El fin de izquierda o derecha es ganar bien para vivir bien. Personajes que quieren estar, como antes, en el parlamento o en una embajada, consulado, cuando no designado en las “famosas” instituciones Internacionales de corrupción. Estos peculiares personajes van disfrazados por el mundo con una careta de izquierda pero con un corazón de derecha y la fiesta consiste en vivir bien a costa de los demás, sin responsabilidades y trabajando poco.

Hoy en dia. ¡Soy de izquierda!”… es un grito electorero muy rentable Es una declaración de políticos, de dirigentes estudiantiles o de líderes sindicales para ganar espacios de poder. Es una proclama que está a flor de boca en muchos “intelectuales” que buscan fama. Y hoy en día de muchos “indigenistas” con el puño izquierdo en alto juegan su rol en el gobierno o en el parlamento. Ser de izquierda “quiere decir” ser plurinacional, ser de vanguardia. Declararse de izquierda es como decir “soy del pueblo”, “busco el bien vivir”.

Por el contrario, ser de derecha viene a ser casi una afrenta, un enemigo. Hoy en día ser de derecha es oposición buscada para declararle corrupto. Pocos se atreven a proclamarse de derecha y si lo hacen son considerados como suicidas político.Ser de derecha es estar vinculado ideológicamente a la cadena dominadora del imperialismo yanqui, es estar asociado con quienes por acumular riqueza dejan nada para el resto. Ser de derecha “significaría” en buen romance pertenecer a los que han “explotado al pueblo”, durante años, bajo gobiernos nacionalistas y militares.

No comprender la responsabilidad histórica del momento, es muy grave. No puede ser que en las actuales circunstancias estén en franca pelea o discusión juvenil, como políticos inmaduros, sobre el alza de precios o elevación del salario, dejando de lado las tareas de la profundización del proceso de cambio que tanta energía costo al pueblo boliviano…

Los actores. Por un lado el Vicepresidente y su sequito de abogados y economistas y por otro Medios de comunicación (donde se asentó fuertemente la oposición), los aun resabios del nacionalismo MSM, PCB, y los cuatro últimos trotskistas que quedan, quienes los hacen temblar al gobierno con su única arma mortal que tienen para cada gobierno: Salario Mínimo Vital ”sky” (salario súper elevado, porque solo así ponen en aprietos a los gobiernos) argumentos sobran para justificar el salario de los “obreros” en una economía boliviana distorsionada desde hace décadas y no según el esquema trotskista. Los demás son desplazados del gobierno de turno y solo respiran por la herida.

Según Nicanor Aranzaes en su Libro “Las Revoluciones de Bolivia” son mas de 195 y en su mayoría han sido alzamientos contra gobiernos que cometían abusos o que no daban satisfacción a las a los sectores populares y privilegiadas (pre-oligarquias) las cuales estaban preparadas siempre para la subversión.

Ante del 1952 y después del 1952 la mayoría de los gobiernos han sido producto del motín o alzamiento, en última instancia el golpe. La mayoría han sido sin consultar la masa democrática que tampoco existía como hoy en día. Es decir no eran democráticas, solo aceptaban y seguían al caudillo civil o militar por subsistir. Gran parte de las masa eran analfabetas su conciencia les decía que todo cambio de gobierno les ofrecía alimentación, programas de ayuda del exterior o mejoras que luego poco a poco desaparecían con los humos de las victorias.

Es necesario obviar parte de la historia que todos la conocen sobre la repartija del motín, entre los actores de la época, actores principales que hicieron fortuna o del mestizaje que participaba por necesidad primordial porque en un pueblo pobre y mísero y los pueblos hundidos en el atraso, pobreza y miseria no pueden ser morales aun que lo pretendan o aparenten. Ahí insurge la famosa frase: “estomago con hambre no tiene moral” yo diría “el hambre tiene cara de hereje”. Por eso tantas delaciones y fracasos en nuestra historia.

En el negocio de izquierdistas y derechistas de boca para afuera son de izquierda, pero en su vida privada, allí sí son de derecha. Para hacer proclamas políticas, para gritar en los mítines, para darse ínfulas en la televisión, para ponerse chamarras o jeans viejos y hacer sus recorridos por las barriadas, en esos casos son de izquierda. Pero para cobrar sus honorarios, para comprarse departamentos de lujo, para tener su 4×4, para tomar tragos finos y comer en restaurantes caros, para viajar por el extranjero, para vestir ropas de marca en eventos sociales, para eso son fanáticamente de derecha. Si no se escribe claro no hay discusión ni esclarecimiento, solo hay engaño o demagogia.

En el actual proceso en que vivimos las contradicciones no se profundizan para avanzar en el cambio que todos esperan. Yo diría que se paralizo antes del decreto a la Gasolina del último Diciembre. Aparecen derechistas e izquierdistas, satanizando el decreto. Con ese error se pudo ver como sale la gente “agazapada”, izquierdista y derechista magniminizan a través de medios de comunicación en general que ayudan en la escalada inflacionaria.

De ninguna manera con discursos o decretos se va a profundizar el cambio, es más, ni desafiando a los productores y trabajadores de la noche a la mañana convertirlos en productores de alimentos o de otras especies para que Bolivia salga de la dependencia.

A Evo Morales no le queda otra que profundizar el proceso para tener más fuerza en sus decisiones gubernamentales y eso implica la Nacionalización real del petróleo, Nacionalización total de la minería, nacionalización funcionamiento de Ferrocarril estratégicamente, convocar e unificar y movilizar sus base social por regiones. El miedo del MAS es que con estas medidas se escapa la inversión extrajera o posibles inversionistas tiene reparos, no tiene seguridad para invertir en Bolivia. Lo primero está el respeto a Bolivia, por lo tanto se tiene que explicar ante el contexto internacional muy claramente como organizaciones e instituciones extranjeras se llevan las ganancias dejando escuálidas ganancias para el Estado por las malas negociaciones de gobiernos anteriores al actual.

Entendido que no es posible un cambio social, una revolución social sino hay la decisión y conciencia política muy esclarecida en su organización. Y eso parece la tarea actual en un modelo de acumulación diferente al capitalismo que se lo puede hacer en dos etapas. Una de transición y la segunda de una economía mixta para plasmar un Estado plurinacional comunitario e incluso autónomo.

Lo contrario seria, lo que paso en Chile, con el error de Allende, que quería pasar de la democracia al socialismo con “vino y empanadas calientes”. Que paso? Sus propios acompañantes, entre militares y civiles, impusieron una de las peores dictaduras en su historia y de América Latina. Y hoy esta mas cerca de lo posible la izquierda-derechista camuflada, la oligarquía no pierde el paso del proceso apoyados con el narcotráfico.

Garcia Linera está muy distraído, como describe Raul Prada, está enamorado del poder, de la etapa dramática de Robespiere, que en vez de utilizar la guillotina utiliza las leyes para encarcelar a ciudadano posible que haya gobernado o este en implicado en cohecho o corrupción, atestando la esmirrias cárceles de Bolivia, donde ya no hay espacio para opositores, narcos, exjacobinos.

Raul Prada es muy certero en su análisis de los peligros del proceso de cambio y que el actual gobierno esta apuntalando como única salida al capitalismo de Estado, a la restauración del Nacionalismo como Estado-Nacion que tanto daño económico y social produjo a Bolivia y también hace notar los traspiés del “ultimo jacobino” encerrado con su sequito, sin abrirse al debate abierto. Asi no se puede gobernar.

Lo que Raul Prada no menciona en sus artículos es como profundizar el proceso con tareas que la historia necesita en este momento, casi siempre termina con interrogantes o denuncias. Es necesario evitar entrar o ser acusado de los dos conceptos de “izquierda” y “derecha”, aparentemente antagónicos, pero en momentos de la “santa inquisición o de Robespiere se funden en uno solo cuando se acomodan convenientemente dentro de una concertación, por “la democracia”, por el pueblo, por “todo”, como lo hacían años atrás, un solo ejemplo: Oscar Eid Franco que al final no era ni de izquierda ni derecha, en su confuncion aceptada las famosas “alianzas de clases”.