México, (PL).- El escritor uruguayo Eduardo Galeano afirmó aquí que en la actual situación de violencia imperante en este país, México es una víctima de la hipocresía del narcosistema universal.

El autor de Las venas abiertas de América Latina visita esta semana el Distrito Federal, donde recibió de manos del jefe de gobierno de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, el Diploma de Honor y Medalla 1808. En sus palabras de agradecimiento, Galeano expresó que en lo que ocurre en México “unos ponen la nariz y otros los muertos, y unos declaran guerras y otros reciben los tiros”. Añadió que en estos momentos México está recibiendo veladas amenazas del “gran hermano del norte, que parece que quiere venir a salvar el país de la violencia y el caos, lo cual corresponde a su tradición mesiánica, a la que se ha consagrado a lo largo de su vida independiente, al parecer como una encomienda de Dios”. A renglón seguido indicó que le parece muy peligroso ese mesianismo que, con el pretexto de que son naciones necesitadas de ayuda, la experiencia indica que se trata en realidad de sembrar dictaduras militares, como están convirtiendo a Iraq y Afganistán. El también autor de Memorias del fuego manifestó que el narcotráfico está logrando que algunas naciones se conviertan en narcoestados y donde el Estado renuncia a buena parte de sus funciones como gestor del poder político. Galeano, rodeado de destacados intelectuales mexicanos, agregó que le parecen peligrosos todos los mesianismos, “tengan el color político que tengan y provengan de la religión que provengan”. Sin apartarse de su característico estilo sarcástico, expresó que el único mesianismo que no es peligroso es el de Lionel Messi (Argentina), el mejor futbolista del mundo, apuntó. Tras expresar que lo que ocurre en la actualidad en el Medio Oriente es una explosión de furia colectiva, con un poder de contagio asombroso, refirió que “en América Latina estamos asistiendo a una especie de brote, de rebrote de energías lindas, de creación, que parecían agotadas…” Al abundar en la realidad del continente, consideró que los pueblos se cansan de regímenes que son “un montón de nadies” y surgen movimientos interesantísimos, como sucede en Venezuela y Bolivia.