El viernes 18 de febrero se cerró una semana de movilizaciones y protestas populares contra el alza de los precios de los productos de la canasta básica familiar. La movilización convocada por la COB fue multitudinaria, las ciudades de La Paz, Oruro y Cochabamba concentraron las mayores protestas, en particular Cochabamba donde obreros, juntas de vecinos e incluso población rural realizaron 20 puntos de bloqueo con piedras y troncos repudiando la política del gobierno.

La Central Obrera Boliviana (COB), que en estos últimos años ha marchado a la zaga de las protestas, anunció apresuradamente el paro movilizado para el pasado 18, esto por la presión de las bases pero también para bajar el perfil a los sindicatos contestatarios de maestros y salubristas que venían convocando la movilización para ese mismo día. La dirección de la COB, servicial al gobierno, ha buscado conducir la movilización por los cauces domésticos y evitar el enfrentamiento con el gobierno, pero las bases movilizadas han sido claras en repudiar la política gubernamental que, desde la medida del gasolinazo (luego derogada), ha disparado los precios en los mercados afectando a las familias más pobres.

Las direcciones departamentales de la COB en Pando y en Beni (conocidas por su afinidad con el gobierno) y algunas direcciones locales de ese departamento no acataron las medidas con el oportuno argumento de no haber recibido la instrucción del ente matriz, sin embargo los sectores más combativos como maestros rurales y urbanos así como los salubristas salieron a marchar denunciando a sus direcciones cooptadas. En estos años de manifestaciones se ha revelado que las direcciones nacionales y medias están prebendalizadas al gobierno, pero los sindicatos de base y algunas federaciones departamentales son las únicas dispuestas a cuestionar la política oficialista.

Al respecto, cuando sindicatos de base piden participar en la negociación salarial, el gobierno declara que tiene como política negociar sólo con direcciones nacionales y no con departamentales o de base para evitar que éstas direcciones se disparen con propuestas sectoriales y no concreten una negociación unitaria, sin embargo, el punto central aquí es que las direcciones nacionales son afines al gobierno, éstas, divorciadas de las bases, generalmente ceden en las negociaciones con el gobierno. El argumento del gobierno para negar la participación de la base es sólo parte de su doble discurso, un ejemplo entre muchos, el año pasado en el conflicto con la CIDOB, mientras los dirigentes de esta entidad iniciaban la marcha de Santa Cruz a La Paz, el gobierno trataba de romper la marcha negociando con las afiliadas de esta central y se negaba a discutir con los dirigentes nacionales. Este ejemplo es sólo una perla de la práctica política hipócrita del oficialismo.

Pero la medida de la COB se desarrolló en todo el país, en unos departamentos más que en otros, Cochabamba fue el epicentro con contundentes bloqueos y movilizaciones, también hubo contundencia en Oruro, donde la semana anterior una combativa marcha del movimiento minero obligó a Evo Morales a retirarse intempestivamente cuando participaba del aniversario de ese departamento. Durante la semana Evo declaró que le daba risa la demanda salarial de la COB y le exigió que hagan propuestas coherentes. Estos argumentos han sido compartidos por la dirección de los empresarios privados. Esto molestó a los dirigentes sindicales y a la población.

La movilización ha puesto de relieve el despertar del pueblo, las marchas de toda la semana cuestionando al gobierno, incluso ahí donde la han dirigido dirigentes adictos al gobierno por la presión de sus bases, muestran que el movimiento popular está comprendiendo que sólo organizándose y movilizándose va a poner freno a las políticas antipopulares del gobierno, pero también están mostrando los límites de la demagogia reformista del denominado “proceso de cambio”, cada vez la gente se pregunta qué ha cambiado con este gobierno, y la respuesta es mayoritaria, no ha cambiado nada. El discurso se desgasta y no da de comer a la gente.

Suben los precios de los alimentos

Los funcionarios del gobierno y el propio Evo Morales han dicho hasta el cansancio que el problema para la elevación de precios nacionales es la crisis mundial de alimentos y la subida de precios en el mercado internacional y no su política gubernamental, ha echado la culpa a los especuladores y a los grandes agroindustriales por la escasez de alimentos, sin embargo, desde hace tiempo ya muchos estudios vienen señalando que el gobierno no invierte en la producción nacional y la producción interna ha caído. La principal preocupación del gobierno ha sido la exportación, en particular hidrocarburos y minería, extasiado por la subida internacional de los precios ha puesto su interés en la exportación lo que le ha generado divisas con las que ha financiado en parte su política de asistencia social a través de bonos. Mientras tanto la producción nacional no puede satisfacer las necesidades del mercado interno, hace una semana un sondeo mostraba que productos como la papa, cebolla, zanahoria, limón, zapallo entre otros provienen de Perú o Argentina, incluso el pescado del lago Titicaca está viniendo de los productores peruanos debido a la caída de la producción en Bolivia.

La supuesta denuncia contra los agroindustriales es relativa porque las medidas del gobierno como el alza de azúcar en realidad beneficia a los grandes productores. Si bien existe agio y especulación, esto ha habido siempre y no explica la subida permanente de los precios, además ha sido la cuestionada Empresa estatal EMAPA la que ha sido descubierta almacenando inmensas cantidades de azúcar y ha sido esta empresa la que ha subido el precio del producto de manera arbitraria.

Los funcionarios del gobierno han manejado con hipocresía la crisis del azúcar, mientras pedían al pueblo ajustarse los cinturones y consumir menos azúcar (incluso a Evo Morales se le ocurrió la “brillante” idea de que cada ciudadano produzca miel de abeja en su casa) la ministra de Desarrollo Productivo tenía almacenada en su casa montones de quintales de azúcar y los funcionarios de las dependencias estatales recibían beneficios para comprar azúcar sin sufrir la escasez que padecía la población ni las larguísimas colas en las dependencias de la empresa estatal, forrados con azúcar es muy fácil pedir a los demás que se “ajusten el cinturón”.

El argumento de la subida internacional de los precios revela en realidad la subordinación de la economía nacional en el circuito imperialista del mercado mundial. Pero la demagogia y la tergiversación del gobierno pretende ocultar el carácter semi colonial de la economía boliviana. Álvaro García Linera recientemente ha argumentado la subida de precios es problema de las leyes del mercado, pretendiendo ocultar el carácter de este mercado, ha señalado que el mercado ha existido siempre, incluso antes del capitalismo, así trata de concluir que el vaivén de las leyes del mercado en abstracto no tiene que ver con que la crisis del capitalismo mundial afecte a Bolivia, ¿por qué dice esto el señor García Linera? Porque este demagogo viene diciendo que en Bolivia ya no se impone el imperialismo, ya no hay neoliberalismo, es mas, ya se está acabando el capitalismo. Por eso pretende hacer del mercado una abstracción ahistórica y negar su carácter imperialista actual.

Sin embargo la realidad es otra, el que la crisis mundial de precios tenga impacto en Bolivia (porque también lo tiene, no dejan de tener algo de razón en esto los dirigentes del “proceso de cambio”) revela que el país es parte del circuito imperialista mundial y que juega un papel subordinado en esta cadena, es decir, sigue sometido al imperialismo como muchos países atrasados y mantiene su carácter de semi colonia; esto desenmascara la demagogia oficialista del Movimiento al Socialismo porque no hay tal marcha al socialismo, los lazos de dominación imperialista siguen sometiendo al país (el gasolinazo fue otra muestra clara de eso), al capitalismo burocrático boliviano, pero además revela que el horizonte reformista no puede conducir a romper con la dominación del imperialismo, consigue a lo mucho ciertas ventajas momentáneas para las clases dominantes del país o para los nuevos privilegiados en el aparato gubernamental, pero tarde o temprano el peso imperialista se impone, y eso es lo que está pasando en Bolivia.

Las masivas movilizaciones populares cuestionan las cifras macroeconómicas del gobierno que habla de bonanza económica, son estos sectores y no “infiltrados” los que participan en las marchas cuestionando las medidas oficialistas, al contrario es un pequeño sector de dirigentes prebendalizados y cooptados por el gobierno los que tratan de contener estas luchas y niegan su legitimidad (El mismo viernes un ridículo grupo de dirigentes de la Fejuve de La Paz se pronunciaba en la plaza Murillo en contra de las marchas y movilizaciones. A la plaza Murillo sólo entran dirigentes oficialistas o movilizaciones que apoyan al gobierno, todas las marchas antigubernamentales tiene prohibida la entrada a esta plaza).

El pueblo precisa romper con la nefasta influencia de los dirigentes adictos al gobierno, necesita construir un camino clasista que oriente sus luchas, necesita construir una organización de vanguardia que prepare el camino de su liberación, en acción consciente precisa de construir el campo popular y la alternativa revolucionaria que plantee un verdadero programa de transformación y de revolución.