“Prestigiosos” analistas mediáticos están coincidiendo en que: al margen del azúcar los precios de la canasta familiar están trepando en términos incontrolables, he hipócritamente expresan preocupación por la economía de los más pobres. Pero, a renglón seguido, los medios no dejan de acicatear que, el problema radica en la falta de control a las “caseritas” y los contrabandistas. Los más osados, por diferentes flancos, atacan al Vicepresidente de la República, estigmatizándolo como el culpable del “desastre” económico y otros, indican que son los ministros por falta de “capacidad”. Y por ambos flancos, afirman que le “están haciendo quedar mal” al Presidente de los bolivianos.

Los dirigentes de las organizaciones sindicales y populares; los trotskystas y los Revolucionarios de Salón, salvando las excepciones; han hecho abstracción intencional de denunciar que el control del abastecimiento al mercado de consumo cotidiano, se encuentran en manos de la burguesía y una oligarquía que hace fuerza común con las transnacionales, para especular y redituar con el hambre de los pobres y los trabajadores. Es decir, han hecho abstracción de que los medios de producción se encuentran concentrados en pocas manos –en la agroindustria del oriente, beneficiaria de la subvención de carburantes y especuladora con la “canasta familiar”-, cuyos tentáculos a través de los medios, las iglesias y las ONG(s) llega a los lugares más insospechados para hacer sentir el peso de su osadía.

Lo cierto es que, los bolivianos tenemos un estratega que ha sentado precedente histórico a nivel nacional e internacional, Evo Morales Ayma, con todos sus errores, se muestra como el referente potable del campo popular que franquea fronteras. Que no sería posible, si no tuviera un entorno como el que tiene a la cabeza de Álvaro García Linera. Cuántos les envidiarán estar en su lugar generando discurso técnico y científico con contenido ideológico. Con ministros que merecen nuestro reconocimiento por todo cuanto han logrado; por sobre la temeridad sembrada por la oligarquía y las transnacionales que son capaces de cualquier cosa con sus operadores políticos, acá y en cualquier parte del planeta.

Pero se avanza. Apenas estamos superando uno de los peldaños del naciente Nacionalismo Económico con perspectiva de Liberación Nacional y Social. Por lo que es preciso profundizar el Proceso; pese a la fragilidad estructural del partido de gobierno. Estamos viviendo una situación de Incomprensión de las masas por falta de conducción política en su perspectiva histórica. Debilidad tal que, permite que se infiltren con increíble facilidad los trotskystas, los Revolucionarios de Salón y dirigentes de mentalidad neoliberal y discurso radical; demandando lo que no hicieron con los gobiernos vende patrias que destruyeron el Aparato Productivo del Estado. Fuerza común con la derecha que siempre tramó lo peor para los pobres y los trabajadores. Basta ver el reciente pasado. Se está creando las condiciones para estigmatizar el actual Proceso de Cambios. ¿O será que hay mejor opción que la existente, y no lo vemos?. No, no existe. La otra opción es la derecha, conocida en todas sus versiones.

CONTRADICCIÓN ENTRE MICRO Y MACROECONOMÍA:

La contradicción fundamental al capitalismo transnacional, podemos afirmar con orgullo y sin subestimar a otros similares del Continente; surgió en Bolivia para irradiarse geopolíticamente con muchísima dificultad para trasuntar en Procesos de Cambio en la mayoría de los países latinoamericanos. Ello quita el sueño a gobiernos de los países “desarrollados” aliados del país más belicoso del mundo, EE.UU. Los mismos que invadieron con tramoyas a Afganistán e Irak; so pretexto de luchar contra el terrorismo, masacraron pueblos inocentes, siendo el interés de fondo los hidrocarburos, nervio motor del desarrollo macro y microeconómico de los Estados.

Recientemente en el Mundo Árabe, heroicos Movimientos Sociales, comenzando por los de Túnez consolidan en Egipto y Libia gérmenes de emancipación, después de soportar alrededor de 30 años de dictaduras fomentadas y amparadas por los gobiernos de EE.UU. y sus aliados. Ahora, con seria tendencia a expandirse por todo el Medio Oriente y África. Es decir, los Movimientos Sociales han asumido responsabilidad histórica en contradicción a las dictaduras, pero, al igual que en Bolivia; sin conducción política visible. Un grave peligro si los resabios de la derecha los capitaliza en sentido contrario a su perspectiva histórica, atendiendo sólo lo microeconómico. En todo caso, ahí está el desafío, las masas hicieron lo que tenían que hacer, el resto es responsabilidad de todos. Sino, inclinemos la mirada a nuestro país para darnos razón.

Si las “organizaciones” sindicales en Egipto, creen que la coyuntura es propicia para aprovechar en sus legítimas demandas, no estarían equivocados, pero los Movimientos Sociales enseñan que no lucharon por salarios sino por un cambio en las políticas de Estado para bien de todos. El gobierno sucesor del dictador podría aflojar política y salarialmente, porque dinero les sobra para ello, a cambio de precautelar el sistema imperante. En Bolivia, gobernaron y cogobernaron partidos de “izquierda” (MIR, MBL y FRI), concesión de la derecha para consolidar el Estado Neoliberal. Esas conductas son la mejor muestra de lo que afirmamos, hoy, todos ellos en la estructura política de la derecha, acicateando demandas salariales imposibles.

La macroeconomía tiene sus propias reglas, que a veces difieren de la microeconomía, debido a que el comportamiento de los grandes agregados que estudia no es igual al de las mismas variables en el plano microeconómico. Por ejemplo, si aumenta el ahorro global, se reducirán el nivel de producción y de empleo, al contrario, en un plano individual el aumento del ahorro significaría una mayor capacidad de inversión; en el plano de las variables agregadas, una disminución del consumo colectivo tiene como consecuencia una reducción de la producción total[1]. El análisis microeconómico se centra normalmente en la teoría de la demanda del consumidor, en el estudio de la oferta, en la asignación de recursos a escala de la empresa y en la teoría de los precios[2].

Si bien estos dos términos miden la situación económica de un país, estos resultan ser totalmente antagónicas en su desarrollo. Por estas razones, el desafío de los equipos de gobierno radica en establecer un equilibrio racional entre ambos, evitando así, una crisis orgánica o de coyuntura especial. Una severa contradicción de éstos indicadores; señalan que la economía política implementada no funciona. Y que es urgente corregirla. Cuando se levantó la medida del mal llamado “gasolinazo”, no fue una corrección económica, porque la sangría económica al Estado por más de 1.000 millones $us en subvención para el 2011, estará intacto en desmedro de la economía del pueblo condenado al encarecimiento del costo de vida generado por la agroindustria, principal beneficiaria de la subvención con carburantes.

Lo anterior, intentaremos expresarlo en términos sencillos de la siguiente manera: “Un padre de familia que demuestra tener patrimonio en una magnitud que le hace verse solvente ante los demás, contiene dos posibilidades: una, si esa solvencia implicó sacrificar el bienestar de los hijos y la esposa, con seguridad que se desatará una crisis interna; la otra es que, éste no descuide el bienestar de la familia y habrá “relativa” paz. Pero, si esa familia sufre de ausencia de bienestar por restricción injustificada de la madre, hasta hacer que la situación sea crítica; tal situación podría ser superada con la solvencia directa del padre.

Asimilamos el caso a la situación que está atravesando nuestro país. Así de simple y complicado a la vez, es cómo entendemos las circunstancias que se dan día que pasa. Un país solvente económicamente, pero con descontento interno. Porque la agroindustria subvencionada con diesel para producir, le esconde y especula lo que produce para lucrar con el hambre de los pobres y los trabajadores.

SE HA PROVOCADO EL ENCARECIMIENTO DEL COSTO DE VIDA:

Desde la Segunda Guerra Mundial, el colapso económico entre 2008 y el 2009, ha ido generando una de las crisis más profundas del capitalismo mundial y de la “libertad” de mercado, traducido en crisis financiera, energética y de alimentos incluido el agua. Lo cual pasó por desapercibido en Bolivia, pese a ser uno de los países más pobres del mundo. Algunos indicadores del 2009, para demostrar cómo es que estamos mejor que otros países. Lo resaltamos: EE.UU tuvo un crecimiento negativo de -2,4%, una inflación del 2,7% y una desocupación del 10%, y Bolivia, tuvo un crecimiento positivo del 3,4%, una inflación del 0,3% y una desocupación del 7,1%[3].

Si convenimos que el nervio motor del desarrollo económico o del crecimiento económico –dos términos contradictorios-, son los energéticos, en especial el petróleo y el gas natural, también convendremos en que su industrialización y diversificación son imperativos urgentes. Previendo su provisión futura y sustitución con las mega reserva de litio. Sin perder de vista lo que diseñaron los países “desarrollados” para sustituir los energéticos no renovables por otros renovables y con biocombustibles. Ello implica quitar de la boca alimento cotidiano (azúcar y soya) a millones de seres humanos para alimentar la voracidad insaciable de las transnacionales y las oligarquías serviles. A ello se suma, la inclemencia del tiempo que provoca sequías o excesos de lluvias, erosión de las tierras que se agotan por la irracional explotación capitalista.

Por otra parte, el Banco Mundial y el FMI, no atinan a recetar nada, porque los gurús del neoliberalismo fueron formados en escuelas de los países “desarrollados”, que hoy se desploman económicamente. Lo que pasó con EE.UU. fue una precipitación que aún no toca fondo, seguido por sus aliados de la Comunidad Europea que comparten su tendencia de expansión, dominación y explotación. Mucho más, agobiados por los Procesos de Emancipación Económica en la mayoría de los países de Latinoamérica, actualmente en Medio Oriente y África, y un crecimiento de los países emergentes; cuyas economías tienden a asfixiarlos en la “libre” competencia de mercado. Estos organismos financieros han optado por la receta clásica, de priorizar la macroeconomía en detrimento de la cuestión social, encarecimiento del costo de vida en base a los impuestos.

Finalmente y a este respecto, representantes de la derecha han hecho público su programa de lucha para evitar el avance del actual Proceso de Cambios, entre ellos el Senador Roger Pinto, quien expresaba de manera determinante que: el comienzo fue con el gasolinazo, le seguía el azucaraso, para continuar con las demandas salariales y finalmente con la inflación. Según la derecha estaríamos encaminados a una udepización de la economía nacional, y para evitarlo no había otro camino que contribuir al desarrollo de la agroindustria facilitando créditos y seguridad jurídica. Más plata del Estado para lo mismo, para fortalecer su estrategia de dividir el país.

La COB mordió el anzuelo, ha hecho abstracción del verdadero enemigo de clase y hace lo que la derecha inmoral no puede hacer para truncar el actual Proceso de Cambios; legado por las luchas de los Movimientos Sociales del “Heroico Octubre del 2003”. El transporte organizado los atropella con métodos fascistas, y arremeten con una tozuda elevación de las tarifas de transporte en fuerza común con los agroindustriales para hacer crisis con el estómago de hambre de los pobres y los trabajadores y creen que el problema de fondo son los salarios. Menos mal que no nos condujeron en las luchas del “heroico Octubre del 2003”, sino, quizás seguiría la oligarquía en el gobierno del Estado Neoliberal a la cabeza de Sanchez de Lozada. La sabiduría de los trabajadores debería apuntar a lo estratégico para bien de todos, y ser actor patente de los Cambios. Tomando consciencia de clase en sí y para sí.

Hoy, estamos soportando un encarecimiento del costo de vida provocado por la agroindustria en complicidad con los inmorales que levantan banderas de reivindicación popular, lamentablemente. Y ¿qué de la gran masa de trabajadores de la economía informal?, ¿qué de la gran masa de desocupados, de campesinos y vecinos?. La COB, por solidaridad, no debería permitir que la derecha y los Revolucionarios de Salón manipulen la consciencia de quienes no tienen salarios. Orientándolos en la estrategia histórica de las masas.

LO QUE NUNCA DEBÍA HABERSE HECHO:

Si la línea de conducta política del gobierno es la de concertación con los sectores, “gobernar con el mandato del pueblo”, ella debe ser invariable en todo el transcurso del Proceso de Cambios. A no dudarlo. Porque de lo contrario se crearía incertidumbre, que sería mal aprovechada por la derecha y sus implicados; y darle remedio al muerto no tendría sentido. Cualquier sacrificio debería implicar objetivos de sentido común, para evitar las diatribas que anteponen quienes desean truncar el actual Proceso de Cambios.

Consideramos que el gobierno de Morales Ayma debería contar con un equipo técnico político, que permanentemente analice la coyuntura, viendo los pros y contras de la implementación de las políticas que hacen al Proceso de Cambios, sólo así, tendría menos posibilidades de equivocarse en la toma de decisiones. Las improvisaciones en políticas de gobierno tienen muchos riesgos, que siempre es preferible minimizarlos con estudios coherentes, profundos y oportunos.

Por ejemplo, antes de la aprobación de ciertas medidas de carácter social, como la de los bonos, la Ley de Educación, la Ley de Pensiones, la nueva Ley del Trabajo por tratarse y aprobarse; los sectores debían haber sido concientizados con la estrategia del Proceso de Cambios estructurales al Estado Neoliberal, en la perspectiva de consolidar un Estado Plurinacional. Es decir, cómo las políticas asumidas por el gobierno, permitieron recuperar el Aparato Productivo del Estado, y que en función a ello es posible Diseñar una Estrategia de Desarrollo Nacional con contenido Social, que pese a sus bondades tiene serias limitaciones, porque Bolivia todavía es pobre, atrasada y dependiente. Y que no existe barita mágica para levantar esas lacras por simple deseo.

Lamentablemente se hizo todo lo contrario, se aprobaron medidas con contenido social, y sólo el gobierno manejó datos de bonanza económica, que si bien son ciertos para bien de todos los bolivianos, ello no implica que los sectores y peor las masas, hayan tomado consciencia de éste pequeño gran detalle. Por ello sus exigencias son fácilmente timoneadas por irresponsables y la derecha cómplice.

Para lanzar la Medida de Nivelación -para la derecha “gasolinazo”-, primero debía habérselo tratado al estilo de las de evaluación de gestión de gobierno, que se los realiza por gestión vencida con todos los sectores, hasta alcanzar la aceptación de levantar la subvención en carburantes a la agroindustria y los contrabandistas. Concientizar que se levantaba la subvención que otorgó Banzer Suárez a la oligarquía cuando gobernaba el Estado Neoliberal en desmedro del interés del pueblo trabajador boliviano en su conjunto. Si no aceptaban los sectores, no los habría tenido movilizados en su contra, ni se habría precipitado el actual encarecimiento del costo de vida provocado por la agroindustria. Es decir, el gobierno tiene que tratar de caminar por andamios firmes, que no le permitan tambalear.

Creemos que fue un error garrafal, el haber pretendido ligar la “Medida de Nivelación” a una estrategia de desarrollo, sin considerar seriamente los efectos negativos inmediatos. En todo caso, debería haberse establecido una política de estandarización de la vida de los bolivianos con sus similares de los países vecinos. Porque el dinero existe, el predestinado a la subvención. Así se habría cortado de raíz la subvención a la agroindustria y a los contrabandistas que encarecen y especulan con el hambre del pueblo. Porque, lo que se hizo tiene resultados negativos para el Proceso de Cambios. El gobierno ofreció una compensación salarial por sobre la tasa inflacionaria, del 20%, ahora los trabajadores demandan entre 30% y 50%, y hasta del 100%. Los precios han trepado pese a los esfuerzos del gobierno por evitarlo. Se ha levantado la “Medida de Nivelación” o la que quitaba la subvención, y los efectos son como si la misma estuviera vigente, beneficiando a la oligarquía y el contrabando.

El gobierno tiene que salir de éste entuerto, pero no pactando con sus enemigos políticos ni los oligarcas que están en la estrategia de dividir el país. Nos resistimos a creer, que miles de quintales de azúcar en depósitos hayan sido predestinados para la época de zafra, cuando otros miles estuvieron siendo comercializados con embaces cuyos membretes denunciaban su ocultamiento para la especulación. El gobierno tendría que esforzarse con los sectores hasta llegar a sus bases, y no importa si se equivoca con ellas. Es mejor andar con Dios que con el diablo. Los errores en política cuestan caro, muy caro, y lamentablemente los paga el pueblo.

PROFUNDIZAR EL ACTUAL PROCESO O SE DERECHIZA:

Impulsar el actual Proceso de Cambios es la mejor oportunidad para avanzar en la estrategia histórica de las masas. Porque, desde la Revolución de Abril de 1952, pasando por la Asamblea Popular de 1970 y el recorte del periodo constitucional de 1984, lo que se evidencia es: una Revolución Histórica trunca, y un periodo Neoliberal de dos décadas de subasta del Aparato Productivo del Estado. Y mucha sangre del pueblo de por medio. Sacrificios que se confunden entre el interés nacional y los salarios.

Nuestros gobernantes gozan del apoyo popular puesto de manifiesto en las urnas, para obtener los 2/3 de votos en las instancias de decisión. Ninguna alianza “estratégica” con los serviles de los vende patrias (MNR; MIR; ADN; NFR; UN) tiene cabida. La muestra de deslealtad con el Estado Plurinacional con Autonomías está a la vista de todos en la estrategia de dividirla, pese a ser beneficiarios de la subvención de los carburantes que los paga el pueblo al que hostigan con el encarecimiento de vida, con hambre.

De manera clara y puntual consideraremos dos aspectos:

1) Agilizar la aplicación de políticas económicas urgentes:

a. Creación de colonias de producción de caña de azúcar, soya, arroz y de ganadería, con las correspondientes asistencias técnicas y económicas. Arriesgando inversión en nuevos actores de la producción, bajo la condición de que se constituyan en referentes de regulación y no especulen con su producción.

b. Estricto control y regulación de precios sobre la producción de los agroindustriales, previendo una importación programada con parte de los recursos que se predestinan a la subvención de carburantes.

c. Se debe planificar cómo quitar la subvención equilibrando su incidencia con el interés de los sectores, persuadiéndolos de que no es posible mejorar las condiciones salariales sino se consolida el Aparato Productivo del Estado con participación y compromiso de ellos mismos.

2) Implementar decisiones políticas para contrarrestar el poder de la derecha.

a. Agotar todo esfuerzo para comprometer con el Proceso de Cambios, fundamentalmente a los trabajadores de la educación urbana y rural. Como también a las Fuerzas Armadas. Haciéndolos actores principales que garanticen el Proceso en riesgo.

b. Impulsar una ley de Regulación y Fiscalización de ONG(s), cuyos objetivos sean coherentes con las políticas del actual Proceso de Cambios.

c. Promover la emancipación de las iglesias, de tal forma que sus jerarquías sean copados por bolivianos, con una fe sin dependencia externa. Cuyos programas sociales sean coherentes con el actual Proceso de Cambios.

d. Promover la creación de asociaciones de periodistas y trabajadores de la prensa, para que tengan sus propios medios de comunicación ce compromiso con al actual Proceso de Cambios y la verdad.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-21-Febrero-2011

[1]Carlos Sabino: “Diccionario de Economía y Finanzas” (Macroeconomía), Ed. Panapo, Caracas, 1991, Pág.8

[2] Ídem, Pág.95

[3] BCB: Economía Mundial, FMI, Perspectivas de la economía mundial (abril de 2010), Pág. 31-33.