Motivados por los tambores y la sensualidad de la ritual danza garífuna, las y los 1800 representantes de los pueblos indígenas y negros de Honduras (Chorti, Lenca, Tawaka, Tolupa, Pech, Miskitu, Garífuna y Creol, que representan alrededor del 20% de la población nacional), auto convocados y declarados en Asamblea Constituyente Refundacional, concluyeron su primera sesión de tres días, en San Juan, Durugubüti, Tela, Honduras, el 23 de febrero del presente año.

Las teorías políticas modernas asumieron la democracia representativa como el único mecanismo políticamente correcto. El argumento principal fue: “La multitud puede deliberar, pero es casi imposible que se ponga de acuerdo para tomar decisiones, si no es mediante sus representantes”. De esta manera, todas las otras formas de democracia se invisibilizaron. Pero las consecuencias fueron fatales. La democracia se convirtió en un rito de las urnas, vacío de contenidos. La corrupción pública fue y es el negocio más seguro lucrativo para los funcionarios públicos. Y la participación política retrocedió en la ciudadanía.

En estos días se reúnen, en San Juan, Tela, más de 1500 representantes indígenas y negros/as de Honduras en una Asamblea Constituyente Refundacional. Según las teorías políticas tradicionales sería descabellado convocar y reunir a esta cantidad de gente para debatir y consensuar los contenidos de una nueva Constitución Política de Estado. Además, para cualquier dirigente social o político, sea de derecha o de izquierda, esta asamblea multitudinaria sería sencillamente inviable. Sin embargo, los pueblos indígenas y negros, no sólo en Honduras, sino en diferentes latitudes de Abya Ayala, desafían las teorías políticamente correctas. ¿Por qué?

Entre las muchas verdades que le cuesta aceptar a la socio analítica liberal o marxista es la vocación democrática de los pueblos indígenas y negros. No tanto por racismo, sino porque se asume que la democracia es de origen occidental. Por tanto, a las y los indios y negros se les debe educar en la virtud de la democracia. Además, se asume que los de arriba (pensadores, políticos, dirigentes, activistas) saben de democracia, los indios, las mujeres, los negros, no. Quizás porque los pueblos indios y negros jamás fueron asumidos como sujetos en la construcción de los estados nacionales mestizos.

Pero, la verdad es que de un tiempo a esta parte, y ante el fracaso de la democracia representativa occidental, los pueblos indígenas y negros se han convertido en la reserva de una democracia asamblearia y comunal. Sí. Multitudes de indios y negros dan lecciones de prácticas democráticas que incluso asuntan a las y los dirigentes tradicionales. Ni qué decir a los caudillos. Y uno pregunta, ¿dónde aprendieron los indios? Pues, es su práctica casi cotidiana. Sólo que la democracia asamblearia y comunal, por su alta peligrosidad, jamás fue reconocida como una forma de gobierno por los bicentenarios estados de Latinoamérica.

La auto convocatoria a la Asamblea Constituyente Refundacional de los pueblos indígenas y negros de Honduras nos dejan grandes lecciones. No sólo para el país, sino para el mundo entero que asiste al fracaso de la democracia representativa excluyente.

Observar centenares de hombres y mujeres debatiendo sus problemas y buscando propuestas de soluciones, casi con una mística estoica, a la sombra de los árboles, despierta asombro y admiración. En estas asambleas los intereses y la ética individual está supeditada a los intereses y a la ética colectiva, por tanto las divergencias, en lugar de fraccionar al grupo, fortalecen el desenvolvimiento de la asamblea.

Estos encuentros no son las manifestaciones multitudinarias donde desfilan oradores al calor de las emociones y aplausos de las masas. Son verdaderas jornadas de trabajo, en las que disciplinadamente las y los participantes, en asambleas pequeñas, debaten por horas enteras. Luego acuden a plenarias generales para poner en común las conclusiones consensuadas. Quizás no con un lenguaje exquisito y técnico como lo harían las élites de revolucionarios o de conservadores. Pero, lo cierto es que lo que expresan lo dicen con convicción y de corazón. Que al final eso es lo que cuenta. Las formas siempre se pueden suplir con el asesoramiento.

En los próximos días, el Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras celebrará su asamblea nacional anual. Sería muy importante considerar esta metodología asamblearia de los pueblos indígenas y negros para dicha asamblea popular. Después de todo, estos pueblos milenarios y centenarios (en el caso de misquitos y garífunas) son el núcleo duro de la resistencia en las repúblicas de Latinoamérica. Por tanto, sus prácticas democráticas se constituyen per se en un imperativo ético ineludible para los nuevos movimientos sociales emergentes en Honduras y América Latina.

El encuentro negro indígena marca un hito histórico en el proceso refundacional de Honduras, no sólo por la complicidad que sellaron las y los vencidos (mas no derrotados) por el sistema republicano neocolonial, sino, sobre todo, por las propuestas construidas para los contenidos de la nueva Constitución Política del Estado. Aunque las limitaciones reales para negociar e implementar dichas demandas no dejan de ser más que evidentes.

Acogidos por la hospitalidad y la mística sonora garífuna, las y los constituyentes negros e indígenas, debatieron propuestas para la refundación de Honduras superando incluso las previsiones metodológicas y las limitaciones teóricas de las y los organizadores. De este modo, las y los sobrevivientes al bicentenario holocausto republicano, se convierten ipso facto en un imprescindible faro luminoso que ya ilumina la oscuridad de propuestas refundacionales que padece el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), especialmente a nivel de la estructura nacional.

Aunque las preguntas generadoras para la asamblea no estaban pensadas para construir una nueva visión de país. Mucho menos plantear elementos paradigmáticos alternos al sistema-mundo-occidental-androcéntrico, las y los asambleístas plantearon el cosmocentrismo y la ecointerculturalidad como marcos teóricos que deberían orientar y fundamentar al nuevo Estado y sociedad hondureña.

Entre las principales propuestas concretas planteadas, se pueden identificar las siguientes:

Tipo de Estado. Estado unitario, soberano, democrático, libre, justo, plurinacional, intercultural, interespiritual, con autonomías negro indígenas.

Identidad hondureña. El Estado debe promover, como política nacional, la intra e interculturalidad como el nuevo estilo de vida nacional. Se prohíbe toda expresión de racismo. Esta tarea pasa porque el Estado debe reconocer su condición sociocultural multicultural.

Derechos fundamentales. Se plantea que todos los derechos reconocidos en el Convenio 169° de la OIT y en la Declaración Universal de los Derechos Colectivos de los Pueblos Indígenas, deben ser constitucionalizados. Así mismo, se propone incorporar los derechos de la Madre Tierra como derechos fundamentales que garantizan los derechos humanos. Además, la asamblea propone que el derecho del acceso al agua potable sea un derecho fundamental.

Soberanía. La asamblea propone el reconocimiento y el fortalecimiento de las identidades indígenas negras como un elemento previo para la construcción de la soberanía (poder) plurinacional.

Sistema político. Se propone la prohibición de la reelección de diputados/as y alcaldes/as como mecanismo preventivo de la corrupción pública.

Sistema judicial. Se plantea el pluralismo jurídico. Además, se propone que el Estado reconozca y promueva los sistemas de justicia practicados por los pueblos indígenas y negros. Se propone que existan tribunales indígenas y negras con el mismo rango que en el sistema ordinario.

Recursos (bienes) naturales. El agua debe ser de propiedad pública. Gestionada y administrada por las comunidades beneficiarias, nunca por intereses privados. Los bosques y los ecosistemas deben ser protegidos y gestionados en beneficio de las comunidades usuarias. La asamblea propone la prohibición de las concesiones mineras. En estos y otros casos, se debe garantizar el derecho de la consulta previa a las comunidades afectadas.

Tierra y territorio. Se plantea el reconocimiento, regularización y titulación de las tierras ocupadas por indígenas y negros. En dichas tierras, el Estado debe garantizar el fortalecimiento de las instituciones indígenas y negros.

Salud, educación y comunicación. Las y los indígenas plantean un sistema de salud preventiva, intercultural y gratuita. De la misma manera plantean una educación intercultural, gratuita, laica y liberadora. En cuanto a la comunicación proponen que el Estado debe promover sistemas de comunicación comunitaria, garantizando el derecho a la información y la libertad de expresión. Recuperar la propiedad y administración del espectro electromagnético es una terea primordial del Estado.

Economía. La economía del país debe estar fundamentada en la pluralidad de cosmovisiones de los pueblos indígenas y negros, dicen las y los asambleístas. Se plantea la propiedad y producción comunitaria por encima de los intereses individuales.

Agricultura y soberanía alimentaria. Se propone una revolución agraria integral que promueva la producción para el consumo interno, libre de transgénicos y de agroquímicos. El Estado debe promover la agricultura indonegra campesina.

Temas fundamentales como visión de país, estructura y funcionamiento del Estado, estructura axiológica, sistema político, seguridad nacional, relaciones internacionales, participación ciudadana y control social, entre otros, aún no fueron abordados. Y así concluyó la primera sesión de negros e indígenas, quienes asumieron la tarea de debatir y consensuar con sus bases este avance de propuestas.

La auto convocatoria para la II sesión de la Asamblea Constituyente indígena negra, está fijada para el próximo 3 de junio, en La Mosquitia. Allí se continuará con la profundización y ampliación de las propuestas para la refundación del país.

Como se puede ver, el criminalizado proceso constituyente refundacional avanza en Honduras impulsado por sujetos menos sospechados y más subestimados por las estructuras de poder, tanto oficial, como alternativos, como es el FNRP que aún se resiste a tomar en cuenta con seriedad a los pueblos indígenas y negros como uno de los auténticos sujetos políticos y verdaderas reservas morales e intelectuales para la genuina tarea refundacional del país.