El pasado viernes 18/2, y luego de casi una semana de crecientes movilizaciones populares producto del alza en el costo de vida, se produjo la primera jornada de protesta centralizada por la Central Obrera Boliviana (COB). Aunque la habían convocado como huelga general, la misma solo pudo expresarse como movilización en todos los departamentos del país, exigiendo un salario acorde a la canasta familiar (aproximadamente 1.200 dólares).

Gasolinazo e inflación

Luego del fallido gasolinazo de diciembre que puso al país a las puertas de un nuevo levantamiento nacional, se potenciaron las tendencias inflacionarias que ha llevado a que en dos meses, los productos de primera necesidad y los alimentos se disparen encima de un 30%, y en algunos casos con porcentajes superiores. El malestar provocado por la creciente subida de precios y devaluación del salario y de los ingresos de los sectores populares condujo a que se desarrollen colas para adquirir azúcar o harina, bloqueos para denunciar el acaparamiento incluso de funcionarios de gobierno y enfrentamientos en diversas partes del país, pero especialmente en el departamento de Cochabamba entre transportistas que pretenden subir los precios de los pasajes por encima de un 30% y los representantes de la juntas vecinales que mediante bloqueos y movilización han estado impidiendo estas subas. Entre tanto el gobierno, viene dejando correr los enfrentamientos entre transportistas y vecinos como un mecanismo de presión sobre los choferes, cuestión que ya provocó algunos rechazos de dirigentes vecinales que afirmaron que el gobierno mira de “palco” mientras sectores del pueblo se pelean con el pueblo. El paro de la COB al centralizar la movilización contra el alza de precios y por un aumento salarial, logró descomprimir la situación al centralizar el objetivo en el gobierno.

La política gubernamental y la burocracia cobista

Mientras el malestar ya se ha instalado en fábricas, empresas y barriadas populares, generando permanentes movilizaciones, el MAS no solo mantiene la misma política que condujo a esta situación, sino que, mediante diversos dirigentes de este partido y burócratas campesinos como Avalos han llamado a una conferencia de prensa donde advirtieron que “el proceso de cambio” lo van a defender en las calles, en amenaza directa a todos aquellos que defiendan su salario y sus magros ingresos, exigiendo además que las movilizaciones deberían ser para “contribuir al proceso” y no de carácter reivindicativo. Estas exigencias contrastan con las ventajas ofrecidas por parte del MAS a los empresarios agro industriales, con los que acaba de acordar créditos baratos y diversas ventajas, la protección a la empresa y a la propiedad privada, mientras todos los desfasajes económicos, los tiene que seguir pagando el pueblo pobre.

Esta situación es la que ha conducido a que la burocracia de la COB, alineada durante los últimos años detrás de Evo, se vea obligada a tomar distancia e intentar contener mediante movilizaciones controladas y mal preparadas, junto a exigencias y discursos rojos, la posible emergencia de alas obreras y populares cada vez más radicales en sus planteamientos e independientes no solo del gobierno sino de la misma COB. Así la movilización del viernes 18, en gran medida opacó la convocatoria previa que habían realizado los sindicatos de la Caja Nacional de Salud y la Federación departamental de maestros cuyo cabildo y marcha fue acompañada por reiterados ataques del vicepresidente García Linera contra el trotskismo como “avanzada de la derecha y la contrarrevolución”. La burocracia cobista ha empezado a contribuir y ayudar al gobierno ya no desde los sillones de los palcos oficiales sino desde una relativa oposición, intentando reciclarse frente al próximo congreso de la central que debe llevarse a cabo el 1 de mayo próximo. Para tal fin, toman distancia del gobierno, juegan a la oposición y obtienen resoluciones burocráticas para evitar que sectores independientes del gobierno puedan participar del mencionado evento, además de no privarse de brindar golpizas a quien intente cuestionar el papel de Pedro Montes y todo el Comité ejecutivo, como sucedió con algunos trabajadores durante la pasada movilización del viernes 18. Sin embargo, que esta mediocre burocracia haya tenido que reacomodarse críticamente frente a Evo muestra el nivel de descontento acumulado.

La única salida: ¡que la crisis la paguen los ricos!

Ante esta situación desde la LOR-CI sostenemos que los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre, deben defender el salario y sus ingresos levantando un programa y una política independiente del gobierno para que esta nueva crisis la paguen los ricos. El gobierno de Evo Morales no solo ha protegido el latifundio, ha mentido con una nacionalización petrolera que convirtió en socias a las trasnacionales y ahora intenta descargar el peso de sus medidas sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo pobre. Tenemos que sostener un programa que empiece por levantar un aumento salarial acorde con el alza del costo de vida, que para combatir la especulación y subida de precios, la especulación y la devaluación del salario planteando en forma urgente el control obrero colectivo de las empresas, acompañado de comités populares y vecinales de control de precios. Sin embargo esto no es suficiente. Es necesario plantear el monopolio estatal del comercio exterior, única manera de combatir la especulación y la salida de productos básicos. El gobierno acaba de llegar a acuerdos con los empresarios agroindustriales, presuntamente, para garantizar la seguridad alimentaria. ¡Mentira! los meses pasados ya vimos como especulan estos agroindustriales. El único mecanismo es entregar créditos baratos al pequeño productor para garantizar así no solo la seguridad alimentaria sino mejorar las condiciones de vida y trabajo de cientos de miles de campesinos, artesanos y pequeños productores. Sin embargo para esto necesitamos la nacionalización de toda la banca y la creación de una banca estatal única controlada por los mismos trabajadores, solo así se podrá garantizar créditos baratos. La aplicación de impuestos progresivos a las grandes fortunas, permitirá descargar el peso de los subsidios y el costo de la crisis en los sectores sociales que más tienen: empresarios, ganaderos, latifundistas y banqueros.

Es necesario recuperar nuestros órganos matrices como la COB para definir un genuino plan de lucha con estos objetivos. En ese marco el reagrupamiento de las filas obreras es fundamental. El llamado a poner en pie una intersindical como han hecho los compañeros de la federación departamental de maestros puede ser un primer paso en este reagrupamiento, sin embargo el mismo debe ser impulsado desde abajo. Necesitamos una intersindical formada por delegados de fábricas, empresas, escuelas y hospitales para evitar que sean renovados burócratas sindicales quienes se escuden en la intersindical y la reduzcan a un acuerdo de dirigentes por arriba, como hicieron durante el año pasado en la lucha salarial de abril y mayo. La profundización y extensión de una cada vez mayor lucha de clases se puede percibir en el horizonte, de lo que se trata entonces es de prepararse para la misma.

* Liga Obrera Revolucionaria – Cuarta Internacional www.lorci.org