(Bolpress y agencias).- Torrenciales aguaceros registrados desde principios de año inundaron cientos de comunidades y poblaciones en seis de los nueve departamentos de Bolivia; hasta el momento habrían perdido sus viviendas o cultivos alrededor de 10 mil familias. El 22 de febrero el gobierno declaró emergencia nacional y presupuesto 20 millones de dólares para atender las emergencias. El aumento de la temperatura global tiene mucho que ver con incremento del nivel de precipitaciones y del riesgo de inundaciones, concluyen dos recientes investigaciones.

En lo que va del año habrían perdido la vida en riadas e inundaciones entre 25 y 27 personas. En enero un turbión mató a 23 personas en Pampa Huasi, departamento de Chuquisaca. En febrero se reportaron al menos cuatro fallecidos en Chapare, departamento de Cochabamba, y este viernes enterraron al cabo Alfredo Mamani Condori, arrastrado por el río Inicua de Sud Yungas, e en el departamento de La Paz.

Se desbordaron los ríos Grande y Piraí en Santa Cruz, y también los ríos Chapare e Ichilo en el trópico de Cochabamba, cuyos caudales desembocan en los ríos Mamoré, Ibare y otros de Beni. Esos rebalses ya inundaron las poblaciones de Rurrenabaque y Reyes, dejando a ambas prácticamente incomunicadas.

En Cochabamba las familias damnificadas suman 4.255 y 11.624 hectáreas dañadas en 107comunidades de 15 municipios: Villa Tunari con alrededor de 2.180 familias; Quillacollo con 300 familias; y el resto en Sinahota, Chimoré, Colomi, Tarata, Cliza, Arbieto, San Benito, Tolata, Tiquipaya, Sipe Sipe y Vinto.

En Tarija, los municipios más afectados son San Lorenzo, Bermejo y Padcaya. En Padcaya, primera sección de la provincia Arce, se desbordaron los ríos Conchas, Camacho y San Telmo, y el nivel de este último subió 6,60 metros. Al menos 150 familias de 42 comunidades padecieron por los desbordes, sobre todo Camacho, La Huerta, San José, Canas, Chaguaya, Rio Negro, La Mamora y Emborozu.

Bermejo, segunda sección de la provincia Arce, fue declarada en alerta roja por la crecida del rio Bermejo que registró un ascenso de 8,20 metros a causa de las persistentes lluvias entre la noche del 22 y la media jornada del 23 de febrero, informo el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). En la provincia Cercado decenas de comunidades permanecen incomunicadas por los derrumbes en caminos vecinales.

En La Paz resultaron damnificadas todas las comunidades aledañas a los municipios de Caranavi y Coroico. La crecida del río Coroico provocó derrumbes en los accesos principales de los sectores Monte Verde y Zongo Chorro, Buenos Aires y Yurumani y a la altura del puente vehicular Bronzini. En la población de Guanay se cuentan 288 familias afectadas.

Al menos 10 tramos carreteros de la Red Vial Fundamental en cinco departamentos permanecen intransitables por derrumbes y hundimientos de la plataforma, informó la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). Uno de los puntos críticos se encuentra en el kilómetro 140 de la carretera nueva entre Cochabamba y Santa Cruz, donde uno de los estribos del puente Espíritu Santo ha sido socavado por la crecida del río. Esta vía troncal será rehabilitada en un plazo de 10 a 15 días.

“Se tiene 250 equipos pesados, 430 microempresas y más de medio centenar de ingenieros y supervisores trabajando las 24 horas para rehabilitar las carreteras”, informó el coordinador de Conservación Vial de la ABC Erick de Las Heras.

En el Beni permanecen intransitables los tramos San Javier – San Ramón; Trinidad – San Ignacio de Moxos; y Reyes – Rurrenabaque. En Oruro está cerrado el tramo entre Ancaravi y Tambo Quemado por la crecida del río Cosapa, y en Tarija la ruta Campo Pajoso – Palos Blancos.

En La Paz se presentaron derrumbes en varios sectores de la carretera Guanay – Mapiri y en la vía Irupana – Inquisivi, como también en el tramo Caranavi – Quiquibey. Hay problemas similares en el sector de Marupampa, en la ruta Apolo – Charazani. En la carretera Unduavi – Chulumani se perdieron 150 metros de plataforma.

El aumento de la temperatura global tiene mucho que ver con incremento del nivel de precipitaciones y del riesgo de inundaciones, concluyen recientes investigaciones de la División de la Climate Research Division (CRD) de Toronto, Canadá, y de la Universidad de Oxford, Gran Bretaña.

Ambos estudios coinciden en que más calor equivale a más energía en la atmósfera, y esto supone más vapor de agua y actividad en el sistema, es decir más lluvias, huracanes y temporales extremos.

La CRD evaluó que los registros de aguaceros torrenciales en el Hemisferio Norte se han más que duplicado entre 1951 y 1999. Científicos de Oxford afirman que el calentamiento global aumenta la posibilidad de que ocurran inundaciones tan severas como las que padecieron los ingleses entre octubre y noviembre de 2000. Según sus cálculos, esas lluvias hubieran sido menos catastróficas si la civilización no emitiera tanto dióxido de carbono a la atmósfera.

Con datos de ABI, PL y Plus de Tarija.