliones árabes en curso y también para seguir el caso iraquí de abrir el paso a una serie de corporaciones que se encarguen de conseguir contratos bélicos y post-bélicos en Libia, cuya riqueza petrolera es similar a la de Venezuela.

No obstante, Gadafi ha amenazado con transformar a Libia en un nuevo Vietnam o Afganistán, en tanto que él ha mostrado capacidad para contener la rebelión que le quería atrapar desde el este y oeste de su país y luego para generar una base social y militar en torno a la capital (Trípoli) y varios clanes.

Aunque la oposición haya tomado como su bandera la de la depuesta monarquía libia y que varios de sus sectores pidan una intervención militar extranjera, si ésta hoy se produjera Gadafi podría sacar provecho de ella para querer transformarse en el adalid de la resistencia nacional concitando cierto respaldo dentro de su país y del mundo musulmán y generando una nueva ola de atentados como el que se dio el miércoles 2 en Frankfurt.

Chávez ha conseguido el aval de la Liga Árabe para generar una comisión internacional mediadora entre el régimen y la oposición, la cual ha sido saludada por Gadafi buscando ganar tiempo y romper cercos diplomáticos.

La crisis libia y el nuevo atentado en Alemania

En momentos en los cuales las potencias occidentales exigen la caída del dictador nacionalista libio Gadafi y de que contemplan utilizar a sus fuerzas armadas para impedir que vuelen los gobiernos de dicha nación sobre su propio territorio e incluso armar a sus opositores, se produce un atentado contra un bus que traía militares estadounidenses en el aeropuerto de Frankfurt.

Aún no queda claro quién está detrás del joven musulmán germano-kosovar que en la tarde del miércoles 2 mató a dos soldados norteamericanos e hirió a otros dos. Los uniformados aparentemente estaban viajando entre Inglaterra y una de las tantas bases que EEUU tiene en Alemania (en las que hay unos 50,000 efectivos suyos, muchos de los cuales se emplean directamente en las guerras de Irak y Afganistán y quienes podrían ser destacados en operaciones sobre Libia).

La policía ha detenido a un joven musulmán albanés de Kosovo de 21 años de edad. Este habría sido identificado como Arik Ufa, quien es un ciudadano alemán (por nacimiento o crianza). Diferentes versiones afirman que él habría sido un trabajador del aeropuerto, que él abrió fuego dentro del vehículo que transportaba a los estadounidenses o que él incluso habría gritado previamente ‘Yihad’ o ‘Alá es grande’.

Este es el peor ataque que han sufrido tropas norteamericanas en Alemania desde el 5 de abril de 1986 cuando una bomba estalló en una discoteca de Berlín frecuentada por soldados de EEUU, en la cual dos sargentos de ese país y una mujer turca fueron asesinados, mientras que se hiriendo a unas 230 personas (dentro de ellos unos 50 uniformados).

A la embajada libia de la entonces Alemania oriental se le acusó de haber tramado dicha acción en represalia a los bombardeos que su país había sufrido por parte de los EEUU unos días antes. Las tensiones entre ambos países se habían agudizado en los meses previos tras que Washington acusó a Tripoli de estar involucrada en el secuestro de un Boeing de la TWA (hoy parte de American Airlines) el 14 de junio de 1985 y luego de los ataques a aeropuertos de Viena y Roma el 27 de diciembre.

Diez días después de la explosión de la referida discoteca Reagan bombardeó lugares donde debía estar Gadafi y su familia, quienes se escaparon gracias a alertas de los gobiernos de Italia o Malta. Tras esa cadena de hostilidades EEUU y Libia acordaron una paz en Agosto 1988 mediante la cual el primero reconocía la soberanía del segundo mientras que Gadafi pagó $US 1,500 millones para compensar a las víctimas de esos atentados más los de otro avión civil de TWA que estalló en Escocia en 1988.

A partir de entonces Libia empezó a dejar de ser considerada como ‘patrocinador del terrorismo’ para transformarse en uno de los aliados de Occidente contra Al Qaeda.
En cuanto al atentado de Frankfurt los analistas tienden a buscar sus causales, no tanto en Gadafi, sino en Al Qaeda, quien estaría buscando pescar en río revuelto en medio de la guerra civil libia y en la oposición que hay dentro del mundo musulmán contra más sanciones o intervenciones occidentales sobre ese país.

Un elemento que también llama la atención es que el atacante sea un kosovar, pues esta ha sido la nación musulmana que más ha apoyado a las tropas estadounidenses. Los llamados de Cameron y otros gobernantes de la OTAN a enviar aviones o tropas a Libia pudiesen conducir a nuevos ataques terroristas sobre sus países, a la par que le darían a Gadafi un motivo para abanderarse como un símbolo de ‘resistencia nacional anti-imperialista’.